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NUMERQ- 857 A B C. MIÉRCOLES 9 DE DE íao 7 QCHO PAGINAS, EDICIÓN i PAGINA 6 -i t a s l l r i i 1 I í A lí r i -í La feria de Zafra. Vista general del Rodeo derecho de propiedad, hasta el sistema de cajas rurales de crédito y viviendas y ahorros, no BREVE PE CUES- En los angostos lí- deja por estudiar un solo aspecto del- problema que afecta a l a vida del proletariado. T 1O NES- SOCIALES t e s de esta nottY de la competencia de los autores, hacen el -cía no puededecirse. mejor elogio sus propias firmas: el señor obism aun en frases éintéticas toda tla importancia po de Astorga, el Sr. González Rojas, el señor y alcance de esta obra, que contiene, ordena- Cepeda, el. Sr. Maluquer, el Sr. Castroyiejo, el dos é íntegros, todos los trabajos que durante señor conde de Retamoso, el señor vizconde, Mayó último, sej difundieron desde el Centro de Eza, el Sr. Lázaro, el Sr. Pavía, él Sr. Chade Defensa social de. Madrid. Dicho organis- ves Arias, el Sr. Vales. Failde y el Rdo. P. Vimo, merecedor de una alabanza sin preservas, cent, uno de los padres jesuítas más preclaros hace á. Madrid la honra de elevarle, en esa es- de España, -soii ¡los. partícipes en esta, fraseen- fera del estudio, a l a altura de- las primeras ca- -dentó y magi trar labor. j. pitales del mundo. De ella se, puede decir mucho bueno, y no Su plan abarca los puntos capitales de lo, que ha dado én llamarse cuestión social y popase dice al consignar que ha merecido el su labor, serena, reflexiva, basada en la cien- examen y el comentario y la loa de buena parcia y en las necesidades de la realidad, Se des- te de la Prensa extranjera. A B C cumple un arrolla concienzudamente, descartando todo deber haciendo suyos estos justos elogios que linaje de banderías, de apasionamientos, de in- habrán de repetir plumas más autorizadas que transigencia, para profundizar en aquellos la nuestra y. con detención que en estas notas graves problemas, exponer sus aspectos y de simple anuncio es imposible consagrar. apuntar las soluciones que dimanan de las 0 ARA LAS MUJERES, POR Precedido del retradoctrinas puras del cristianismo. MELCHORA HERRERO to de la autora, y con prólogo del seEl Curso, aunque modestamente se intitula breve, no lo es ni en esfuerzo ni en compren- ñor Pando y Valle, se ha dado á la estampa lá sión, pues desdé el concepto primordial del segunda edición de este interesantísimo libro, FOT. A. GUT 1 ERIÍEZ. en el qué trata la Sra. Herrero, ilustrada maes- j do el resultado del escrutinio el siguiente: 31 tra y profesora mercantil, de varias y comple- votos en pro y Hueve encentra. jas materias que á la vida de la mujer afectan, Abstuviéronse de votar tres Potencias. con, estilo. ameno y -excelente orientación. Seguidamente se adoptó, por unanimidad de Aunque las proporciones del tomo pueden 44 votos, la totalidad del proyecto relativo al incluirle én la categoría de. folleto, su conteni- arregló pacífico de, los convenios internaciodo le da cabida por su fondo y su forma, entre nales. los libros educativos que tienen lugar ganado Al emitir su voto hicieron algunas reservas en; ias ¡Académias y escuelas deljbello sexo. los representantes de Suiza y Turquía. í, a. Sra. Herrero demuestra que, además de su ilustración en materias eticas y pedagógicas, tiene feHces; dotes para cultivar; la literatura, pues su estíjo, atnable y transparente, áin SOUER, sastre, premiado en la. Exposición de rébuscaniientos retóricos. ni afectaciones tan París por su especialidad en prendas de vestiré fáciles ala pluma de lamujer- literato, iuyita u MAYOB, 2 recorrer con deleite las páginas del. tomo, y los conceptos se exponen y desarrollan con claridad y concisión. LA: I C p N F E R E N e i A l DE LA PAZ POK TELÉGRAFO CAPRICHO ALCALÁ. 