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NUMERO 8 a I A B G. MIERCOLE 14 DE, AGOSTO DE 1907. SEIS PAGINAS. EDICIÓN 1. VARIAS NOTICIAS I ego q u e contes- PAGINA 4 ten los individuos que, por ministerio de la ley, forman la nueva J u n t a Central del Censo, indicando el día que pueden coincidir en Madrid, el ministro de la L M I N I S T R O D E Anoche, a l a s ocho, sa- Gobernación señalará la fedia en que la refe 1 iiiTODA lió de Madrid en el sud- rida Jiftnta habrá de constituirse y comenzar L A G U E R R A expreso para San Se- los trabajos preliminares del Censo electoral nuevo. bastián el general Primo d e Rivera. A despemr al ministro bajaron á la estación Esta semana es esperado en Palma el genedel Norte sus compañeros de Gabinete, el sub- ral Weyler. secretario, general Montes Sierra, el capitán El general Martitegui h a regresado á Mageneral y el gobernador militar de Madrid y drid. varios otros generales y jefes d e esta guarniEl Sr. La Cierva h a dictado u n a Real orden ción. Díjonos el marqués de Estella q u e su viaje á los gobernadores para q u e éstos prohiban obedecía á someter á la firma de S. M. unas en absoluto á los agentes d e policía facilitar propuestas de mandos y ascensos, y que no po- noticias relativas á l o s servicios que presten. día precisar cuándo regresará á Madrid, porAyer fué resuelto por el ministro de la ogue ello depende de diversas circunstancias. Sin embargo, este viaje se h a prestado á co- bernación el substancioso expediente que hace mentarios múltiples entre los políticos, por meses hubo de incoarse contra muchas de las creerlo reflejo y consecuencia de ciertas des- vaquerías de Madríd, que por testimonio de la armonías ministeriales d e q u e l a Prensa se inspección hecha e x profeso, no reunían condihizo eco días pasados y que se apresuró á rec- ciones higiénicas ó legales para seguir abiertas. Confírmase, en la resolución definitiva del tificar el Sr. La Cierva. Y a u n no faltó anoche quien afirmase que tal vez y en evitación de Sr. La Cierva, la clausura de cincuenta y tantas rozamientos, el general Primo de Rivera aguar- vaquerías que el Sr. Alba, como gobernador, dedará en San Sebastián la vuelta del Sr. Maura cretó. Además, por orden ministerial se deducirá la á España. líO que n o admite duda es que el ministro responsabilidad de los concejales q u e en el d e l a Guerra lleva en cartera la combinación Ayuntamiento pusiéronse d e parte d e dichas aludida, y que en ella figura la que h a de fir- vaquerías y por ello fueron multados. i marse para el mes que viene, y que tiene por base la provisión d e dos vacantes de teniente C H O Q U E general, por pase á la setaión de reserva de los generales Pacheco y Laso, d é l o s cuales el D E AUTOMÓVILES primero deja la escala activa por cumplir la edad reglamentaria, y el segundo á petición A noche, á las doce y media, marchaba en di recdón á la Puerta del Sol, el coche autopropia por hallarse, delicado d e salud. Además de las vatantes que esos ascensos móvil, núm. 7, que hace el servicio entre dicha produzcan, habrá que proveer una de general plaza y la Bombilla. E n sentido contrarío caminaba un automóvil dp brigada, por pase á la reserva, en este mes, del comandante general de Ingenieros d é l a particular, guiado por su dueño. E n lá calle de Vergara, frente al café Espaprimera sección. Todo ello dará lugar á u n a combinación de ñol, chocaron ambos vehículos, resultando el particular totalmente destrozado, y con averías mandos e n el generalato. Lo que s e acordará de u n modo definitivo y de alguna consideración el de servicio púse firmará en el momento, es la j) roTÍsión de blico. Los pocos viajeros que iban en éste trataron u n a vacante de general de división y dos d e brigada, correspondiendo de estas últimas u n a de salvarse ante la inminencia del peligro, arrojándase al suelo, sin producirse daño alS Artillería y la otra á Infantería. Además, los mandos de los regimientos de guno, afortunadamente. E n el coche particular iban dos señoritas y Infantería del Príncipe, Guipúzcoa