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NUMERO S 3o A B C. JUEVES 12 DE SEPTJEMQfcE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAQJNA 5 para comprobarla se han hecho algunas pes quisas interesantes. De ellas resulta que, en efecto, el famoso bandido y su amante alquilaron un piso tercero de una casa de la calle de San Sebastián, situada en las afueras, donde vivieron desde el 10 de Enero último hasta el mes de Febrero. Vivían sin reserva alguna, asistiendo á los teatros y particularmente á los barracones y espectáculos de feria; frecuentaban los caíés de la calle de las Barcas, sobre todo el de Ambos Mundos y el del Salón Novedades, haciéndose notar por la esplendidez de las propinas. El se retrató en una fotografía instantánea, instalada en un barracón, y compró una escopeta de dos cañones en una armería. En la indicada fecha desapareció de pronto, sin duda por haberse publicado su retrato e n m periódico ilustrado. Su amante permaneció en Valencia. Aunque ei origen de estos informes, es seno y autorizado, solo á título de información los recojo y los transmito. EL SERVICIO DE COMUN 1 CAC 1O NEH Art. 10. Los alumnos estudiarán durante tres meses en las Escuelas las siguientes materias: Nociones de Electricidad y Magnetismo. Nociones de Telegrafía y Telefonía! Nociones de Dibujo lineal. Legislación de Telégrafos. p l Real decreto que concierne á Teléfonos dice así en su parte dispositiva: Artículo 1.0 Terminado el plazo de concesión de las redes telefónicas urbanas, podrá acordarse por el ministro de la Gobernación que se anuncie pública subasta para conceder, la explotación de las mismas, por término que no podrá exceder de quince años Art. 2 En la subasta, además de las condiciones que aseguren el servicio y la intervención del Estado, se fijarán el tiempo de la concesión, el canon que el concesionario ha de pagar por la explotación y las tarifas niaximas para el público, adjudicando la subasta á qjilen ofrezca mayor reducción en dichas tarifas. A yer dijimos que la Gaceta publicaba dos im portantes disposiciones relativas á los servicios de Telégrafos y Teléfonos. La de Telégrafos consiste en un nuevo Reglamento orgánico del Cuerpo, de cuyo Reglamento copiamos los artículos que siguen, juzgándolos de especial interés: tE LA ORGANIZACIÓN El personal del Cuerpo de TeléDEL CUERPO grafos formara ana sola- escala. dividida en las categorías siguientes: i. a Jefes de Administración de primera, segunda y tercera clage, que se, titulan inspectores generales, inspectores y jefes de Centro. Jefes de negociado de las mismas clases, denominados direetores de sección de primera y segunda clase y subdirectores de sección. 3. a Oficiales de pirimera. segunda, tercera, cuarta y quinta clase; 4. Aspirantes. Esta última categoría será suprimida, refundiéndola en la dé piicíales quintos cuando las Cortes voten los recursos necesarios al efecto. El personal procedente de Ultramar seguirá formando escala separada hasta que pueda ser incorporado equitativamente en la general del Cuerpp. Los sueldos, derechos y consideraciones de los. funcionarios de Telégrafos serán los correspondientes á sus clases respectivas de empleados 0 deíEstado. Art. 4. Para ayudar en el servicio al Cuerpo de Telégrafos habrá además, en el número y proporciones que las leyes de presupuestos! determinen, el personal siguiente: Auxiliares femeninos. Auxiliares de contabilidad y oficinas. Auxiliares mecánicos. Personal de vigilancia de líneas. Personal de servicio. Art. 5.0 Para atender al buen desempeño de los servicios telegráficos, existen los organismos oficiales siguientes: Dirección general. Junta consultiva. Inspección. Centros telegráficos. Secciones telegráficas. Estaciones. DISPOSICIONES INTERESANTES LA NIÍE 5 ÍA PPJLIJCIA- VQ Q ñWHÁH LOS POLICÍAS DE AQUÍ gft A L L A N T E Ák ÍEFC fjj AS D E L jSÍÍ. LA CUBRVA Las atribuciones y fiineianeg 4 g estos. Oíga- madás, las soljeitu s que le dirijan en iprmgi nismps se detallan en, 1 reglamento y en el de reglamentaria. 11. Convocar la Junta consultiva cuando servicio. sea reglamentario 6 conveniente, y presidiría EL PJRECT 0 B íí Pprresppnde al Siempre que Ip crea oportuno. su responsabili 12. Disponer por gí, bajo 4i reetpr general, como Q considere acertado e- n casos urgenjefe del Cuerpo y rgsgpngable ílsi bíien ser- 4 ad, Ü quécuenta inmediata alministerji? tes, dando, vicio: i. Dirjgir éste ppn rfeglp, a Íps reglaLAS BASES ORCjANl- Art 7.5 El inmentos. greso en el 2.0 Distribuir el persenat poiap crea paite CAS E LA Cuerpo tendrá conveniente. 