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NUMERO 837 A B C. VIERNES 3o DE AGOSTO DE soo 7. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 6 BCEN SAN SEBASTIAN fROGRESO Y EXTEN- La temporada taufináde San Sebastián SIÓN DE LAS CORR 1- es soberana este año: DAS DE TOROS la componen ocho ó diez corridas de toros con los mejores matadores y con las más selectas ganaderías. Sin embargo, esto que parece había Se satisfacer al más exigente; no ha satisfecho, sin duda, porqué ayer han intercalado los aficionados una becerrada. sta becerrada se dio en Tolosa, y la orga... í v nizaron las gentes de la buena sociedad; es. de- que él solo constituye t o d o u n ga- J cir, qrae ya tenemos toreros aristocráticos, cosa que levanta. el ánimo, puesto que de ese modo bínete d e trabajo? j- no hay temor, de que el arte perezca. Pero á la Empleando éste mueble, t o d o s? f becerrada era preciso darle un carácter decoroso, y los pobres se prestaron á ello: la fiesta, vuestros documentos estarán clasi- l g pues, ge celebró á beneficio de los necesitados, y todos quedaron contentos. El público, porque ficádosi y siempre al alcance de la se divirtió, y los pobres, porque ganaron dine ro. Y así son las cosas de este mundo, en que mano, y así podréis trabajar fácil y í los pobres deben servir de manto para disi- cómodamente. mular los bailes de caridad, las corridas de caridad... ¡Oh póbrécitos pobres, que necesitáis Cuando tengáis que interrumrir un trabajo, será suficiente que baléis comer á tanta costa! La plaza se llenó de. gente, lo que viene á el ridéctU ó persiana para cerrar automáticamente todos los departa. demostrar que las corridas de toros son la fies- mentos del burean: cajones, casilleros, ere. ta únifca, la fiesta capital que tiene el exclusivo ¡privilegió de conmover la entraña del pueblo español. Y la carretera que va desde San Sebastián á. Tolosa se cubrió de automóviles. Y el Rey estuvo en un palco. Y en otro palco m er adjunto estaba la presidencia, compuesta de unas- bellas y elegantes señoritas, las cuales, con su presencia y dirección, quisieron demostrar que esta: radíente fiesta española tiene aún largos años de, vida, puesto que la mujer; cómo todos sabemos, nó renuncia fácilmente al deAl levantar cí rídeau encontraréis recho de sus caprichos ni á las riendas de sus capa átoaa interpretación serena. ¡Y esta arrogante y luminosa figura es la que pretenden copiar en Burdeos y en Bilbao... J. M. SALAVERRJA OP. LAS DEL VIERNES. FIN DE VERANO Ya Agosto acaba. sus días: ya v a muriendo el. estío; ya viene el pláeido otoño con sus placeres tranquilos. Ya el sol q u e n o s abrasaba se acuesta m á s tempranito, y acostándose temprano da gusto á cierto ministro. Ya el ambiente, q u e ahtés crá como fuego derretido, se v a haciendo algo m á s Maura- (es decir, algo m á s tibio Ya está agostada la tierra y está seco y amarillo el campo qué antes f u é v e r d e como novela d é Trigo. Ya en los nogales é higueras m a d u r a n nueces é higos, y, con gran contento d e Osma Baco engorda los racimos. Ya vienen las noches frescas tras de los días tranquilos y los crepúsculos largos y tristes como Vadilló. Ya amarillean las hojas q u e en revueltos torbellinps h a n de caer sobre el suela. y h a n d é asustar á los tísicos. Los conejos y l a s l i e b r e s p o r la caza pérségúid. os, h u y e n siguiendo el ejemplo del Pernales y el Vivillo... ...La gente que se divierte por playas y por Casinos, empieza a sentir que llega el otoño á- sus bolsillos. Y el estudiante que ertiempo pasó en su pueblo nativo al ver tan cerca 1 Septiembre queda suspenso y corrido... ¡Terrible es el fin de Agosto! ¡Septiembre es un mes maldito! Y éste otoño ya á ser triste. ájuzgarpór ciertos signos. En los mares de Marruecos habrá temporal de fijo; se irán los barcos franceses y triunfará el Morabito. En. España habrá epidemias. y obras del género chico, y mujeres degolladas y algo d é catalanismo. E n l a calle d é Tudescos buscarán al asesino los que por su ingenio romo E n la plaza d é las Cortes habrá, como siempre, lío y se hablará por los codos dé lo h u m a n o y lo