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LIMERO 826 A B C DOMINGO 8 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN j. PAGINA 5 ED. ERACION AGRARIA DE LEVANTE A cordada. por el Consejo Regional déla Fe aeración Agraria- de Levante, en sesión celebrada el 27 del pasado mes de julio, la celebración de Asambleas de propaganda agraria, como actos preparatorios del Cuarto Congreso Agrícola que ha de celebrarse en Alicante en los días 14, 15, 16 y 17 del próximo mes. de Noviembre y facultado el que suscribe para la organización de dichas Asambleas, tengo el honor de poner en conocimiento- délos organismos agrícolas, agricultores, Prensa, y entidades que representen fuerzas vivas de la región, que el día 15 del actual se celebrará en Cartagena una gran Asamblea de propaganda agraria. No es necesario encarecer la importancia y alta conveniencia de la celebración de actos de esa naturaleza. En la conciencia de todos los agricultores se halla, habiéndole formado estado de convencimientos estos dos hechos ó principios cardinales: necesidad de organizar las fuerzas agrarias de la región en términos de que exista, por lo menos, un organismo agrícola en cada Municipio; necesidad de una íntima y constante vida de relación de las entidades agrícolas por mediación de la Federación Agraria de Levante qus resume y representa la vida agraria de la región. Hechos recientes de indiscutible importantia- -aludo á la Asamblea de la producción y del Comercio nacional, convocada por el señor ministro de Fomento y celebrada en Madrid en el mes de Mayo pasado- -demostraron, como la organización de las fuerzas agrícolas y su orientación reflexiva, su labor intensa y constante cerca de los Poderes públicos, será el único medio eficaz de conseguir llevar á la práctica las grandes reivindicaciones agrarias que integran nuestro programa. Para ello precisa que nos capacitemos de la importancia que para la realización de las legítimas aspiraciones. de la agricultura tiene la organización y la concentración de fuerzas, única manera de llegar ala representación ge, nuina y numerosa en las Cortes y en la administración proyincialy municipal. La Federación Agraria de Levante prosigue su obra con entusiasmo y perseverancia y continuará el camino de propaganda hasta conseguir que las fuerzas agrarias sean un factor de reconocida importancia en la vida nacional. La Asamblea de Cartagena será un paso decisivo é importantísimo en la labor preparatoria de esa gran concentración de fuerzas anhelada por la opinión y el Consejo de la Federación espera que los organismos agrícolas y agricultores de la región enviarán su representación á la Asamblea ó se adherirán á la misma. -El presidente de la Federación, Eürada. EL MOTÍN DÉLA CÁRCEL- -DETRAS DÉ ESAS TAPADERAS HAY ALGO QUE HUELE MAL... iPERO MUY MALÍ No hay que esforzarse en su empleo; basta hacer los movimientos que para andar se hacen; apoyar el talón sobre la suela, coa lo cual se inclina la curva del aparato hacia atrás, y luego empujar hada adelante con todo el pie. Al hacer este movimiento, el resorte de que está provista la suela se estira y obliga á avanzar de prisa; y, al adquirir el resorte su primitiva posición, el aparato se pone en condiciones de ejecutar un nuevo movimiento de avance. Con estas nuevas botas se pueden recorrer largas distancias por un camino cualquiera, logrando una velocidad extraordinaria. Y en cuanto al aprendizaje, está probado que es mucho más fácil que el de los patines. NFLUENC 1 A DE No es posible dudar de sus maravillosos efectos LA SUGESTIÓN á través de sus más varia formas. Experiencias repetidas y diversas lo abonan. Recuerda á este propósito el Dr. Zechandelaer un caso curiosísimo que ocurrió en un Hospital de París. Junto al lecho de una enferma se hallaba un médico escuchando el relato que de la enfermedad le contaba la que la asistía, y el doctor, moviendo con gravedad la cabeza, dijo ahuecando la voz para que la paciente le oyera: Para salvarla no hay más que un remedio, pero es tan peligroso, que no me atrevo siquiera á proponerlo; si ella tuviese valor para arrostrar el riesgo, le administraría las pildoras fulminantes En perplejidad ansiosa quedó la enferma y no tardó en decidirse á afrontar aquella peligrosa cura. Su deseo de salvarse le dio tantos ánimos, q ue las dosis que tomó fueron en demasía, y de tal forma se impresionó su sistema nervioso, que á poco la dolencia había desaparecido totalmente. Las famosas pildoras fulminantes sólo estaban hechas con miga de pan. CONFERENCIA v DE LA PAZ POR TELÉGRAFO LA HAYA, 7 7 T. MAPAMUNDI ARA ANDAR Ingleses y norteamericanos no dan paz á su cacuDE PRISA men, como si persiguiesen ganar la palma en los inventos más raros, en los juegos y deportes más originales. Ahora es un inglés quien ha derrocado el imperio de los ya vulgares patines con su inventiva. El aparato que ofrece ál público para andar de prisa parece en su aspecto una bicicleta, mas en realidad no se trata sino de unos zapatos de suela encorvada. Las dos ruedas, que no están unidas, sujétanse á los pies yor una gruesa suela provista de un resorte y á las piernas lor unas varillas y unas correas. 