Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
M A D R I D MIÉRCOLES 14 DE AGOSTO DE 1907. NÜM. SUELTO, 5 CENTS. f? f t l- -t CRÓNICA UNIYER J) L I L U S T R A D A AÑO in. NÜM. 801. iS ÍB 2. É P O C A L CRIMEN DE MONTE- CARLO. UNA MUJER DESPEDAZADA MARÍA VIOLETA GOOLD COAUTORA DEL CRIMEN DESCUBRIMIENTO DEL CRIMEN 1 os lectores de A B C tienen ya noticias de ese crimen, aún envuelto en el misterio, no obstante la prisión de los esposos Goold; pero la información, ampliada posteriormente por la Prensa francesa, encierra nuevos detalles de interés. lyos reducimos á un sintético relato, acompañando las fotografías de esta plana. El descubrimiento de los restos humanos ocurrió, como es sabido, en Marsella, donde el baúl que encerraba el tórax y muslos del adáver había de ser reexpedido; el factor del comisionista de transportes percibió u n tufo nauseabundo, y advirtió con terror que por la juntura del cierre caía algo de serrín empapado en sangre... Fué entonces cuando, abierta la maleta, la Policía vióse en presencia de un crimen tan espantoso como difícil de esclarecer. Mientras, el matrimonio Goold, alojado confortablemente con nombre supuesto en el hotel Louvre, de la misma ciudad, se regalaba con sendas tazas de chocolate y, eligiendo una cómoda habitación, encargaba que no se les molestase, pues deseaban descansar algunas lioiras Gen m u y pocas de diferencia habían llegado de Monaco la maleta misteriosa, facturada á un nombre fantástico, á Inglaterra, y el matrimonio dicho, que á poco caía en poder de Jas autoridades. íyas diligencias primeras que al descubrimiento siguieron; la detención de los esposos; la declaración de éstos, imputando el crimen á un supuesto amante de la víctima- -un tal Eduardo Backer, probablemente un ser imaginario; -ias pesquisas de la Policía, y las declaraciones de las contadas personas que freeuentaban la amistad de la muerta, se han referido ya. Importa ahora consignar la historia anterior, has ta el mismo día del crimen, y los datos que reconstituyen la vida de los protagonistas de este sensacional suceso, que atrae la atención de toda Europa. LA V I C T I M A títsfr ftS ERNESTO VERÉ COOLD A S E S I N O DE M A D L E V I N DECLARACIÓN COMPROMETEDORA LA VICTI. VÍA, MAD. EMMA ERICA LEVIN (De Daily Mirror. f. í 5 HA V ih A nte todo, la víctima: se llamaba Emma Eri ca Alhquist, y por apellido ni rimonial, Levín, tenía cuarenta y cinco años y era viuda. Disfrutaba de una pensión anual de 35 á 40.000 francos que su esposo le legara. E r a alta, robusta, esbelta y elegante. Vestía con bastante lujo, y en el Casino de Montecarlo, adonde acudía casi á diario, solía lucir valiosas joyas. EL CADÁVER DESPEDAZADO, EN LA MORGUEj DE MARSELLA Fot. Photo Nouvdles. Con frecuencia había ido desde la capital de Francia á Monaco, y acabó por decidirse á vi- Jalifa vir en el Principado, instalándose definitivamente, diez meses ha, en el hotel Bristol. En Montecarlo cultivaba pocas amistades; gustaba, más bien, de pasear sola, ó de leer; sola concurría también al Casino, á los conciertos y res ¿auraf ¿s. Su amiga única. fuérMad. Coi tellaza, esposa de un capitán; de Caballería italiano. f mif iiíj i í 4 LA PREMEDITACIÓN Cfl matrimonio Goold buscaba notoriamente la amistad de la viuda; reiteradamente dirigiéronla invitaciones; por fin, la, señora I evin aceptó ir el domingo 4, á tomar té con los Goold, que vivían en la villa Menissini, dé Montecarlo. Y acudió por cortesía, por no hacer un desaire manifiesto; pero no sin mostrarse extrañada ante tal insistencia. Como que se la expuso á su amiga lá señora Cortellaza. A partir de aquella tarde no se la volvió á ver, I a señora Cortellaza estuvo direrentes veces á preguntar, sin resultado, en el hotel Bristol. l ué, por fin, á la villa Menissini, enterándose entonces de lo sucedido. Allí supo que el Juzgado acababa de registrar el cuarto de 1; L muerta, en la fonda, y que en el cuaderno de notas de Emma Levin se había hallado ésta: Prestado á los Goold, i 000 francos Esta apuntación sirvió de punto de pairtida para las Indagaciones. LA CASA DEL CRIMEN I a villa de Menissini, donde indudablemente el crimen se perpetró, está situada en el bu- levar de los Molinos, y, en apariejrcia, es lujosa. El primer piso lo ocupaban los Goold. Hacían una vidn ordenada; se ausentaban poco, y Íes rodeaba el respeto de Síis cojnxcinos. Sabíase (jiie Jiabiar. sostenido negocios con fortiina, que habían liquidado hacia poco, y se les con- i I I P Hwmim i í fV. r Tanto era así, que la Goold, á una sobrina á quien