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NUMERO 859 M A N O C H E T R Í S T E EN B G. VIERNES 11 DE OCTUBRE DE 5907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA: 6 LA MONTAÑA VOPLAS. DEL VIERNES. ¡ABRÍGATE, NENA! Ya llegaron los fríos Guando, después de cenar alegremente, t r a á estas regiones, tamos el punto más difícil, ó sea el negocio de Íerva niña. las puertas dormir, todos los excursionistas nos quedamos y los balcones, perplejos. Nuestra ilusión consistía en acos: que hay frío y lodo; tarnos dentro de las. cabanas de los pastores cierva bien las ventanas, para corroborar por este hecho nuestra recon cie rvalo t o d o ciliación con; la- Naturaleza; pero mirábamos las cabanas y nos llenábamos de perplejidad. ¿Allí) dentro era donde teníamos que dormir... Cierva, niña, esos labios. E l recinto era harto pequeño, demasiado obscolor d e rosa curo; acaso el olor no sería m u y aceptable, y esos dientes que esmaltan acaso i el; frío de la media noche sería excesi tu boca hermosa... vamente tonifícador; quiéri sabe si habría allí Sí, vida mía, dentro animalillos indiscretos... En una palabra: no vaya á entrar, traidora, nuestros pujos d e montañeses retrocedían tan la pulmonía. pronto, cómo nos salían al paso las dificultades. Abrígate con tiento, lucero mío, Una muchacha pastora, comprendiendo núes. y abónate á los cines tra perplejidad, vino á sacarnos de a y iros. Nos si tienes frío. dijo: Si- quisieran ustedes dormir en buena cama y calientes, cenar bien y estar tranquiCon tu figura. los, -no tendrían más que hacer sino irse á la de fijo, allí, hallas buena venta de San Adrián, que cae allá abajo, hacia temperatura. el Mediodía. Allí vive u n a pareja de miqueletes, y ellos les proveerán. Abrígate, y si quieres Oir estas palabras y recibirlas como venidas, una bufanda del mismo cielo, fue u n a misma cosa. para burlarlos aires No había que dudai; iríamos á la venta, amai que el Norte manda, neceríamos temprano, y con la salida del sol vete pensando saldríamos también nosotros con rumbo á la en pedírsela á Toca cima del Aitzgorri. I, a venta de San Adrián, que SÍ bufanda. según confesión de l a muchacha, bastaba hora y media para alcanzarla; de manera, que Abrígate, y no vayas con buen paso y buena intención, al cerrar la por el Congreso. noche estaríamos bajo techado. Y todos m u y ¡PorDios- te pido; nena, contentos, bien provistos de indicaciones soque no hagas eso! bre el caminó y con el asno a l a cabeza de la Allí, alma ülíá, caravana, todos los diez emprendimos la marátxLta. frescura cha por los campos adelante, huyendo de las ¿quién no se enfria... cabanas pastoriles, ¡Cuánto hubimos de llorarlo después... Abrígate, y si aún quieres El crepúsculo tocaba á su fin; las primeras mejor abrigo, estrellas parpadeaban ya en el despejado cielo; no te acerques á Osma, por encima de los peñascales, la luna llena se yo te lo digo. levantaba gloriosamente. Y caminábamos nosPues es muy cierto otros en fila, por entre los árboles, subiendo y que nunca ha dado á nadie bajando lomas, colinas y ásperas laderas; y casi calor un muerto nos habíamos olvidado delsitio por donde corríamos. Al anuncio de la buena cama y del Abrígate, paloma buen café caliente, todos nos considerábamos de mi amores, dichosos, y otea vez volvían á surgir las cony si sentir deseas versaciones ciudadanas. Que si la política, á tus temblores que si el arte, que si el comercio... Hasta, que un suave alivió, se interpuso u n bosque muy tupido, pasó tiri arrímate á Melquíades, nubarrón por frente de lá luna, se borró el ca porque ese es tibio. mino, nos encontramos á obscuras y despeados... Abrígate, y si