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NUMERO 844 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A 3 C. JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. amigos, deudos y parientes, puestos de acuerdo. El cariño, como base de la alimen cación humana es algo parecido á ios me rengues, que tampoco alimentan ¿ero em pachán. Con la miseiia vienen los disgustos las amarguras y el cansancio, así es que cuando el cura s. oa b sca le Pedro, la fortaleza se mide ain condiciones Adiós amoi PAGINA 6 locamente enamorado de una muchacha pobre, Margnj, que le corresponde del mismo ¡modo Es el primer amor, capaz de todas las locuras, de todos los sacrificios, y ni los El Ambigú no po- consejos del cura, ni las amenazas de los TRO ESTRENO día faltar á la trac -padres de Pedro, que sueñan para su hijo ción 3 abrió anoche sus pueitas con un me una brillante posición, ni ninguno délos relod ama en cinco acto fruto del ingenio de cursos empleados en estos casos, dan resul ABCEN O un autor novel, monsieur de Gramont La obia ttene una agra ante, pues el autor, para maior ignominia, ha cargado la mano en los an ticlencalisniOo al uso corriente, de tal modo, q u e El cu, a de Mi SÍ P 4 R 3 S primer amor Pedro u. a día se cansa de so suegra, se entera de que su mujer le engaña v decide Lse é la calle Bemot se liza poique sospecha que ios antiguos amantes siguen queuéndose, y como los dedos se le figuran huespedes, ana noche que, celoso vigila en el jai din de su casa e mi bulto deslizarse a lo largo de las paiedes, cree que es Pedio que ronda a nrnM n MuTM- u- rv- i enloquec de furor x dispaia st escopeta Cuando s aceica pensando qur 1 a matado k Pedro. tse cncuentia con e cadáver del cura El final es un ve 1 íadeio golpe de te íro y fue, para i obrc mortal de nece sidad Enftn, setraU de una primera piof ducción, su autoi es joven cico que rico 3 ssi es fácil Ilegal la escena del Ambigú Durante el esüeno decíase que Mr de Gipmont, enüe bastidoies, temblaba de niicao Con razón, porque El aira de Fo? eville en las escenac cómicas casi hacv llorar, y en las dramáticas 3 espeluz nantes... b carcajadas 1 JOSÉ JUAN CADENAS í j 11 J C 11 f 3 Cl i 1 C (Ji 0O trirLL LJ LLC CtiD L O L titula el n ¿evo nielo drama- -parece un manojo de aquella floies místicas que i ecogía en sus buenos üempos El Motiv Este cuia de? o re 511 ees unsaceido te a aro, autonta- io, chismoso, que se me cla en todo, m leuiene en la vida pmada de sus feli greses, hace 3 deslía ce matrimonios en una palabra, resulta el verdadero amo del pueblo Entre l s dc ota que frecuentar el confesonario figura una hidalga ciudadana poseedora de 1i n castillo donae ive esplendióamcute de las lentas qr M) JO piomraise dcsplu mando imbéciles ca sus largos años d e París, beptiemore i í n e n ü e n o o n n f sfsFoet II OsBosfasFoieti indígenas dl ¿o salv jes de Guinea, no pe donan á los ímieitc vieja creo ic q u u e 1 e Cuando un guerret concillarse con 1 muere o sientan cou Iglesia á jlienza de li tra la pajed extenci n osna- n o enas de su cabala, sujeta el cadávei con Jas ía qut el cara explota mas de los arbole, sin duelo ti ata de convocan las autoría a buscai niindo p ra des á la familia y a lo su hija co ía difícil á amigos del difunto pesai de la dote, pues Entonces la mujo del Madrid. El público en h nofab e veíada que se celebró anteanoche en el Fomento de las Artes. Fot. A B C muerto, si éste era cano se encuentran todos los días señores sado, le dirige la palabra y le grita 1 ¿Con que estás decidido, me capaces de comeise rentas tan limpiamente tado piáctico Pedio 3 ilargny se quieren, Adiós bellos proyectos de color de rosa! deciden unirle para siempre y miran cara á Pedro abandona á Margny para casarse abandonas, no quieres vivir conmigo 3 ¿Y por adquiridas. cara el poi enir que se les figura de color con Irma, mientras Margny se decide á ca- qué esa 3o fensa? ¿No he sido para tí una esposa Pero en Foreville h un cura que es el ¿No sarse con Berdot, ese tipo tímido que hay modelo y han estado siempre en su 3 punto verdadero abogado de los imposibles y se de rosa el arroz I a comedia terminaría aquí si la acción en todos los pueblos, el cual ama en silen- tienes queel pescado que te he seivido ¿Qué piopone foimaímente casal á la hija de la echarme en cara 5 Nada ¿Entonce cocotte con el mejor partido de la villa, con no tuviera lugar en Foreville, donde ha un cio á Margny desde su edad primera. por qué te vas 5 Cobaide, infame, traidor, no te También en este punto podría darse por irás sin el castigo que mereces Pedro Montier, un chico de pon enir que en cura digno de ser aragonés poi lo testarudo Y entonces la viuda lo pega; los herminos, aquellos momentos concluye la carrera de Y la comedia continúa porque el cura bigue terminada la comedia, ¿no es verdad? Pero Medicina El cura hace su plan: Pedro ter ene que erre empeñado en casar á Pedro es que el autor quieie castigar al cura te ol- los