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NUMERO 864 A E C. M I É R C O L E S Í 6 D O C T U B R E B SQQ 7 OCHO P A G I N A S EDICIÓN 1. PAGINA. 6 JURA DE LA BANDERA EN LA ACADEMIA DE. INFANTERÍA La bandera, el coronel director y Jos profesores de Ja- Academia. Los alumnos de nuevo ingreso. formados en el patío del Alcázar. F O T S GARCES. cuales (la, ciencia sanchopancesca lo afirnia) lo1 segunda naturaleza, ¿creé usted fácil y hacede- ración mutua que despiertan idénticos sentidulce nos parece amargo; y por último, es triste ro cambiarlas de pronto? Eso es imposible. mientos en los demás y traen aparejados e ¿Porqué no? replicaré. ¿Acaso los nuevos bienestar, la prosperidad, el honor y, en últir j l í S T O S Y DISGUSTOS Mi querido ami- cosa que veas impávido y dolorido representar el conocido proverbió: PL tu, gusto, muía, y lamodos de vivir no imprimen nueva vida en los mo término, la riqueza. Esta, cuando, no es una V -go: Entre las varias acepciones de estas dos palabras, las que daban de palos en perjuicio de tu testaruda hombres? En el. Ejército, en la Marina, en la resultante, se convierte en impedimenta de nos importa analizar son, con- respecto al gus- y caprichosa mujer. En tales varapalos, algún industria, en todas las profesiones, cuando se mucho cuidado. Tan -peligrosa escomo la beto, el placer ó deleite que se experimenta con que otro fustazo o coz te deparará el destino, siente verdadera vocación por ellas, el perezo- lleza sin virtud en la- mujer; tan inútil como el so, se trueca en activo, el descuidado en limpio, talento sin honradez en el hombre. No olvides algún motivo ó se recibe de cualquier cosa siguiendo el sentido del refrán y no su letra. Más qiae á tomar apantes respecto á gustos, el derrochador en económico. Aun, sitt voca- todo esto. Acuérdate de los desenlaces impeny en lo tocante al disgusto, el fastidio, tedio ó enfado que causa una persona ó cosa Dice el inscribe, sin olvidar ni uno, los motivos de ción, la disciplina, impone lo conveniente. sados de dramas familiares desconocidos, pérc Si es verdad que el amor todo lo vence, ¿no previstos por los perspicaces. Recuerda asirefránque sobré gustos no hay. nada escrito, es de- disgusto. Hay mil pequeños detalles en la vida cir, que carecemos de texto para el estudio de que, nos excitan, desconciertan y apenan más. ha de lograr vencer lo nocivo en sus comien- mismo matrimoniéis venturosos á despecho de este capítulo importante de la vida y nos tene- hondamente que los grandes dolores. Te pon- zos? ¿ISro has visto de qué modo un enfermo malévolos augurios. reputado como incurable, recluido en un Samos que contentar, como los estudiantes apli- dré algún ejemplo. I as horas de perezoso fastidio, el amargo te cados, con tomar apuntes acerca de lo que agra- El descanso es necesario. Un sueñq repara- natorio, obediente á las prescripciones de lá dio provocado por, falta de identidad de aficioda ó deleita á los demás, si queremos compla- dor es el mayor de los bienes. ¿Qué preferirías? ciencia se transforma al poco tiempo en sanó? nes, los enfados frecuentes que, suscitan la ira cerles y servirles; pero creó que. es muchísimo ¿Un lecho lujoso, en el cual te. atormenten ¿No vemos delicadas mujeres cambiar los tra- y el rencor, son otras tantas fuentes de disgusmás importante conocer lo que produce ese mosquitos, pulgas y otros parásitos crueles del jes lujosos por un sayal de religiosa, y ser, de; to. El conglomerado de tan penosas minucias fastidio, tedio, ó, enfado (según. frase de la Real hombre, ó una cama modesta, limpia, dura qui- todo en. todo, distintas á como fueron? Pues si de la existencia va formando una muralla dura Academia) en las personas que nos rodean ó zá, pero donde duermas á pierna suelta, sin ne- la fe en sus diversas formas hace tales mila- é infranqueable que divorcia- los corazones. gros, los qué se juran un fe eterna, ¿no podrán Buena prueba dé queén la vida sé estima mucon las cuales convivimos, á firi: de evitarles cesitar narcóticos de ningún género? motivos de malestar que a l a corta ó á l a larga Si emprendes una excursión con- bota ele- gozosamente y sin grandes esfuerzos vivir cho más