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NUMERO. 84? el resultado de las lu- c h a s electorales en que batalló ese partido, desde 1902 á 1907. sin parar mientes en 1 a acción sindical y cooperatista que queremos narrar en artículo aparte. En Francia, Hervé pierde partidarios. La política moderada gana el combate El socialismo francés transige con qué en el Gobierno de Clemenceau figure un ministro socialista. Y en 1906, los socialistas presentan 346 candidatos á la diputación obteniendo 896.000 votos, ó sea un 12 por 100 más que en 1902, cuando al grito de abajo la propiedad capitalista; larga vida tenga el socialismo revolucionario triunfaban 52 elegibles. El partido social dem o c r á t i c o alemán, que en 1903 r e u n í a 3.019.000 votos, suma en 1907 unos 3.270.000 A B e. MIÉRCOLES 25 DE SEPTIEMBRE D E 07. OCHO PAGINAS, EDICIÓN 1. PAGINA 6 Me que los jueces de Galilea y más peligróso que la Inquisición, acaba de nacer, y ese enemigó es el automovilismo, J El director del Observatorio formula luego sus quejas y explica cómo el polvo, continuamente levantado por los automóviles, se eleva, hasta el lugar donde se encuentran los aparatos, penetra en los objetivos y en las máquinas más complicadas y más delicadas. Ese polvo lo estropea todo y los aparatos se paraa, como inmovilizados por poderosos frenos. Flammarión pide que se rocíe con alquitrán la carretera inmediata al Observatorio, y el ministro de Obras públicas e s t á dispuesto á acceder á su ruego. za ASAS DE Según 7 ñ caenta íl 2 el Fi- Veamos, pues, hoy sufragios, sibién la retirada de algunos so- 1 nancial News, existe en cialistas intelectuales, Méjic una eiudad cuel desacuerdo e n t r e yas murallas son de los socialistas de alguoro, así como las parenas regiones y el asomdes de las casas. En broso desarrollo d e l los alrededores dé esa Centro determinó la I ciudad existen colinas pérdida de 38 actas. j. tamMén de oro. También son sóeialis- Se trata de Gitianatas 2. -ooo consejeros i to, la primera pobla municipales que, ad! ción que construyeror ministrándolas leyes, los españoles ehaquecontrarrestan la- obra lia región. Como los del legislador. conquistadores poEn Austria es notoseían instrumentos ñ o el triunfo del parpoco, perfeccionados tido social democrátiLas maníoferas militares en Galicia. Vista del campamento durante las operaciones. Fot. Goñ para extraer el, meta! co de los trabajadores. de los minerales, sólo Así, en las elecciones conseguían e x t r a e r cejébradas en Mayó de 1907 son elegidos 87 han sido encarcelados o murieron en el pa cialismo en la legislación y en los Municipios. el 65 por 100. t, a ganga abandonada contiene tíbulo. Finalmente, en España, los socialistas co- 35 por 100 de oro; y. esa ganga, acumulada es diputados socialistas por 1.041.948 votos. s Noventa y un diputados socialistas, cuatro mienzan á formar, parte de los Municipios, y la que ha servido para construir las casas y ivas disidencias entre el socialismo, los sindicalistas y los integristas llevan de mal en ministros provinciales y siete senadores for- acuden á lás urnas reuniendo 23.000 votos en con ella están f orinadas también las colinas mal al socialismo italiano que, no. obstante sus man él núcleo parlamentario del partido so- las elecciones parlamentarias, de 1904 y 3.000 que rodean la ciudad. tendencias revolucionarias, acude á la lucha cialista belga, que en la legislatura de 1904- 6 votos más; en las del año actual. Sé calcula que uno de esos montículos vaje electoral, perdiendo 18 puestos en 1904, aunque- reunió 469.094. votos. Resulta; pues, que el, socialismo en él si- 30 millones de francos, y, no está lejano, el día íreúne 150.000 votos más qué en las elecciones VÉn 19 PS, en Holanda, triunfan siete diputa- glo x: s es menos revolucionario que amante de en que se pensará en explotar las riquezas: all precedentes. dos