hijos, los amigos le dan de palos Cuntido urinal á la carrera 3 se casará con Irma, la con la hija de la cocoHe Con paciencia y unatoso y emedador, y para hacer un ejemplar se convencen de que el difunto no quieis Solcaña hasta las más verdes caen! escaimiento, se le ocurre que Pedro debe ver á la vida, lo entierran en la cueva de la hija del amor. Y en efecto, la jo en pareja está pasando ser desgraciado en su matrimonio, y que casa, con vino y con arroz, por si acaso st. Sin embargo, estos prosectos tropiezan anepiente de su obstinación. con un pequeño inconveniente Pedio está las de Caín, pues la han sitiado por hambie Margny, resignada, suspire siempre por su MAPA MUND BIBLIOTECA D t ABC 90 LA CASA DEL CRIMEN 91 moque os engañáis; vuestro estado no es tan grave. -Desechad vuestros te mores, que podían ejeicerpeijudicial influencia. No dudéis de mí Os salvaremos. El médico hubiera continuado consolando á la enferma, pero se lo impidió la expresión de incredulidad que se dibujaba en el rostro de María Momea. -Doctor- -dijo la monbunda con energía, -suponéis en mi calidad de mujer, v de mujer enferma, que soy débil; pensáis que la muerte me da horror 5 obiais como hombre caritativo al ocultarme que se aeerca. Os lo agradezco, pero uestra compasión no tiene objeto. Sé que todo ha concluido en el mundo para mí, y no tiemblo, pero, os lo repito, tengo sajrados motivos para procurar evitar que la muerte llegue de impro iso Miradme, interrogadme. si es preciso, estudiad la desorganización de mi pobre cuerpo, y cuando- hayáis adquirido la evidencia de la gravedad de mi mal, contestad sin ambages ni rodeos ala pregunta que os h e hecho. cCuántos días de vida me restan 3- -Señora, es imposible decir lo que preguntáis- -balbució el médico- -c Imposible 3- -repitió Mana Mónica. -Sí. ¿Por qué 3- -Creéis en Dios, ¿no es cierto? (Ciertísimo 1- -Pues bien; sólo Dios puede hacer niilagios. Quizá haya uno para vos Iva Sra. Chesnel sonrió tristemente. -Tenéis razón- -dijo en seguida. -Dios me salvará si quiere. Pero, descartada esta hipótesis, en cuya realización creéis lo misino que yo, decidme algo acerca de lo que pregunto con tanto interés Os lo suplico, y, si tuviera fuerzas, me arrodillaría ante vos para rogároslo. Acosado eii sus últimas trincheras, el médico no pudo retroceder. -Señora- -dij -así que pasen quince días, hablaremos. ¿Quince días? -No me aüevo á fijar más tiempo. -Efa más de 1 que esperaba. ¿Estáis seguro de no eauivocaio? doctor? I -Tanto como de hallarme en presencia vuestra. ¿Y conservaré ha ta el último momento mis facultaaes mentales? -Hasta el postrer momento gozaréis de vuestra clara inteligencia, ¿Sufriré mucho antes de morir? -No, un solo instante. Cuando llegue la hora suprema dormiréis un tranjUilo sueño. -Del que ya no despertaré, cno es eidad, doctor 3 El médico, sin haolar, inclino la cabeza en señal de asentimiento. María Mónica sonrió de nuevo y prosiguió: ¿Sabéis, doctor, que me ofrecéis el mas dulce entre todos ios géneros Ce muerte 3 Conservar mis facultades intelectuales hasta el fin, ningún sufrimiento y un tranquilo sueño. Gracias, doctor. -Os ruego no olvidéis, señora, que, al exponeros cuanto aeabo ae aecir, no he hecho otra cosa que acceder á vuestras súplicas y á vuestras repetidas y apremiantes instancias. María Mónioa hizo un esfuerzo para levantar su extenuada y casi diáfana mano y ofrecérsela al médico. -Estad tranquilo, doctor- -dijo, -no olvidaré lo bueno que sois y el servicio que acabáis de prestarme, y que hubiera comprado aun á precio de la mitad de mis últimos días. Después de una breve pausa continuó. -Y, sin embargo, no dejaréis de comprender que, cuando quedan tan pocos, se debe tener el derecho de ser avara A pesar de lo acostumbrado que estaba el médico á ver la muerte de cerca y bajo todas sus formas, sintió opiimírsele el corazón ante la heroica resignación de la Sra. Chesnel. Deseaba salir de la casa, porque N temía que estallara Ja emoción que le dominaba. En este momento apareció, entre las plantas trepadoras que adornaban la puerta. del jardín, la linda cabeza de Margarita- ¿Puedo entrar? -preguntó. -Sí, hija mía- -contestó María Mónica El médico aprovechó la entrada de la joven para salir, enjugando una invo Juntaría lágrima. Sentóse Margarita al lado de su madre y Heno de ñores su falda. ¡Abrázame, hija mía -dijo la Sra Chesnel. Abrázame, hija adorada! Y mientras Margarita echaba sus brazos al cuello de su madre, esta última añadió: -He hablado largo rato con el médico. me ha dicho. y hasta demostrado que estoy algo mejor... Hoy ya sé cuándo terminará mi enfermedad. ¿Y será pronto, madre mía? -Sí, muy pronto. ¿Cuándo? -Dentro de quince días... Margarita, que se había arrodillaao ante su madre, se levantó al oír estas palabras, dando visibles muestras de profunda alegría. Y María Mónica decía para sí, mirándola con ternura: ¡Dentro de quince días, pobre niña, estarás sola aquí... soia y de luto!