quieres Entonces nos dimos verdadera cuenta de dar la batalla nuestra situación; entonces fue cuando empecontra el frío, te buscas zamos á sentir u n a especie de timidez ó de á Santaplalla, miedo. También empezó á insinuarse la duda que está. hace meses en nuestros cerebros. ¿Habremos equivocado talmente echando lumbre el camino? ¿Existirá realmente la venta? ¿Nos con los franceses. tocará dormir en estas fragosidades... Alguno de los excursionistas se quejó de mal d é l o s Síd bd- el- Krím: Beii- Solimán, actual gran- visir- del Sultán: Áb d- ei- Aziz. Abrígate, en fin, nena, pies; algún otro habló de las fieras, de los loFOT. COMPANY. y si aún; tiritas, bos; Y la noche se cerraba apresuradamente, yo te prestaré el fuego y cada vez nos veíamos más lejos de poblado, Pero ¿en dónde dormir? Hubo quien habló excursión nocturna, y qué lá venta estaba á que necesitas. más metidos en la fragosidad de bosques y pe- de abrir la ermita, meternos dentro y allí espe- nuestra- disposición... ¡En aqueimomento hu ¡Vente á mi casa, ñascales. rar... P. ero la- ermita estaba cerrada, y sobre, bieseniqs llorado de empció. n. y de gratitudl que yo en el lado izquierdo ¿Cantaban los bichos nocturnos; pasaba so- esto, la ermita estaba llena de. excrementos d e Por lo que á rqí respecta, yo, no- sabía cómo tengo una brasa! bre nuestras cabezas algo como ruido de alas; ovejas. Tambiénse propuso penetrar en un rin- agradecer tanta felicidad. Me veía; bajó techaLuis DE TAPIA. á veces brillaba una estrella al través délos ár- cón de la cueva, tender los abrigos en el. suelo, dbr en una habitación; caliente, ...co i Una cama boles y se nos antojaba una luz pasajera ó los y dormir acurrucados, uniendo los cuerpos uno delaiítetd. e. mí. J l u c a r n a era huntilde, sobrádaojos de u n animal... Comenzábamos, pues, á con otro, como h a c e n l o s í- e n S l á d r i d j p e r o mentev. humilde; ípero riunca; me, ha parecido desvariar y á perder el valor. Un hombre sur- ál explorar l a cueva vimos qué, el suelo rio era ningún otro, lecho, tan blando y fino como gió d e pronto en mitad de u n altonazo. ¿Quién muy limpio ni mullido y que allí nos amenazan aquéllácama. Vl a. s. sábaiias eraci de lienzo bur; sería! aquel hombre? ¿Un contrabandista, un ban el reúma, el catarro, tal vez la pulmonía. do, tejido e h í a misma montaña; -pero, entonces: PO! t THT- HGRAFO forajido... Se detuvo, nos acercamos; no era Entonces un pintor bilbaíno, tan gran pintor me parecieron, suaves como lienzos de HolanVIERNES, I O, I O M. ningún forajido, sino u n pastor que venía de como célebre humorista, levantó la voz y dijo da; I oscüadros que adornaban la habitación 1 muylejos, desde u n pueblecillo de Álava, á re- estas elocuentes palabras: Consistían én u n cromó d e c o l o r e s brillantes p l éxito de los Juegos florales ha sido inmecogerse en su vivienda. El nos dijo que la ven- -Señores; aquí dentro vamos, á. perecer de que representaba. al Papa I Qh- XilI j éri otro V- jdrable. El inmenso salón del Círculo de ta de San Adrián estaba próxima, que allí en- frío; de asco ó comidos de los murciélagos; es cromo qué. representaba á ios tres personajes las Artes estaba lleno de escogida concurrencontraríamos abrigo, y nos indicó la vereda preciso que tengamos valor. Yo os propongo, del- Santo Sínodo rusó, A pesar de aquel irre- cia. Fue premiado con la ñor natural el poeta para llegar más pronto. Seguimos, en efecto, qiié. vayamos á buscar u n sitio abrigado del verente. maridaje d é l a s dos potestades religio- segoviano D. José Rodao, y proclamada reina la vereda, y al cabo de media hora descendía- viento, en donde quemaremos u n a