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MARTES 10 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 5 y oírec r al público diversas Interesantes atrac! mismo la niña educada, que la vag ib anda, ciones durante estos hermosos meses de la intienen desde sus primeros años la irte, inación 4 d. o,i HÍn. ar por Ips. pequeños cuidados, por Jos F L TELÓN DEL REAL El tribunal en- comparable otoñada madrileña. -i -TI cargado de caliYo, CQHQej una hermosa mujer, casada con Ausentes nún algunos de los juradej, la ee? ficar las proyectos de un nuevo telón para el un pequeña jorobado, hombre. f? Q y de mal cateatro Rea! ha dado por concluidos sus traba misión ejecutiva está activando, la farr aci i C e ha verificado la rflanife t, aeión trx r- áeter easo por hallarse, entonces enferma) jos, habiendo adjudicado la obra cuyo coste d la propuesta general de recompensas, para del hijo ilustre de V llaj, oyosa D. r. E q dptado. de qlara inteligencia, muy tena? y de será de 20.00 pesetas, ai distinguido artista darle publicidad dentro de la presente sema- dp, que fue suspendida el domingo anterior pro, pásitos, inguebrantab. les. S U esposa hagía D. Manuel Marín, profesor de Perspectiva. ¿fe na, á ser posible; causa de una tormenta. de él cuanto, se la antojaba, aparentando; pt la Escuela de pintura, escultura, y grabado. El pueblo en masa, presiijidp por el Ayunta- una bondadosa esclava, per- a queriin. áQte 6 QU Fu 4 elegido por unanimidad, r mienle en pleno, las autoridades y colusiones de los p u l l o s de la regicin de la Marina, se. C i e gda d a frenesí, guardándote usa. fMe. lida El 0 (Cfsi consistente en 500 pesetas, le ha N U E S T R O S sido otorgado 1 proyee to, del Sr. Amores, trasladé 4 é? e la Ca, g niutiieipal á la residenblemente aquel pobre ser era, un niño cia deitaMo. alienista, en su hermósg linea ¿a e g p é inerme para la gran madrf que Salamanca ha. I A CQMPAÑIA D 0 R y en Castro ITrdiales. pileta, comenzadosu había nla. za. dq. su vida con la suya, pafeyQs QóniQ nuestros lectpres, saben, S 5. M. el El coiñe al Srv pqret, en npmbre de los ma que tuyieron seútían igual respeto y vet eifaNATO J I M E N g g í Rey ha estaco en Castro ÍJrdiales, con njotivo ifegtaateg, dirigió urja salutación ai S. r. Es- eión haeia el padre; hubiérase! dicb. Q que, ejra VI LLAGÓME! la cpmparlja Bo. na- dé las, recientes regatas de Bilbao, desde don- querdo, notificándole; ÜtabePSe inattgurade ofir, para ellps Gomo unp de e p Cristos negros y ¿tp JiménezVillagó de fue es el ba, lanqrpi SogQ, Unda, pJézg ciaíme, n. te el paseo á orillas del mar, al que se ensapgr nt; a ío. s de vieja catedral, cuyas téífiSt mes? La adquisición de la Srta, Í? retnc 5 n, que En el desenibarcaderp fue recibido el Rey ha da 4o su ¡nombre. felesi heridas y. doloroso, aspecto, suseftan. ftr í) se separé de la compañía del EspaSol parg in- por todas lag ¡autQriáades. El t) f. Üsquerdp, expreisé s, u agradecimiento fe eg su gresar en la que actualmente figura JQH justi Al echar pi á tierra él Rey disparáronse in- á sus, paisanos ppr tan distinción, en rpsa é inquebrantabledevqtps. p der y e. ñ VÍS milagros á sus. fiejes cía eomo primera actriz, fue un acierto, grandí- finidad 4 e. cohetes, y el publicó que allí ge haun elppuente y sentido diseurgo. simo que los heeho. s se encargan de probar. Pues también he visto yo una pareja sumabía, congregado tributó al Mqnarea un recibímente interesante. Ciego él, joven y agraeiada Lolita Bremén no es una de tantas actrices njientp entusiasta, dándole atronadoresy freella. s servía de lazariHo, y ien