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NUMERO 83 4 A S C: LUNES 16 DE SEPTIEMBRE DE 1007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN j PAGINA LLEGADA A LA ESTACIÓN DE ÉL ESCORIAL DE LA EXPEDICIÓN DE LA ADORACIÓN NOCTURNA, DE MADRID, FORMADA POR MAS DE 800 PERSONAS POR TIERRAS DE JAÉN Fot. A B LA- SIERRA DE CAZORLA rranía de Cazorla, tan pródiga en encantos y con una majestad tan augusta. I a fragosidad de los riscos, lo agreste del terreno, la variedad inmensa del paisaje, en el que se suceden los valles y las cumbres en infinita concatenación, y. la abundancia de aguas que en forma de cascadas ó de cristalinos arroyos se precipita por, doquiera, dan á estos parajes el aspecto de un panorama suizo. en la Península en Pocóslugares habrá muestre, como en estaque la Naturaleza se se: CÁZORLA. ViSTA. GENERAL Fot. J. F. de la Torre. jíiástíma. que, como, en. Suiza, 110 se cuidara la; inanq- del; hombre eje hacer accesibles estos tesoros á cuantos ansian sumirse por. un a temporada, linas ó. menos larga, en la contemplación de éstas bellezas, que. el Arte 110 pudo superar jamás! Pero esta 1 región, como lautas otrac de España, se liállá. desprovis ca de vías de comunicación, 1 para llegar, rioya á l á cnmbie, sino á lafalda de estas moutáíras, es. prociáo emprender un viaje fatigoso, lleno de yeíviidrtdes y no exento de peligros. Imposición qué! pueblo de Cazorla ocupa el no puede ser más pintoresca. Hállase al. pie mismo déla sierra y visto desde antes delíegar á él, -dominado por el antiguo castillo que en los tierrvpos de la Reconquista sirviera de atáláyaoáralos cristianos; en sus luchas incesantes con los árabes, conserva ese sello particular de- las viej as ciudades situadas en los confines- dé los antiguos reinos, que iban desarrollándose y medrando, bajo la. sombra secular de la fortaleza, que las servía de protección en los; momentos de peligró. Bl caserío se llalla como recostado en las primeras estribaciones de la cordillera y medio oculte entren el verde follaje de los árboles de Hls innumerables huertos y. jardines, bordeado por el lado del valle, porlos plantíos! de. olivos que siguiendo las ondulaciones del terreno, van á perderse en la campiña, ypor el lado opuesto, por enorme. 1 peñascos, algunos de los cuales parece que amenazan con desplomarse sobré el poblado, y por entre ios que crecen los alamos, los pinos, las carrascas y los con su bella y rica varieda. d de matices. En esta sierra nace, como es sabido, el río Guadalquivir y el punto de su nacimiento es quizá uno de los que más bellezas ofrecen. ala contemplación del turista. El panorama que desde. el citado lugar se divisa es inmenso y constituye, para la vista tm verdadero deleite, que apreciarnos aún más los que nos vemos obligados á permanecer en las grandes ciudades y sentimos más ansia, por lo tanto, de. contemplar estos soberbios, espectáculos que la Naturaleza ofrece. I a piedad tradicional de los habitantes ha sembrado los cerros y las colinas. cercanas de santuarios y ermitas, y desde Cazorla se distinguen las de. San. Isicio, la Virgen de. la Cabeza y- Montesidn, blancas como palomas y cada una de las cuales lleva aparejada su- leyenda, esas leyendas en que se mezclan los milagros y ¡los- hechostem, erarios, y cuyovrelato constituye. el eiieanto dé; los pequenuelos al oirías referir én las veladas dé invierno, -agrupadas entorno de la lumbre, en estás 1 viejas cocinas, mientras él cierzo sopla en el exterior, aumentando con. su sordo zumbido el p. avpr que la conseja. produpe en los oyentes. Ahora Cazorla. va á. estar én fiestas. Tanto lo más selecto y distinguido de lá población, coino los artesanos y los campesinos, ocúpansé en hacer los indispensables preparativos, propios de estos casos. Los jóvenes preparan sus caballos para tomar parte en las carreras dé cintas; én las calles principales y en la plaza se levantan las casetas que han de servir para la feria; en los casinos se lleva al día la cuenta de los forasteros que llegan y en todas partes se nota esa precursora y febril actividad de un pueblo que. va á dedicar una semana al esparcimiento- y á la c xoríhííión. