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NUMERO 8 4? ABC. DOMINGO 29 DE, SEPTIEMBRE DE 1007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 1 tJfif f -r t i J á y. i V f 4 V Vista genera! de la isla de Cortegada. brecho y- limitado de la zona á que esa inforahora esa demanda palpitante de la integramación s aplica. ción de la clase agraria en el Estado, que se. Claro que vienen después sorpresas como conseguirá por las vías que señala; el señor las de la Solidaridad y las elecciones últiconde de Torres- Cabrera en su interesantímas en Cataluña, que cogen desprevenido á simo informe, ó por otras más expeditas ó todo el mundo y son tomadas como cosa directas. imprevista y anómala. Y no hay tal. La cul- Dice muy bien el autor que la contextupa no la tiene el fenómeno, sino la deficienra del régimen representativo requiere que cin de los observatorios y de los observadofrente y por encima del Estado político ofires. Después todo son prisas y confusiones cial, exista un Estado nacional- para que para averiguar por- qué ha llovido y ha diluaquél sirva á éste; un Estado nacional que viado sin nuestro permiso. Todo- se vuelve sea el conjunto armónico, de todas las aspipreguntar cuál es. el fin, el móvil, el prograraciones y energías sociales, nacidas del ma. Á casi nadie se le ocurre inculpar á un serio dé las familias, concertadas en el. Míisistema de publicidad que no sirve para adnicipio; relacionadas de pueblo á pueblo y. vertir, con la anticipación debida, esos honde región á región en cada urio de los órde- dos movimientos dé la, realidad; y. qué se nes en que se desarróllala actividad, huma- hace de nuevas preguntando por un pírograna. ¿Hay. esto en; España? Ño, segurameúv ma expuesto antes- en cerca de 300 mítines, te, y rio 1o hay por la. costumbre de arras- en mil y, pico dé discursos y en una montatramos. Aquí- todos y cada uno délos indiña papirácea de artículos. viduos da cada asociación popular, delegan perezosos en el presidente la facultad de O fréceñosahpralaxiltima iasede aquelpropensar, de. sentir, de querer: y de ejecutar; cesó el informe sobre La integración de la clase el hombre público se, considera en. paz con agrarict en el Estado, que acaba, de dirigir á las su conciencia enajenando al jefe: de banda Sociedades qué constituyen la Unión Agrasu albedrío, y de esta mánérael Estado ofiria Española, él señor conde de Tórres- Cacial navega sin- lastre social; finge que hay brera, presidente; de la Federación BéticoCortes, justicia y administración, cuando Extremeña; y. Canaria. A poco que uno se realmente rio hay riada de esto fije- en la história de tal movimiento salta á la vista; su evolución y avance progresivos. Esto lo ven los mismos; políticos de lo. Desde la Iviga nacional de contribuyentes, en marques de Aranda, que tan acEl D. Daniel Poyan, que inició la ce- partidos históricos; y á ello se debe que, 1.876, hasta la fecha, no puede decirse corto unos pocos de buena fe, y los más por seai- mezquino lo. que se. ha. andado. X, a mis- tivamente intervino en la cesión de sión de la isla y la gestionó con los guir la corriente, y dar barniz intelectual y. ma palabra- que. -servía entonces: como base OTS. F. GÓMEZ. la isla al Rey. vecinos. reformista á sus programas, promuevan desdeagr 4 j aeión, -dieé- bien á las- clatas; cuál de el Poder reuniones y asambleas de esos Tera el verdadero es ado de: és. p ritü: de aque- una superposición violenta y caprichosa. obrero; la protestá latente de los intelec- elementos y. ivos y, fecund. os, ora ¡pata poner: llas, clases; Se- llamaban- cóntribuyentes, com. o es el origen de la lucha actual y de sus tuales Tal frenó á su acción so. pretexto de encauzarlo; qiliért- difeé déníeritQS- pásivosjy, resignados, diversas y cada vez más profundas manifesTodos estos son síntomas de la general ora; paira; aprovecharla honradamente, ora L W t t í t e p i o r d i r (á r í a f i o t o taciones. Etapas distintas de esta lucha son subversión con que la España inédita, do- r ai -p e ¿1 tfbarla atv 4 mítáridf 5 se. uáa áetiífid 7. riura- la constante agremiación ó indicación de minada y supeditada, quiere pasar de: 16i cuestiones qué provoquen díscírépánci as. y Miente; ttegatíva y. de: defensa, ó, á lp sumo, las clases productores en Cámaras de Co- hondo á lo alto y constituirse por sí misma antagonismos; parciales: mercio, en Sociedades obreras, en Sindica- según la riqueza y variedad de semejante -De todas maneras, esa labor interna vaha, á. ufia: Íéve; iñtéFPención. iiseál. tos, agrícolas, en Centros intelectuales; la contenido, para actuarlo ampliamente. De ciendosu camino en las entrañas del país; 5- Üiciéfa de la cosá- pública patrimoniode. la emancipación de tales elementos, respecto aquélla situación- pasiva ó de meros contri- sea con unidades geográficas como entieri- espada y- dé la; toga, en virtud de- la cual la délos partidos políticos, constituyéndose en buyentes que regatean su tributo, qué se de- de la Solidaridad, sea con unidades socia palabra i democracia, ha sido hasta aquí- un órganos de la aspiración substancial repre- fienden de la expoliación, que ponen trabás- les, como prefiere elcondede