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TVIERNES 27 PAGINA 6 como á tal se le recompense. Y es de notar que nos, al Smroeste del msstno puerto; la necrópo- objetos descubiertos en la necrópolis de Purdeseoso dé dar á conocer sus hallazgos y con- lis de Punnany, junto a Ja orilla meridional del many y en otros puntos, sin que falten tamI os antiguos geógrafos mencionan las islas tribuir por su parte al progreso científico, ha Portus Magnus, actual puerto de Sari Antonio; bién objetos romanos. Consisten éstos y aqué: l Pythiusas, distinguiendo la mayor y la me- compuesto y publicado un libro, recio y artís- la marina de las monjas, la dicha isla de For- llos; en bustos y figurillas. de barro, ¡vasosde nor, o dándoles sus nombres respectivos dé tica volumen impreso en Barcelona, én el que menteray distintos parajes de áquel; árchipié- todos tamaños, desde las panzudas ánforas de tipo oriental y las esbeltas de forma griega Ebíisus- y Ophiusa, que son las. que- eñvel- día bajó el título de pos nombres é importancia arllamamos. Ibiza- y Formentera. Estas: islas; ídeí: queológica de las islas Pytkiícsás; s e extiende en En éipüigd en Valls, por dónde parecen ha- hasta los frascos dé barro ó de vidriopára esenarchipiélago baleaiy. semiolvidadas hoy, rap: e consideraciones sobre los antiguos pobladores ber pasado los pélasgos; beodos cynetes y je- cias, prodigados, por la perfumería fenicia. En tias habían recordado dé, vez én cuádo suimpór- dé dichas islas, iberos, pelasgos -cananeos, grie- buseos es donde: únicainentesehan, halladolds la- cerámica. sé reconoce variedad de manufac turas; tanto Ordinarias tancia remota por a t v... gunas monedas- con. como finas, que sonleyendas i éníciasy la más frecuentes, unas imagen grotesca. deT decoradas con pintuCábiró enano coronar ras al modo oriental é do de plumas, halladas ibérico, otras barniza- en sus tierras y maris- das de negro, denotanmas. Durante los últido esto y la belleza de mos años, hallazgos formas de los vasos su fortuitos de n u e v a s origen griego, más la antigüedades indica- del barro lustroso llamado saguntino, en ron que aquellos sue- cuyas piezas se ven á los seculares batidos veces labores en reliep or las Olas del Medí- ye y las marcas de los terráíieo, el balearicwn alfareros, ó faare internum de. los t V? clásicos, encerraban, En cuanto á los frastesoros arqueológicos cos de vidrio hay al importantes. Estos ingunos de colores, dedicios movieron á un corados con palmas, ibicénseilustradoyen- elemento simbólico ttísiasta, el. señor. dondecorativo muy usual ií; juán Román y Calvet, en el arte cartaginés. á emprender excavaProductos de. la misciones á su costa, y ma industria son los por este medió, y auxicollares de cuentas viliado, por la Sociedad treas, y son también de notar los amuletos Arqueológica Ebuside arcilla ó pasta vi- fcana, de que es presi- driáda. de verde, del dente, ha, conseguido género egipcio, entre reunir una colección. los que figura el esca, numerosa é importan- rabajo, emblema de la tísima de objetos anti- transformación de la guós, testimonios cierí i f Naturaleza, y el ojo de tos de los días en que %1 OsiriSi usado contra él el comercio fenicio y maleficio. el cartaginés señala- y ban á, la navegación De metal hay pocos por punto obligado de objetos. Son en su maescala en la travesía yoría instrumentos de de la costa africana ó h i e r r o En cainbio líbica a la costáibéri- abundan las monedar; ca, Qphiusa ó Fbrnien de cobre, tanto fenitera, la, más, meridiocias, conla imagen del nal de, las Pythiusas, Cabiró f la leyenda la isla que el viajero característica, como líannon tomó por pun- lasromariasdélos emto de, partida para toperadores, das las distancias que Las láminas ¡nos dan hubo de comprobar en á aonocer, a i propio su expedición hasta tiempo que ésa varíe- las columnas de Hér- dad de objetos, algutules, y consignó en nos restos humanos, u Peiiph, que nos b ¡entre los que aparece transmitido el poeta tina mandíbula que; latín ó Rufo Fer to