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NUMERO 8 a 3 A B C. JUEVES 5 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN J. PAGINA 6 propios y extraños por sus trabajos, por su virtud y por su saber. Mil cíen, metros y- unas 50 torres- -siéndolas principales las de Saint Nazaire, laCreniade; la Mi padre (ó padre) la del Obispo, la da Tressáu, la de San Serhin y la de San Martín- -forman la muralla de Carcasoria; en cambio la de Avila es de 2.500 metros de extensión y cuenta 88 torreones, entre los que fígtiran- el notabilísimo Cimorro, la característica torre del Homenaje, el de San- Segundo, el del Obispo, el de la Muía, el de la Mancebía, etc. etc. Dos puertas tiene Carcasona. La Narbonnaise, que es. la. de más importancia, se abre entre dos- grandes torres semicirculares, y la del Ande que: fue construida. en el siglo x n y restaurada ea 1516. Nueve riada menos tiene Avila, dos de ellas, la del Alcázar y la de San Vicente, abiertas, como la Narbonnaise, entre dos torreones ser micircuíares, unidos además en su. paríe superior por soberbios puentes, aguisa de matacanes, v oue fueron construidas en la, misma Mi objeto es otro. Mi objeto es que al recuerdo de tanta grandeza histórica y material como las murallas de Avila atesoran; á la vista dé la fotografía que presenta la magnífica puerta del Alcázar ya restaurada, entre usted en ganas de proseguir su obra salvadora, mande usted terminar lo que falta hacer en ella, mande usted restaurar los dos torreones arruinados y recomponer los desperfectos que en lá parte Sur y Korte de la muralla tan seriamente la amenazan, sin dar lugar á que el benemérito alcalde D. Juan de la Puente tenga que volver á hacer una de las suyas. Porque no. sé si sabe usted que técnicamente asesorado el alcalde del riesgo que al transeúnte amenazaba, cortó el paso por el arco del Alcázar, cerrándole con if LAS MURALLAS DE- AVILA. PUERTA DEL ALCÁZAR ANTES DE SU RESTAURACIÓN Fot. D. M. Morales. época que las murallas, cual aconteció con la del Mariscal, guardada, así como también la parte de fortificación correspondiente, por los sucesores de Alvaro Dávila, cabeza de las casas dé B. racamofate y Fuente el Sol, y del mismo modo que el Rey, representado. por su al- caide (porque Avila fue siempre, ciudad. Realenga) guardaba la puerta del Alcázar, el obispo, y cabildp. la del Peso de la Harina; los marqueses de las Navas, la del Rastro; los Águilas y los Villavicíosas, la de San Vicente; los Poíentinos, la del. Carmen; los Núñez Vela, la de la Santa, y el Ayuntamiento las del Puente y. de la Malaventura, cuidando todos al mismo tiempo de los lienzos de muralla inmediatos á las respectivas puertas, junto alas cuales se alzan, por su. parte interior, las casas fuertes del. caballero guardador. A usted, señor ministro, le ha cabido la honra de facilitar la restauración de la puerta del Alcázar, cuya fotografía, tomada por el distinguido sportman D. Manuel Morales, después dé ejecutadas las obras con singular acierto por el arquitecto de ese ministerio D. Enrique Repullés y Vargas, secundado con gran amor y sin igual pericia por el abulense maestro de obras D. Antonio Prieto, es adjunta, y bien merece usted los plácemes de propios y extraños por haber salvado dé la inminente ruina y. próxima desaparición la puerta por donde hicieron su solemne entrada, recibiendo las llaves de manos de su alcaide, bajo el arcoy hoy por usted restaurado, los Alfonsos VI, VII i LA PUERTA DEL ALCÁZAR RESTAURADA Fot. D. M. Morales. una valia; que esta previsora alcaldada levantó las protestas de todó el mundo; q- ae. estas protestas llegaron á oídos; del diputado don Emilio Ortuño; que éste, amante de Avila, llamó la atención de usted, no sólo acerca del inminente peligro de desaparición de tan preciada obra de arte, sino del gravísimo riesgo que amenazaba á los transeúntes y á los edifiPROYECTO DEL MONUMENTO QUE HA DE ERIGIRSE EN R 1O SECO PARA CONMEMORAR cios próximos, y que usted, gracias á estas LA BATALLA DE LOS CERROS DE MOEL 1 N (14 DE JULIO DE 1808) gestiones, patrióticamente secundadas por, el senador Sr. Albornoz, y á la predilección quer hoy de deshacer unos cuantos hijos ingratos siempre usted ha mostrado por los monumeny XII, la Reina Católica Carlos; V y la p tos históricos y artísticos, resolvió unir su ütisratriz, Felipe ÍI, Felipe III y doña; Margarita de la madre patria. de Austria, -etc. -etc. y en- nuestros días, Isa- No ha sido mi ánimo, mi Sr. D. Faustino, al tre nombre á la ejecución de tan, necesaria bel II, la Infanta de su nombre, y los Alfon- recordarle todos estos antecedentes históricos O b r a ¿Será usted tan generoso para con Ávila, sos XIII y XIV; porque para Avila, donde de Avila, comparándolos con los de Carcasoconsta documentalmente que reinó, el malo- na, el parodiar el conocido cuento aquel de que nbs facilitará ésos cuantos miles, de pesegrado hermano de Isabel la Católica ocupa el mejor lo tenemos en mi convento ni de re- tas- -que no son muchos- -para terminar la resnúmero XII en la cronología de los Alfonsos, ferirle