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A B C MARTES- 3- DE SEPTIEMBRE; OCHO P A G J N A S E D 1 G 1 O N I PAGINA 6 ifL TLOS- SUCESOS BE MARRUECOS. ESTADO ACTUAL DE LA BAT R 1 A DE CASABLANCA, BOMBARDEADA POR EL CRUCERO FRANCÉS GAL 1 LEE p Emprender, de una manera, sistemática y 1 perseverante, la roturación de esos campos y zonas- casi vírgenesvy metodizar las ya cultivadas, es el objeto deí rrovel Institutor 3 T quiere suponer l o dicho que sea despreSo ciable el tesoro acumulado ya por eruditos é (investigadores particulares desde los tiempos en que tales materias son, objeto de cultivo, ni, que el esfuerzo de organismos y Asociaciones, así deínddlé oficial, como privada, resulte. dig- nodemeiiosprecio. Todp lo contrario. Unos y otros hicieron duatrtose puede exigir de la limitación dey recursos é instrumentos de traba- jo puésto s ásudisppsición ó de la obligada in- 1 coherencia de las iniciativas espontáneas. El Instituto de Estudios. Catalanes responde á 1 a necesidad de acumular y concentrar esos medios 1 é instrumentos y de dar coherencia y sistema á la investigación. Partiendo, dé esté Fo it wioen punto dt isla se le señala la misión de pu- el arsenal completo de nuestra vieja cultura, po para formar, un libro aparte Los üaoajos blicar trabajos decaiácter histórico, literario y divulgarlo y Ofrecerlo á la rectificación conti- ptieden ser de personas no pertenecientes al jurídico, sin peijuick) de ampliarla después á nua del pensamiento y de la crítica. Instituto mientras éste los apiuebe mediante todas las ciencias sociales Para tal objeto en- 1 El Instituto se tomgone, jporahora, de ocho estudio. lino dé los. pumeros empeños del nuetiende la Diputación que no faltan tradicwfies. míeínbros de carácter vitalicia. Sus recursos SPi gánfemo. es emprender la publicación de y, on ellas, grandes elementos de estadio eti soií las 4o ooo pesetas expresadas y el producto tóá 4ii bJ ífieea S fe ÍLJifi ¿üol 5 autores catalanes archivos y bibliotecas. Entiende también que íntegro de la venta de sus publicaciones. Se éiflpezando pórlos cronistas y siguiendo des con la, creación del Instituto se evitará que ha constituido ya, y antes de primero de año pues por los tratadistas, traductores, novelisdesaparezcan ó continúen ignorados grandes aparecerán los primeros frutos de su tarea. Las tas, etc. materiales, hasta ahora no aprovechados, rein- obras que edite serán dé tres clases: investigaEsta es la novedad que me ha parecido contegrando á nuestra posesión los que se en- ciones, publicación dé textos ó reproducciones veniente registrar en esta crónica de un veracuentran en el extranjero, que son muchos, gráñesá. (con los studios: y prólogos necésa- no qtie no ofrece, por fortuna grandes sensadistribuidos, entre las bibliotecas y. archivos i ric un anuario ó publicación periódica ciones, de otro estilo. El periódico no es solóla de París, Londres, Viena, Roma, Venecia, é- níá. S; frecuente, resumen de sus trabajos y de iistoria material de los tiempos. La. historia nova, Ñapóles y otros puntos, en códices, in- tocio cuanto aparezca en el. mundo que afecte del espíritu es tan interesante iconiolá de las cunabies y, libros raros de toda especie, dé los; a la. cultura de Cataluña en el sentido expre- cosas prácticas. Al- fin. -y al cabo el: espíritu es cuales hay que reunir, cuanto. antes y. á. tpda 1 sado, sirviendo parabién. dicho; anuario ó pu- lo que queda 5 y perdura, incluso en nuestra costa, copias. depuradas. y aun con preferencia blifcaciónp ara recoger opúsculÓs; é investiga- v i d a t e r r e n a l reproducciones fotográficas. á fin. de organizar; ciones d. e corta extensión que. no tengan cuer- MIGUEL S. OLÍ V E R BIBLIOTECA DEA BC 14 LA CASA DEL CRIMEN, 15- La sequedad conque me contesto: me hizo comprender que. no le gustaba que le hablaran de ello. i Al siguiente día vino del ferrocarril un carro de mudanzas átestado de muebles magníficos, como veréis muy pronto, puesto que aún no los han cambiado. v Ayudé a los conductores á descargarlos yprocuré aYeriguar dónde vivía, el inquilino antes de instalarse en Máisóns- Laffite, Pero los mozos no lo sabían. Habían cargado, los muebles én casa de an