48 Giran surtido en vestidos, abrigos y sombreros de señora y niños. Batas, abrigos y adornos de piel. Sección de te C n la sesión que ha celebrado hoy, ha ádop- jidos, venta por cortes y metros de las últimas, noveda tado lá primera Comisión la totalidad del des. Véase nuestra gran exposición el domingo próximo proyecto referente al arbitraje obligatorio, siehLA HAYA, J. (DEPOSITADO, LAS! l 3 o RECJBIDO EL 8 ALAS 7 l 5 5 Apertura de temporada Precios fijos, Pídanse catálogos BIBLIOTECA DE A. B: C 130 LA CASA D E L CRIMEN 131 Hacíame estas reflexiones en tanto, perfilaba. lá. nariz de Juan Nicolás Ro- berto, para lo cual, y sin saberlo, servíame de mbdélo. el comandante. ¿Al cabo. de algunos instantes, aquella nariz majestuosamente aguileña empezaba á modelarse, y completaba la iísonomía: característica é imperiosa del anciano, que parecía más satisfecho con su pesada cota de malla que nosotros con nuestra, americana de casa. Entusiasmado el comandante; hacía gestos cómicos para expresar su admiración y murmuraba de cuando: én cuando: ¡Prodigioso, á fe mía! tuna nariz! ¡Una verdadera nariz! ¡Si parece sa, natural! El comandante, entusiasmado, batió palmas, V, abriendo una puerta, g r i t ó -i ¡i- ¡Margarita! ¡Margarita! V 3 í J ¿Estáis satisfecho, comandante? ¡Garamba! ¡Ya lo creo! iY mucho! roy en. seguida- -respondió, desde adentroiuna. voz. pura y. lres, ca, cuyo tini: bre cristalino, se ¡hallaba presente- en mi. oído y grabado en- mi corazón. Era una realidad que volvía á ver á Margarita. Por tercera yez, comprendida la pasajera aparición en la terraza, iba á hallarme en presencia de aque- 11 a joven que, sin saberlo, ha adquirido- sobre mí tan completo ascendiente. Estoy, enamorado. -Vaya, me alegro. -Sois, un gran pintor. -A lo sumo, un pobre aficionado. ¿Queréis ser franco conmigo? Con mucho gusto, -Pues bien, confesaréis una cosa. ¿Yes? De seguro que te sonríes, pensando que me has oído decir otro tanto veinte veces l o menos. En primer lugar... nunca he. sentido nada semejante á lo que pas a por mí hoy. délos Otras veces se trató de caprichos, de embriagueces súbitas del; cerebro ó sentidos. Hoy; na. da de: estosuceae... hóysé. tratad. éamor... Puedes creérmelo... estoyseguro de ello. -i (jue én París sois cé. lebre. 1 Meeché á reir. -No soy célebre, ni mucho ni poco, mi querido comandante- -contesté e n s e guidav- -llegaréis á serlo. -N u n c a iv ¿Yporqué? -Porque para adquirir celebridad se necesita trabajar mucho más concienzudamente de lo que yo lo hago... Tal vez; podría ser un. yerdadero artjs- ta; pero tengo la desgracia de que lo considerable- de mi fortuna me, permita dedicarme sin contratiempos á mis gustos dominantes, qne ya conocéis, pescar con caña y jugar al ajedrez, descuidando mis estudios. ¿Es decir, que sois rico? l -Pues bien, os doy por ello mi enhorabuena... A pesar de lo que acabáis íe déeir, la fortuna no es una desgracia, y vale mucho más que la gloria. S A c a b á b a l e dar el último agolpe dé pincel. I, a nariz estaba concluida. Juan Nicolás Roberto, completo desde aquel instante, parecía haberlo es. lacio siempre. El. riiido, Suav e, de. ur vestido: que se dejó oir, ruido más bello, más armonioso que todas las músicas conocidas, cuando está producido por la mujer- amada, me. anunciabalá llegada de Margarita. Apareció, y raedio ruborosa, medio risueña, Salúdeme con exquisita cortesía. ¡Ay, amjgo mío, qué hermosa. es! Mira, cierro los ojos, j á través, de mis cerrados párpados, en esta. especié de. cámara obscura queá. mi antojo creo, véóla clara, distinta, no solo con los contornos de sufiguray lps: rasgos de su fisonomía, sino con los detalles nías minuciosos é insignifica, ntes de su traje. Este había. sido modificado ligeramente Sus admirables cabellos negros, naturalmente rizados, én vez de formar dos bandos lisos y brillantes que bajaran hasta las sienes, levantábanse sobre éstas, y sus dos largas. trehzás, en lugar de arrollarse detrás de la cabeza, cruzábanse sobre su pura f rente formando una diadema. Pn estrecho arete dé oro adornaba el lóbulo de sus oreias, de tra rosa pálido. r Margárita llevaba un vestido de verano, de muselina blanca con fleres azules. -Sí, comandante. v No r e s p o n d í r I v a túnica subía hasta la garganta, ceñida por u n cuellecito. I,o s brazos salían, desnudos de las anchas mangas. Lajove n no. llevaba alhaja alguna; únicamente en uno de. los dedos de la jnaño izquierda lucía: el anillo de boda. v Calzaba zapatillas adornadas con un lazo azul. Tal era Margarita; tal lá vi; tal la yeo ahora. -Querida mía- i- e dijo el señor de Feniy, -te, presento al Sr. Enrique Var-