Aviepor lo aguda y por la no, en su poema des disposición y número Fot. Goñi. EJ Rey en Cortegada. Entrega á S. M de la- escritura de cesión de la pintoresca isla. cnptivo Ota Matide sus alveolos (diez) tima. difiere de la forma coNo se ha limitado á eáos desvelos de arqueó- gos, cartagineses y romanos; la fundación por glandes ó proyectiles ae plomo empleados por rriente en nuestra especie, por lo cual ha de ser logo el Sr. Román y Calvet, sino que con el los inmigrantes jebuseos de Ebusus, Ebosia ó, ios honderos precartagineses. En este cerro motivo de estudio para los antropólogos. ír to de ellos, ó sea la colección de antigüeda- isla de Bes (el cabiro délas monedas) la actual descubrieron los exploradores vestigios de se- Volviendo á las antigüedades, en cuanto á des reunida, en vez de reservarla codicioso ó Ibiza, más la de los oestrymnios (que reduce pultaras al modo fenicio y Tin templo subte- su aspecto artístico, que es el más interesante, de enajenarla á buen precio, ha formado en el á los iberos) de Oestrymnia ú Optrinsa, tam- rráneo que estuvo consagrado á Baal, el dios debe decirse que como no tuvieron los, fenicios, mismo Ibiza un interesante Museo, para cuya bién llamada Vedrá y primitivamente Arijum, supremo de cananeos y fenicios, donde se re- ni sus afines los cartagineses, arte propio, sino conservación y acrecentamiento mediante la la isla consagrada á Venus, la Formentera de cogieron ex votos y vasos sagrados con la ca- asimilado del de los pueblos qué entonces rer presentaban la civilización, ofrecen aquéllas, prosecución de las excavaciones ha hecho una hoy, y ofrece numerosas y magníficas láminas beza del carnero simbólico. Ifi. necrópolis de Ereso, correspondiente á ora los rasgos del arte egipcio, ora los del calfundación y lo ha ofrecido al Gobierno, que acompañadas de descripciones de las antigüeuna población que por espacio de ocho siglos deoasirio, óralos del griego, avalorando, sobré acaba de aceptarlo, habiendo designado un in- dades descubiertas que forman el Museo. I,o s puntos en que fueron descubiertas esas mantuvo la civilización oriental originaria, es todo, á éstos su peregrina belleza. Esta se mateligente individuo del. Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos para que dirija antigüedades son: e rPuig d en Valls, cerro in- la que hasta ahora ha dado mayor número de nifiesta especialmente en los bustos fúneraiios tan importante Centro. El Sr. Román y Calvet mediato al puerto de Ibiza, al Norte, lugar de objetos de carácter fenicio y púnico, á pesar de y figurillas de barro. Los bustos son de mujer, merece por su esfuerzo generoso que se le con- primitiva población; la necrópolis de Ereso, en que no todos sus hipogeos han sido explora- de tipo delicado y espiritual. Algunos, recogisidere entre- los beneméritos de la patria, y la vertiente septentrional del, Cerro de los Moli- dos. Del mismo género son en su mayoría Jos dos en la marina dé las monjas, tienen la par. l a g o BIBLIOTECA DE A- B C 93 exaltación? CASA DEL CRIMEN 95 rar días mejores! Ah! ¡Si supieseis cuan cruelmente me recrimino por mi inocente locura! Creí obrar bien, pero esto no me disculpa, porque he hecho mal, y mihija será quien sufra las consecuencias, La Sra. Chesnel inclinó la- cabeza sobre el pecho durante algunos momentos. Escapáronse algunas lágrimas de sus ojos; después continuó con voz trémula: ¡Si, la situación de mi hija es, horrible! Mi pensión termina con mi vida. Margarita no tiene nada, nada en el mundo, y al día siguiente de mi muerte. sérápreciso que trabaje ó que mendigue, si no encuentra una mano cariñosa que la sotengaó proteja. He pensado en vos; he pensado en que no abandonaréis á la pobre niña, cuyo padre fúé tan amigo vuestro y cuya madre, desesperada, os ruega antes de morir... ¡Oh decidme que, no me he engañado! ¡Decidme esto, y, gracias á vos, mi alma dejará este mundo llena de reconocimiento y de esperanza! f Al decir estas palabras, la Sra. Chesnel procuraba extender sus manos temblorosas hacia el