el 049 de improvisadas, y por méritos propios, sobracú néticos ¡vivas! mente probados én. los teatros. Español y. Coppy. rsfe en f u hrazp se e. omprendfe la- apasipEl Rey subió al muelle entre las aelamaeJO media, de Madrid, consigue ahora dar el, paso, nes Jel públicQ y á loa a, cprdes de la parcha nadá prp. teecipn que le (Jispessaba, Q lía. m á la decisÍYo ea su ear- rera. pequeña estacién para vender periódicos y déReal, ejecutada por la ba, n 3 a municipal de J 0 TELÉGRAFO OY 1 ED 3, t) I I N. El éxito que en Salamanca ha logrado y las aquella ppbiación, encontrándose ya en dicho felicitaciones que ha recibido de, autores y de punto tojos Jos socios del Sporting Club. J a llegado el ministro de ¡Instrucción p Empresas, lo- dernuestran elocuentemente. Después de cambiados los saludos de rigor ca, que fue recibido en la estación por las huyendo discreta las que muchos admiradores Villagómez ha evidenciado que sigue culti- a subió el Rey á un lando desc, uhiertof acompái- autoridades, numerqsas comisiones iy bandas de ocasión la dirigían! o, curipso es que atufos íuerou alteres, aes e m apüaudjefím y vando con é ito sus aptitudes d, e actor ñáíjdpie gn etmismp carruaje í njini f 4 e de tnúsica. moderna, Marina, el alcalde de wr 4i ales (y el e Eí Rodríguez gan IF edro permanecerá aclamaron ¿qué actor en la comedia humana Uniendo al suyo, los nombres prestigiosos de. de de Subiría, una eprta t e m p l r a en el balneario de Caldas. y, s feres togó, en las tabla? n hia teniéei un cuarto de he ¡ra. de gloria? habíaa afrontado Donato, Jiménez, y de L oljta Bremán, ha conseEn otros, eoclies iban, el góbernad, of eiv- il y A h i b l í l t eon valen ía ja lucha p 1 p n (gQtí J aio, guido que su eempagía ssiga teniendo iaa demás personas del séquito regio, dirigiéndose ala mendigar, amándo 3, cHi aaao s iafg Ta ritos! y la, impQrtaneia. que en anteriores tenii- tqdps eíjp 4 la finca de Murga, guye jaf y banjbrienta: prole. í í o e i v i t e l u a taMf de porads din se celebró un magnífica fe JUviernp, tempestuosa. En esteai 4 mm U 4 S En Salamanca, están dando á. conocer actuallasi, lluvias, c n torrenciales, gera. m magtenei 1 npyia del Penialm. mente; lag m. ás notables pre 4 ucciQnes, del arite 1 g r a n Jlo raído (ella envolvió lo, mejor pasible al (río escénico contemporánea. A su regresoí 4 e Valencia fáé 4 e enida en 1 A. S íranées C rp í f ofeügé su marido que e cubriese la cabeza el pueblo de E Rubio ía, novia d, el bandido Esta tarde, en la sección yer- Pernales, Cemeepeión Fernándfg in ja noefee, chez, mi antiguo y- queridísimo amigo, afirma y h, pnibro 4 e i n fe p. tra pu se 1 que. los prpdigips! inteiectuaies e la nietapsí- njediQ. de li borrasca abracados, nioutii, se verificará en dicho del 4 del corriente. Del sucesQ ifep? np, ie ¡a teatro la r? pri de aplaudida alcaldada, eu en pppríuno y y é, et? quica, (áeeica 1 e la cual fea Jiechajnuy profunr argull spsi 1 uno. el. etra, cuatro eerrojazQS y i? rt prólogo, de Luis Larra, pon la jntfresa, nte fo pgrafíií qu mtuestra 4 la d t W l J P S! éernueatrai 5 ¡ue. aparte de la raNote, he de referir Qt? ps muelí música de Torregrosa y Calleja, ¡Qttg m 4 detenida jppdeada p? r 1 Q individuos, e la b itti d cerrar, epn algunas reformas, y unos citphk nemlíita que, intervjniersi en. au 4 etgnei masjias, parieStas y hasta se atre S 4 afirmar si e s. fg, ült 4 dl especial ó nuevos, que cao taráa Chicote y Castro. 