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NUMERO 855 v A B C. LUNES 7 DE OCTUBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 ÍM mar í. En lia Granja, J, S. M el- Rey; 2, el coronel del regimiento del Rey, Sr. Fernández Blanco; 3, el infante D. Alfonso de Qrleans; 4, su prometida la princesa Beatriz de Cofourgo; 5, S. M ja Reina doña Victoria; 6, el oficial mayor de Alabarderos, Si Calongej y 7, el conde de San Román montero mayor del Rey. F O T GOÑI. A B G EN MARRUECOS IMPRESIONES Antes de partir, recorramos de nuevo todos los sitios, ÚLTIMAS para nosotros ya conocidos, de Casablanca; nos llevaremos en esta ojeada la visión definitiva. Y seguimos con el discreto ahorro de la crónica; será un manojito más ie pequeneces, de notas, de pimpresiones últimas... Paseamos despacio, hacia el campamento francés. Delante de nosotros van unos cuántos; oficiales, con variados, uniformes, y cuando llegamos á su altura nos saludan con un saludo casi imperceptible- ¡oh, gracias, gracias! -é interrumpen bruscamente su charla. Inocente silencio. Por palabras sueltas bien podríamos deducir el tema. Hablabais de lo que se habla sotto voce en todo el campamento francés: de las deserciones, que continúan, de los fusilamientos que habrá mañana detrás de la primera cadena de montes, porque habéis logrado detener dos de los fugados. Hacemos alto, sin ganas de ver más tropa, á la misma entrada del. campo, A la derecha, rozando el suelo, se balancea dulcemente un globo; un globo que parece esperar algún curioso deportista, con deseo de elevarse 500 metros para contemplar el panorama. Más allá se agrupan sobre el lodo: las tiendas de los goumiers y bus caballos, atados en dobles hileras. Estos son ya lo sabéis- -una fuerza escogida de cómbate que Francia ha traído; fuerza tan útil como original y barata, porque no tienen apenas sueldo. Y sin embargo, ellos comen... J ay gran confusión en el puerto, que no lle ya trazas de ser tal, porque la Compañía francesa contrató con el Magzhen su construcción superficial, los diques, las escolleras, y una vez que, pasados muchos años, esa obra de piedra esté labrada, vendrá lo más gordo, el vaciado, pues todo el fojndo es roca, y los buzos se ven detenidos á tres brazas... Hay una gran confusión. Es verdad que el futuro puerto es marroquí, y de Marruecos la Aduana, sin perjuicio de la intervención, y del Sultán servicios y provechos, y por el Sultán nombrado el comandante moro; y es verdad que Abd- elAziz todavía es conceptuado por las naciones como Emperador legítimo. Pero todo ello, ¿qué importa. Aquí resuelve y manda el comandante francés del puerto Precisamente porque él es francés y el puerto es marroquí. El castizo, desenfadado é incongruente velay de nuestra amada tierra castellana, es la explicación única ylógica de este y otros fenómenos. Comerciantes que esperan el género días y cías, consignatarios que tienen los buques de- ustedes; ¡qué corazón más tierno tenemos y cómo sabemos afligirnos! En cambio, en el campamento francés con abundantísimos medios, se están levantando inHumerábles: barracones. Y con esto, y con que para el soldado francés se gastan dos francos por plaza, y se le dan 400 grataos de carne, y los nuestros gastan 50 céntimos, y los oficiales franceses cobran puntual ísiaiamente doble paga, y los nuestros una peseta para su regalo, y cada obsequio que hacen á quienes visitan el campamento es un renglón; más para el usurero, seguimos quedando a l a altura del tiempo y de lá s circunS gomólos nuevos rótulos d é l a s calles, con tandas flamantes letras, van hiriendo, nuestros au ojos, sin querer recuerdo la obsesión de los col- V q ¿he nombrado á los prestamistas. En Rájaat encontré, entre los cuatro españomos, que en Madrid nos ha llevado, locos una temporada. ¿Cuál es el colmo del maderero... les allí presidentes, un catalán; muy decidido, ¿Y el del sastre... Aquí se pueden hacer muy que ha ido á poner casa de préstamos. Y aquí en Casablanca me tropiezo con otro pero... aquí ha saltado una españolería que abundantes. ¿Cuál es el colmo en una pobla es preciso consignar. Señores; un pequeño ción bombardeada por los navios dé guerra... alma mja, el pobre