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NUMERO 83o Á- B C. JUEVES. ¿2 DE SEPTIEMBRE DE i907. OCHO FAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 6 i- t 1 LAS REGATAS DE BILBAO. ALANDROS EN EL PUERTO DE CASTRO URDÍALES PREPARÁNDOSE A sALIR o ARA LA REGATA CRUCERO una vez convencido, sediento de vengan V za; -furioso, mordería poco á poco las -venas de ui cuello para que brotara la sangre lentamence, -mientras abrasaba tus heridas; vería en tus ojos el- espanto, y al lado, como su sombra, la silueta del infame que me robó tu cariño, á fin de- que pudiera maldecirlo y odiarlo simultáneamente; el veneno de mis congojas se filtraría en ü pulinones, minando tu vida poco- á poco, pero arraigando el snal, déla misma manera que en mí arraigó tu villanía; y allá, cuando pasados los días en- esta agonía espantosa, viéramos su término en la muerte, una carcajada macabra sería nuestra despedida de este mundo. ¡Infiel! el momento me considere dichoso digo poi el momento, pues qué andando, el. tiempo de nuevo me asaltó la idea de que María era real inentetinfiel, mis celos ridículos que se desvanecían hoy para reaparecer mañana, resultaron insoportables, y aquélla. infeliz, -sufría, con la resignación de un ángel, el martirio estúpido á ka carta llegó á su. destino, 1 a leyó María, que la sujetaba. Pero mi enfermedad, era incurable. -Se, exa sin duda alguna la guardó para siempre, porque jamás la lie visto; -hicimos las. paces, y por cerbaba al más ligero mohín, por; la excitación 4 oí Baza constante de m stcma n rvio o y mona Viviendo, sin darme cuenta de que luófía. iSn un momento de lucidez, palpe la; gravedad de mi- estado y puse- término. á. la- tacha. Rompí para siempre con María. Hace, yamuchosaños, y, durante ellos, la experiencia. me ha. hecho comprender que el celoso es, sencillamente, él hombrc en estado salvaje. ANTONIO S A N T E R O- BIBLIOTECA DE A B C 46 LA CASA DEL CRIMEN 47 mera, no había un. asiento disponible. El joven se. rebeló, enérgicamente contra su adverso destino; pero como. habíaen el. fondo de su carácter suna gran dosis de filosofía, sé- tránquilizó pronto y, dejando en las oficinas el; eqtiipaje, se dirigió hacia la fonda y pidió iin cuarto. El mozo, que. roncaba en un. rüicón del hogar, apagado de la cocina, se despé rtp, cogióuna lláve, encendió la bujíá de un largp candeléró de metal y condujo al viajero: á una habitafcion que no describimos, porqué sé pa recía á las dé: todas las posadas de Francia. Ácostóseel joven, y pronto; sé apoderó de él tin profundo sueño, aunque no. Después- de- unalargay encarnizada lucha, el joven- quedó victorioso y. es trangúló al terrible animal. Margarita recobró inmediatamente su forma natural, y ¡cosa extraña! a Careció ívéstida de blanco, yf con: la corona de azahar en la cabeza. Apenas terminaba el sueño, empezaba de nuevo en igual forma y con iguaLdesenlace, produciendo en el durmiente una violenta y casi febril agitación Eran; las- diez, de la mañ- ana cuando el joven despertó, cansado después de una noche de insomnio. Í ¡No éo. mprendo lo que me, pasa! -dijo. ¿Por qué esa mujer, á quien SÓIG he visto una vez y á quien no volveré á ver, se apodera de mí pensamiento hasta el, punto de dominarle durante mi sueño? Yo he- estado enamorado con frecuencia en mi vida, y nunca me han interesado tanto las mujeres amadas coíno estadesconoeida. Despierto, recuerdo su imagen de tal suerte, que dibujo de memoria retratos que compiten en exactitud con una prueba foto. gráfica... Dormido, su imagen me persigue también... Pero ¿por qué? Quizá conocemos mejor, que el personaje desconocido la solución- del problema, que tan inquieto le. traía, solución que no se hará esperar mucho y que se encargarán los hechos de dárnosla á conocer. Bajó el viajero al comedor de la fonda y pidió el almuerzo, reflexionando con profunda tristéza. que si el día anterior había esperado algunas horas en! a expectativa de un viaje inseguro, ahora le esperaba- un día eterno. -Amigo mío- -dijo al mozo así que hubo concluido de almorzar, ¿tendréis la bondad de proporcionarme unos momentos de audiencia con el dueño de la. fonda? ¿Deseáis ver al patrón? -Si es posible... -Posible y. iáeil. Voy á buscarle... Vendrá al momento, no. os impacientéis. En efecto, pocos instantes después aparecía el mozo acompañado deldueño d e l a f o n d a -Caballero- -dijo el extranjero, -necesito una noticia y un conseio. -Estoy dispuesto, ádaró s. una y. otro. -Irlégué ayer en la diligencia dePlombieres. Esperaba poder salir porla loehé con dirección á París... pero... ved lo que me ha ocurrido. t. Y contó su doble decepción, -Ahora bien- -continuó, -lo pasado esta noche puede repetirse. indefinida mente, contando con mi mala estrella. Indicadme, pues, én la hipótesis dé jue tampoco encuentre hoy asiento en las diligencias, si hay medio posible ie que abandone cuanto antes á Vesoul, volviendo á París. Infalible. 1 ¿cuái? tranquilo. Soñó que la joven esposa del comandante se había transformado en galguita blanca muy parecida á 6 ¿y, y que el comandante, transformado también en feroz perro de presa, sé disponía á devorar las dos galguitas. qué sin duda alguna hubieran perecido sin la intervención del durmiente, que T rocuraba librarlas de las, garras y mordiscos del hidrófobo. uerro -Varios. El primerój escribir á Mulhóuse encargando un asiento desde la istación de salida... aunque una carta escrita hoy no llegará hasta mañana, y por lo tanto, hasta dentro de tres días no tendréis seguridad de poder salir. ¡Tres días... ¡Es mucho tiempo! Y él otro ¿cuál es? -Ir á Besancon, que, como Mulhóuse, es estación de salida... -Perfectamente. ¿Podría ponerme ahora mismo en camino de Besan 9o n? -El último coche de día ha. salidoJiace. inedia, hora. Tenéis que esperar el