y Tenerife, q u e están vacantes, los de dos medias briga- su dama de compañía, é inmediatamente fuedas, el de la plaza de Tarifa, cuyo Gobierno es ron trasladadas á u n a farmacia de la plaza de d e la categoría de coronel, y entre otros más, Isabel II, pues se hallaban herídas, por si la el q u e pueda quedar vacante con ocasión del cura que requerían ambas era de urgencia; ascenso á general de brigada en el t u m o de) ero como n o resultó así, fueron conducidas á a Casa d e Socorro del distrito del Centro, donInfantería. de los profesores de guardia Sres. Soutorello, 1 1 N DISCURSO O E H a s i d o comentado Segura y Carretero les curaron á u n a d e las r- AMAi iTiAc con elogio el discurso aludidas señoritas u n a herida incisa de cinco i i Í i L 2 pronunciado por el se- centímetros de extensión en la pierna izquierñor Canalejas en el certamen social y literario da, y á la segunda, u n a fuerte contusión en celebrado anteanoche en Pontevedra. la cabeza. El ilustre hombre público, con la elocuencia Amba lesiones fueron calificadas d e proque le es peculiar, entonó u n himno al regio- nóstico reservado. nalismo; pero al regionalismo sano, en cuanto Después de asistidas convenientemente, y un es v i d a y tiende á fortalecer los lazos que unen tanto tranquilizadas, se la trasladó en u n coche á las regiones entre sí y las atraen, dignificar de la Peña á su domicilio. y ensalzar la idea superior de patria. Preconizó en s u brillante oración las ideas por él tantsis veces expuestas acerca de la proEL SR. CANALEJAS piedad, entendiendo que debe transformarse rOR TELÉSRAFO en el sentido de que constituya u n a dinámica O O 1 4 I M, social, que lleve sus efectos á vigorizar y pres- A las ocho de la mañana de hoy habrá salido tar savia nueva al país. el Sr. Canalejas de Marín con dirección á El Sr. Canalejas, gallego por nacimiento, fué Puebla de Caramainal, donde se propone paentusiásticamente aclamado por sus paisanos, sar el d í a con el senador D. Eduardo C a s s e t a quienes prometió nuevas visitas, por la ne- A las diez d e la noche marchará á bordo del cesidad que siente de compenetrarse para sen- vapor Lamer, con rumbo á Kl Ferrol, donde se tir y pensar con ellos. le espera mañana jueves. E INFORMACIÓN POLÍTICA LOS SUCESOS DE MARRUECOS POR TELÉGRAFO Y CABLE NOTICIAS É IMPRESIONES rmás, i 3 8 M. PAItís, I 3 6 T. ¿AZEMUR SAQUEADO? HABLA MR. PICHÓN I nterviuvado por Le Matin y Le Petit Parísie n, Mr. Pichón h a confirmado la noticia de que el Gobierno francés no enviará más refuerzos de tropas á Casablanca. Añadió el citado ministro q u e la acción de Francia se limitará á castigar los atentados cometidos, restablecer el orden y organizar la Policía de concierto con España, quedando fiel al mandato que Europa h a confiado á ambos países. A ningún precio perseguirá Francia u n a obra de conquista contraria á la voluntad del pais. Terminó Mr. Pichón diciendo que Europa aprueba esa actitud. GIBltALTAS, 1 3, 9 M. p n el ministerio de Marina s e h a recibid u n telegrama del almirante Philibert, fediado á las ocho de la noche d e ayer, en el cual dice que circula el rumor, n o confirmado oficialmente, da que las kábilas h a n saqueado Azemur. INFORMES OFICIALES I- -N. TM I III I I I M PARTES DÉ CAMPAÑA p n el ministerio de Marina han facilitado I9 S siguientes, relativos á los sucesos de Ca- sablanca: En la tarde d e ayer, temiéndose u n ataque á la plaza, y para darle más eficacia á mis elementos oficiosos, fondeé el buque á 900 metros de distancia de la parte q u e me correspondía defender, y aunque fui hostilizado por el fuego de fusilería de los moros, logré llenar cumplidamente mi objetivo, n o dejando pasar ni u n solo moro ni de día ni de noche, puesto que alumbraba la playa con los proyectores del cañonero, haciéndoseles fuego de cañón y de fusilería al intentar acercarse á la plaza. E n l a mañana siguiente, día 7, después de echar al correo mi comunicación núm. 151, fecha 6, supe que á las ocho de la mañana había sido atacado por los moros nuestro Consulado, siendo rechazados por