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WUMtíRO 847 A fí G. J Ü O M Í N G Ü 2 9 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PÁGINAS. EDICIÓN PAGINA 3 La inundación de Málaga. La calle del Carmen, en donde prestaron excelentes servicios de salvamento varias embarcaciones. PERFILES Y SILUETAS FOT. D R N E U A T. de visu, siquiera fuese relativa; referir al lec- buen paso, alargar la jornada cuanto puedan trajes d ¿suaves matices, con el pelo suelto y á tor algo observado, algo sorprendido al paso... soportar sin fatiga, y llegar pronto al edificio largas trenzas, cubiertas de collares y de sortiDesgraciadamente, todo ello es un imposible. que las espera. Y no hay que olvidar que las jas, y siii más tocado en la cabeza que unos El lector se queda sin la referencia testimonial mujeres de Abd- el- Aziz, aunque tengan tan pañizuélos de colorines muy recogidos y con y yo sin el placer de hacerla. ¡No sé quién lo menguada mentalidad como tqda mujer mora, flequillo; colgante sobre la nuca. ¡Qué caras y sentirá más! Hasta la madrugada he velado en que apenas discierne más que un niño, vienen qué ojazos! Dicen que las moras se trazan rayas I legaron anoche unos pocos; hoy aprove- espera de sucesos. No podía salir de puertas bajo la impresión de que el país está en guerra, bajo las pestañas con cohol, una tintura negra, los cristianos la han promovido, -chandola luna y los albores de la ma- afuera, no era prudente siquiera permanecer de que el interior hay un nuevo rebelde y de que sombrea sus párpados y ofrece lá ilusión cerca de la muralla; pero hacía luna clara, dis- que en que de que las pupilas parezcan más rasgadas, y es ñana, los más. En su mayor parte son hu- ponía de buenos, gemelos, y en la azotea he pelearácontra su señor (el Háfid) verdad que casi todas las moras que por la camildes labradores, como tales: tímidos, ex- permanecido hasta que el muézín cantó, escu- En segundo lugar, el harén del- Sultán de lle discurren llevan los ojos, así pintados; pero plotados y vilipendiados por la fuerza y la driñando á cada minuto. Todo infructuoso. El hoy no es, ni con mucho, el antiguo de los Sul- me parece que lasmoritas de. ayer: no necesitan astucia; Cerca de dos meses han estado sin harén, en efecto, ha debido pasar, pero; indu- tanes. Los hubo que reunieron ocho mil- concu- de la química para llevarse un primer. premio vender sus productos, que les eran arreba- dablemente atravesó el río un kilómetro más binas. El abuelo de: Abd- el- AzÍz, tenía cerca. de en un certamen universal. de ojos, negros. tados á golpes, sin otra recompensa que los arriba de Rabat, para cruzar el monte y enca- doscientas; su padre tuvoménos, y Abd- el- Aziz Bien 4 jeriasdeque por la ciudad paseaba un minarse, derechamente la comitiva, con su es- tenía este in, vierno pasadQ. no más que 42 y las grupo dé. europeos, se asomaron como he didenuestos dé los kabileños insurgentes. colta, al palacio- de las mujeres cuatro esposas legítinias quéfawcá el Corán. De cho. Otras varias. veces -volvieron luego á- mi. Vienen míseramente trajeados, con las impunemente pue- ellas, la fayorita es una mujer que ahora tendrá persistente curiosidad ¿mellas de. los sufrimientos en las tostadas deEn este. Marruecos, dondey donde el. hombre dieciocho años, con la que se casó hace cuatro, rar, con j esa 3i empre todo lo nuevo; infantily; con cultivarse; la hipérbole, pero a s e facciones, con; las del hambre en la delgadez más pacífico y menos afortunado puede atri- hija de un magnate de Marruecos, y de la cual qúe: mirkn habían envuelto cabeza y rostro en los many: desmadejamiento de los miembros; han buirse las más agradables aventuras, sin que tiene un hijo, el predilecto. tos, y á sus espaldas asomaban, gordinflonas y venido los más atrevidos y necesitados. nadie. se preocupé de desmentirlas, y donde Abd- el- Aziz, dentro de lo que fueron y son los fiscalizad oras, las arijas, mujeres ya envejeciCuándo hoy retornen á sus hogares y vean se han llevado á los libros las más graciosas y moros ricos y poderosos, no puede señalarse das (de veinticinco años en adelante) y un par que han sido atendidos y bien tratados, ven- estupendas creaciones de