comandante, que lloraba al escucharla. Cuando la natural y poderosa emoción dé los dos interlocutores se calmo iin poco, el comandante estrechó las dos manos de María Mónica é imprimió en ellas un beso respetuoso. Después contestó: ¡Deseo que mis palabras puedan devolver la tranquilidad á vuestra alma nobilísima, pobre amiga! ¡Que puedan consolar el fin de vuestra vida, tan pura y tan corta! Me conocéis; sabéis que no he mentido jamás. Sabéis cuánto me estimaba Mauricio. Pues bien, ¡por mi fe de caballero, os iuro que no abandonaré nunca á Margarita! La aureola de una alegría celeste iluminó el rostro de María Mónica, quien dorante algunos segundos ofreció en sus líneas transfiguradas vestigios de su pasada hermosura. ¡Ah! -balbució la infeliz mujer. ¿Por qué no tengo fuerzas para taer á vuestros pies en acción de gracias? -Ahora, escuchadme- -dijo el señor de Ferny; -escuchadme, amiga mía, por que es preciso que os hable á mi yez. Me habéis mostrado vuestra alma, me habéis honrado con una sublime confianza que me enorgullece, y que agradeceré toda mi vida. Voy á imitaros, voy á abriros mi corazón, porque nada de lo que pasa en él puede ser secreto para vos. Este exordio sorprendió á la Sra. Chesnel lé iba á escuchar después de unas palabras pronunciadas con tan febri) No tuvo que esperar mucho tiempo. -Iré derecho al fin- -exclamó el conde; -iré derechoal fin, como usíndo entraba en fuego, en nii juventud, cuando era soldado. No os asombréis de lo que vais á oir. Si mis aspiraciones os parecen dictadas por iin acceso de locura ó de delirio; si creéis imposible su realización, decídmelo con franqueza, sin reparo alguno. Sufriré, ¿quién lo duda? pero ¡qué importa! no; por éso será menos sagrado ni dejará de ser cumplido el iuramento que os hé hecho, ¡Amo á Margarita! XXI I a expresión de indecible estupor que se pintó en el rostro de la Kra. Ches nel indicaba claramente que la pobre mujer se preguntaba si soñaba ó estaba despierta, y si las palabras que herían sus oídos tenían en realidad ej sentido que su trastornada imaginación les daba. ¡Amáis á Margarita... -balbució; ¿la amáis como un padre? -Así la he amado mucho tiempo- -contestó el señor de Ferny; -pero hoy la amo de otro modo. A la ternura paternal de un viejo hacia una niña va unido un sentimiento más tierno, más ferviente... que he sentido nacer con sorpresa y casi con espanto. He querido desterrarle de mi corazón, cuando creí que era tiempo de nacerlo. He intentado todo; en vano he; luchado conmigo mismo, y he sido vencido en la lucha. Este amor, porque esto es amor, ha ido 1 en aumento á pesar de mis esfuerzos; se ha apoderado por entero, de. mi ser- me consume... me devora. ¡Amo á Margarita, y vivo sólo, para su amor! ¡Cuántas veces en mi vida, y sobretodo en mi juventud, he sonreído con. desdén y con piedad cuando se hablaba en mi presencia del amor dé un, viejo! ¿Creéis que soy un iluso? ¿Creéis que ignoro cuan ridículo es el fuego que devora mi viejo corazón? ¡Ahí Todo cuanto puede decir el mundo á este propósito lo He pensado, lo he dicho cien veces, y lo pienso. Y sin embargo, amó y amaré hasta dar el último suspiro, hasta que mi corazón deje de latir. El señor de Ferny calló. María Mónica no contestaba. Xas inesperadas revelaciones qué acababa de oir le parecían fuera délos límites dé lo posible; no lo podía creer; este amor era, en su concepto, incomprensible y- iáoiistriitoso. ¡Ah! -continuó- el señor de Ferny, más tranquilo 1 que lo había estado hasta entonces. -Veo lo que os pasa, amiga mía, y lo comprendo y lo apruebo... Convengo en ello... es una pasión extraña la que enciende un alma fría, por los años; es una rara locura laiqúe. impele al hombre, al declinar de la vida, á desear para compañera de sus últimos añas á unaniña llena de gracia... y en plena juventud; es un terrible sueño pretender la unión de las flores de la primavera con las nieves del invierno y querer inocular la savia del árbol naciente en lá. encina seculatecuyas, xamas ha tronchádo eL huracán y cuyo