1 a Conferencia ha celebrado esta tarde su quinta sesión en pleno. En ella se han aprobado sin discusión el iñf orme del delegado francés, Mr. Renault, sobre el. proyectó de reglamento relativo á la ruptura de hostilidades y el del delegado suizo, Mr. Bosel, acerca del proyecto sobre derechos de los Estados neutros, en caso de guerra continental. UN CAMPAMENTO visita de H ace unos tres meses re: cibí laya conocíaun caballero respetable á quien y estimaba, el cual, en brevísimas palabras, me e xpuso sus deseos. Había sido nombrado comisario regio de primera enseñanza en Sevilla; era amantísimo padre y abuelo, y el diario espectáculo de tantos niños pálidos encerrados en las míseras habitaciones de la clase pobre y en las escuelas públicas, no todo lo higiénicas que fuera menester, le había sugerido la idea de escoger los más débiles y llevarlos durante las vacaciones á la sierra ó al mar, al aire libre, á reconstituirse, á fortalecerse. Inmediatamente recordé, por involuntaria asociación de ideas, los generosos empeños de rni querido arnigo Ruiz Jiménez, cuando fue comisario regio en Madrid, organizando las escuelas- asilos para golfos; los propósitos de otro amigo, no menos estimado, el Sr. Gascón, aetual comisario, y me persuadí de que no hay mejor estimulante para hacer el bien que hallarse, siquiera por poco tiempo, en contacto con los desgraciados. El caballero sevillano deseaba establecer na colonia á orillas del mar y había pensado en la playa de Chipiona, que será andando el tiempo el Biarritz del Mediodía. La experiencia adquirida con la instalación del Sanatorio de Santa Clara, en el cual los niños enfermos permanecen todo el año, es una garantía de la salubridad que allí se disfruta. Mi alegría al escuchar las entusiastas frases del señor marqués de Gandul, hombre de actividad maravillosa, fue grandísima; Me ocurrió indicarle que en vista de la escasez de local adecuado y en tanto se preparase cosa mejor, podrían acampar los pequeños escolares en la playa. Entusiasmóse con el pensamiento que le permitiría realizar sus propósitos y, en breves días, auxiliado por la inagotable caridad del pueblo sevillano, organizóla hueste infantil, equipó á niños y niñas con elegantes trajes, escogió inteligentes maestros y aquí me encontré acampada la colonia al hacer mi acostumbrada visita al Sanatorio. La mayoría de los lectores y especialmente los de A B C y Blanco y Negro han podido ver las fotografías que se han obtenido del campamento, y huelga toda descripción. Lo que importa tener presente es la verdad de la frase: querer es poder. Cuando los profesores de la Institución libre de Enseñanza organizaron las primeras colonias escolares hace años en Santander no necesitaron grandes Sumas, sino una eficaz buena voluntad. De los excelentes resultados que se obtienen con estas excursiones no es menester hablar. Todo el mundo civilizado los proclama. Nadie puede negar su eficacia aun en los casos en que apremios de tiempo impiden atender á importantes aunque menudos detalles. Los niños y los grandes mejoran visiblemente y no Sólc desde el punto de vista físico, sino en el moral. El convivir durante uno ó dos meses niños y maestros hace á aquéllos más disciplinados, á éstos más paternales. Es preciso ver vestas cosas personalmente para comprender su impor tancia. Yo declaro que me ha producido una honda sensación de bienestar estético ver á la falda de la modesta casa con tantas dificultades erigida, esas blancas tiendas sobre las que ondta la bandera española. La existencia de la colonia se reglamenta militarmente á toque de corneta. Resuenan diana y retreta al salir el sol y al comenzar la noche; estridentes notas de metal indican la horas de la comida. Desde mi cuarto de trabajo observo á los ni- ños que corren por la playa, borrachos de alegría y de sol. ¡El sol! el foco potente de vigoi qué da la vida á este montón de barro en cuya superficie nos agitamos los hombres. ¡La al íJQ UIDAH) F M. Dj DIEGO realiza sus muchas y ricas existencias de ABANICOS, SOMBRILLAS, PARAGUAS Y BASTONES, á precios increíblemente baratas 6 invita al público aproveche esta verdadera ocasión. I ucvta del Sol, 13, esquina á Moutora. DTTI CCD C d e 1 U L O h K A O Vüla. Gaíretas, 11 p o d i d a la casa BIBLIOTECA DE A B C 32 LA CASA DEL CRIMEN 29 Acudí al propietario... ¡Nueva decepción! Hacía cuatro años y medio que la finca había cambiado de dueño. Me dirigí á la casa del anterior propietario, y éste había muerto. La casualidad, que pareció favorecerme en un principio me negaba ahora su concurso. No me desanimé por eso, sin embargo; reiteré mis gestiones y llegué á descubrir en la calle de los Fossés Saint- Víctor una casa donde tenían huéspedes los antiguos