tenía recogida y que es joven y bella. instóla más de una vez á que buscase din ero, incluso designándola los amigos á quiénes podía dirigirse. Ea joven, adivinando la red que se le tendía, se negó. Ante el juez lo ha declarado tal como lo escribimos. Esta joven, por cierto, es la que con su declaración más compromete á los esposos. Por un lado la edad de éstos, la debilidad física y mal estado de salud de él, y el vigor que, se gún dictamen médico, debe tener el asesino, puesto que en las dos cuchilladas atravesó el corsé y el cuerpo de vestido emballenado y el tórax hasta partir el corazón, inclinan á sospechar que sólo puedan ser cómplices; pero las manifestaciones de Mlle. Giraudin, la sobrina. son verdaderamente comprometedoras. He aquí la declaración de la joven: El sábado por la noche, día 3, Mad. Goold dijole que su tío había vomitado sangre, que al siguiente día irían á Marsella para Ver un médico especialista. No fueron, sin embargo. El lunes por lá tarde había camíjiado de parecer. Ea sobrina, en vista de ello, pidió y obtuvo permiso para ir á Cap- Martín, regresando á las nueve de la noche. Halló muy agitada á Su tía. Esta le explicó que su tío había sufrido un nuevo vómito, señalándole u n a gran mancha que en el suelo había. Eos esposos, que pernoctaban en distintas habitaciones, aquella noche durmieron en la misma alcoba. Ea joven advirtió otros dos detalles chocantes: que su habitación olía fuertemente á lejía, y que el cuarto ropero estaba cerrado con llave, cuando siempre permanecía abierto. Nuevamentela joven solicitó 3 -logró permiso al siguiente día, martes, para pasar la tarde con unas amigas, y al regresar, al anochecer, su tía le anunció que los vómitos se habían repetido una vez más, por lo cual tenían resuelto salir sobre la marcha para Marsella. Buscóse un mozo para trasladar á la estación los equipajes. El matrimonio largó por delante un baúl (con el cuerpo y muslos del cadáver) que pesaba tanto, que el mozo apenas pudo cargárselo solo. Elegado el momento de partir, la joven Giraudin advirtió que su tío no podía terminar de sujetar las correas del maletín (éste contenía la cabeza y las piernas) y se ofreció á hacerlo. Negóse Goold, pero ante su insistencia, accedió. Y mientras la sobrina sujetaba el correaje, Goold, sudando copiosamente, lívido, desencajado, se desplomó sobre un sillón. Al día siguiente, cuando la joven fué á ba ñarse, encontró unos trapos sanguinolentos en una palangana, y vio que el mármol de la bañera estaba jaspeado de manchas amarillas. T a l es, en substancia, la declaración de la sobrina. A estos eargos tan concluyen tes, ha otro que añadir, y es el de que en poder de los Goold se han hallado alhajas por valor de unos 80.000 francos, que indudablemente son el fruto del asesinato. ACTITUD DE LOS CRIMINALES Ellos niegan ser los autores; acusan al supuesto amante, niegan asimismo haber reeibido dinero á préstamo de Mad. Ecvm, y por e contrario, aseguran habérselos hecho; pero mu clios datos les acusan, y acaba de comprómeterles el ansia que uno y otro denotan, en sus respectivas prisiones, de saber! que su consorte habrá declarado. Por último, h a y también otro dato, que acaba de comprometer á los asesinos presuntos: el marido, desde el hotel Eouvre, donde en Marsella se alojaron, había encargado con urgencia una caja de cartón, resistente, de 52 centímetros c e longitud por 30 de altura y 40 de amplitud, destinada, indudablemente, á contener la cabeza y piernas que iban en el maletín, para expedirla á cualquier punto distante. JHAY OTRO ASESINO? Eí. BMU. Y LA M A L E T A EN C U E LOS CÓNYUGES GOOLD OCULTARON FL CU. 1 HPO MUTILADO DE MAD. LEVIN Fot. Photo Nouveües. sideraba como unos apacibles burgueses. No se conocía, sin embargo, la realidad, la si- tuación verdadera de; la casa. Los Goold habían liquidado, en efecto, su propio negocio (ella era modista) y otro industrial que montaron en Liverp- ncro sus gastos, excesivos, habíanles conducí íi. í Tatúente á una falsa posición; no tenían, como suele decirse, ni una peseta; vivían ios últimos meses de prestado, sableando á los vecinos, dejando en el aire cuentas de importancia. Todavía se les concedía crédito, suponiéndoles en osición sólida; pero de un momento á otro íba. 3 e todo á; venir abaÍG. p s t e espantoso crimen, que llena actualmente las planas de información de los diarios franceses, no puede quedar del todo impune después de la detención de Violeta Goold y su marido, Pero acaso el autor material, el verdadero asesino, no es ninguno de ios dus. L?