1 fp 4 a elláa. cobijan en sus brazos á -T 1 as práetieas Artitlesríft en sultante 4 e otfas. í, o cierto es que ella exige Jp; s y 4 do. He. nt. es, con el m. ismp apa ipnádc para ser íeeutída, una epnitp. ifpbaciót? asidua amor con que la niña acuna a. la inforpenju! Los jefes y afieiajes üet ¡fa de Tiro, y Jos. de Infantería, Caballería y Esta- un pe; ífee p. equilibrip éxtbtú nuestra capacida, i fleca hecha de trapo. Cuanto mayo? e él ata. dijo, más gustosamente jo gnsgñasi! ¿as ñíUy do Mayor agregados para Ia. s prácticasfde. Ajr- inteíe íúaí y nuestras aptitudes. POR TELÉGRAFO tiljería que s. e realizan actualmente eni pinto, Otra fÚQSQfo disitinguide- Blois, la compara pequeñuela? se perecen por- manejar las iesepLIINBSj 9 2 t U C e ha celebrado la tradicional feria de este están demostrando la eficacia de. tales cu? SP? con. U íesDlandpr y con una luz viva; si esa munales, jPejxwas, luz íá paneja ün sabio, iluminará c, Qmo un faro; de iiistrucción. pueblo con gran animación. prnas tan vanos, que epnsiderasaos Eu los ejercidas se utilizan tre b 4 te. rias del perQ si s, e halla en ma, nps inhábiles, es, una an- estos, afectos epmp muy mereeidos; s. iempre e tpda esta cornarca minera, como de Cór 4. ligero de campaña, mandadas par los capi- torcha, eombatida por vientps varips, por pa- creemos que se nos debe un gran caudal de doba, ha habido una gran afluencia. El diputado á Cortes por el distrito, señor tanes Sres. Pérez Vidal, Mirelli y Pereira. Con sipnes violentas, cuya llama deslumbra y pue- ampr y exigimos crecido? réditos. ¡En cuántas Contreras, vino á; la. feria, pasando aquí estos ellas se ejecuta tiro experimental progresiva de incendiar. pcasiónes Íá ingratitud masculina reviste forde puntería indirecta, es deeir, con los cañones A poco que te fijes, querido Pepe, en las fra- mas dignas de execración y castigol Uas. ocultos á la vista del supuesto enemigo, y apun- ses anteripres, comprenderé la verdad que enLas ppbres hermanas que dieron carrera al Han escaseado las transacciones. tando por referencias indicadas por ejl capitás cierran. Hermana, le yistierpn y acicalaran, cantrihUrespectivo. 11 Existe. l a intuición; es eyidente. Individuos yendo á que éste hiciera un matrimonio ven Se han iiegtio admirables blancos f? oonje; L quienes juzgamos inferiores, en capacidad in, tros sobre siluetas de Infantería rodilla. n, tj. -teleetuál a llegan á obtener la rique? 0 h: -i1 j Tr- n. 1li i t i HLVIIIMII I. H. niinjl áS 3, gjerceu cpn brillante? distintas profesiones rra y echados e n el SUelp p espués, de terminado el ejercicio se h ce el guia; dpi por uft mistpriflisij instin to, que Íe 1 a extraordinaria concurrencia de visitantes juicio crítico SQbre el mistno eampp explican 1 hace YÍslumVaT lo verdad erp p íp, eonvenie. n qiie anteayer domingo llenó los pabellones do lo ¡5 capitanes y tenientes, de c da, b terí gl te 4 distancia, calladanieijte, sin que puedan anuncia p ra Octubre á 6 página? semaiiales. n, eg- -e? y jardines de ja Exposición hasta bien entrada, jefe de estudios de Va Escuela Gfínfr ii sí modo explicar el por qué de sus 4 e. cisÍP ues inque? de por J 6 céntiraos. Ea rata. Piamonte. 3. x ía noche, demostró una vez ni s la predilec- de proceder de cada uno para el tJr f brautabl s. y muchas veces, salvadpra. s, aén dfcl vecindario madrileño por el recinto I ¿a mujer equilibraba y sana ppsee gn a Por último, se efectúa la visita d l s blan 3 e la. Exposición para pasar allí las tardes sin cos. Los oficiales han empleado con excelente gradp esa facultad que muchas calificarían sentir calor ni tener hurnedadt dadas, las exee- éxito el nuevo goniómetro, para tiro indjrgeto. providencial. Jen tes cualidades de tan ameno é higiénico Eí C 11? 