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ABC. VIERNES i8 DE OCTUBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 3 LA INAUGURACIÓN TEATRAL DE ANOCHE. LAS DE LARA Nieves Suárez. F O T ERNESTO. Clotilde Domús. s FOT. Balbina Valverde. automóvil. Te, pongo ese ejemplo porque me consta tu pericia en el manejo de ese artefacto que no entregas á manos inexpertas nunca, dirigiéndolo de modoperíecto. Mirad atentamente en: derredor vuestro y espantaos ante las miliy una manos, torpes que manejan los hijos ajenos, con gran peligro de l a s f r á g i l e s v i d a s F O T FRANZEN. yor gloria y el mayor éxito lo alcanzarás no concretándote, á quertus obreros realicen la misma labor rutinariamente, sino que procu- raras aplicar nuevos inventos, mil mejoras que, (haciéndoles progresar, engrandezcan la obra Icomún. -i 1 i. V Observa que nablo de los hijos, no de un solo hijo, mucho más difícil de criar y educar aislado entre los padres, que en la grata compañía de numerosos hermanos. He podido comprobar, en tantos años como Matilde Rodríguez. F O T FRANZEN. llevo viendo nacer niños (muchos de los cuales ya tienen descendencia) que las tareas paternas se simplifican de modo extraordinario á medida que aumenta la prole, pero es á condi 1 OS HIJOS No una oreve y sencilla car- mos llamar adulterios profesionales, entregando ción de que las disciplinas sean idénticas para ta, sino un compendio de más tus asuntos íntimos (y no hay negocio más todos, mejor dicho, que los padres no tengan que mediano volumen, muy copioso de doctri- grave que el de la vida) á personas que no me- preferencias visibles á favor de alguno ó de na, fuera preciso escribir, mi carísimo Pepe, rezcan tu confianza. Si la pierdes, procede con algunos determinados. para hablarte con algún provecho de esos se- franqueza y despréndete de quien la perdió; Estas preferencias, caso de existir, debieran res que alegran la vida, que elevan nuestros pero no finjas, no engañes; vosotros perderéis ser para los más enfermos, los más imperfectos, pensamientos, que centuplican nuestras ener- en último término. los más débiles, que necesitan mayor amparo gías. Sean frutos de bendición ó sean hijos ha- Quedamos en que no basta engendrar hijos y en lo porvenir, tratando de fomentar la amorobidos en buena guerra, productos de barragana- rodearles de comodidades para merecer el ele- sa piedad protectora de todos en favor de ellos. das juveniles, nuestros deberes hacia ellos no vado título de padre Los militados, los preferidos, por su belleza, su xSe. aráiiLOíaH sinp que se acrecientan. De como- Ser padre (dice, nuestro. giJ kJ SW Pí iagenio ci. su osadía. no suele s. er. Josísprpjtecleí crfémós y eduquemos, depende su ventura, es; pero desenvolver un buen entendimiento, to res futuros déAía familia, ni ÜÍM 1 vez emancila nuestra y el mismo porvenir de la patria. colaborar en sus triunfos, es alcanzar una pa- pados, llevan á su vida mayor caudal de feliBuena prueba es que la sociedad, á pesar de ternidad más alta y más noble, es como corre- cidad. sus egoísmos, se ha preocupado de la suerte y gir y perfeccionar la obra de la Naturaleza, Hay además un motivo de preferencia invodestino de los hijos de la cuna ó de la piedra (ex- lanzando al íimndo poblado de flores amari- luntario muy peligroso, consistente en el mapósitos) de los de la tierra (abandonados) de los llas, vulgares y repetidas, una ñor nueva, que yor parecido de uno ú otro hijo al padre ó á la del camino (nacidos de vagabundos ó crimina- acredite la marca de fábrica del jardinero dé madre. Tan humano es este sentimiento de les) y hasta de los espurios, bastardos, manci- almas y qne se distinga de la muchedumbre simpatía y atracción, que cuando se observa llados y naturales, que con tan distintos y pin- de las flores humanas por un matiz raro, pre- un hijo dotado de cierta independencia ó pritorescos calificativos se designa á centena- cioso y exquisito. vado de algunas de las tendencias más ó meres de infelices, á quienes importa adoptary Si por ventara (dice también) por premio nos defectuosas de los padres (que para ellos, prohijar. de nuestras enseñanzas, la naturaleza del niño claro está, no constituyen positivos defectos) Pero hablemos de los legítimos, de los que reacciona pujante, se incorpora fácilmente las solemos oir estas palabras pronunciadas con tuvieron la dicha de conocer sus padres, de ideas y da muestras de superior ingenio con asombro: ¿A quién habrá salido esta criaquienes se dice. que traen su hogaza al hogar, alguna frase atinada, con algún juicio perso- tura? significándose con esto la natural prosperidad, nal y justo acerca de las cosas, entonces, ¡ah Lo que importa distinguir es si tales salidas producto de multiplicados y sanos esfuerzos qué satisfacción tan grande! r son buenas ó malas. ¿No te parece? r por mantener la prole. Tú eres ingeniero, p cs íes á la perfección tus Como secuela de estas semejanzas origínase Desgraciadamente, á. 110 todos les sirve de varios y complicados estudios; dirigirás una la tendencia de dar á muchos hijos educación acicate y