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NUMERO 824 ABC. V I E R N E S 6 D E S E P T I E M B R E D E 1907. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N i. PAGINA 6 LAS TIPLES DEL TEATRO DE APOLO MARÍA PALOU 40 S proyectadas Esóüelas de Valdesoto y tugones. A 1 Ayuntamieiiro Je Paterna (Valencia) para el completo pago de su auxilio; y á los deCastellóndelaPlana y San Pedro de Lalarce alladolid) para que prosigan las obras, aquel de dos edificios destinados á la enseñanza primaria g r a duada, y éste de su E s cuela piiblica de niños y niñas, se les asignan las cantidades detalladas en el cuadro que se publica. sArt. 2.0 Se concede á los Ayuntamientos de Navalucillos (To edo) Martín del Río ELISA (Salamanca) Macastre (Valencia) Manzaharfes (Ciudad Real) Valor (Granada) Carrión de Calatrava (Ciudad Real) Preñanosa (Lérida) Magaña (Soria) Torre Cárdela (Granada) San Felices de Bueína (Santander) Competa (Mála; a) Coreos (Valladolid) Ampudia (Falencia) Fuentes d e Valdepero (Falencia) Támara Falencia) Grijota (Falencia) Villafreclio (Valladolid) Vérriz (Vizcaya) Ribarroja (Tarragona) Redondela (Pontevedra) Carreño Oviedo) Santibáñez de la Sierra (Salamanca) Tomelloso (Ciudad Real) Alberique (Valencia) Villanueva y Geltrú (Barcelona) Falencia, Oviedo, Valdés (Oviedo) San Martín del Rey Aurelio (Oviedc y Aller (Oviedo) para asmáarles á levantar edificios escolares, la subvención de la cuarta pMtia. de sus respectivos presupuestos de contrata. I, as 21 primeras subvenciones son para construir un edificio destinado á escuelas públicas de primera enseñanza en cada uno de los puntos que se citan, excepto la de Carreño, que se levantará en Logrezana; la de Santibáñez de la Sierra, para dos edicios de la misma índole; la de Tomelloso, para tres; las de Alberique, Villanueva y Geltrú y Falencia, para un grupo escolar en cada una de dichas poblaciones; la de Oviedo, para tres escuelas en Tru- ROSARIO SOLER MARÍA VALDEMORO ELISA TORRES MOREU PILAR bia, San Julián de Box y Pereda; la de Valdés, para seis, en Trevias, Carcedo, Muñas, Castañedo, Paredes y Barcia; la de San Martín del Rey Aurelio, para cuatro, en La Alameda, Blimea, Cocañín y San Andrés de Linares y la de Aller, para otras seis, en Pino- Felechosa, Piñeres, Moreda, Cabañaquinta, CoUanzo y Casomera. Dichas subvenciones serán repartidas, según su cuantía, en dos, tres ó cuatro anualidades. Art. 3. Se concede al Ayuntamiento de Barcelona, para ayudarle á construir en aquella capital 25 Grupos escolares, la subvención de 303.313,82 pesetas, á que asciende la cuarta parte del presupuesto de contrata. Diclia subvención se distribuirá asi: 3.3I3, Í 52 pesetas eon cargo al ejercicio económico corriente, y 50.000 con cargo á cada uno de los de 1908 á 1913, ambos inclusive. Art. 4.0 Las variantes introducidas en algunos proyectos de Escuela se comunicarán por la Subsecretaría del ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes á los Ayuntamientos respectivos, al tiempo de devolverles el duplicado de la Memoria, planos, presupuesto y pliego de condiciones facultativas y económi- a d e m á s los obreros gran cantidad de objetos mobiliarios. También descubrióse ese año el pórtico del templo, y se adquirió la prueba de que é. ste había sido construido en tiempos del rey de Macedonia Antígono Gouatas. Además, las investigacioues dieron porresultado el descubrimiento de un c o n j u n t o de construcciones donde tenía su domicilio una rica Corporación r e ligiosa y mercante á la vez, la de los Poseidoniastas, originarios de Tiro. Acaban de priucipiai nuevas investigacioA M A L I A CAMPOS v; r? AL nes y las excavacioue. F o t s Veronéi 5, Kaulak y Corapañy. y a realizadas han dado cas, pata que las tengan en cuenta al verificar- interesantísimos resultados. Se h a descubierto se las subastas públicas; y un muro que pertenecía al recinto más anti Art. 5. Si por cualquier causa dejaran los guo del santuario de Apolo y sobre el cual se Ayuntamientos de ejecutar obra y por tanto de habían elevado varias construcciones en épopercibir la parte alícuota de la subvención en cas posteriores. Así será posible reconstituii un ejercicio económico, perderán todo el dere- fechas y realizar un interesante estudio cronológico. cho á percibirla ulteriormente. Pero el descubrimiento más interesante ha varios leones de mármol de Naxos, nESCUBRlMlENTOS AR- sido el demuy arcaico que, cuatrocientos años de estilo de colocados QUEOLOGICOS EN DÉ- antesservirla Era cristiana, fueronApolp. Senpara de guardia de honor á LOS tados sobre sus piernas traseras, con la boca Las excavaciones ejecutadas bajo la direc- abierta, estaban colocados en una sola línea. ción de la Escuela francesa de Atenas, en la E n s u s cuerpos desproporcionados, que e isla cl Délos, donde Apele t e m a un santuario alargan ysehinchcua