cosas que ya no sepa, porque esto acu- tauración de todo el recinto, haciendo, por siendo, por tanto, nuestro amado Rey i) Al- saría en mí la más crasa ignorancia, al supo- nuestra desheredada ciudad castellana algo de fonso XIII de España, D. Alfonso XIV de Avi- ner que persona de tan reconocida ilustración lo que los. franceses hacen por su Carcasona? Mucho lo confía en usted éste su viejo, antila, en cuya ciudad, según el docto y veraz his- pudiera no tenerlos presente, y la más ridicula, toriador Andrés Bernaldey, cura de los Pala- pedantería el tratar de dar como mías pro- guo, respetuoso amigo y s. s. q. 1. b. 1. m. cios, nació, la excelsa Reina que constituyó la pias todas esas cosas que los. más eximios MANUEL DE FORONDA unidad nacional, haciéndole España la pri- escritores e. spañoles y. franceses dejaron desde De la Real Sociedad Geográfica de Madrid mera naeión. de. su tiempo, unidad que tratan largo tiempo ha consignadas. Avila, 1 0 d eA g o s t o d e 1907. BIBLIOTECA DE A B C 22 LA CASA DEl CSÍMÉN 23 -Porque ei asesino ó los asesinos habían tenido tiempo durante toda lá noche para no dejar un mueble en el chalet, si esto hubiera entrado en sus planes; y, sin embargo, no faltaba nada en el cajón de la plata, ni en los de los muebles, donde había monedas de oro y billetes de Banco; el reloj del señor estaba en la relojera, y la señora; lo tenía puesto al ser asesinada. ¿Cuál fue, pues, el móvil de los asesinos? -Si lo llegáis á descubrir, seréis más hábil que todos los que han pretendido averiguarlo hasta hoy. -No habrán faltado conjeturas y suposiciones... ¡Vaya! pero todas contradictorias. -No nos habéis explicado por dónde entró y salió el asesino, puesto que el cerrojo de la verja estaba por la parte de adentro. -Cierto. Pues bien; el malvado había hecho, días antes de ocurrir el siniestro, á espaldas del jardín, un agujero en la empalizada, cortando los alambres. (Ah! de otra cosa no he hecho mérito, aunque creo que ninguna relación tenga con el asunto. ¿Cuál? -Que dos semanas después del crimen fue encontrado en el río el cadáver de un hombre que debía haber estado muchos días bajo las aguas; tal era su estado de descomposición. Sin embargo, por la cadena de su reloj, por una sortija que llevaba puesta y por los botones de la camisa, fue reconocido polos dueños de la fonda del Caballo Blanco cómo un sujeto que se había hospedado durante algún tiempo en aquella casa, de la cual se había despedidodos días antes del crimen diciendo que iba á emprender un viaje y que no volvería; pero los dueños del establecimiento no se atrevieron á asegurar que fuera el mismo: tan desfigurado estaba. ¿Qué señas tenía el huésped de- la fonda del Caballo Blanco? -Cara de veterano; edad, de sesenta y ocho á setenta años; muy moreno. Parecía gozar de buena posición. ¿Y no se encontró sobre el cadáver ningún papel? -Nada. Ni siquiera un luis de oro en el portamonedas. Iyós dos sujetos; ei ahogado y el viajero, eran muy parecidos, según lo que se podía J juzgar viendo elcadáver. i ¿Y trató la justicia de relacionar el descubrimiento de esté cuerpo con e) tenebroso asunto del chalet de las L. ilas? -Si, pero no consiguió nada. ¿De modo que la justicia, nada ha podido averiguar respecto del asunto? -Absolutamente nada; y he ahí porqué os decía El fiscal y el juez se han devanado los sesos. Como no se presentaron herederos, elGobierno sacó á pública subasta los efectos, alhajas y mobiliario. Nadie mostró deseos de adquirirlos. El propietario de la finca compró por una friolera todos los muebles y no los ha movido de la casa. A pesar de ser tan buena la adquisición, el negocio no ha sido bueno. No se encuentra quien quiera alquilar la casa. Desde el asesinato ha permanecido cerrada: este es el motivo por el cual ha resuelto el propietario alquilarla gratis por tur- año al que quisiera ocuparla. Cuando haya vivido alguno en ella habrá desaparecido el miedo y volverá á adquirir la casa su primitivo valor. Ahora ya sabéis tanto como yo ¿queréis visitar la finca? -No hay necesidad- -dijo Pablo; -no he de alquilarla, me conozco: soy muy aprensivo y no podría conciliar el sueño en una alcoba donde ha corrido tanta sangre; y si lograra dormir, tendría ensueños terribles: vería al joven con la cabeza separada del tronco, y á la infeliz mujer tendida en el suelo y con el puñal clavado en el corazón, ¡üf! ¡Vamonos pronto! -Querido; amigo- -le contesté, -podéis alquilar ó no la casa. En cuanto á mi, estoy dispuesto á verla. ¡Vaya una curiosidad! ¿Acaso no son bastantes las emociones que hemos experimentado? -Serían incompletas si llegara á conocer el desenlace del drama todavía ignorado y no conociera el sitio en que ocurrió. -Como gustéis, querido. Os espero en el jardín. ¿No me acompañéis? -No me considero con fuerzas bastantes para ello. No me encuentro bien, y estoy seguro de que si entrase en la casa me pondría malo. No insistí. -Dentro de cinco minutos volveré á buscaros- -le dije al entrar ea la casa. y acompañado de Domingo, di algunos pasos hacía la puerta de entrada del chalet.