socialistas, obteniendo 65.743 sufragios. la política; y avanza en el campo de ésta, dis acumuladas. En los Estados Unidos, Mr. Debs, candidato La Gran. Bretaña, con las New Trade- Unioris poniéndose á juagar, un papel; digno de mensoeíaüasta, logró en las elecciones presidencia- y el Comité Parlamentario, suenta en el Parla- ción y cuidadoso estudio. ¡Quién puede prever P R E C E D E N T E 1 N- Los viajeros que ocules celebradas en 1904 408.230 votos; es decir, mento con numeroso grupo de representantes, las consecuencias del avance del socialismo! T K o c c rANTE P a n trenes de lujo. ERES xnncr ¿r p u e d e n p e d i r i J n 178.568 más que en 1902. En la gran República jefes de i.500.000 obreros, de entre los cuales, R. DE TRANZO GOIZUETA americana no hay diputados socialistas, pero unos 500.000 son socialistas. demnizaciones á las Compañías de ferrocarrí... los jefes; del p. artido. áe, é fuérza En; ellEolketing, dinamacqués hay. 24 jocia- lespor. el retraso de lqs trenes? 1! fe conquista délos Municipios. listas (1906) proclamados por 77.000 votos. Los tribunales franceses acaban de coótéstai L a s doce uniones regionales rusas constituEn Suecia y Noruega, en 1902, lograban los afirmativamente, y el hecho es interesante yen un partido socialista- político, que pretende i socialistas 10.000 votos. Y después de la pacífi- pLAMMARION Y LOS El progreso lucha para nuestros lectores porque se trata del suds el triunfo de sus ideales- valiéndose de la lucha ca separación de las dos naciones- -en la que i i r m m M i rro á veces contra el expreso que va de Madrid á París. AUTOMÓVILES revolucionaria terrorista, la cual sólo cesará, Un viajero ha conseguido una indemnizaprogreso mismo y al decir de sus promovedores, cuando las insla ciencia, qué ño es; una. é indivisible, y suele ción de 60 francos, concedida porque dicho tituciones realicen la voluntad á e l pueblo, el año 1906, han obtenido 10 puestos en el Stor- tener! intereses contradictorios. tren había llegado á p a rís con tres horas de Camilo Elammarión, el célebre astrónomo, retrasa fuente del poder y de lá legislación. ting, gracias 445.060 votos. Estóssoeíalistas amotinan- regimientos, per- También en la República Argentina pudo el ha escrito ál ministro de Obras públicas de la Los jueces, en los considerandos, han mani ¿petran atentados, declaran huelgas sangrien- socialismo, en 1905, llevar al Parlamento un di- vecina República una carta en la que dice lo festado que al tomar un tren de lujo los viajesiguiente: ros cuentan de: antemano con que: el servicio tas, asesinan; Quince mil quinientos de ellos, putado. desde- Agosto de 10,06 hasta Abril, de 1907, En Australia y en el Canadá impera el so- Un enemigo de los astrónomos, más terri- ha de hacerse con rapidez y exactitud. BIBLIOTECA D E A B C -CASA; DEL CRIMEN t a i s e n f e r m a? 85 Lo cierto. es que, dos semanas despuésde. la primera crisis, un nuevo desA fallecimiento sorprendió á l a S r a Chesnel, que cayó como muerta en u n a de las sendas del jardín por- dónde paseaba Margarita. También esta. vez, por casualidad providencial, coincidió este triste acontecimiento con la hora en que acostumbraba á hacer su, cotidiana visita él comandante. Gracias á l a ayuda del anciano, pudo llevar la joven á su madre a l a cama y dejarla en el lecho. Llamado el médico con urgencia, hizo volver en- sí á la- enferma, pero n o sonrió como la primera vez, y. su. fruncido entrecejo indicaba claramente que empezaba á ser grave la dolencia. Desde e s t e d í a l a Sra. Chésnéluo t u v o momento bueno. No padecía, ninguna de, las afecciones cuyo origen y desarrollo conoce la ciencia médica, y puede, -por lo tanto, eómbáti r y evitar sus funestas consecuencias. V María Mónica no sufría. Moría de. u n a enfermedad sin nombre, de u n a debilidad creciente, de u n a desorganización inexplicable. -f Madre