la. imaginación, ¿qué como un Soberano oriental pródigo en el afectó de negras, que nos hacían muecas enseñándo: drán los demás, y como me decía Mr. Reg- importaría una mentira más? Yo; podría decir á sus mujeres. Porel contrario, han corrido fre- nos su dentadura. ahorá- jcuálquiera vendría á Rabát para recti- cuentemente rumores de que brindaba su pre- ¡Otra visión más detenida y no menos agraüault días pasados, confidencialmente, la paz moral y material será un hecho. El pri- ficarme! -que logré esconderme tras un peñas- dilección á europeas de baja ralea mora! que á dable, nips completó la tarde. Dn moro rico, coy que recreé- observando mer paso. es lo que cuesta, y ese ya se salvó co, detalle á dos metros ¡me esto y fusilar boni- sus jardines deFez acudían de ocultis; y tam- merciante, de los escasos que aquí gozan del al el cortejo. Y con bién se ha propalado mucho; la especie de que, protectorado, Mohamed Ben Matanien- el- KaHan traído del campo, entre otras cosas, tamente una cualquiera dé las obras que e. on en- fermo por efecto de Ip s ataques que sufrió básk, ¡nos recibió en su casa; morada bellísitaa, más ó menos exactitud hablan- del asunto, ser- dejovencito, se ha hecho mísero esclavo de con; mil detalles de puro y elásioó sabor oriennuevos, gallinas, toros y ternerillos. En esté país, que vamos á civilizar, no sacrifican las vir al lector, por decirlo así, una fotografía de aberraciones. r tal, y después del indispensable: té con hierba- Es, por tanto, él harén de Abd- el- Aziz de lo buena y! ámbar, y del café con infusión de hembras mientras pueden reproducirse, y l a c o m i t i v a Nada de eso. He bajado de la azotea sin más. modesto, que uno de estos Soberanos po- azahar, y derroche de rosa y otras esencias, nos de ese modo tienen barata y abundante haber presenciado otro espectáculo que el de ligamos puede tener, y no se cuentan de él las obsequió con la audición de música mora, 5 carne. 7 7 una boda, mejor, dicho, la fiesta externa, calle- historias que del harén de otros Sultanes se llevó su) confianza ú mostrarnos habitaciones También se veían en el mercado algunos jera, de una boda que á poca distancia se celé- contaban pintando los celos, las pugnas, las ri- reservadlas. primorosamente dispuestas, con carneros desmedrados, pacientes y humil- braba, con la algazara y gastó de pólvora con- validades, los aráñazos, y hasta los jicarazos en- i- todo el confort y regalo que estos hombres vodes como sus portadores, que, sentados, en siguiente: Y el único: lujo quepuedo permitir- tre las esposas, j ór disputarse cada una la mi- l luptuoscfs y sedentarios sabenprocurarse. él suelo ó cubiertos por sus chilabas, ape- me es el de afirmar que itoafeí, hemos quedado rada y cuidados de su- señor. Este moro, con las naturales reservas, nos nas osan levantar la cabeza, y contestan iguales, porque nadie ha podido verlo. Se asegura, en fin, que Abd- el- Aziz, si den- dio noticias de vida íntima. Parece ser que la Loque sí he logrado, puesto ya en la obse- tro de su ser abúlipo y de su indiferencia y de- mujer, en Rabat, ha adelantado algún paso amedrentados cuando se les pregnnta. I, es hablé de la. guerra y me contestaron sión de hacer algún informe nuevo, lo que sí bilidad, es capaz de. sostener una preferente in- dentro del hogar. El mismo no tiene más que noticias veraces que no querían hablar de otra cosa que de he logrado es unas cuantas se relacionan. Y clinación sobre los demás, acaso á estas fechas unasola; esposa, y otros muchos hacen lo proque con. L. jaren, del Sultán, honor á su decadentismo, la paz; después. qué. se. convencieron de que como para el crédito de un informe de esta ín- la prodiga haciendomoribunda hubiera tenido pio. Fuera de las salidas al campo, claro es que que en la Roma no se reVajan- todavía á llevar á su mujerdel era español, me dijeron claramente que te- dple conviene jugar limpió y hablar claro, aña- apropiado escenario. brazo, ni siquiera- á su lado en; público, -por mían alfrancés; pero: infinitamente más á diré sin rodeos que debo estos datos á un ama- Cuando llegue Abd- el- Aziz á su Palacio ya aquello que dice el Corán, de- que la mujer es Sidna (el Sultán) que había de