la íalta de dolor que el placer, es que- constituyen las causas de positivo desafecto y gante que oprime tu pie, ¿no echarás de me- bien y con la mayor felicidad posible, practi- el mayor elogio postumo que hacen los viudos- nuestra infelicidad, que es lo peor. nos á los pocos instantes una cómoda alpar- cando lo mejor? del pobre muerto no consiste en; enumerar los 1 Descendamos de las alturas de lo ideal á las placeres compartidos, sino en afirmar rotundaSupongo que conoces bien los gustos de tu gata? futura compañera de viaje, que admiras su ¿Hay hombre por equilibrado que sea men- prosaicas realidades de la vida; hablemos de mente que no tuvieron motivos de disgusto du- buen gusto y que, como la quieres, tomas gusto á talmente, que no vea transformarse su carácter la asociación, áe contrato. Marido y mujer for- írante el matrimonio. ¡Tanto valor se da a la cuanto hace ó dice, y en toda ocasión la das por el insistente lanceteo de un prosaico dolor man sociedad, aportan sus respectivos capita- tranquilidad y al bienestar moral! gusto y hablas á su gusto, dejándola que se des- de muelas? les: de belleza, buen gusto y talentos la una; Para que éste exista, bien fácilmente compache á su sabor y gusto en cuanto le ocurra Fuera, pues, todo cuanto moleste ó dañeen de fuerza, saber y riqueza el otro; ó viceversa. prenderás lo urgentede revisar los inventarios y apetezca, á fin de caer en su gracia ó caer en pequeñísimas dosis; á. esas. mortificaciones mi- Desdé, el momento en que se inaugura la Casa de gustos y gustillos mutuos y tratar. -de que su gusto, quedes lo misino, aun cuando muy ca- croscppicas nadie se habitúa; ellas originan (empleando la frase en sentido comercial) ¿no sean semejantes, yá que no idénticos. Es, frelladamente reconozcas que muchos de sus gus- las lágrimas más amargas de este triste valle serán todos los Dienes qué se adquieran ganan- cuente una preocupación vulgar respecto á los donde vertemos tantas inconscientemente. ciales? ¿No han de procurar cada uno, de los esposos. Dícese que congeniarán mejor cuanto Me saldrás al paso diciéndome: Pero doctor: asociados ó socios (mucho cuidado con pensar más contrarios sean en aptitudes, en aficione. ñado. Interesa que discutáis escrupulosamente de mi alma- si esas cosas pequeñas, esos hábi- en la acepción del argot chulesco al pronun- hasta en temperamento. Podrá ser. exacto cuanel protocolo de los caprichos y pequeñas cos- tos que se nos adhieren al espíritu (como la fa- ciar esta palabra) en que los gastos y pérdidas do exista un notorio desequilibrio, en uno ú tumbres y procuréis: reformarlos con hábitos mosa túnica de N eso al. cuerpo de Hércules) sean las menos posibles? otro délos novios, y sea preciso que la ligereza nuevos, como cambiasteis dé vestimenta y de son debidos á nuestra educación más ó menos Pues bien, los gustos en, él matrimonio. están en el obrar ó la falta de voluntad se: modificasa. Hay gustos estragados ó dañados, y con los viciosa; si esas costumbres constituyen una cimentados en el amor, el respeto, la conside- quen por el; sensato ó por el dotado de energía. CARTAS A PEPE BIBLIOTECA DE A B C 142 LA CASA DEL CRIMEN 143 Ahora, ignorando lo que era amor, sé abandonaba, confiada y sin resistencia, al instinto secreto y no razonado que la impulsaba hacia Enrique Varner. A medida que pasaban los. días, sentía que aumentaba en ella un vivo y profundo afecto por el joven, y no intentaba luchar contra esta ternura que creía puramente fraternal, contra este cariño imperioso é irresistible que consideraba legítimo y casto. ¿Norepresentaba Enrique. en su vida el consuelo en todos sus dolores y aflicción es? ¿No llenaba por entero su pensamiento? ¿No había, desterrado para siempre el tedio que la abrumaba? ¿Cómo no amarle, si adivinaba sus más inocentes caprichos y sabía consolarla y animarla con su afectuosa mirada? Por otra parte, ¿hacía algo que no fuera obedecer los deseos manifestados por su maridó y seguir el ejemplo que le daba? Y todavía su afecto hacia Enrique Várner. era menor que el del comandante. Elséñpr de Ferny no podía prescindir de la compañía de su nuevo amigo. Se haljia apasionado de el hasta el punto de