estímulo el nacimiento de un hijo. gran fábrica, manufactura ó empresa donde femenina y á muchas hijas educación masculiRespecto á las hijas, por nuestros errores edu- puedas desarrollar tus conocimientos. La ma- na. Solía repetir el célebre médico Asueto, muy cativos solemos lamentarnos de su abundancia, corno si de grave calamidad se tratara. Yo te suplico reflexiones acerca de lo que significa tu papel de padre. No cometas la insigne torpeza de eximirte, por supuesta dignidad masculina, de los cuidados que necesita tu hijo. Puedes y debes intervenir desde el primer instante de su vida y no sólo presenciar la augusta función del parto, sino contribuir á la explosión de natural contento que produce en todos, y singularmente en los padres, un nacimiento. Esas angustias naturales, esa inquietud aflictiva ñola rechaces ni la rehuyas. Con verdad diee él vulgo que á hijos sin CARTAS A PEPE Con ser tan interesante este capítulo, no temas lo aborde ni de pasada. Harto hemos escrito todos los médicos acerca del particular. Leed nuestros libros y atended nuestras leales indicaciones. Lo que sí- he de aconsejarte con encarecimiento, es qué elijas con todo cuidado la persona en quien confíes la salud de los tuyos y la otorgues una afectuosa y leal confianza. Cuanto más la estiméis y obedezcáis, mayor celo obtendréis en sus servicios, pudiendo el médico, de esta suerte, estudiar á fondo, con serena tranquilidad, los antecedentes indispensables para resolver toda clase de problemas sanitarios. No cometas jamás lo que pudiéra- Nootracosa es la- tarea educativa, basada en la confianza y en el respeto mutuos, en: la identidad de criterio, en distintos procederes y procedimientos puestos en juego por el padre y por la madre de común acuerdo, distintos en apariencia muchas veces, pero enderezados al; mismo fin. Leocadia Alba. FOT, VALENTÍN, dado á formular frases gráficas, que los hijos salían á la madre y las hijas al padre No siempre se observa esta circunstancia; pero es bien frecuente. Razón demás para vigorizar la mente del muchacho, débil de voluntad y excesivamente impresionable, é infundir en la muchacha alguna ternura materna de que ha de estar necesitada en su día. Bueno es crear un medio independiente de vida á cada hijo; pero no por ello fomentarás la emancipación prematura. Si existe la llamada solidaridad en el mundo, donde debe constituirse en primer término es en la familia. Por eso abomina dqlas tendencias sepa. mtistd cadas éaSi siempre por. los padres, en c i a W niño crece y quiere conocer, como es natural, el por- qué y para quéde las cosas. SinosabeS contestar á sus preguntas ó no crees oportuno satisfacer sus curiosidades, busca quien te quitcése trabajo (que es muy grato en verdad como ya se dijo) pero mira bien á quién lo encomiendas. Y si te desentiendes de la aplicación de las leyes familiares, ineludibles para la educación perfecta, si dejas que otros premien ó castiguen á tus hijos, no quebrantes la autoridad moral que has delegado en pedagogos ó directores de conciencia. Recuerda lo que manifesté respecto á médicos. Los cambios de maestros, la multiplicidad de enseñanzas inconexas, producen verdaderas perturbaciones mentales en el cerebro de los jóvenes. Otro error muy extendido (y que deseo que combatas conmigo con tesón y energía) es el de creer que en los primeros años, sobre todo á los débiles, hay que separarles de toda educ a c i ó n y enseñanza, dedicarles á una especie desasto prolongado, durante el c u a l se hipertrofien los músculos sin pensar en los demás órganos. Hasta se oye decir con cierto presuntuoso orgullo que los hijos se crían de esta suerte brutos, sí, pero sanos y fuertes. Lo malo es quetales fuerzasy tanta aparente salud petrifica y perpetúa la brutalidad. No todos debemos aspirar á convertirnos en unos hércules; los atletas, por serlo, no están inmunes de padecimientos que provocan la muerte prematura; la verdadera salud estriba- -ya te veo sonreír al recordar el aforismo que tantas veces se repite y nunca se aplica, -consiste en el mam El amor se vigoriza y crece entre sacrificios que no entre deleites. Por esta razón comprende que no debieras i g n o r a r cuanto convenga al tierno y delicado ser, objeto de vuestros anhelos. Las reglas de su crianza é h i g i e n e son mucho más sencillas que las leyes de juegos ó deportes cultivados por moda, y el organismo infantil no reviste mayor complicación que la maquinaria de un dolor, padres sin amor. Teatro de la Zarzuela. La patria chica obra de los Sres. Alvarez Quintero, música del maestro Chapí. ESCENA III. (Cantable. -ESPAÑITA (Sr. González) -Yo sov español. -Yo soy de la tierra dichosa- -del vino y del sol. OT. A B C Y paira que la mente adquiera pújanzay gobierne bien al cuerpo vigoroso, es menester educarla, nutrirla y fortalecerla á la p a r que los músculos. En resumen. Tú, como todos los buenos padres, deseas dar á tushijos lo que te falta ó echaste de menos en tu infancia. Aspiras á dejarles una fortuna que les redima de la miseria. YahemoS convenido que conservarla exige muchísimo sana incorpore sano.