nuestra gente, n o sin lamenta la muerte del artillero de m a r de primera, reen ganchado, Vicente Siso León, con un balaza en el corazón, y la herida en u n pie del marinero de primera Luis Rubio Costa. Los informes que me llegan del comporta miento de nuestros fuerzas me llenan d e or guUo. sPor mi- parte, me limitaré á enviar á v u e cencía los partes que los oficiales de desembarco me transmitan. Para el debido descanso y repartición da peligros y servicios, los oficiales se releva diariamente y las clases y marinería en lo p o sible. íComo tuve el honor de comunicará V. E. 3 las once de la mañana se presentó en ésta una escuadra francesa compuesta de los cruceros acorazados Conde Gloire, Gtmdon y Jeami d Arc, que durante todo el día desembarcaron, 2.000 hombres con tropa y a u n hoy continúan alijando caballos, cañones y pertrechos d e guerra. Aunque este considerable refuerzo páíece definir la terminasión d e todos los peligroií. mVm i i HUYENDO D E AFRIC de MaEn los vapores que llegan de la costaemigranrruecos viene gran afluencia de tes que huyen del estado anormal que allí existe. CÁDIZ, l 3 II N. A l anochecer llegó de Tánger el vapor correo Toaquin del Piélago, trayendo buen número de emigrantes de Marruecos que regresan á España por efecto de los sucesos desarrollados allí en los pasados días. En el muelle se h a n promovido, con tal motivo, escenas conmovedoras entre los qwe regresan y los parientes que les esperaban. De entre los que desembarcaron y se hallaban en Casablanca, escuchamos las referencias siguientes: Pedro Rioja, que trabajaba en las obras del puerto, faltó el día 30 del pasado mes, por hallarse enfermo, y á eso debió n o ser víctima de los feroces kabileños. J u a n Castilla Hernández, que se hallaba de tránsito en Casablanca con su mujer y tres niños, esperando u n vapor que había de conducirles á Canarias, fué sorprendido por la matanza. Juan, que se encontraba en el muelle al iniciarse los sucesos, recibió u n fuerte golpe de piedra. F e m a n d o Muñoz y una nieta suya, de diez años, hija de una planchadora gaditana llamada Dolores Zamora, h a n llegado medio desnudos; perdieron en Casablanca cuanto tenían y han estado refugiados en el Consulado español doce días, sufriendo grandes privaciones. ANCIANA DEGOLLADA POR LOS MOROS n ón B ró, a a- a í r ¡5 f d o joifioS, q, tte Uevaban en Casabiá nca siete aflbg y eíari dueños de una taberna y u n a barbería, vieron destruir ambos establecimientos y q u e los moros se apoderaron d e las navajas de afeitar y degollaban con ellas á u n a anciana. R P LSERAS- r iní ts: 11. arretas, LA NOVELA DE AHORA El número seis de esta incomparable pnblicación semanal, qne se pondrá. la venta hoy miércoles, e titals E l Kiilo A b a n d o n a d o preciosa y dram tica noTJSNGERÍ I 3 11 M, vela de Míe d Aghonne, con bellísimas ilastraciones da BARCOS Y TROPAS M. Alcázar. l i a Novela d e A h o r a continúa jastificando IÍR. oticias de Casablanca dan cuenta de que distingae. 3 0 c é n anoche, á las once, fondeó en aquel puer- preferencias con qae el público la folio con elegantes c é n t i m o s cada gran tomo en to el crucero español Rio de la Plata. grabados y lindísima cubierta. Pídase en qaioscos y librerías. Administración, Valencia, 28, Madrid. CÁDIZ, 1 4 a M. oy llegó á Casablanca el transatlántico CiuEl sabor agradabilísimo, la fá, cil mezcla con agua dad de Cádiz con las tropas q u e embarcó la conservación ilimitada han contribnido á, la gr a en este puerto y en Ceuta. fama que goza la Cerevisina- caibúnioa- Artignes. N H aiBUOTECA DE A e 343 LAS DOS BARONESAS 34 a L a casualidad le había conducido á la tercera calzada d e los estanques, ó más bien guiado i) or el instinto del sabueso, volvía por la vigésima vez a l sitio del crimen intentado contra Luciano d Harblay, siempre buscando, aunque después de tanto tiempo n o tuviese ninguna probabilidad d e encontrar nada. Subió por el talud, en cuya cima u n a noche de tempestad se colocara J o r g e de Nervílle aceckando al doctor, á quien quería asesinar, y se tendió en la hierba, bajo