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MADRID, SÁBADO 17 DE AGOSTO DE 1907. NUMERO EXTRA. SB B CRÓNICA UNIVER- SAL ILUSTRADA. A Ñ O L N Ú M 8 0 4 S 2. É P O C A ta l te, í, n JO CENTl M O S EL GEISÜRAL DRUDE JEFE DE LAS FUERZAS FRANCESAS EN CASABLANCA Fot. Phoro Nouvclics. EN EL PRESENTE NUM. EXTRAORDINARIO Incluímos el suplemento iluslrado de. dieciséis páginas G E N T E A E N U D A que dehm exigir iodos nuestros suscripiores y compradores. PRECIO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA deras españolas tiemblan, se estremecen también, como si el olor de la pólvora las despertase, como si el estampido de los cañonazos laí hiciera vibrar, á ellas, que tanto amaron la pólvora y la guerra y la víctor- 0 h banderas banderas españolas. J. M. -SALAVERRIA A B C EN SAN SEBASTIAN Mientras que el centro de EspaC A N O N A Z O S- 3 mmóvil, taciturno y callado, el litoral es absolutamente ruidoso; si la regeneración española h a de venir de la pcn eria, vendrá, de seguro, con gran alboroto y estruendo... E n el litoral de Levante se usan las tracas, las campanas y los escopetazos; en Andalucía, los escopetazos y las campanas también; en Galicia, los fuegos artificiales; aquí, en San Sebastián, se usan los cohetes, y como no basten Jos cohetes, los chupinazos y, en último término, los cañonazos. Quiere todo esto decir que estamos en esa que llaman sc 7 na? ia grande, 3 que las esferas parecen conmoverse cou tanto iT. ido. Los habitantes de estos montes vascos tienen la alegría del ruido, acaso porque su existencia habitual es silenciosa y muy metida para dentro. Su existencia se constriñe al trabajo, xin trabajo duro y t e u que pone en el semblante de estos hombres cierta gravedad triste y pensativa, y la misma Naturaleza parece trabajar con lentitud y con dolor en una larga serie de días lentos, brumosos, llenos de nostalgia y de tristeza. Pero llega el buen tiempo, y la Naturaleza se levanta de su labor invernal adornada con todas las galas de la primavera, como u n buen mancebo que quiere gozar y reír, y los hombres también sacuden su gravedad, y entonces quieren alborotar y cantar y meter mucho ruido. Para lo cual tienen en el pueblo los tamborileros, luego una banda de música y después un manojo de cohetes, con cuyo estampido se celebran los bautizos, la 9 bodas y todos los actos de fuste. COHETES MÚSICAS. AKfrNNrAVf- ic, POR LA COTE D ARGENT s lo que me decía un abate vasco- francés días pasados, cuando, de regreso de una excunsión, veníamos dando tumbos en el vapor Conchita, propiedad de u n español, como casi todo lo que hay aquí, desde Pasajes á San Juan de Lnz: -Sólo á un afán de imitación ridiculo puede obedecer el nombre ele cote d Argcuí, puesto á estas playas. Hay cote d azur, cote d or; tenía que haber también cote d argait. Pero esto es la lótc basque, y nada más que la cote dasqíie- -a. ña. día con indignación regional. -O la cate des basques- -añadió, mirando á uno que cambiaba la peseta en francos, cierto aficionado á los cakmhzu- gs bilingües. En resumen de cuentas, el nombre no hace á la costa. Y la costa es hoy, en realidad, un ascua de oro, un chisporroteo de lux y de alegría desde Zarauz hasta Arcachón. Tod es fiestas en ella, y como el secreto de la diversión consiste en despreciar las que tenemos cerca y buscar las que están más lejos, trenes, automóviles, barcos, bicicletas, carricoches de todas formas y épocas corren como desesperados de playa en playa, llevando á los veraneantes de uno en otro holgorio eon gran, estrépito de bocinas, cascabeles, silbatos y s i r e n a s pues sobre todo en este rincón del planeta, mientras más alboroto más regocijo. No me preguntéis quién i, vive en cada sitio. Desde D. Alfonso X I I I hasta el último titiritero, nadie vive más que en la cax retera. Quien puede va en Pauhard ó en Dion- Bouton; quien menos puede, artistas trashumantes, baratilleros, vendedores de helados á perro chico, transporta sus trabajos, los instrumentos de su industria y hasta su cama en la típica ií) í) f, especie de casa de vapor sin vapor, rudimento de la habitación locomóvil que será el hogar del porvenir. Y como las fiestas son simultáneas en varios de estos hervideros del placer es frecuente que en un mismo día se despueble San Sebastián para ver las regatas en Biarritz, por ejemplo, y se traslade todo Biarritz á San Sebastián para aplaudir á Fuentes y á MachaquitoTal ocurrió hoy. Mientras nuestro coche nos llevaba á la más pintoresca