hoguera, sas, á mí me parecieron los cromos. las más be- de la fiesta la bellísima Srta. María Teresa Mimos á una especie de abismo, en cuyo fondo dormiremos calientes y aguardaremos el día... Has joyas artísticas: Y me dormí deliciosamen- randa, con la cual, formaba encantador grupo había u n a oquedad pavorosa. Allí estaban, sin Todos- asentimos á estas prudentes palabras, te, teni; eíido: apoyado en lá- almohada el fusil su corte de amor. duda, la venta, cueva y ermita de San Adrián. y en un momento, escocimos el. lugar, encendi- de unymiquelete... Amenizó el acto el cuarteto francés y fue ¡Qué arisco, qué salvaje y majestuoso era mos fuego... Pero, ¡qué; desgracia! É l lugareño Mientras dormía, soñé que yo: era. capitán de mantenedor el ex ministro Sr. Bugallal, que aquel rincón de país! ¡Y qué admirablemente era: bastante abrigado sin duda, porque lá bri- guerrilleros. pronunció un notabilísimo discurso aludiendo á la Solidaridad y ensalzando la patria espase hermanaban los peñascos blanquecinos, los sa nocturnal nos, arrecía el cuerpo eómpleta; J M. a SALÁVERRIA ñola. Hizo la apología dé Madrid, diciendo que bosques obscuros y el cielo puro, estrellado, ménte; támpoco la hoguera prendía bien... ¡Ah, es el pueblo de todos los españoles. bañado de la luz de la luna! Ya nuestra horri- ese pintor húmoristar se estaba burlando de ble caminata iba á tener fin: dentro de la cueva nosotros con sus palabras prudentes! Encontra- Al terminar fue aplaudidísimo. nos aguardaban el lecho, el café y también el mós otro sitió mejor, imás resguardado, y ¡encoñac... Esto nos dio coraje y nos hizo salvar cendimos una nueva fogata. Esta vez ía horápidamente el resto del camino; y: abocamos á guera prendió bien, se levantaron grandes llamas y nos calentamos los éntümecidoís cuerla célebre cueva. Esta, más bien que cueva, era u n túnel an- pos. Hasta nos sentíamos alegres, y creo qUe Él Sr. Sánchez; de Toca v a á reproducir, en gosto, por donde pasaban conjuntamente las hubiésemos concluido, por consolarnos d e l u n volumen varios folletos y a publicadosi aceraguas torrenteras y el antiguo camino de her- todo, sino fuera porque la llama se consumía ca de la refprma de la Administración local. rradura. E n aquel túnel natural, puertas que demasiado pronto, y había que renovarla... y A. dichos folletos, precederá un volumen cuyo abrió la Naturaleza espontáneamente, hubo estábamos cansados... y el viento era más frío, índice es elsigúienté: tiempos ateas una venta, y á la vez una ermita: m á s s u t i l cada vez... ¡Qué- tristeza de noche! I. Motivos para l a reimpresión de los opúsla venta se arruinó, porque y a no pasaban por ¡Qué. desesperación la nuestra! ¡Qué duro, esta- culos aquí recopilados. La popular y artística Revis- allí los trajinantes con sus muías, y el ermita- ba el suelo, y que frío el, aire! ¿Y de este modo íí. Conceptos de provincia y de, región en ta Blanco y Negro publicahabríamos de pasap. tpda la noche? A la ma- nuestros proyectos sobre reformas en la Admiñ o también se fue, porque ya no venían pererá en su número de mañana; grinos; pero quedaba, l a ermita, y en substitu- drugada, el primer pastor que cruzase el mon- nistración local. ción del ventero hacían guardia dos miquele- te encontraría Un- pavoroso espectáculo: ¡diez III. Que el espíritu- del E s t a d o centralista sábado las bases de este origi. tes- -medio cenobitas y medio pastores. -Estos hombres muertos: de frío... es- antitético de. la gran; tradición del sentinal é interesantísimo Concurso) miqueletes eran los que nos darían posada. I, a luna, brillaba en: un cielo limpísimo. So- miento, unitario d e la Spberanía, romana, é i