Torres- Cabrera nombre vano. E! verdadero contenido social sentada por sus intereses vitales; las Ásam- ala voracidad del publieano, pasan á una y los nuevos fisiócratas españoles el país de España no se ha incorporado á su orga- bleas de aquellas Cámaras y organismos; la actitud reivindicatoría y agresiva para reca- ausente empieza á hacer acto de presencia y nización oficial y aparante que, lejos de ser Unión nacional de productoras en Zarago- bar su legítima preponderancia en un régi- á reclamar lo suyo. emanación é imagen de aquél, constituye za; la Solidaridad catalana; el movimiento men de democracia sincera. Así, se plantea MIGUEL S. OLIVER BIBLIOTECA DE A B C 100 ÍA CASA DEL CRIMEN 97 ¡Pero tú ignoras aún el nombre de aquel á quien concedes ta mano! -murmuró la Sra. Chesnel. ¡Ah, es cierto! -dijo Margarita con desencanto. -Y esto debía importarme como á nadie. Decidme el nombre: creo que será la primera vez que le oiga. -Te engañas, hija mía. Margarita hizo un gesto de sorpresa. ¡Pues qué oigo! ¿Conozco el nombre de mi futuro marido? -Sí. -Pero... no le he visto en mi vida, ¿verdad? -Le has visto. ¿Dónde? -Aquí. ¿Habláis en serio, madre mía... ¿Ha estado aquí el hombre con quien h e de casarme? -Muchas veces. ¿Sin saberlo yo y durante mi ausencia? -En presencia tuya. ¡Pero esto es increíble? -Y sin embargo, es cierto. ¿Y ha hablado conmigo? -Sí. -Entonces renuncio á adivinar... A decir verdad, maare mía, y no- dudo que lo sea, puesto que lo decís vos, ¿he visto aquí coja frecuencia á mi futuro marido? Confieso entonces que mi entendimiento es torpe como ninguno y que mi memoria está enferma, puesto que ningún recuerdo conservo de esas entrevistas; juraría que el comandante es la única persona á quien recibimos- ¿Y si fuera el comandante? -balbució María Clónica. Margarita levantó vivamente la cabeza y dirigió á su madre una mirada insistente y profunda, como si quisiera leer hasta el fondo de su pensamiento. -Si fuese el comandante... -repitió la joven. -Sí... -dijo la moribunda, turbada y vacilante. -Si fuese, ¿qué dirías? Margarita no contestó; hubiérase dicho que interrogaba su alma y su cora zón y que echaba la sonda en las profundidades de sentimientos inexplorados hasta entonces. No es fácil dar idea exacta de la, ansiedad con que María Mónica esperaba la respuesta de su hija; respuesta suprema dada á una moribunda, v de la cual iba á depender el porvenir de una huérfana. Una leve sonrisa se dibuió por fin en los labios de Margarita. Miró otra vez á su madre v contestó: ¿Me preguntáis qué diría si fuese él... Pues bien, madre, Airé... Tanto mejor! ¿De veras? -exclamó la Sra. Chesnel, animada por estas palabras. -Os lo aseguro. ¿Acaso os sorprende? -No, y sin embargo... María Mónica no acabó la frase. La joven continuó: Puesto que es absolutamente necesario un marido, prefiero el comandante á. todos los que hubieran podido presentarse. A él, cuando menos, le conozco: es un hombre excelente, á quiea amo con todo mi corazón, como si fuera mi bio. radical que se había operado en ella en cuanto al modo de apreciar la pretensión del señor de Ferny. Algunos minutosr después, María Mónica levantó Sus ojos, que había tenido cerrados, y miró al viejo. El comandante sospechó que la cuestión estaba, resuelta por la madre de Margarita, y no se engañaba. -Y bien, amiga mía- -preguntó con voz suplicante: ¿qué puedo esperar? ¿qué debo temer? ¿qué resolvéis? -Agradezco desde luego, y profundamente, con toda mi alma, el honor que dispensáis á mi hija solicitando su mano- -contestó la Sra. Chesnel, -y os ruego queme perdonéis la sorpresa, es preciso que lo confiese, el espanto que experimenté al oiros decir que amabais á Margarita. ¿A qué conducen esas inútiles excusas? -interrumpió el comandante. -Sabéis que he comprendido vuestra sorpresa y vuestro terror. Pero no me contestáis, amiga mía, y no obstante, sabéis cuánto sufro esperando vuestra respuesta. ¿Qué puedo deciros? Sí, tenéis razón: la unión que deseáis asegurará la tranquilidad de Margarita, y tal vez su dicha; pero no me considero cotí derecho para disponer de su mano sin consultar antes su voluntad... Preferiría dejarla huérfana y pobre, sin asilo y obligada á ganar su sustento, iantes que obligarla á un matrimonio que no aceptara gustosa. Y vos mismo, amigo mío, rehusaríais lina unión impuesta por mí y respetada poréllá. Vos queréis una compañera y no una mártir. ¡Ah! ¡Cierto! -exclamó el- señor de Ferny. -Antes renunciaría mil veces á este último sueño de mi vida, que disgustar á Margarita. Pero decidme, por favor, ¿puédo- desde luego contar con vuestro apoyo? -Si dependiera de mí- él consentimiento dé mi hija, lo obtendríais. -Eso; es ló que deséaba; sábei- -dijo el- cpmaManté prbóarán- do ocultar sú alegría. -Dentro desbreves instantes sabremos á qué atenernos. y r -Salgo á 1 decir á Margarita que la llamáis. Interrogad- Jai Antes dé una hora volveré y conoceré mi sentencia. ¿Qúévaisá; h acér? ¿Es de necesidad que hable hoy inismo. á mi- hija? -balbució la señora Chesnel. ¡Ah! os lo suplico: no retardéis este maménto. ¡Si supierais, si pudierais saber la impaciencia que me devora... A mi edad no hay tietnpp que perder.