divino. E n e l c á m p o h a b r á miseria, r. l V. én l a ciudad habrá frío, y en todas partes. reyertas, robos, estafas y timos. Sólo entre tanta miseria vendrá, como suave alivio, la segunda temporada con Bomba y con Mdcliaqúüo- Y aún habrá español que diga sentado en sú tabloncillo: ¿Conque el otoñó es muy triste... Jesús! ¡Cuánto pesimismo! L s DE T A P I A son policías romillos. ÍIQ máspérdidas de tiempo. P I d tiuestramesa. fio más indiscreciones. el trabajo ía como lo dejasteis. f vegbcÍOS. Los toros... ¿Qué. opinión sé ha de tener sov. fore los. toros? Si atendemos el parecer de los artistas, la opinión no podrá ser más favorable, porque todo el arte nacional y. buena porción del arte extranjero sé han nvitrido del vigor, del brillo y de la tragedia de esa fiesta puramente, espa: ñola. El TSureau Cosmos se desmonta instantáneamente, consoló retirar algunos tontillo? Se te traslada con toda facilidad, pues rueda sobre bolas INSTALACIONES COMPLETAS DE ESCRITORIOS PRESUPUESTOS GRATIS PÍDANSE DETALLES F A B R I C A E N N U E V A YORK CASAS EN LONDRES Y PARÍS Nuestro gran álbum ilustrado se envía contra 20 céntimos en sellos (gastos de correo) Y si atendemos á la mayoría del público, también la opinión será favorable, puesto que nunca como ahora ha existido! una corriente de simpatía tan unánime én favpr de los toros. El pítblico pide toros, ¿qué hay que hacer? ¿Neárselos... El público paga más dinero cada ía, ios pueblos construyen nuevas plazas, los matadores ganan más dinero que nunca. ¿Qué hay que hacer con losxsentimientos humánita, rios, ante la ley avasalladora de esa especié de, sufragio universal? ¿Qué haremos, los. sentimentales ante este conflicto... Pero los toros no se contentan con su viejo dominio; yá no quieren existir en sa. natural Í coto de Andalucía, ni en las sucursales de Va lencia, Madrid, Barcelona, sino que sienten un poderoso impulso de dominio, expansivo y de conquista. Así, pues, han traspasado los montes y llegado al Cantábrico, y he ahí que ya tenemos en Bilbao, toreros. ¡En Bilbao, en la patria del hierro! ¡Toreros en Bilbao... Sii; embargo, esto n ó era bastante para la ambición de los toros; los tferos ambicionaban salir fuera de las fronteras, y lo han conseguido, y ahí- está el Mediodía de Francia, lleno todo eí país: de plazas de toros. Y ahí tenemos, a Burdeos, cabeza de los gascones, con dos revistas dedicadas excluswamente á tratar de, toros y cori una Academia... ¡con una Academia de tauro- t La Cpmpañía COSMOS DIRECCIÓN DE AGENCIAS: BUEN PASTOR, 2 ACCESORIO, SAN SEBASTIAN SÉ FACILITAN CATÁLOGOS, CABALLERO DE GRACIA, NÚMS. 3 o Y 3 i j MADRID COMPAÑÍA DE MÁQUINAS DE ESCRIBIR OLIVER Pero esto es- ridículo, sencillamente deplo- I mente meridional. Nació allá, bajo el calor y rabie, porque las cosas- necesitan, su centro f luz de aquel cielo poderoso, entre gemidos adecuado en. que moverse, y ciertos matices de guitarra y aromas de claveles; la pasión y del carácter ipopular no pueden trasplantarse. el fuego de. aquellas costumbres, el; aire jac- f ¿Gorno: pretenderíamos llevar una palma, dati- tancioso 1 y arrojado de aquellas gentes le dielerá- álas huértas. de Stotolmo? El datilero se ron al tipo del torero un vigor, un sello tari moriría. Así también, ¿á qué espíritu irónico se firme y original, que se resiste á toda imitale ocurrió, incubar toreros en Bilbao y en Bur- ción y a todo trasplante. Es la del torero una deos... figura excepcional, mezcla dé leyenda, de El torero es una creación andaluza, Vpura- horror y de elegancia; algo, en. fin, que se es- B 1 BU 0 TECA DE A B C V, t A CASA D E L CRIWIÉN á ¿Conocéis -No. mucho; l alocalidad? ¿F u m a r? -m u r m u r ó -y a n o tumo. -r ¿Por- qjié? -Entonces me lleváis gran ventaja, porque yo no la conozco ni mucho ni poco. Así es qáe me adhiero á vos como la hiedra al olmo. En cuanto hayáis despachado vuestra visita, os tomo por guía y os ¡con vierto en mi cicerone. Me acompañaréis y. me ayudaréis á buscar la quinta que deseó encontrar. ¿Queda hecho el trato? -Ya sabéis, querido amigo, quemé tenéis siempre, á vuestra disposición. Al decir esto, llegamos á la escalera