porteros del nútn. 9. Las señas que me dieron de su antiguo ¿aquilino se p. trecían mncho alas del descrito por Domingo. El Enrique Varner del núm. 9 de la calle de Provence y el joven desconocido de Maisons- Lafíite eran de igual edad, delgados ambos, de buena estatura, morenos y con negros y sedosos bigotes. Uno y otro se llamaban Enrique. Sólo que, en la época en que el Sr. Varner habitaba en la casa de la calle de Provence, era soltero. Más adelante daré á conocer el resultado de mis investigaciones cerca de los porteros; conviene, no obstante, á mi propósito advertir á mis lectores que Enrique Varner emprendió un viaje largo dos años antes de su mudanza, encargando á los porteros duraute dieciocho meses el cuidado de su habitación, y que. después había venido á su casa ocho ó diez veces, pero sólo para recoger algunos objetos pedidos por él, no volviendo á ella hasta el día en que se verificó la traslación del mobiliario. ¿De modo que- -pregunté- -al regresar de su viaje el Sr. Varner debió pasar algunos meses en París, hospedado en otro cuarto que el que ocupaba en vuestra casa? -Es posible, porque desde el momento en que supimos que habla vuelto, no durmió una sola vez en su habitación. ¿Y ñ qué atribuísteis su ausencia? -Supusimos que alguna aventura galante le tendría ocupado. ¿Pero no le visteis jamás acompañado de alguna señora? Los porteros soltaron la carcajada. -Perdonad, caballero- -dijo la señora. -Le hemos visto muchas veces, pero no con la misma. ¿Después de su regreso? -No, no, antes. Después, siempre que iba á la casa, y esto no era frecuente, iba solo. Di las gracias á los porteros por las noticias que se habían servido comunicarme y me retiré. Transcurridas algunas semanas, dedicadas por mí á explorar ei pasado de Enrique Varner, llegué á un conocimiento, si no profundo, completo, de la posición social, costumbres, carácter y relaciones del personaje objeto de mi constante preocupación. Respecto de Margarita, no pude hallar indicio alguno que á ella se refiriera. Todas mis pesquisas fueron estériles. El desaliento se apoderó de mí, y sin embargo no me resignaba á declararme vencido y á renunciar á la idea de descubrir algún día la clave del sombrío y fatal enigma que deseaba descifrar. Encontré la solución cuando no la buscaba y cuando menos la esperaba. ¿labia ido una tarde á Maisons- Lafíite. Quería ver el retrato de Margarita, ¿Permití! que me valga, para explicar mi pensamiento, de una comparación pretenciosa en extremo? -Ya os escucho. -Pues bien. El clásico laberinto era muy intrincado, y tanto, que tina vez entrado un hombre en una de sus revueltas, estaba perdido sin guia; pero puesto en sus manos el hilo conductor, el hombre, en vez de estar extraviado, se deja guiar por él, la dificultad desaparece y el laberinto se convierte en fácil paseo. -Vuestro razonamiento es cierto; pero si no me equivoco, vuestra comparación f laque a por la base. ¿Por qué? -Porque en el laberinto clásico existía el hilo de Ariadna; pero en el asunto del chalet de las Lilas no hay tal hilo. ¿Estáis seguro de lo que decís? ¿Pues qué, tenéis la pretensión de que existe -Sin duda, alguna. ¿Y creéis que os será dado cogerle? -Tengo es ¡a esperanza. -Entonces, forzoso será convenir en que sois hombre hábil. Si salís adelante con vuestra empresa, creeré que los novelistas pueden ser jueces excelentes. -Yo no lo he dudado nunca, -Pues os deseo buena suerte en las futuras investigaciones; pero, lleguéis ó no á conseguir favorable resultado, no acierto á comprender, lo confieso, el motivo que os induce á interesaros en el asunto. -Explicaos con más claridad. -Según parece, Enrique y Margarita han sido asesinados, lo cual es una desgracia y un crimen espantoso; pero que á vos no os importa maldita de Dios la cosa. -En eso tenéis razón. -Se ha buscado á los asesinos y no los han encontrado. Es sensible que la sociedad no encuentre amparo en presencia del crimen abominable, y que en el caso presente no se haya satisfecho á la opinión pública. En cuanto á lo que personalmente os concierne, no conocéis á las víctimas. Si no han sido vengadas, ¿qué tenéis que ver con eso? No contesté. Pablo continuó: -Todos los días, amigó mío, podéis leer en la Gaceta de los Tribunales relatos de crímenes espantosos cuyos autores no han sido hallados. Su narración os conmueve: pero no por eso ensilláis el caballo ni os vestís de punta en blanco para perseguir como caballero andante á los ignorados bandidos. La idea de: Pablo era original y me hizo reir. -Reir no es contestar- -dijo, -Opino lo mismo- -repliqué- -respecto de cuanto acabáis de decir. Vuestros razonamientos son lógicos é incontestables, razón por la que no pretendo rebatirlo ¿Luego convenís en que vais á interesares en una ardua empresa sin razón bastante que lo justi Fique? -Sí, lo confieso. Hacs un momento recordabais los caballeros andantes Pues bien, á veces sus hazañas son dignas de imitarse. El inmortalCervantes