mía, mi querida madre- preguntó Margarita: con inquietud, ¿es; -No es nada, querida hija- -respondió María Mónica, que creía decir la v e r d a d -H e dormido mal esta noehe y Aiite los rápidos progresos de su debilidad, era fácil fijar el número de días que la restaban de vida. En un principio pudo, apoyada en el brazo de Margarita, dar la vuelta al jardín cuanáo el sol enviaba sus bienhechores rayos á los campos agostados por el estío. Después este paseo hubo de abreviarse, y por último, María Mónica n tuvo fuerzas para salir de la casa. El médico no comprendía aquel extraño mal, y lo confesaba con una franqueza digna de elogio. La muerte- llegaba rápida é inevitablemente. Esto le parecía claro como él día. Margarita, ante aquella larga agonía de su madre, conservaba todas sus ilusiones, y ereía que no tardaría en iniciarse un pronto y completo restable- cimiento. Cuando hablaba á su madre dé sus esperanzas, lá Sra. Chesnel sonreía y á su vez hablaba de proyectos que había de realizar así que se indicase la convalecencia. Pero sonrisas y palabras no tenían más objeto que mantener y prolongar el consolador engañode Margarita. La ppbre madre conocía su éstiado; sabía que sá última hora se aproximaba, y durante sus insomnios lloraba, con indecible amargura, preguntándose qué suerte aguardaba a l a huérfana en el mundo, donde i b a á verse sola y desamparada. Sentía entonces, pero muy 1 tarde, -haber empleado sumas excesivas en la inútil educación dé Margarita. ¿De qué y para qué iban á servir á la joven los conocimientos adquiridos, si su tínico recurso en adelante había áeser el trabajo que. había de propor- clonarle el pan dé cada día? Con efecto, la módica pensión que recibía como viuda del cirujano mayor se extinguía con ella. Estos pensamientos afligían. á la Sra Chesnel y hacían de los últimos días de. su vida un martirio horrible. Sin embargo, en su amor maternal en- siento algún decaimiento; pero esto será pasajero. y nóvale la pena de pensar en ello... Yf con efecto, durante toda lá mañana lá- Sra. Chesnel se ocupó, como de costumbre, en los cuidados del hogar y en los mil. detalles de la casa. ¿Ves? -decía, ¿yes cómo tenía razón cuando te aseguraba que mi enfermedad no era nada? La inquietud momentánea de la niña se disipó por completo. Pero después del mediodía se apoderó de María Mónica un súbito desfallecimiento, que hubiera dado con ella en tierra si Margarita, que se encontraba á su lado, rió la hubiera recibido en sus brazos, para sentarla después en el sofá, donde se desmayó. Margarita presenciaba por primera vez en su vida ese estado completo de postración de todas las fuerzas físicas que hace de un ser viviente la exacta representación de un cadáver. Creyó que su madre había muerto. Arrodillóse á su lado, y casi loca de, terror y de desesperación eubrió de besos y de lágrimas sus manos inertes, lanzando gritos desesperados. Para fortuna suya, llegó en aquel momento el señor de Ferny, el cual procuró tranquilizar á la niña; cogió un espejo que. hab p en la pared y lo, acercó i los labios de María Mónica. l i a ligero. aliento empañóal instante lá, superficie del cristal; -Hija mía- -dijo en seguida, -vuestra madre vive ¿os lo juro por mí honor. Es posible que sü desvanecimiento no sea grave; es, lo más probable. Así pues, cálmaos, os lo suplico. Pero Margarita, cuya agitación nerviosa había tomado proporciones alarsnántes, no escuchaba nada, ó más bien no entendía nada, y por lo tanto as podía comprender. Continuaba sollozando y. repitiendo con desgarradora expresión: ¡M i m a d r e h a muerto! ¡Mi madre ha- muerto! Cogióla el señor d e T e r n y i d e l a m a n o y le dijo en t o n o casi imperativs: -Margarita... miradme... y espuchádme... es preciso... La niña, dominada por el firme acento de sus palabras, alzó los ojos, miró al comandante y cesó de sollozar y de gemir por un momento.