3 c Proponer ai tninísterip ÍPS H mftirataiefc lugar por Ja ei se mféripr, para la cual serán tos, ascensos, separaciones, y iee neia. s que re- nombrados únicamente los candidatos que terquieran Rgal resolucipn y- epjicecler ppr sí mine con aprovechamiento Íps estudios de ja Escuela de Telégrafos y las prácticas previas mismo íps qu no 1 necesiten. 4.0 Proponer para Í 3. jafeiíaeión á ios índí- reglamentarias. Att. 9 La ad? nisi, éti en Ja. Escuela teu 4? á y- iáups á quienes proceda epneedérselgi. 5 0 Consultar y a l pbÍ! ernp los lugar ppr oposición, qjie versara sobre las ma otros y servjcips que ppr su importan- terias Siguientes: Gramática cas, tella. na. cia deben resolverse de Eéal prde i ¿pr enando Traducción y escritura e l francés. ppr sí los demás. Geografía. 6. Proponer el presupuesto de Telégrafos Aritmética elemental y prácticas de logay su distribución. 7.0 Suspender de empleo y sueldo á cual- ritmos. Elementos de Algebra. quier funcionario de Telégrafos cuando conElementos 4 s Ge metría venga al servicio, mandando formar expedienElementos de Física y Química. te y dando cuenta al ministerip respecto á los Art. 9. p Para tomar parte en las oposiciofuncionarios de Real nombramiento. nes á ingreso en la Escuela, son necesarias las 8.0 Proponer al ministerio lp correctivos que necesiten Real resolución, é imppner por condiciones siguientes: i. a Ser español y no tener tacha legal ni sí los que no lo exijan. t) Conceder ó proponer al ministerio, se- impedimento físico. 2, Haber eumplido quince años y no exgún los. casps, las recompensas que merezcan ceder de veintiséis el día, último del aao en los individuos del Cuerpo. sjs publique 10. Elevar al Gobierno, debidamente- infar- D -3 abían pasado veinticuatro horas justas desde el instante mismo en que María y ye regañáramos por una futesa, por no acompañarla en el pasao de la tarde, privado por Mg ocupaciones perentorias en aquel momento. No me daba gran cuidado este pequeño disgusto, y para consolarme más, tenía pifíente él refrán que dice son Íps amores mas qjiéridos, los más reñidos Sin embargo, eranImi. chas horas las pasadas sin reanudar las ¿RPes, y me encontraha intranquilo; me dpnlM á por completo su- cariño y sentía, el vacío de g presencia. liaciendo éstas y otras muchas reflexionas estaba, cuando me entrarpñ una carta. Pn seguida conocí que era de ella. Rompí el sobre impaciente y alegre; desdoblé la cajrt a... cnatrp carillas en letras apretadas y renglp s muyjuntps. Al principip, lo que tóe figúraba: Quejas y más quejas por mi eqnducfa; justificación de la uya; protestas, apasipriadas i e u cariño; udas, reproches y va, c ja óne. s por el mío; petición de promesa formal de no cpmeter en lo sucesivo ninguna fstít de terminando con el siguiente gáfr Tiene mucHísima gracia tü disg yo la ofendida; no qüierppeflSar iq qtg peurriría si te hubiese sido i nfíeí. V Al llegar mi lectura á iéstos renglonjes ge ine acabó la serenidad y la p cÍesciS. ¡J f petí comp un eco, y como si un e ¡ap támftié B. e contestara, Ha ta creí pereibi in o ip jl (p í, no terminada aun mi exciamaciéíJ Quedé aterrado, es ru an fp í carta eijtre mis manos, cpn los ojos fijp en iip iój) e jnvisible materialmente, visible para mi e pífitu, donde estaba grabada la jiáaf en fié él ¿a... Al quietismo absoluto, de tpfáp jpjs séfaii es, siguió la reacción nervipsa; y íejjrij, ÍBijgaé efíte y convulso, cogí la pluííía parf! cpntfe a h el acto, y para que en el acíp también fuefa llevada y leída mi respuesta. ¡Infiel! ¿Tú sabes lo que has dicho? Si fueras infiel, fíjate bien en lo que escribo, porque me lo dicta mi conciencia, dándose exafttu cuenta de lo que dicta; si fueras infiel wiHiVit ra yo certeza de ello, ao enmntv tí s gn mí el desvío como ahora, ni se pagaríaii je días ífiteros sin verte, al contrario. JUHÍ, Q á %i, tayv junto, hasta que perceptiblemente sintiera yp en mis oídos los latidos de tu peche y- el spíiido tenue de tu respiraeiéo, TpdoeftQ vencerme de que vivías y que BS 44 ni disminuía tií. entereza. CELOSO BIBLIOTECA DE A B G K LA CASÁ DEL CRJiyiEtii 4 S que sale á las diez de la noche. Convendría, sin embargo, qwe nreguntéi- riüs antes si había asiento en las diligencias. -Gracias por la advertencia. ¿Teméis acaso que el día se ps haga muy largo? -Mucho. -Si quisierais subir al vértice de