la vieja h a y a que había sido testigo del crimen. El mudo pasó las tres cuartas partes d e la noche deplorando su desgracia. Quería á Leonida más que á todo en el mundo. Inmediatamente después d e ella, el joven médico ocupaba u n lugar inmenso en s u cariño. ¡Y n o podía salvarlos ni al uno n i á la otra, pues la muerte de Luciano llevaba consigo la d e Mad. d e Tréves! ¡Bien lo sabía! Gruesas lágrimas se desprendían d e sus ojos, sin aliviar su corazón lastimado y oprimido. n poco antes de romper el día, se qnedó adormecido, y fué despertado por el sol naciente que se elevaba radiante. Santiago dirigió u n a mirada llena d e amargura á l a calzada de donde h a bía levantado el cuerpo del doctor desmayado. Sus ojos húmedos se fijaron en seguida sobre los grupos de arbustos que le rodeaban; después sobre el césped tupido q u e su cuerpo acababa d e hoUar. A la hora en que vemos al mudo en este lugar, Jorge d e Nervílle seguía á Ouen paso, con el cigarro en la boca, el camino que conduce d e Lamorlaye ú Chantilly. Iba á tomar el tren para irse á Beauvais, á fin d e ejecutar las órdenes de Leonida. Al bajarse en l a capital del departamento d e l Oise, adquirió noticias. La ejecución estaba fijada para el d í a siguiente. Debía tener lugar en la plaza, como d e costumbre. Jorge se encaminó á esta plaza donde se veían los letreros de varias hospederías. Se diriigió al hotel de l Oise, y fué recibido por él ama d e la casa en perdona. -jQué deseáis, caballero? -le pregtmtó. -Señora, desearía dos cuartos, -Tengo lo ue necesitáis en el segundo piso. -Sería p r e a s o que uno tuviese ventanas á la calle. -lAh! ¡ah! ¿Es para asistir á lá ejecución? -Justamente. -Pues bien, caballero, log dos cuartos tienen ventanas á la calle como deseáis... l a s últimas f u e me restan. -Perfectamente. ¿Queréis verlas? -Es inútil... Me fío d e vuestra palabra... ¿Cuánto es p o r hoy y mañana? -En tiempo ordinario sería 20 francos... -Feto n o estamos e a ese tiempo- diio Jorge soanendo. -Vo, señor; j así, os prevengo que será muy caro. De h o y á mañana los raartos se alqtularían seis veces... Una ejecución como ésta atrae la gente... No se ve todos los días guillotinar á u n sabio, á u n hombre t a n distinguido, -Muy bien, señora. -Por lo tanto, hay que aprovechar las otasiones... -Es muy justo... E n fin, ¿cuánto son los dos cuartos? -Voy á deciros el último precio; es inútil rfegatear... -No tengáis cuidado, no regatearé. -Son 200 francos. -Helos aquí. -Jorge dio 10 luises y se hizo servir de almorzar. Cuando su apetito estuvo satisfecho, dijo á la dueña: -Tolveré esta tarde á tomar posesión de la habitación con una señora, parienta mía, m u y enferma... Os ruego que hagáis d e manera que todo esté en orden... La señora ocupará el mejor de los cuartos. -Todo estará dispuesto, caballero. Mr. de Nervílle partió, y á eso de las dos bajaba del ferrocarril; pero esta Tez en Coye. Al salir de la estación, tropezó con Santiago Habert, que iba m u y de prisa, y cuyo semblante parecía animado. E l mudo le conoció, le esquivó y quiso seguir su camino. Jorge le detuvo con el ademán. Santiago obedeció. ¿De dónde venís? -le preguntó Mr. de Nervílle. La mano de Santiago señaló el camino que conducía al castillo de la ReineBlanche. ¿Venís d e los estanques? -Sí- -dijo el mudo, cuyos ojos estaban clavados en la cadena de oro, adornada con dijes, que llevaba Jorge. ¿Y adonde vais corriendo? El marido de la nodriza de Leonida parecía petríficado por la sorpresa. H u biérase dicho que estaba frente á la clásica cabeza d e Medusa, según el aturdimiento de s u cara. LXXllI p a r e c é i s u n loco rosiguió Jorge riendo. ¿Ha sucedido algo en Lamor laye? Santiago Habert meneó la cabeza negativamente. ¿Sabéis que Mad. Leonida sale esta noche para Beauvais? E l mudo hizo u n gesto de estupor. ¡Os j arece raro! Lo comprendo. Mi prima tiene el singular capricho de irer la ejecución del doctor... Después de todo, tendrá poca gracia. Pero en fin, lo desea y la acompañaré. Santiago se claraba l a s uñas e a las palmas de las manes.