0 actual está yaliendo muchas y me- En fíía. es casi siempre resultante del medio Müñana so ppndri á l a venta á 3 0 é n t i m o s la lugar, recidas felicitacipnes a director de J TM í- amijiénte, iáe í éducáeióri; spbre tpdo, de j? u obra de C. Reade, titulada A v e n t u r a s le C l c a a al ir e j p Ha regresado de su excursión veraniega el Central de tiro, D. Emilip anz y Triguerp? e, í aptitud especial para amparar al débil y al ÍCr Kolleston, emocionante narración de las amargara t, dos náufragos. Sr, Aguilera, y de acuerdo con lo ya planeado c o r o n e ll p r iim e r jjeff e t á u Fétuándfz ima; de u instinto, materno, en una, palabra. deDesde uno de sus próximos númeroB pablioará ILm X é n f Si Sí, mi joven amigo, uno de los estudios más Novela lie A h o r a la notable revista A n i n i d por el presidente interino de la comisión eje- G r a n d e y é l t e n i e n t e c o r o n e l s e g u n d o j e f e curiosqs é interesantes es el de las madrteitas d e s i l H s t r á d á s j la regalará á sus lectores. cutiva, Sr. Maltrana, está resuelto á organizar NOTAS TEATRALES HOMENAJE A ESQUIgRDQ GRABADOS EL MINISTRÓ DE INStRUCCiqíNl PUBLICA q CARTAS A PEPE La feria de Belmez DE INDUSTRIAS LA ACTUALGDAD LA NOVELA 01 AHQRA gr, g (9I BL 1O TÍPA PE A. B (C De elevada estatiira, muy delgado y erguido á pegar 4 sus afi s. ¿t el tipo perfecto del militar retirado. Un sombrero bajo de anchas alas eubrfe S e bes; at completamente e lva, U excepto las sienes, que cubrían d meehen. es, grises. I a expregi ji 4 e su ros: tro era ruda, pero animada. Sus ojos, de un azul pálido, deiendidps por. espesas eejas, se animaban de vez en cuando con vivos resplandores; la piel de las mejillas se arruga eo, mo pergamino en los pómulos, y un bigote grig cubría la bpca. Lucía el anciano en uno de los botones de. su gabán azul la cinta, dé Ja gión de Honor. Bastaba con mirar á este hombre para reeprdar las heroicas, sam. pa. fias tlel primer Imperio. Su compañera formaba con él un notable contraste. Había en las líneas de su cuerpo grada y juventud, candor en. su mirada, pureza en su frente blanca y aterciopelada como e; l pétalo de USa camelia, y en el conjunto una expresión de inocencia y de virginidad tales, que la iináa y graciosa, desconocida parecía haber llegado, cuando más, á la eda J l e la pubertad. Aparentaba tener dieciséis años, y sin embargo, contaba diecinueve. Su traje, de una sencillez original cpmo su aspecto, no ofrecía, blan 9 algu. i no á la crítica ¿tas severa. Cubría los negros cabellos de la joven un sombreritó de paja adornad de encajes. Su bata de seda gris, cerrada como la de una pensionista, caía er pliegues verdaderamente artísticos y dejaba ver el extremo de un pie Huesudo que oprimía una bota de satén. Una manteleta de tafetán negro adornada de encajes completaba este tocado, Llevaba en la muñeca un brazalete de coral pálido, y cubrían sug manos diminutas guantes de color gris. No podía decirse de la joven que su belleza fuera indiscutible, ajbspluta, sorprendente; pero encantaba y llegaba al corazón. Los ojos principalmente, de un azul comparable sólo al del cielo de JtaMa, miraban con tal firmeza, que herían las fibras más delicadag dgl alma, y reflejaban tal pudor, que imponían respeto y adpr tíón. ¿CQUIP diablos- -se preguntó el viajera puede ser hija de este hombre una criatura tan angelical? ¿Cómo este clásico soldado, cien yeees dibujado por Charlet, ha engendrado la ÍI ¿g Qnde Goethe? iEenómenp! ¡EenMene extraño é inexplicable! Mientras hacía estas reflexiones el viajero, la dueña de QMy aeariciafea