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NIIMÉRG. -833- A B C, DQMJM: G 0. x 5 DE: SEFT! E yiBSE DE 1907. VOCÍIO- PAGINAS. EÍ 3I CION 1. PAGINA 6 EL CONCURSO HÍPICO INTERNACIONAL DE SAN SÉBAStÍAN. VISTA GENERAL DEL HIPÓDROMO DE ONDARRETA DURANTE LAS PRUEBAS Fot. Frectóric. -Un pnliHÓn sano respirará como el; dé un tí- y eqtiivdcáción pedagógica funesta se. im- agisieo éñ una- atmósfera confinada. Un hombre naron los franceses, sobre todo, en los años de bueno se convertirá, en fiera, envenenado por la soñada Revancha, que vistiendo ú lós niños una corta. dosis de alcohol. tóxico, ó esclavo de de soldados se crearía un Ejército invencible, equivocación ya reconocida por aquéllos y que lá ira. Y casi sin- querer liemos llegado al punto que nosotros, retrasados en todo género de imitadeseaba tratar respecto á nuestros hombrecitos. ciones, no echamosde ver aún ¿así también el Eor. estignias hereditarios, por anormal. dés- favorecerla formación dé; batallones- de hom! arrollo en más ó: en menos, elbatallón délos. brecitos, quéjfümán, bebéri, y parodian los Litorpes de la vida social es numeroso. Á los pa- cios de los mayores, osténtand f para mayor dres, á los maestros, á nosotros mismos (mere- escarnio, -títulos llamados- académ idds, premafiero álos. niédicos) ños- seduce laidead e afis- turamente otorgados é inútiles, creemos que bar seres precoces. ¡Ss tan corta la vida, fan las futuras generaciones se perfeccionarán y tenaz la. lucha, tan frecuentes y encarnizadas darán días, de gloria á la patria. Este es un tas batallas, que quisiéramos ver álos nuevos error suicida. Yo te confieso que no soy de los seres, nacer ya armados de todas armas, como, que creen que los jóvenes actuales valen meMinerva salió de la cabeza de Júpiter! Este sím- nos que los de pasadas generaciones. Han leíbolo hermoso de la potente energía, de un ce- do. mucho más qué los viejos, estudian con anrebro perfecto desgraciadamente no se cumple. sia, buscan con tésoñ nuevas modalidades artísticas, son noblemente ambiciosos, y quizá, en la época presenté. Deig, u l. módo: quepor disculpable vanidad sin creer en la gloria, la apetecen; pero con es- panto observo que la savia nueva, que debe res? ¿A j es debida está verdadera desdicha ascender vigorosa, por. el tronco, desparramar. -j sé por las raíces, absorbiendo las sales nutriti- Indudablemente, ala rebusca derplacer falvas del. subsuelo, cubriendo las ramas de hojas so, fugitvo. y deleznable que parece hallarse en y de flores, bellos, heraldos del. sazonado fruto, los centros donde se refugian los hombrecitos, no circula con energía. A- esos nobles é in- huyendo de las bibliotecas, del laboratorio, s ¿quietos espíritus les falta la fe, carecen de bre todo, del hogar, positivo centro de vicla amores grandes y puros, Y sin estos ideales sana y dichosa. nada grand séhafce en lavid créeme, queri- Oye lo que dice el gran maestro citafo: t í á P jé é p ¡Guantas veces vaiaos en busca de- distráeéíonl A- bien mezquina inmortalidad aspiran ios al café y á la tertulia, y salimos con un abatique sin acordarse de la muerte buscan sólo la miento de inteligencia, concuna sedación de realización de livianos y torpes apetitos. voluntad que esteriliza ó imposibilitáj á veces Dice Cajal que los plotozoadios que no pien- ¡por mucho tiempo, la cotidiana labor... san carecen de muerte: natural, como no. mué- Me. preguntarás sin duda. ¿Y que haremos, ren tampoco los ínfimos seres, monocelulares adonde iremos? No te impacientes; Ya trataré que hacen del amor, es decir, de la multiplica- de indicártelo, á medias palabras, como las anción de la especiei. la principal tarea de sui teriores, si es que has tenido la- paciencia dé vida. leerlas. ¿Acaso no hay mucttos hombrecitos cuya existencia se asemeja ala de esos seres inferio- EL DR. FAUSTO. BIBLIOTECA DE A B. C 54: LA CASft DEL CRIMEN 55 El vallado de espinos, correctamente podado, ocultaba con su espeso: ramaje. la r u i n a del cercado. i v- ¿os. árboles frutales, perfectamente. cortados, e í a n en. el otoño, doblarse. sus: ramas bajo el peso de las manzanas y de las peras. E n l a t i e r r a bien trabajada. brotaban con vigor exuberante tp. da clase d e legumbres. Acirates lieno si de fíorés elegidas cuidadosamente, y de vivos colores, admirablemente combinados, -formaban el contorno de los paseos, síem pre tan limpios como los délIíUxemburgo ó d é l a s Tüllerías. En fin, él tonel hundido en latierra, y que servía de estanque, estaba: lleno d e agua cristalina, sobre l a cual flotaba u n cisne blanco; En esta- época