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS Desde las LA GRAN BATALLA ras lloras primede la mañana: advertíase hoy que. algo inusitado sucedía. Concurridísimo él ministerio del Interior, caras regocijadas por todaspartes, movimiento, excépeional en. el telégrafo... Por fin, citando poco- i después de mediodía GlemenGeáü- Habló coto, los periodistas, salimos dé. dudas. Habíase, trabado el descomunal combate anunciado, y las tropas- francesas coronáronse de gloria destruyendo el campamento de Taddert y poniendo, en fuga, vergonzosa á la morisma. I os periódicos. déj. la. tardé encabezaron sus ediciones con las letras más grandes: y más negras que teníajn en la imprenta, y, el público arrebataba lo ejemplares de, manos de los vendedores pa ra enterarse de la gran victoria alcanzadapor la bandera tricolor. No interesa aquí á nadie esa lucha contra los moros en beneficio de banqueros y negociantes; pero á pesar de todo, en él fondo década francés hay siempre un adnlirador deÍNapóleón, y al inajugurar hoy en los cinematógrafos del bulevar las cintas fotografiadas en Casablanca coincidiendo con la noticia de la destrucción del campamento de Taddert, un estremecimiento de entusiasmo ha sacudido i- á los, patriotas parisinos. Ha sido Un momento nada más, es cierto; pero la alegría de las ¡gentes parecía comunicarse. á todo el muríd. 0. Después nadie se ha vuelto á acordar) de Marruecos ni del triunfo, y si, á media noche, nos ponemos á hacer el resumen de. ésta gloriosa jornada, diríase. que el acontecimiento que ha. llenado por entero la política, el telégrafo y la Prensa, -es un sucesoilejano acaecido tiempo ha... Pero en estas implresiones! es necesario registrar la jornada de hoy, y me. decido á hacerlo (aun á riesgo! de aburriros hablándoos una vez más. dé los; asuntos de Marruecos) después de correr París para ver cómo las gentes recibían la fausta nueva y de escuchar a los cor responsales en los locutorios dé teléfonos! comunicar á gritos la victoria á Roma, á Milán, á Berlín, á Víena. Por eso, al recogerme en este rincón de Montínartre con toda la Prensa del día y trayendo fresca aún lá visión de ío sucedir do hoy en París, quisiera escribir unas cuartillas en las que palpitara el entusiasmo ante el triunfo alcanzado por nuestros amigos y aliados. No quisiera ser de los españoles álos que el Sí. l, eÓn- y Castillo com- F e las largas informaciones que lá Prea sa publica dando cüéntá del- encarnizado combate, suprimiremos- los detalles para atenernos solamente á la concisión del t e l e g r a m a oficial. -C- El general Drude tnovüizo el- día ii para llevar á cabo, la operación que proyeíitaba, 10 compañíias de Infantería, ocho, píe ¿ás de Artillería de 75, dos piezas de 80. de montaña, doff escuíadronés -dé -Caza rés éíáifri. ca, un eséuadróñ, dé spdMs; los- goianü- rs y- él servicio, d eS a n i d a d i: r I as fuerzas dividiéronse eii dos ¿ólúmnás y los. cañones, d e l Gloria ayudaron: efieázmipnte el, avance délas tropas! Y comenzó el ataque al cámpamenfo dé Taddert, ataque que los moros nó esperaban y que los cogió dé sorpresa cpmo lo de. mués trá él. Hecho déqúe. cíiaa do, lasjttop ¡as francesas, una vez derrotado enemigo. y destruido el carapó, se lanzaron á recoger el bbtín. se encontraron con, que aílíno había nada que valiera dos. pesetas; i Todo 1o, que los moros robaron, y- saquearon- en Casablanca lo habían puesto á buen recaudo, llevándoselo de Taddert al interior. T I,o s moros, antes de huir, hicieron frente al enemigo y, por dos. veces intehtaron realizar un ¿novimiento eiivolvente, átapaado con e l valor y el coraje que es preciso reconocerles. L, á tropas francesas ¡cargaron á la bayoneta. Y ya conocéis los resultados. I ás pérdidas, marroquíes, dice el déspacho oficial, no háii podido ser calculadas, pero deben ser considerables. Nosotros hemos tenido un muertoy seis heridos. ha hablado: de la mala calidad de los cartuchos: franceses? ¡Si son, por el contrario, formidables! Ahí. tenéis esa gran batali a con incendio y destrucción: de un campamento, -con cargas á la; bayoñeta. y; que sólo cuesta á los vencedores... ¡un muerto y seis heridos! 1 Aquí, enun mismo, barrio, corre muchísi- ma más. sangre todas las. noclies: en el curso de cualquiera. de los innumerables combateP que: ái diario sostienen apaches y, -policías... JósÉjum- CApÉNAS París, Septiembre. CAZORLA. EL CASTILLO Fot. J. F. de. ia Torre. También parece Como que Ja sierra se engalana del mismo modo que. los aldeanos han enjalbegado ías fachádas de sus casas qüe brillán al sol, lós- árbóies, ofrecen susfriitos maduros y los olivos; doblan sus ramas cuajadas de aceituna, como para estimular á los hombres á qué se diviertan con esta perspectiva de riqueza para el próximo invierno. mente á Francia en siji tarea de destruir nru. A. RAMÍREZ TOME chos campamentos dé Taddert. CazoriBj ÍJ Septiembre 1907. GRABADOS 1 a adoraciót? nocturna. Rn nuestro número de ayer dimos cuente de la expedición de la Adoración nbctufná ue fue de esta corte á El Escorial, el sábado último, para realizar sus ejercicios religiosos en aquel célebre monasterio. A la llegada de la expedición obtuvimos ia instantánea que reproducimos en el presént? número