acompañarle á todas partes, y apenas si le dejaba, en, toda el día una ó dos horaslibr. es. Siempre que Enrique dibujaba, el comandante le acompañaba fumando á su lado, examinando su trabajo y dándole perniciosos consejos, que el artista acepta ba con rauda resignación. I, a pesca, las interminEt bles partidas de ajedrez y los paseos, á los cuales asistía Margarita, entretenían el resto del tiempo. El comandante llevaba á Enrique á comer á sil casa tres ó cuatro veces por. sernana; los demás días, cuando lá lluvia ó él frío no consentían salir en coche, Enrique: iba á- pa. sar algunas horas en. la casa dé la. calle de la Prefectura. El. señor de Fernyj con esa incomprensible ceguera tan jo todos los días y casi á todas horas, embriagándose con el sonido de su voz y respirando el débil y dulce perfume de su cabellera y de sus trajes. En sus misteriosas alegrías encontraba, tan grande é inefable encantó, que no deseaba más, al menos en presencia de Margarita y bajo la- casta influencia de su candida y pura belleza. Cuando se frailaba á solas en su casa, el ángel dejaba. su sitio á la. mujer, y la mujer se transformaba en dócil amante. Margarita ignoraba las tempestades que su imagen levantaba en el alma de Enrique Varner, tempestades que sólo su presencia calmaba como por en canto. A semejanza de la salamandra simbólica del rey caballero, marchaba, sin saberlo, entre llamas, y ni siquiera se apercibía del fuego que, la consumía Y, sin embargo, no estaba lejano el día en que Margarita debía ver con espanto su situación. Pero entonces sería demasiado tarde y la catástrofe llegaría á sobrevenir, Había: pasado una gran parte del inviernó. -Se acercaba lá primavera. Empezaba. el. meS: de Marzo. Hacíafrío. El. sólbrillabá en: un cielo, de admirable pureza; pero sus rayos ¡sin calor, sólo servían para hacer, brillar, la escarcha en las ramas de los árboles y no tenían fuerza para licuar la nieve qüe cubría el campo y endurecía el hielo. Enrique había transformado su americana en trineo, reemplazando el juego délantéro y las ruedas con ligeros patines, EEabían- convenido, lá. v. íspera, en que el. joven iría a recoger, después de las doce, al comandante y á su mujer para dar un largo paseo. A la hora indicada, Margarita, perfectamente abrigada, subía en el improvisado trineo ¿en el cual el señor de Ferny, envuelto en su capa, tomaba asiento al lado de su mujer. Enrique guiaba. Él objeto del paseo era visitar el abismó del Fráy -Puits; Este abismo, uno délos fenómenos más. raros que. existen en Francia, tiene la. formaje embudo y está situado á legua y inedia de Vesoul, sobré una costa árida y roquiza, y colocado en el nacimiento de un profundo valle que termina en la cuenca de praderas que rodean lá ciudad. En el fondo del abismo hay un manantial poco abundante, cubierto en su mitad por una gran roca. común en algunos. maridos, no se apercibía del peligro casi inevitable á que exponíala Margarita introduciendo en su. Re gar a u n hombre tan joven y tan. distinguido, peligro que había sido. previsto, por todos menos por él. La opinión pública repetía en todos los tonos imaginables qué Enrique era el amante de Margarita en lá época en que Margarita ignoraba; todavía si amaba á Enrique. I a situación, tal como acabamos de presentarla a nuestros lectores, hubiera podido prolongarse por mucho tiempo, porque el- joven, locamente enamorado, tímido y nada exigente por la intensidad misma de. sti p asión, se conside- raba feliz. conxespiraZla misma, atmósfera que Margarita, viéndola á su anto- Hasta aquí nada más sencillo; expliqtiemos ahora el fenómeno. Dos ó tres veces al año. el manantial se pone en ebullición; agítase el, agua y se eleva lentamente al principio, después con vertiginosa rapidez; llena- el abismo hasta: los bordes; encuentra salida en el valle profundo, que transforma, el largo y rápido torrente é inunda en algunas horas las praderas de la cuenca dé Vesoul. i Preguntad á los geólogos y á los sabios de dónele proviene tal cantidad de agua y os dirán qué lo, ignoran. Cuando los expedicionarios llegaron alsítio más próximo al abismo, el co- mandante hizo detener el trineo, que quedó aí cuidado del. criado.