la casa 1 estaba habitada por dos mujeres sin fortuna; l a señora María Mónica Ghesnel y la Srta. Margarita Ghesñeli su hija. El iproverbioy popular que dic, e, refiriéndose á toda, joven hermosa consagrada al trabajo: I,l eva en los ojos la perdición de su alma dejará algo que deseaíseii. la- forma, pero en el fondo encierra algo de verdad. Pues- bien; María Mónica, la más seductora griseta de 1 a ciudad, era tam. biénvla- másprudénte, y nadie se había atrevido ánegar esta cualidad. a. misma: calumnia, deponía sus armas antela casta frente. y los, grandes, y candorosos ojos, de María- Mónica. Y sin embargo, esta virtud triunfante y universalmente reconocida había r sido, amenazada con frecuencia, con dádivas pqr! os; yiejps, con amor por los jóvenes, y por unos y- otros con promesas de una; inviolable discrecióny iina constancia á- totiá prueba. -María Mónica, digna y, prudente, oía, las galanterías sin incomodarse, y contestaba sonriendo que se consideraba indigna dé aceptarlas. El. resultado iué jaratados absoluta: éincontestablemente negativo. I, a obrera; sorda á todo linaje de halagos y ofrecimientos; resistía y triunfaba. Su hermosura era mayor cada día a hiétoria de la. Sra. Ghesnel era sencillísima, y puede resumirse breve mente; Nacida de familia de honrados artesanos, María. Móñica aprendió á leer, á scnbir y a trabajar con las Hermanas de- la Caridad; Habilidosa y no desprovista de gas o, il- égó á- ser. buena modista, y, desde la edad de diecisiete años ganaba su yida. y, ayudaba á sus parientes, trabajando días enteros en todas las casas donde solicitaban sus servicios. i Siempre tenia trabajo, y parecía que no había de faltarle nunca, porqué las familias de buena posición y de ricos cpmerciántes la buscaban con preferencia á otra cualquiera, no sóiopor su maestría. en el manejo de las. tijeras y de la aguja, sino también por su fíúa educación, su honrada conducta y su hermosa figura. María MónicaTaillándier era en efecto, encantadora; bajo su cofia de griseta ofrecía; el rostro más fresco, los más hermosos ojos y la expresión más picaresca que se puede imaginar. Su caraj sin la ideal, nobleza que debía- caraeterizafmás adelante la de. su hija, tetíía, sin embargo, cierta distinción. Muchas mujeres delgran. mundo, hubieran envidiado el aire dé dignidad natural de- -la ppbre obrera. En jóvenes de está clase yv. de esta profe; siónl labellezá es casi áiempré un don fatal li Ii Algujias señoras ricas. ípertenecientesá la aristocracia del; departamento, interesáronse por la virtuosa joven, y ante- la idea de los peligros á que cons... íaníemente. se. veíaexpué. sta, la propusieron tomarla á su servicio en calidad de doncella. Pero la modista amaba la independencia. Mostrábase siempre disp. uesta ¡á crabajar dondequiera que la pagaban, pero no le agradaba la- idea deponerse 4 las órdenes de una sola, persona. Sin embargo, agradeció la intención caritativa de sus protectoras, pero no aceptó el- ofrecimiento, pretextando que su familia necesitaba, de. sus. cuidados, y que todas las tardes, terminado su trabajo, dedicaba algunas 1 horas: á! las atenciones de su hogar; y, por último, que se bastaba. para hacerse respetar, y que esperaba en adelante, con la ayudade Dios, mantenerse como hasta enton. cesen el límite de la. más estricta honradez. 1 No fueron muy del. agrado de algunas de las señoras estas excusas, aunqiíe estaban bien justificadas, y. declararon con una convicción dolorosa que la obrera pecaba de exceso dé orgullo y de confianza en sí misma, y que, andando el tiempo, acabaría- por caer en el mal; pero que habían hecho cuahtotíe ellas dependía para evitar una, catástrofe. 1 Sus predicciones no parecía que habían de realizarse tan pronto. Pasaba, e) ciempo; los días sucedían á los días, los meses á los. meses, los añosa los años, y María Mónica conservaba un nombre puro y honrado. ¡E s asombroso! -decían las almas caritativas antes mencionadas; -el. orgullo es uno de los siete pecados capitales, é infaliblemente debe conducir al abismo á aquellos á quienes ciega. Por otra parte, María ¡Mónica es todavía! joven... ¡Esperemos. El inundo ofrece raros ejemplos. En el fondo no son malvadas estas gentes; pero si han anunciado que e mal ha de llegar, desean con vehemencia que ei mal llegue para probar así cuan justos eran sus cálculos y cüán fundadas sus predicciones. A la vezquese hacían á la modista proposiciones infames, llegaban hnstn ella peticiones de un género completamente distinto. jTd ohreros, nt c, cie 1 n ljlo, laboriosos y hábíles. trabajadores, se X