la Motte (la Motte es una montaña que domina la ciudad) disfrutaríais de un golpe de vista verdaderamente a 4ii8i rable, y que os resarciría de las molestias que os causara la ascensión. Tenemos, además, una biblioteca pública muy curiosa. Él viajero agradeció las indicaciones que el dueño de la fonda acababa de nacerle, y continuó: ¿Tendréis la bondad de explicarme dónde está la casa del comandante conde de Ferny? ¡Ah! -dijo el fondista; ¿conocéis al comandante? El viajero no contestó á esa pregunta. Hizo un movimiento de cabeza que nada quería decir y que su interlocutor interpretó como respuesta afirmativa. -Es muy fácil- -prosiguió- -dar con- la casa, y po os equivocaréis, así que os indique la dirección. Al salir de la fonda os dirigiréis hacia la izquierda; ¿entendéis? -Perfectamente. -A cincuenta pasos de aquí veréis una calle, siempre á la izquierda: la calle del Águila Negra, ¿Recordaréis el nombre? -Sí. -Seguiréis hasta la calle de la Prefectura, que es ala vez el camino de París, y recorreréis esta calle también á la izquierda. Pasaréis por delante dé la Prefectura... ¡un magnífico edificio, caballero! Andaréis durante cinco ó seis minutos, y veréis á la izquierda una linda casita que parece nueva, porque el comandante la mandó revocar con motivo de su matrimonio. La puerta es verde, y sobre una reluciente plancha de cobre se lee eí nombre del comandante. Ya veis, caballero, que un ciego ó un niño encontrarían la casa. sin vacilar. Después de una explicación como la vuestra, ¡ya lo creo! -contestó el yia jero sonriendq. -No tengo más que ir siempre hacia laizquierdá y detenerme en el momento en que vea un nombre sobré una puerta. ¡Si fuera tan fácil y tan sencillo trasladarse á París... no había más que pedir! El viajero encendió un cigarro y empezó la peregrinación por las calles que debían conducirle á la casa del comandante. 1- 5 abía transcurrido un cuarto de hora, ó yeinte minutos, cuando sg p, yg un gran ruidp producido por la trepidación de jas rijédas sp. tíre eí Ji mentó y de les caballos al trotar con una velocidad esiimul d pc r Ift jnidad de la cuadra ó por el chasquido incesante de látigo. Atronaba los oídos el sonido metálico de la trompeta que hacían sonar los conductores, anunciando de este modo su entrada en la ciudad. Llegaba la diligencia. Un empleado y dos mozos salieron de las oficinas en el momento en que e carruaje se detenía ante la puerta. El conductor, con la cartera que contenía la lista de los viajeros y la de los equipajes bajó del pescante, mientras que el mayoral desenganchaba los caballos. p- ¿Cuántos asientos traéis? -preguntó el empleado al conductor. ISl extranjero se acercó para oir mejpr la respuesta, que era para él e gran interés. ¿Asientos vacantes? Ni uno. ¿De veras? -dijo el empleado, que dudaba. -Palabra de honor. Desde Mulhouse viene ocupada por completo la diligencia, y todos los viajeros se dirigen hacia París. -Ya lo oís, caballero- -dijo el empleado al viajero; -es una contrariedad, tanto más de sentir, cuanto que no sucede esto con frecuencia. ¿Y no habrá siquiera un sitio en la delantera? -preguntó ej joven al conductor. -Tampoco. Todo está ocupado, y en la rotonda hay un viajero flg más que no consfa en el registro. ¡Diantre! -exclamó el jpyen, golpeando el suelo cpn el pie y arrojando el cigarro con un movimiento de cólera. El empjeadis se sintió movido á compasión por el viajero, cuya contrariedad parecía tan grande. -Caballero, ¿tenéis tanto interés en partir esta npeher ¡oh, muchas- -Tal v- e ¿o sea imposible conseguirlo. ¿Gomo? VI joven un pequemp edifiGia de un En diez minutos llególeelpareció anteel descrito ppr el fo n sta. spjp pigp cem entresuelo, y que ser Este edificio, cubierto de tejas rojas, era blancp. í as Ruertas y. En el centro de la puerta veíase una plancha de cobre muy brillante. -I as Mensajerías imperiales pasarán dentro ae una hora; encargaré que lleven vuestro equipaje á las oficinas, cerca de aquí, casi enfr, ente; quizá os favorezca la suerte más en esa Administración. -Gracias por vuestras indicaciones- -dijo el extranjero. -Si parto, me habréis hecho un favor. Verificóse un nuevo transbordo d- é equipajes. Durante una hoja egtuyp paseando la calis Baja nuestrp yiajerp, pon una impaciencia q gauniení ba por momenips. Por fin, y al sonarlas dpce sn Io. s e. elpjes de í -pfa At Ueg l egi n. a diligencia. ¡Fatíilidad inverosímil, y sin embargo real! En ésta, cpmp en la pri-