muy disgustado porque los olvido determinó que nuestra Caballería estu- Pues, bautizar calles con los nombres de esos francesas le ponen obstáculos para que monte análoga industria. Ya que nuestra tropa, erí viera tres días sin desembarcar, y hubiera de navios. Rué du Galile e... rué de la Gloire... Y eso buen hora se diga, no ha hecho hasta hoy ninhacerlo con tablones prestados; otro pequeño! á los cuatro días. gún fusilamiento, ¿por qné no estrenarse? Por olvido es causa de que nuestra administración militar no tenga garruchas; ni maromas, ni pa- i saben nuestros soldados si se quedan, ni una vez... lancas, ni- carretones, ni una sola barcaza. como se quedan, ni si se van. Y como no ¡Traer remolcado un gangril, uña barcaza! se les dan órdenes, ni se les facilita elemento al- pfn un casa inmediata á nuestro alojamiento ¡Qué gasto, tan tremendo; la cosa asusta! Se dice guno, en cuanto se repitan los chubascos y las suenan voces, y cantos, y piano. Penetraque el oficial español ha recordado el olvido. tiendas se calen, dormirán sobre el barro, y mos, bañándonos en una atmósfera densa y acre. Estamofe en pleno y la Y se dice... que no se han servido contestarle. vendrán las enfermedades; y entonces verán sa napolitana, que café- concert, diera empalagotanto gustó en los Varietés á- tos- señores graves de última hora, resuena aquí, como una cosa exótica. En cuatro días se ha improvisado todo esto, acarreando personal femenino de Oran y de lia Línea. Y la improvisación es completa, porque transpuestas las ¡primeras salas, enÉ otra no muy excusada, funciona el bis- bis, y la gente se vuelve loca, persiguiendo al encarnado y al verde. Dos corresponsales ingleses, flemáticos, inmóviles, cargan la mano y van acertando plenos. Los franceses: la tienen negra. No sé si esto será un! símbolo. ¡Me da una pena el crítico militar áe cierto diario parisiense, que embarca con nosotros esta tardé! Se trata de un escritor técnico ilustradísimo, gran autoridad en las cuestiones militares. Él hombre se vino, con espléndido equipaje, dispuesto á hacer la crítica d e la segunda guerra de África. ¡Y tenerse qde volver... tenidos dos semanas, protestan en balde; no hay manera de regularizar la descarga. Los contramaestres franceses suenan los pitos, obedeciendo órdenes de su comandante, y las barcazas van, no adonde corresponde, sino adonde á, ellos les da la gana. La Administración militar española tenía hoy tres para descargar efectos de otros tantos vapores; pero al regresar una de las barcazas, un contramaestre, coloradote y brusco, ha sonado el silbato, y los soldados franceses han saltado sobre ella, y los nuestros se han quedado mirando. El oficial español, desairado, ha montado en cólera... y la cosa se arregla ¡quitando una barcaza álos; comerciantes que descargaban del Magnüs! Este y los otros buques sé pasan el día izan, dol banderas corridas pidierido deseargá. De lejos, parece como que están de fiesta, -parecé que, se empavesan! 4 e gusto que les da todo estp. j. somos. Stra españolería y basta. Esta. es muy no toria también, para que pueda ser callada. Yá, por rubor, callamos otras más ocultas. De sola sol ondean en los Consulados las banderas. ¡No digo yo cómo está- la nuestra, ni cuántos son sus girones, ni los colores indeterminados de las supuestas franjas! Y ésto, conste, no es del bombardeo, porque aquí todo se achaca al bombardeo; esto es de muy atrás. ¡Oh, Patria, oh mezquindades, oh vergüenzas! Siempre saliendo de casa con la ropa más vieja y. gozando de parecer más pobres de lo que ¿UN ERROR JUDICIAL? í n a visita rápida al campamento español, Josefa Arce, asesinada en Granada Francisco Rodríguez López, acusa: el J 3 de junio de 1906. do como autor del crimen. OTS. SANTA CRUZ. oficiales; que á costa de sufrimientos personales, que ojalá no traspasen cierta línea, han servido mas á. España que desnudando cien veces el acero. Hombres, de combate, ganosos de pelea, hubieran preferido trocar los papeles. Pero hay altísimos intereses que están por enicima de ¿us nobles y viriles ímpetus. -Adiós, señores; y que la paz se consolide, y que no ¡se vuelva á hablar de guerra. uní; abrazo á estos sufridos, á estos abnegados