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NUMERO 852 A B C VIERNES 4 DE OCTUBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. ED 1 CJON 1 PAGINA 3 Las inundaciones en el Mediodía de Francia. En Mó nípelliet ha tenídb que lítilizar el vecindario barcas para poder saür de sus casas. FOT. gar Carpeaux, el artista genial, autor subli- tos, en vigor, en valentía y fiereza á estas tando una ridicula posse fotográfica, habla me de La danza, que corona el edificio de la inmensas composiciones que Sért ha ejecu- altó delante de los cuadros que le interesan, Gran Ópera. Hora era ya de que Francia tado en. las telas de Adán y Eva ante ios muros porqueolúnca faltan ¿tos docenas dé paparindiera el merecido tributo de. admiración del Paraíso perdido, d L a Anunciación y dé La, natas que le rodean, alargando: la. gaita para ÍL SALÓN DE OTOÑO París entero al escultor insigne en cuyas obras se han lucha de Jacob con el Ángel El público, no obs- escucharle, diciéndose los unos á: los otros: hállase hoy in- inspirado todos los artistas que hoy gozan tante, pasará de largo, sin detenerse delante Es Mr. X... ¿Ha oído usted lo que ha ditranquilo, inquieto, angustiadísimo. Esos de bien ganada celebridad. El puesto de ho- de muchos: cuadros 1 que la crítica le señala- cho. Mr. Z... ¡Qué talento tiene Mr. H. ¡No cuatro globos que ayer tarde partieron de nor le pertenece. Pero después de Carpeaux rá, como obras maestras, y se apretujará hay otro ojo crítico como el de Mr. N- las Tullerías, sin que hasta este momento se no hay nada, absolutamente nada, en el Sa- asombrado en presencia de la obra de Sert, I os artistas curtidos en la azarosa tarea sepa su paradero, han puesto los nervios en lón actual que pueda resistir la comparación ayer desconocido para el público parisiense, de correr de Exposición en Exposición, tensión. Y, sin embargo, nadie lo diría al con la gran obra expuesta ppr Sert. hoy artista eminente, gloria de Esp aña. luchando por el premio que jamás consiver la elegante concurrencia que ha invadiY el ptiblico ha sido mucho más sincero Y es- que el público no se engaña jamás, guen y echando la culpa de su desgracia á do esta tarde el Grand Palais para presen- que la crítica, porque: ha permanecido horas y, entendido ó profano, admira aquello que la envidia del Jurado, á la mala colocación ciar el vernissage de la Exposición otoñal. enteras contemplando la colosal decoración, íe atrae intuitivamente, sin saber, expresar de la obra ó á las intrigas de los componer Iylovía á cantaros; los Campos Elíseos de la catedral de Vich, en la que nuestro por qué. I o encuentra bello, le impresiona, ros, á estos artistas pequeños, insidiosos, eran un charco inmenso; pero las parisien- ilustre compatriota ha debido emplear lar- le- conmueve y lo dice sinceramente. rafes, los veréis elegir un cuadro extraño é ses son valerosas, sobre todo, cuando tienen gos años de trabajo. Yo sé: bien que mañana Una tarde de vernissage ofrece ancho cam- ignorado, y, colocándose delante, ¡pretendeque estrenar un vestido y lucir por vez pri- los rotativos parisino s pretenderán hinchar po á la curiosa observación del espectador rán llamar la atención del; público. Su objemera un sombrero, y ante esta sagrada obli- el éxito de otras obras, dignas de estima- desapasionado é imparcial, El crítico consa- to no es otro que apartar a las gentes; de las gación todo perece. A las dos de la tarde ción desde luego, pero inferiores en arres- grado ya; acude, severo y. solemne, y, adop- -obras de mérito, porque siemprehay espec- tadóres; que piensan. dejaron de preocuparse de la suerte de esos cuatro globos errantes y corrieron al Salón. Pues señor, á mí no me gusta, pero es ¿A Ver las obras expuestas? ¡No! ¡A far se tos señores artistas que tienen motivos para vedere! entender de arte, dicen que eso están bueno: Porque así como el Salón de Mayo es el Esto ocurría hoy en el Grand Palais. Los pretexto para lanzar las modas primaveraartistas habíanse dado cita delante de los les, el Salón de Otoño sirve también de escuadros de Cézanne, y era cosa de verlos y caparate á las lanceuses de las modas de inoírlos... ¡Qué de gestos, qué de aspavientos, vierno. Rivalizan los modistos en atreviqué de guiñar los ojos y colocarse á distan- miento para enviar la obra definitiva que ciay mirar défrente y de costado! ¡Y nada... han de exhibir los maniquíes contratados al Eos cuadros de. Cézanne, nlonótonós, pesaefecto, y así no es extraño ver al lado de dotes y vulgares, no logran interesar al púuna exquisita elegancia una ridiculez hoblico ni un instante, á pesar de las exagerarrible. Toda la vida me acordaré de un traje das alabanzas de estos hombres melenudos, malva que acabo de contemplar y del penaencorbatados, de anchos sombreros y, pantacho verde de un sombrero, que parecía- ¡y lones de odalisca, como los que usan nuestros jacarandosos organilleros. Confieso que hasta creo que era! -una palmera enana. he querido entusiasmarme... pero no me fue ¡Estupendo! posible. Y he preferido; seguir al ¡vulgo, y Y como la generalidad de las toilettes suepasar el mayor tiempo posible admirando lo len ser espléndidas, y estas mujeres saben colosal decoración de Sert. llevar los trapos como nadie en el mundo, resaltan mucho más las ridiculeces que aquí, Por eso estas notas que escribó al correr igual que en todas partes, no faltan á las de la pluma, apenas terminada la artística grandes solemnidades. solemnidad del día, se reducen á esto: á re- ¿gistrar el triunfo decidido; de un español, al Dero entremos en el Salón. que ayer nadie conocía y cuyo nombre es Si esta tarde, á la salida del Grand Pahoy orgullo de nuestra patria. El rfou del lais, preguntáis aun parisiense cualquiera en Salón; actual, no lo dudéis, es Sert; ante el, qué consiste el clou de la Exposición actual, artista catalán se han abierto, esta tarde áíin os contestará, después de haber escuchado tiempo mismo las puertas de la celebridad -í el oráculo de la crítica profesional, que hay y de la fortuna. Enorgullezcámonos, porqué r en el Salón cuatro exhibiciones interesandesgraciadamente no estamos muy sobrados tes: el conjunto de las obras de Carpeaux, de hombres qué ilustren el nombre de Eslas de Berthe Morizot, las de Cézanne y las paña. de los artistas belgas que se han agrupado esta vez formando rancho aparte. A l regresar al bulevar las casas están más rv Después tendrán un recuerdo para la gran alégresela intranquilidad ha desapareobra que presenta nuestro compatriota, el cido de todos los semblantes: los cuatro glocatalán Sert. La Granja. Los generales recién ascendidos, en el patio de Palacio, al salir bos, esos cuatro globos perdidos, se han salPero ni el orden es justo ni parece por anteayer de cumplimentar á S. M. De izquierda á derecha: Sres. Ríos, vado. Uno fue recogido en alta mar ¿por ninguna parte la sinceridad de la crítica Aznar, Alsina, Franco, Contreras y Martín Puente. FOT. G TM quién? ¡Por quién había de fue el de un barO co inglés, lo mismo que lo ser! Por Kindeprofesional. Bueno que ocupe el primer luDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C líh PARÍS