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N U M E R O 8o5 A B C D O M I N G O 18 D E AGOSTO D E 1907. O C H O PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 3 SAN S E B A S T I A N LOS B U Q U E S F R A N C E S E S S. M. EL REY D. ALFONSO Xlll AL. SALIR DE SU VISITA AL CRUCERO LEÓN GAMBETTA cuidadosamente encerrados, se niegan ¡á los treinta anos; su hermano, el angelical tro hombres, á los cuales debían haber uniconceder ninguna interviú. Aquí tienen us- Celestin, ques mañana probablemente estará do, lejos de la patria común, los lazos del tedes á un par de compatriotas que desmien- también luciendo sus tatuajes sobre una idioma, de las costumbres y de los gustos, ten ía raza y no quieren hablar cuando se mesa de mármol, es más joven que Emilio, habíanse convertido en enenügos irreconcio s AMINCHES lyosdos hermanos les presenta ocasión de soltar la sin hueso, y en cuanto á los señores de lyópez (D. Ma- liables, odiándose hasta el extremo de arranGarcía pertenecen que es á lo que ningún español castizo se nuel y D. Balbino) sus compatriotas y ase- carse la vida á tiros. Pero es imposible peá la banda de apaches que acaudilla Zosó; los opone nunca. ¡Lo que pervierte á los hom- sinos, tienen veinticuatro y veintisiete años, netrar en la negrura de estos misterios. respectivamente. dos hermanos I ópez sirven á las órdenes del breSi- la residencia en el extranjero! ¿Qué los separaba? ¿Eran rivalidades amoY claro es que lo que éstos estarán pi- rosas? ¿Eran razones de competencia en eí apacJie apodado IM Neige, y á consecuencia Me he contentado con ir al ííepósito á ver de las naturales rivalidades entre ambas cua- al joven García muerto. El espectáculo no diendo á Dios es que los tengan encerrados oficio? Imposible averiguar nada porque los drillas, los García y los I, ópez la empren- es muy agradable que digamos, pero en algo el mayor tiempo posible, pues sólo mientras hermanos García no hablan ya y los señores dieron anoche á tiros en el interior de un hemos de pasar estos mortales días de permanezcan en la cárcel, podrán conside- de Ivópez se niegan á explicar los motivos Agosto. rarse á cubierto de una agresión. Tan pron- de esta riña, en que tuvieron la fortuna de rí, f, teara í del bulevar de la Revolte. El cuerpo de Emilio García parecía una to como recobren la libertad- -que será en matar á sus adversarios, resultando ellos líppez y García son españoles, naturalmente; mejor dicho, los García lo eran, por- barra de tinta china, tantos y tan variados plazo breve, potque en París matar á un par ilesos. que uno, Emilio, falleció anoche mismo, y jeroglíficos ostentaba en brazos, pecho y de hombres tiene menos importancia, y por Confieso que para mí fué una sorpresa sael otro, Celestino- -que en París se hacía lla- piernas. Pertenecía á la banda que acaudilla consiguiente, menos pena que falsificar una ber que había españoles en las bandas de mar Celestin, -está en estos momentos dan- Zozó, el cual en estos momentos se halla ve- moneda de 50 céntimos, -tan pronto como apaches que se. cobijan, en los rincones de la do las boqueadas, á consecuencia de un ba- raneaUíio en la cárcel, y ha muerto como ge- estén libres, no tendrán hora segura, pues Villelte, y hacen sus salidas por lat noche ya lazo en la garganta, de esos que no tienen nerahuente mueren estos apreciables amin- los supervivientes dé la banda enemiga los para arrebatar el portamonedas á un obrero ches JS compinches aquí se dan el mote cari- perseguirán sin descanso. Es de suponei ó para despanzurrar á un agente en. medio remedio ni compostura. Yo sentía una gran curiosidr por averi- ñoso de aminches, -2 aX s de cumplir treintapor lo tanto, que los hermanos I, ópez no de la calle. En los ratos de ocio se ocupan llegarán tampoco á hacerse viejos. en ventilar sus particulares querellas, maguar cómo estos lyópez y García habían ve- años. nido á parar en apaches, y hoy me dediqué á Porque no es este oficio de apache el más Preguntábame yo, contemplando el in- tándose los unos á los otros. buscar los medios de enterarme; pero les recomendado para llegar á la vejez. Emilio animado cuerpo del apache español, por qué No son, sin embargo, muchos los I ópez hermanos I, ópez, D. Manuel 3 D. Balbino, García, como digo, no había cumplido aún serie de complicaciones extrañas estos cua- y los García que figuran en las aguerridas DE NUESTRO ENVIADO ESPEaAU A B C EN PARÍS Í; Í K í i. vírtWt EL CRUCERO LEÓN GAMBETTA EL CRUCERO DU PETIT THOUARSi Fots. Fred ric.