indiferentemente la linda perrita, que se mostraba muy gozpsa ppr las demps. tracipnes de afecto de su ama. -Señoritas- dijo el desconocido, por decir algo, -tenéis un precioso anima) que no tiene nada que envidiar á las galguitas célebres de Lamartine. La dueña de Gibby se ruborizó de nuevo ai oírse llamar señorita Al escuchar las últimas palabras del joven, alzó la cabeza y fijó en él su penetrante mirada. -Caballero, ¿habéis conocido las galguitas de Lamartine? -preguntó. -Sí, he tenido ese honor. embelesado las melodías de Auber, Herold, Boildieu ó Adam, qu, g jte íWfta 4 U mejnoxia, recuerdos 4 e U Qp Vík y 4 e k Ópers Cáwea, reeorffán 4 de rásf 03 4 e aetorea y fisononjías. 4 g gastantes. Cesó la música. Había terminado ei concierto. Ocurrió entonces lo qvie acontece en el teatro cuando e Las tres cuartas partes de los que habían acudid a. 1 pasep paya ¿jr la música, le abandonaron, dirigiéndose hacia sus casas dé la ciu ai uñas, é, internándose otros ppr las famedas, que terrjinan en 1 pueblo ge f roley, El desconocido los yió alejarse y se puso á fiípspfai acerca de aquellos aldeanos que al pasar junto áél le miraban cpn curípsi 4 ad. Tpdas esas gentes spn pichosas, se decía, é ignoran Ía íelioidaid de qy. gps an, y sin embargo, es la única verdadera, la única cierta, 1 $i ónica 4 ttfádirs, Viven tranquilos en una gequena ciudad que np han ado nunea, que nunca abandonarán, ajeno todo, ignorantes de todo, como las psiras en la roca, á diferencia, de qu Ro tienen que temer, como las pitras, nj la draga del pescador ni el tenedor del gastrónomo. ¿Qué les falta en esta profunda phscuridadj donde siu existencia e UH tran. quilo y prolongado sueño? La fortuna es pequeña, pequeñas su ri- eee. s Ja, 4 es, pequeños sus deseos; la casa en que vieron la luz primera, Ja caaíi en que vi? ven, la ciudad donde tpdps los rpstrps les spn familiares, esas spri us ajB bicipnes. Tienen ramilia, amigps, vecinas, eonpcidos; seprptégen unos 4 otros, perpe túan su raza; son cpncejales del Ayuntamiento, ó esperan serlp; leen los dieps que defienden sus apiniones; tienen ambiciones, y esperanzas; gduBanásus hijas en sus cpstumbres y hacen de ellps ciudadanps inútiles, péroTirtÚpü sos, y de sus hijas mujeres hacendosas. En todp se cicupan, todo íes llama la atención, todo les distrae; no conocen el tedjo, no son nada, pero se creen algp. ¡Ah! ¡Qué dichosps son y eon qué anvidia los contemplp, yo que soy ricp, yo que soy libre, yp qué Üegaría i er aliebre si me propusiera, llegar á gerlp! ¡De buen grado cambiaría mi vida alegre y desordenada, perp estéril y sin ¿bjeto, por esta tan. obscura, pero tan llena cíe co as infinitamente pequeñas que parecen grandes á los qué las disfrutan, porque las ven por el microscopio desuyista! ¡Y, sin embargo, yo soy uno de los dichosos del siglo! Soy uno de los hombres de quienes se dice: ¡Cuánto se divierte! ¡Como si en todo el Universo las gentes que más se divierten no fuesen las que más se aburrenl Aquí llégate en su monólogo ó én su divagación el viajero, cuando una circunstancia, fútil en apariencia, como lo parecen todas las que deben influir de un modo decisivo en la vida, interrumpió sus reflexiones. E! paseo había quedado desierto. El eí ir- aHS. pgnía los montes, que limitan n el horizonte; el valle del Saona, y una ligera aíebla se alzaba 4 e la? orillas, extendiéndose por los prad y Uevapdp fu feúnjeda fresgurji á, Iqk plátanos y tilps. (T De prento apareció una preciosa galguita blanca, de la raza más pura, con nn collar de tafilete rojo sobre su nevado cuello. Él lindo animal empezó á