tan. indiwBgy ifc a i r a a a muy venerado por los antiguos griegos, siguen de musculatura, se reconoce el sello peculiar de la estatuaria griega de la primera época, dando resultados muy interesantes. Los trabajos tienen por objeto descubrir las cuando el escultor no dominaba todavía la maruinas de la ciudad de Délos, con sus calles, teria y exteriorizaba torpemente las concepciosus casas, sus tiendas, llenas de vida y de mo- nes de su gvjiiio naciente. vimiento trescientos años antes de la Era crisHan sido descubiertos siete colosos de esa tiana. índole. Pero debían ser ocho. El octavo no ha E n 1906 logróse poner al descubierto la par- sido hallado y hubiese sido inútil buscarlo, te de la ciudad que se hallaba al Sur del san- pues se encuentra, desde el siglo x v n en Vetuario, y surgieron varias casas con detalles necia, donde lo colocaron enfrente del arsenal. arquitectónicos muy interesantes, recogiendo, iEl león de Délos cerca del león de Venccia! BIBLIOTECA OE A B C 26 LA CASA DEL CHIMEN 27 Continué mi examen. El lecho y todas las sillas estaban cubiertas con una tela parecida á la que adornaba las paredes. El armario de espejo y los muebles de encina tallada eran ricos y elegantes y deuundaban las aficiones artísticas de sus propietarios. ¡Domingo... exclamé, -habéis hablado de un retrato y no le veo. -Está en el cuarto que ocupaba ordinariamente la señora, al ladio de éste. Domingo abrió la puerta y entró en un lindo tocador lleno. de isiil objetos de arte y de esas preciosas futilidades que las mujeres elegantes tienen para adornar SU: habitación predilecta. Fijé un poco mi atención en ellos y dirigí mi vista hacia u n marco ovalado que se destacaba del muro. El marco contenía u n retrato, cuyo efecto sorprendente era debido á varias cosas, porque el artista había empleado en su ejecución el lápiz, el pastel, la acuarela y la aguada. Me detuve bastante tiempo delante del retrato, absorto, mudo y extático. -Siempre que se miraba á Margarita- -había dicho el guarda, -daban ganas de postrarse á sus pies y rezar. Esta frase sencilla ocultaba un pensamiento profundo y verdadero. El rostro, reproducido por la pintura, ofrecía en la pureza de sus rasgos algo que no era humano. Aquella frente pura y casta, coronada de negaos y abundantes cabellos, reflejaba una brillante aureola. En los labios dibujábase u n a sonrisa triste, y que no era propia de los seres terrenales. Los ojos, sobretodo, de u n azul que recordaba el del cielo de Italia al reflejarse en las tranquilas ondas del mar, parecía que buscaban nueva patria en otro mundo. Involuntariamente, aquella mirada bacía pensar en la Mignon de Goethe, materializada p o r el cincel d Ary Scheffer ¡Pobre señora! -murmuré, enjugando una furtiva lágrima. ¿Verdad- -dijo Domingo- -que era m. uy hermosa? -Más que hermosa- -contesté. -Esto no es una cabeza de mujer, sino la de u n ángel. -i 3i! ¡Era m u y buena! E n todo el tiempo que estuvo á su servicio la prima de mi mujer, nunca la reprendió. -jEra éste su cuarto predilecto? -dije yo. -Sí, aquí, cerca de la ventana, sentada en este sillón que veis ahí. ¿Y decís que durante el año último estaba triste? -Sí, señor, casi siempre. iPobre señora! Cierto día que me presenté á recibir sus órdenes la sorprendí escribiendo en esa mesife, no u n a carta, sino en un cuaderno. Al verme se sonrió; pero sus ojos estaban encendidos, y no era difícil comprender que acababa ofe llorar. Maquinalmente miré el mueble que antes había indicado Domingo con el nombre de mesita. IX 17 ra una especie de secretaire antiquísimo de palo- rosa, guarnecido de cobre cincelado y dorado. Jíl modelo era elegantísimo. Con seguridad estaba hecho aquel precioso mueble por Riesener, firma tan apreciada por los aficionados á estos mueblecitos. ¿Creéis que D. Enrique hacia desgraciada á su mujer? le pregunté. ¡Oh! no; D. Enrique no era malo, y sobre todo, era u n hombre bien educado. No creo que D. Enrique quisiera causar el menor pesar á la señora; pero la dejaba sola con frecuencia, y como es natural, u n a mujer sola se aburre, ¿Cuánto producía esta casa antes de la catástrofe? -Mil doscientos francos al año, sin amueblar. ¿Y estáis seguro de que hoy la dejaría el propietario, tal como está, en quinientos francos? -Segurísimo. -Pues bien, á ese precio la alquilo por un año. ¿De veras? -Como lo oís. Y para que Domingo me considerase como un caballero cumplido pnse en su mano u n luis; -Puestoqueestáis encargado delarrendatníento- -añadí, -ahí teuéislasefial. Domingo me saludó. -Os enfaregaré, en cuanto salgamos, todas las llaves- -dijo. ¿Habrá que limpiar el jardín? -No; quiero que todo se conserve en el mismo estado que hoy tiene. -Como gustéis. Miré por última vez el retrato de Margarita, y Domingo y yo salimos de la asa. Diaatré! -exclamó Pablo. ¡Cuánto habéis tardado! ¿Sabéis que son las