de las playas francesas, cruzábanse con él como hipógrifos archiviolcutos los automóviles de todos los que veranean en Biarritz para pasarse el día entero en San Sebastián. Y en cambio, desde la plaj- a de los vascos hasta el Taro, u n gentío inmenso, veuido d é l a misma Easo, de Bayona, de Cambo, de Burdeos, de mil partes, contemislaba con entusiasmo un poco bon enfaní los dos barcos de g u e r r a q u e con elpomposa apelativo A Escadre da Nord, han fondeado frente al Port Vieux para, dar mayor realce á la fiesta náutica. Contaron primero los biarrot í conque acudiría á ella la escuadra del almirante Philibert, pero los moros d e Casablauca organizaron otra fuucióu de pólvora allá abajo y el iilmirante se fué cou ellos. Ofreciéronles luego que vendría la escuadra del Norte y lie- uaron los andenes de las estaciones y la cuarta plana de los periódicos con anuncios de viajes baratos para poder contemplarla. Ni aun esa se la h a n dado completa, y sólo dos barcos de la división Jaureguiberry, Leóti Gambetta y Dupelit- Toíiai- s, cruceros acorazados de 12.000 y 9.000 toneladas, han correspondido á la invitación de Biarritz, CANALEJAS EN PONTEVEDRA EL EX PRESIDENTE DEL CONGRESO Y SUS AHIGOS, EMBARCANDO PARA TOMAR PARTE EN LA J RA POR EL RIO LEIÍEZ, CELEBRADA EN SU OBSEQUIO Fot. Pintos. simos apenas si se atreven á ceñir y ocultar el cuerpo, y con esa rara combinación de plumas, de velos y de encajes, las mujeres ya no parecen hijas de los hombres, sino hadas, y dá pena acercarse á ellas, por miedo de que se quiebren ó se deshagan, igual que las mariposas del campo. ¡Oh mujeres, mujeres... Pero he ahí; las músicas suenan, los cohetes estallan, la gente se dispone á ver los toros, el espacio se anega en ruido: Cuando lá ciudad no encuentra u n a nueva forma de ruido, repentinamente, dando la nota más alta y más soberbia en este concierto de sonoridades, nn cañón ha roto su mutismo y ha lanzado al mar su recio, sw rotundo estampido. Luego le contesta otro cañón desde la borda de un segundo buque, y los dos cañones traban u n a lucha de sonoridad, como dos gigantes que p u g n a n por sobrepujarse. ¡Bum! ¡Eum... Las montañas recogen el estampido y se lo pasan unas á otras de cima en cima, de barranco en barranco, hasta que cae definitivamente en la fragosidad de los cerros lejanos. Yila. bahía se llena de humo azulado, se llena de estrépito y de emoción; es la emoción de lo belicoso, el sublime escalofrío de la guerra. Bajo el imperio de esa emoción, hasta las olas del mar parecen agitarse más vivamente, y los barcos se balancean cou mayor arrogancia, y hay en ellos como nn contenido impulso de correr, de pelear, de despedazarse fragorosamente... Y en lo alto de los mástiles, las ban- h o y es el día de la Virgen de Agosto, y la ciudad se ha vuelto loca. Habrá música por la mañana, música al mediodía, música á la tarde y música por la noche en cuatro lugares distintos. Habrá cohetes de mañana, de día y de noche. Habrá toros. Habrá cotillón en el Casino, baile callejero y fuegos artificiales. Y habrá cañonazos. ¡Oh, ruido, ruido... Pero no quiero seguir; bien quisiera lamentarme de la inocencia de los hombres y de la grosería de esta moderna civilización, amasada con el estrépito de la pólvora y de las máquinas; pero hoy es día de placer, y no hay derecho á arrojar ninguna gota amarga en el placer de los pobres hombres. Hoy es día de placer, y el placer es santo; porque la humanidad ub podría acarrear su penoso fardo si ño fuese acompañada p á r e s e ángel blanco- y. -protector, la. alegría- Abramos, pues, nuestra. almá. ai ¡ruido y a l a alegría; seamos inocentes y niños; regocijémonos con la belleza de la creación, con el azul de ese cielo que tan bellamente fué, pintado desde el principio, con el verdor de esos campos y con la entonada grandeza de ese mar olímpico. Regocijémonos. Las muchachas se han puesto sus vestidos más claros y más tentadores; ¡disculpemos á las cariñosas mujeres su pecado de coquetería, puesto que sil coquetería es para nosotros los hombres como un granito de sal en la vida! Las mujeres se han engalanado; ya no saben EXPEDICIO DE OBREROS AL EXTRANJERO qué inventar para seducir al hombre, y, de tanBARCELONA. GRUPO Dh. LOS OBREROS QUE FORMAN LA EXPEDICIÓN to ingenio como han desarrollado, ahora han llegado á su máximo de elegancia y de belle- QUE SALIÓ ANTEAYER, Y HA SIDO ORGANIZADA POR EL SR, MARTI DALMAU (x) za. Son blancas, sou aéreas; sus vestidos finí- i Fot. Merlctti.