n Penetramos dentro. ¡Horrible obscuridad! bre nuestras cabezas se levantaba, un inonta- utiliza á las naciónesipara ía. política d e patria y dos magníficas fotografías de Llamamos á grandes voces. ¡Terrible silen- fión enorme, tc do él de roca. v. iva. I ss bosques m a y o r cio... Estarán dormidos, dijo alguien, para con- bajaban 1 pavorosamente h a s t a el fondo. del IV. C u á l es la resultante de leyes munici- Miss Margarita Frey, que ha solarse y no perder el valor. Volvimos á lla- abísmo, en donde gemíamos los pobres ciyili- pales hechas con preterición de la realidad. obtenido en los Estados Unimar, golpeando la puerta; el silencio era t a n zados. Aquellas gargantas, no estaban hechas V. Que e l municipalismo importa ahora dos el premio de belleza y ha absoluto como antes. Tiramos piedras á las para. nosotros; eran el trono legítimo de las más que el regionalismo. ventanas... ¡El mismo terrible silencio! ¿Qué águilas, eran el panorama que se merecían los VI. El municipalismo se presenta ahora con sido proclamada por los nortea acer? pastores, los contrabandistas, los facciosos. intensidad de vida y eficiencias nacionales y, americanos como la mujer más Todos nuestros achaques hicieron entonces Aquello no estaba hecho para las gentes apo- sociales sin precedentes eíi la liístoriá: explosión: uno se quejaba de los pies, otro de cadas que andan al ras del suelo de las ciuda- VII; Caractérístieasdelas. teánsformácionés hermosa del mundo. l a cabeza, otro dé sueño. ¿A cuántas leguas del des, sino para servir de escondite á upa partí- producidas por. el municipalismo moderno en pueblo estábamos? ¿Por dónde encontraríamos da de guerreros, y mejor que guerreros de fu- la organización de los Municipios. una casa, u n a choza, una venta... Pero no que- sil, guerreros. de hacha y de lanza. Parecía qué: VI 1I. J Resultados, del sistema de uniformiríamos convencernos de nuestra desdicha, y l a Naturaleza, para vengarse definitivamente, dad en la constitución de Ayüntamíehtbs y de SOJLEK, s a s t r e premiado- en la Exposición de volvimos á llamar otra vez. I, a puerta y las nos había llevado de una manera- hábil á aque- lá institución de los alcaldes conforme: á nuesParís por su especialidad en prendas de vestir. ventanas gimieron á la sacudida de nuestra lia emboscada; ¡íbamos á morir de frío, cómo; tra vigénte ley Municipal. WATOR, 2 impaciencia; apedreamos la casa; dimos gritos castigo á nuestra soberbia y á nuestra curiosi- I X D é algunos factores extralegales que horrendos, que hacían retumbar las sinuosida- dad malsana... 1 contribuyen á atenuar en parte las deficiencias regalos recomendamos l a casa des de la cueva. ¡Nadie, nos respondía... For- Pero no; la Naturaleza no quiso llevar ál ex- de nuestra ley en- punto las prerrogativas, F. VttU, Carretas. 11. mamos consejo por último, discutimos el caso tremo su venganza; nos castigó, nos reprendió más esenciales para la jurisdiccióii de los aly y vinimos en consecuencia que los miqueletes de bien dura forma; pero al fin quiso salvar- caldes. Joyas cíe Él y á famoso folleto flM 1 cnVlf de, Madrid se hallaban fuera, tal vez emborrachándose en nos. Y. fue que oímos una voz á media noche, y un bodegón de u n a encrucijada, y qué erapré al! guiarnos por la voz aquella, vinimos á ave- acerca de la cuestión, pendiente é n t r e l a í l a Isosaátos m o d e l o s C o m p r a le allaaja. s ciso- oue nosotros- durniiésenios. riguar. que los miqueletes habían vuelto- dé su. ciendaj- el Municipio, se ¡a. agotado, TB- íí. w mi M! iwawor, 7 j 9. Tasador aatorúadó JUEGOS FLORALES EÑLMGO -J OS FQtLETOS; DEL. SE- C O N C U R S O INTERNACIONAL DE BE- LLEZA