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NUMERO 821 A B C. MARTES 3 DE SEPTIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. 4 PAGINA 3 ir m t í f EL PERNALES Y EL NIÑO DEL ARAHAL ENCUENTRO CON VA GUARDIA CIVIL, MANDADA POR EL TENIENTE H A R O Y MUERTE DE LOS DOS FAMOSOS BANDIDOS, i EN LAS LOMAS DE VIL 1 AVFRDE SIERRA DE ALCARAZ Cera verdad que el Pernales ha. sido muerto? I OS telegramas son terminantes. i, a versión oficial coincide con los relatos de los corresponsales. I, a identifieación. del cadáver por quienes le conocían aún no está hecha; la sorpresa mortal ha sido á inücüas leguas dé los Santos I ugares del bandolerismo; del cubil de sus descansas, de. aquel circuito dé sus correrías y sustos que, extendido por Ja campiña cordobesa, mordía: en pedazos de; la dé Sevilla y se internaba por la provincia de Má ¿laga hasta la abrupta serranía; pero todo recelo tiene que desvanecerse ante una áfinflación rotunda que desde Albacete y desd, e Aleáraz transmite el telégrafo. Como personaje de revista cómico- lírica, -el émulo, del Vivillo se apresuró á darse á conocer al leñador de Bienservida, no bien salió allí á escena. ¿Qué mejor que acudieron Con exactitud matemática, lle sin que Mr. L, epine tenga que montar un testimonio de certidumbre? Wo cabe dudar de acompañado cada uno. de 15 testigos... la palabra de un ladrón, ni poner en entrediservicio de orden ó; poco menos. o han debido ver á los apaches, sin em- Desde el que la grita: ¡Vaya cardol al cho la noticia cié su muerte. ¡Quién sabe si Nini y, el Bebedor de Sangre, los dos, jefes: bargo, las 20 señoritas del Estado de que la llama melosamente ¡Bijou! nues- estaba ya cansado de huir y ponía empeño en desafiados, desnudaron sus cuchillos disponiéndose; á luchar. El público, asustado pri- Ohío que estuvieron visitando París última- tra gentil compatriota escucha un brillante ser cogido! mero al ver que los apáches. no semetían con mente; pero á juzgar por las cosas que de repertorio de flores y variados piropos, y á El suceso bien ráerécé un comentario, unas nadie y que la cuestión era entre ellos, hizo Francia han dicho apenas desembarcaron pesar de sus años- -que ¡ay! ya se van cono- líneas de atención especial; siquiera no haya; corro paira presenciar el espectáculo Este es en Nueva York, cualquiera pensaría que les ciendo- -por donde va levanta un murmullo por qué echar las campanas á vuelo de loco júbilo, como si desaparecido el Pernales hubiese; fue muy mal en la Vilk- Lumiere. París... de admiración lo mismo en los hombres qué Ivas señoritas yanquis sólo atenciones y en las mujeres, pues todos la devoran con acabado el bandolerismo en Andalucía. Gracias á. la: galería hemos podido enNo. SI Pernales era uno dé Siis instrumentos, teramos de las incidencias de la lucha y de agasajos recibieron en I,o ndres, en Berlín y los ojos al pasar. Yo creo que hasta á Cana- no su personificación, no su corazón ni su caque Nini es; un valiente; pero el Bebedor de en París. Aquí hasta Le Matin las obsequió lejas- -que con Valentín Gayarre s e halla beza. Hace poco más de un año el Vivillo íné V Sangre creo que es una fiera. En fin, figú- con helados y champagne un día que fue- de paso estos días en París- -se le han caído ídolo, el bandido de moda, el caballista codirense ustedes que lleva tatuado un león so- ron á visitar los talleres del gran diario pa- los lentes de entusiasmo al ver ala Otero cioso, temerario y afortunado que resucitaba, á bre, el corazón. ¡Esto ya, es una prueba de risiense, y hubo galanterías, brindis y cam- atravesar hoy la Avenida de los Campos, á orillas del Genil; del Guadalquivir y del Gua- (dalhorce, la leyenda dé los bandidos generosos, bio mutuo, de cortesías. ferocidad espantosa! la hora del ensayo en Marigny. venidos á la tierra- -en los ensueños de los Pero estas yanquis son como Dios las ha Resultó que se desafiaron los jefes... y se Y aquí tenéis á esta mujer soberana, toda- campesinos -para distribuacometieron los testigos, trabándose un com- hecho. En cuanto han llegado ásu tierra no vía hermosa y siempre solicitada, que desde tiva de aligerar de cumplir la justicia de los rihan querido ser menos que Mark Twain y hace una semana viene publicando un anun- cos y dulcificar, conpeso- los bolsillos inopia. de bate descomunal entre cereade 4O personas, esplendidez la á las once de la noche y en pleno bulevar han condensado sus impresiones en unas cio en los periódicos diciendo que necesita los pobres. El nombre del Pernales apenas so- Sebasto quedando en medio de la calle cuantas frases dirigidas, como es natural, un mico Parece ser que para interpretar naba. I a sombra del Vivillo. tenía. el. don de la tres hombres gravemente heridos, mientras contra las mujeres de las tres capitales que un papel de bohemia con la propiedad ubicuidad; daba un golpe en la feria de Jerez salían