tapicero y ni sabían el nombre de la persona á quien iban destinados. E l i n q u i l i n o l l e g ó p o c o t i e m p o d e s p u é s Llegó el tren. Mi. inquilino bajó de tin vagón de primera con su esposa. Era toda una señora, delgada, de, hermosa y agraciada figura. Traía oculta la cara eonun tupido velo. ¡Hola, Domingo! -me dijo el caballero. -Buenos días. -He venido ppr si puedo seros útil en algo. -Muchas gracias. No necesítáis molestaros. Como nuestro; equipaje conste dé- muchos baúies, lollevárá un camión del ferrocarril á la quinta. Mientras, mi inquilino; fue á reconocer el equipaje, yo permanecí al lado de lavséñora. ¿No conocéis en Maisons Laffite- -preguntó- -alguna mujer que sea buena co cineía? proponadla; entrar á mi servicio. Xéndrá que; v; énir á las siete de la mañaáa y salir á las ochode la noche para. irádprmir á. surcasa. J Yo conocía ujia prijítardfe mi mujer, 1 una pobre: viuda, que abía, sido epei. nera en; casa. de, un banquero: de París; así es que me apresuréá. contestarle: Conozco á una mujer llamada Rosa Lerillain, de. la cual, respondo como d e r m í m i s m o -Mealegro; el salario será el que ella me pida- ¿Podría venir mañana? -Y- hoy mismo; si- es ¡necesario. -TrNo, mañaHa -Basta; con que sé. presente. ppr íamaiiana y haga almuerzo para dos. Llegare con mi mujer á las diez. Tomad veinte francos, que os, ruego l a entreguéis, para que np tenga necesidad de hacer, adelanto; alguno, y I esto paravos Y m e p u s o e n l a i n á n o u nl u i s d eo r o ¡Pero, Y señor. v I n t e n t é r e h u s a r d i c i e n d p m einterrumpió: í; -No hay que replicarme: acabáis de hacerme un gran favor. En cuanto dejó todo en orden en la casa, regresó. á París No dejó de extrañarme que Un caballero tan cumplido no. tuviera criados y tomara: á. su servicio á. mi recomendada, no en calidad. de sirviente, sino de asistenta, toda vez que no debía dormir en la casa; pero desde: luego cpm- i prendí que no era por economía, pues se mostró, desde; un. principio prpdigü Cómo los: ricos tienen sus caprichos, si les. place pagar. caro un mal servicio, no nos. compete á nosotros el criticarlo. Domingo interrumpió; su, discurso, circunstancia que yo aproveché para aprobar con un gesto el axioma eminentemente filosófico ¡que acababa, deex- poner á nuestra consideración. v J- -Sabiendo- continuó Domingo que mi inquilino, y le llamo mi iaquilinp porque. gracias á. mí había alquilado la; propiedad, debía llegar al día si guiente. eH- eltren. de las nueve. y media, ine dispuse á esperarle. -Mucho antes de la hora de llegar el tren estaba en la estación dispuesto á ofrecerle mis servicios, pues á éllo me obligaba su generosidad. Pero- debo confesar con franqueza que. no fue su. generosidad la única razón que tuve para mostrarme tan. solícito. enía curiosidad por ver. á su señora y averiguar siera tan ihermosa como elegante era él. por demás. izquierdo un magnífico chai, y e n l a inátip derecha é galguita blanca. ¡Precioso animal! L a galguita, impaciente, ladraba y tirabádel cofdóí con todas sus fuerzas. -Señor Domingo- me dijo la señora con voz angelical, ¿tenéis la bondad de coger en brazos á Gíbby un momento? El nombre de, la pérrita blanca, era Gibby. Por toda, contestación me apresuré á coger la cadena, y la galguita, adivinando sin duda que yo era aficionado á los perros, empezó á hacerme caricias como si fuéramos antiguos amigos. ¡Cuando digo que estos picaros animales tienen un instinto increíbler Un mozo del ferrocarril vino acompañando el camión con varias maletas y los cajories, y todos, incluso yo, qué llevaba la galguita, nos dirigimos al chalet de las Lilas, Aunque la prima de mi mujer había preparado elalmueizo, faltaban. varias cosas. Nadie había pensado en el yi- ao. Yo me encargué de ir atascarle á. escape. El inquilino me dio una moneda de oro para pagarle. Cpinpre el vino y volví con diez botellas de a 30 sueldos cada, una, cuyo total importe era 15 francos. Quise devolver los cinco francos restantes al inquilino, pero me contestó: -Quedaos con ellos de propina. ¡En tres días me había dado 45 francos... ¡Era un señorito muy- cabal aquel inquilino! Esta llevaba al brazo cordón dé- una preciosa