castigar con ble é ilustrado, israelista, mi compañero de v ia- estarán perfectamente instaladias las nrujeres un- ser imperfecto é inferior al hombre; pero los jedesdeTánger, que viene de Fez, que en Fez en el suyo. A; juzgar por el exterior, es muy moros ilustrados van poco á poco entregando mano larga á los perturbadores del país que havive en comunicación comercial constante con: grande y debe tener de cuatro seis patios, el gobierno de la casa á la mujer, queen mublan traído á él á los defuera. Ninguno se niega á la paz; todos, ansian los personajes, y: qué por su larga residencia en además de los jardines. En el centro están, las chos lugares, cómo en éste, ya es elama y disimpresiones fun- habitaciones, preferentes. Pero las mujeres le- pone y gasta y no desciende á menesteres pecesen los disgustos que hace cinco años les aquella capital puede tener i: gítimas moran con su esposo eucuatró habita- nosos, encomendados á las esclavas; y; todavía afligen- -ese es el tiempo que duran entre dadas. En primer lugar, éljáren no ha viájadeo aho- ciones del Palacio imperial, que están á los más: se- vfa estableciendo- -sigo hablando de los ellos las discusiones, -agravadas por los úl- ra- -este hebreo lo vio partir de Fez- -con todo cuatro ángulpsde la estancia en que descansa moros ilustrados- -la costumbre de no repudiai timos acontecimientos, para ellos menos im- el ritual, formación y ceremonia que, algunos S. M. sherifiana. á la mujer, es decir, de no despacharla, de no portantes que sus luchas intestinas. libros describen. Es como una impedimenta echarla de casa en cuanto ha pasado de su lo 7 FEUPK. O 3 L O que el Emperador envía por delante, á una TXe otro harén, mucho más, limitado, obtuvi- zanísima! pero breve juventud; las conservan, jornada ó dos, y la única preocupación es que r mos ayer, por. una feliz casualidad, algo sobre, todo, si han habido descendencia; y no toCasablanca, x 5 deSepticmbrede i 307. ¡llegue pronto y. sin enfermos. De modo que el así como una visión instantánea. man nueva esposa, no la someten áláinfamante orden, de comitiva ha quedada casi abolido sin íbamos, poco antes dé mediodía, cruzando la condicióá de trasto viejo, de criatura recogida otra excepción, como es natural, que la prefe- ciudad, y como los intérpretes nos advirtieran por lástima; van admitiendo á la mujer como rencia de puestos para las esposas legítimas. Y. que nuestro paso por determinadas calle y ¡compañera. Este- signo, este dato, me ha impretodo eso de que las mujeres y las concubinas aaezquita pudiera ser mal; visto por los moros, sionado dnuy gratamente; porque si fuera lícito van precisamente á horcajadas y. cada Una dis- nos internamos bruscáínente por- un callejón, y opórtuiio que yo dijese al lector mis impretanciada y rodeada por su personal, y que lle- tan limpio como solitario: Nuestra entrada le- siones íntimas, le diría que: desde qué pisé MaCRÓNICA FEMENINA... El harén del van sus tocadores, y sus músicas, etc. son co- vantó estrépito, y unas moras que se hallaban rruecosy, veo de cerca sus costumbres, mépror en una baja Sultán pasará sas exageradas. Viajan en. grupo en la posi- y alarmadas. azotea, asomáronse, entre curiosas duce unajpéna inmensa el espectáculode estas Sin duda, fue tan esta noche... Xa noticia me despertó afán le- ción que les es más cómoda, sin distanciarse; a! vivo, que. no cuidaron, desu sobresaltomantos, y mujeres en casa siempre encarceladas, y en la requerir sus gítimo de satisfacer, en lo pdsible, la eterna contrario, bien juntitas y bien rodeadas de la dos de, eHas especialraente, de unos dieciséis á calle siempre cubiertas, sin; derecho á vivir ni curiosidad de todo cristiano, afán en estas; ño- escolta, porque van acongojadas por él. temor dieciocho años, asomaron todo el busto sobre á comunicar, ni á considerarse como- semejantes del hé. mbre; humildes y acobardadas, casi ras doblemente disculpable, porque yo soy, de ser víctimas de un rapto; no se fían de los ante todo, periodista. ¡T, ograr una información kabilegos. Nada de músicas y distracciones; la baranda completamente descubiertas, con mendigando v. 1 trozó de pan que llevan á su LOS CORREOS DE LA PAZ j A B C EN MARRUECOS