ilesos, sin una cortadura, sin liña mala han visitado. De las alemanas han dicho que el autor de la pantomima exige, la hace una noche y al amanecer entraba en su casa de contusión, Nini, el valiente, y Bébédor- de San- que son unas maritornes, llaman alas ingle- falta presentarse en escena con semejante Estepa. El era tm ináéstro. El Vizcaya no le eclipsaba su no envidiable popularidad, porgre, el temerario, los cuales á estas horas es sas maniquíes articulados. y á las pari- ánitnalito... que el rastro de sangre y de odios que Manuel probable que estén alternando alegremente... sienses cotorras presumidas ¡Ynada! ¡El mico que la Otero busca, sin López Ramírez dejaba ásu paso, franqueábale Uno de los heridos, un precoz apaclie de ¡Cotorras! Se necesita haber venido, en parecer! ¿Os explicáis que una mujer como más á aquel los caminos, le libraba de las dequince años, hállase agonizante, y es una efecto, del Estado de Ohío para juzgar de ésta, cuyos deseos debieran verse satisfe- laciones y hurtábale su cuerpo á la persecu- lástima, porque la criaturita llevaba trazas ese modo á la parisiense, toda elegancia, toda chos apenas manifestados, sufra tan tremen- eión de la Guardia civil. Presto caía en manos dé llegar á ser una eminencia. A su edad ya distinción, toda esprit. ¡Cotorras! Es posi- da contrariedad y no encuentre quien la de la benemérita í xoz Vizcaya, las balas daliabía sabido ganarse á puñalada limpia los ble que pretendan esas jóvenes yanquis ofrezca un mico cuando con tanta urgen- ban cuenta del Soniche y de Chorizo, y AVivilic íávores de la cé e xe Casco de Oro, cora. 0 lo mostrársenos como el tipo perfecto dé la cia le solicita? Decididamente en. París no se escondía, se perdía, dejaba de sonar. en las prueba una fotografía de su amante, que le belleza femenina con sus montañas de pelo hay hombres galantes, adorable LÁna... En charlas cortijeras. y se jubilaba temporalmente en su retiro í ué encontrada en el bolsillo, con la siguien- postizo, sus naricillas respingadas, sus ta- Madrid... ¡la hubieran dado ya pocos mi- le agoten. misterioso hasta que sus rentas se lles rígidos y los zapatos de aguador... ¡Co- cos C dedicatoria: 2 Dueño del campo Pernales, de entonces data A mon petií ami Paul que faime. -Amelie torras! ¡Ellas sí que parecían veinte loros el relieve de sus hazañas, como la expectación JOSÉ JUAN CADENAS airando atontadas los escaparates del buJ? lie, dita Casque d Or. ó terror de sus correrías. Más que los ensueParís, Agosto. ños de la fantasía rural, más que la audacia de Í, a dedicatoria es lapidaria, como no po- levar... día menos, tratándose de la Emperatriz de De los hombres de Europa guardan tamlas fortificaciones bién un excelente recuerdo las señoritas del A otro de los apaches que trincó lo Policía Estado de Ohío. se le ocupó un estuche de cirugía dé urgen- -No nos explicamos- -han dicho- -cómo, ROÑICA. Comenzó el día de hoy con cia perfectamente cuidado, y al preguntarle algunas de nuestras compatriotas van á buse una tormenta dé gran. espec- para qué llevaba aquellos, chismes, contestó: car marido al Continente. Aquellos no son: táculo, excelentemente exornada de truenos- -Después de. estudiar doce años y no ha- hombres comparados con los que da nuesy chispas eléctricas, y ha terminado con un biendo podido conseguir que me dieran el tra raza, fuertes, sanos y robustos... Nosotras desafío ala moderna en pleno bulevar Se- título de médico, me decidí á ejercer la pro- no nos casaremos jamás con un europeo. bastopol, qu ¡e ha sido otra tempestad. fesión entre los apaches, que no son tan ma- Estos juicios, aunque severos, tienen; no Xa tormenta arrancó árboles y faroles de las personas, como ustedes se figuran. Así, obstante, su razón de ser. Calculen ustedes cuajo y produjo un hundimiento en Cliehy; pues, yo acompaño ámis, camaradas cuando que las veinte señoritas yanquis salieron el desafio colectivo de dos bandas de apa- estalla alguna disputa entre ellos, por si de hace tres meses de su tierra, han recorrido ches- -porqué ya supondrán ustedes que deresultas de la riña hay algún herido á quien Europa entera, y en tod ese tiempo... ¡ni los. señores apaches se trata- -dejó tres hom- curar de primera intención. por casualidad han tropezado en el camino bres fuera de combate... I, a organización de los señores apaches es. con un mal piropo! T, a batalla tuvo lugar en el bulevar Se- tan perfecta ya, que cuenta con su médico basto á las once de la noche, y enfrente, y todo. Es, por consiguiente, una. de las ma- p n cambio, aquí tenemos á la; Otero, que precisamente, del. núín 24. Así había sido ravillas que París ofrece á la ávida curiosi- acaba de regresar del campo para deconvenido de antemano por los dos rivales, dad de lospxtranjeros. butar en Mrigny, y no puede salir á la caDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS EL BANDIDO DEMODA N