de la sala de descanso. Mi ainigo Pablo de Q... era uño de esos compañeros querido. sxle la juventud á quienes rara vez se ve, pero á quienes siempre se ve, con gusto. Poseedor desdesus primeros años de una pingüe fortuna, había derrochado las tres cuartas partes de sü capital eon chalanes, maestros de coches, sastres, ioyeros, y, muy especialmente con amigos de costumbres nada edificantes. Era un buen muchacho en toda la extensión de la palabra, todo Corazón y lealtad, pero débil é indolente hasta lo increíble. Pablo cedía á todas las seducciones y se dejaba, llevar de todos los caprichos. Sin embargo, cuando llegó á los veintiséis años dirigió una mirada retrospectiva hacia el pasado y vio que de cuarenta mil libras de renta que tenía, apenas. lequedaban diez, y que su salud se había quebrantado por los excesos de los banquetes, de las aventuras amorosas, y del sport; álver que se desmejoraba. de día en día, Pablo creyó que debía reflexionar. Algunos amigos leales le aconsejaron que no continuara haciendo aquella vida. -Porque me está prohibido. r iQuién, os ha impuesto semejante castigo? -Melo ha prohibido el médico. Ante tal autoridad nada liabía que objetar. El médico era para Pablo más que ía ley y los profetas. Sin duda alguna vez el pobre joven debió amanecer con un amagó de supuesta irritación en la laringe, que, el médico calificó de grave bronquitis. P a b l o hizo más: la abandonó por completo. S e procuró u n a posición modesta con las diez m i l libras que le quedaban, y consagró s u vida á cuidar su salud y el resto de s u fortuna. Desde aquel día, su salud y la colocación ventajosa y segura de s u capital xeron s u s ocupaciones m á s preferentes. Oió en la m a n í a de creer que. siempre estaba enfermo én m a y o r ó en menor gradó, y cuidándose empleaba el tieiripo q u e lé dejaban libre: s u s ocupaciones; su médico s e hizo voluntariamente cómplice de esta inocente manía, y para cada n u e v a indisposición sufrida ó i m a g i n a d a p o r s u cliente tenía siempre u n a medicina inofensiva qué recetar. Pablo, á quien n o veía hacía lo menos a ñ o y medio, tenía próximamente treinta y u n años el d í a que n o s encontramos e n l a estación, cuando p o r prescripción d e su médico iba á buscar donde respirar el aire del campó p a r a com- batir u n a enfermedad imaginaria. P o r fin abrió u n empleado las puertas d e la- sala d e espera. Pablo y y ó n o s instalamos en u n vagón, donde casualmente n o había m á s viajeros que nos. tros. Esto m é explicaba la prohibición d e fumar. -Dominé como pude l a risa y me dispuse á fumar y o solo, riosin preguntarle antes con la m a y o r formalidad á Pablo: ¿Os incomoda el humo? -No tanto cpmo eso. P o déisfuinar, amigo mío. H a b l a m o s L a conversación al principio filé del, pasado, para poder. llegar ai- présente por V; largos rodeos. Pablo m e confesó q u e m u y á menudo s e aburría: sobe- ranáménte, pasando momén. tos durante los c ú a l e s l e p e saba como una- losa a solé- dad q u é l e rodeaba. -Necesito vivir en el campo- -dijo; -me es absolutamente indispensable. ¡pero qué triste ya á ser mi vida, sólo con mi cocinera y r n i C r i a d o! Sonó la campana. Silbó la locomotora y partió coronada d e s u blanco penacho d e vapor, arrastrando en pos de sí el tren. Saqué la petaca y ofrecí u n cigarro á Pablo. -Gracias. dijo. ¿No fumáis? -exclamé algo sorprendido, porqué en cierta época los voguero s y los cazadores consumían parte muy crecida del presupuesto de mi compa. ñero. ¿Me permitís qué os dé u n consejo? -le contesté -r- VéániQS cuál es. -Decís que la soledad os contraría, ¿no es cierto? -Ciertísimo. -Pues tenéis un medio, excelente de desterrarla. Casaos, Pablóme miró, con el mayor asombro, dudando casi de qué le hablase formalmente ¡Casarme! -repitió. ¡Cualquiera diría que nunca habéis pensado en casaros! -Nunca; os aseguro que n me ha ocurrido semejante idea. Eso no importa; Todavía es- tiempo. -Soy ya muy viejo para casarme. ¿Viejo á los treinta y un años? ¡Qué tontería! Es la edad mejor para casarse, porque se tiene ya alguna experiencia y empieza á estar madura larazpn.