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NTffMERO 798 A B C DOMINGO 11 D E AGOSTO D E 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 LOS SUCESOS DE MARRUECOS CASA 8 LANCA. EL EDIFICIO DEL CONSULADO FRANCÉS, DESDE DONDE SE HICIERON SEÑALES AL CRUCERO GAL 1 LEE PARA QUE BOMBARDEARA A LOS MOROS QUE INTENTABAN PASAR A CUCHILLO A LA COLONIA EUROPEA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Fot. Gribayedoff. A B C EN PARÍS P L VÉRTIGO AUTO- La reciente catástrofe automovilisMOVIL 3 STA ta apenas ha merecido los lionores del coinentario en la Prensa. Otra catástrofe, la del ferrocarril precipitado en el Loire, se apoderó de la actualidad y, por si esto era poco, el temor de que el Gobierno prohibiese la carrera automovilista de la Prensa, puso sordina en las plumas periodistas y escatimó el espacio para dar cuenta de la sangrienta jornada. Y, en efecto, el Gobierno que, obedeciendo á un primer impulso generoso y humano, acordó prohibir este género de deportes, lia vuelto sobre su acuerdo para autorizar la carrera La Lisicux, en donde va á disputarse la Copa de la Prensa. En todas partes cuece la Prensa habas, pero en París una calderada más. Es inútil protestar ya contra este vértigo que se ha apoderado de los automovilistas, y las gentes sensatas se preguntan qué objeto tienen esas velocidades inauditas, inadaptables en absoluto á las necesidades de la vida y que convierten el automóvil en un chisme inútil y odioso, bueno únicamente un hilo, pues de nada sirve que el transeúnpaira matar hombres y aplastar perros en las te huya de atravesar las calles alejándose carreteras. del peligro: el autobús le busca, le persigue. Los automovilistas son losprimeros que Dígalo ese industrial de Montmartre, en deben observar que están siendo el- jugue- cuyo establecimiento se ha metido ya el aute de las casas constructoras; que estas tobús tres veces en pocos días. Los cuentes, pruebas, y estos escritos, y estas disputadas á los que no agrada, por lo visto, la compaCopas no son más que pretextos para hacer ñía del nuevo parroquiano, han abandonado el negocio de las marcas diversas que á el establecimiento, sumiendo en la desespetodo trance buscan el bombo y la reclame. ración al desgraciado industrial. La Prensa calla y no se preocupa de llamar Este vértigo de la velocidad que se ha la atención sobre esto para no perder los apoderado de los automovilistas todos, inmillones que en concepto de publicidad digna á las gentes que, convencidas de que acuden á sus cajas todos los años. las. autoridades nada hacen, comienzan á Pero estas luchas observen ustedes que odiar el nuevo instrumento de destrucción son verdaderas batallas. La costumbre de y muerte. Apenas pasa día que no tenga nomanejar el automóvil hace olvidar los peli- ticia de haber sido heridas misteriosamente gros al automovilista, y días pasados dio personas que iban paseando de noche en noticia el telégrafo de un desafío bien á la automóvil. El que tiene que vengar un atromoderna entredós chauffeurs que lanzaronpello, una desgracia, un susto, se prepara en sus coches respectivos á toda velocidad, uno la cuneta de un paseo para atentar contra el contra el otro. primer automóvil que pasa. Esto es senciEn París, á los peligros a que nos tenían llamente salvaje, y nadie puede disculya expuestos los coches y los automóviles, parlo; pero es un síntoma demostrativo de han venido á unirse los del autobús, máqui- la odiosidad que los continuos atropellos na destructora perfeccionada que no deja automovilistas han despertado en todo el pasar un solo día sin hacer nuevas víctimas. mundo. Hugues le Rotoc, el célebre escritor pariYo no sé si será por impericia ó por descuido del chauffeur, -peto lo cierto es que consién, escribió, hace algún tiempo al prefecto el autobús se vive en París con el alma en de Policía anunciándole que ha tomado la determinación de salir de su casa armado de revólver para defenderse contra los automovilistas, y ya se ha dado el caso de querer la multitud lynchar á un chauffeur en pleno bulevar. Los conductores de autobús se defienden diciendo que las empresas les imponen, un número determinado de viajes. Esto será seguramente cierto, porque el comité nombrado para estudiar la reglamentación de las velocidades se cansa inútilmente y ve que sus mandatos no. son obedecidos. Y, sin embargo, sería fácil remediar- los males que el vértigo automovilista acarrea con sólo introducir en la fabricación dé los coches un sencillo mecanismo que impidiera á éstos alcanzar jamás una velocidad superior á 25 ó 30 kilómetros por hora. Las casas constructoras pondrían el grito en el cielo; pero de este modo se acabarían esas mortíferas pruebas, esos sangrientos circuitos y esas estúpidas carreras sin fin práctico alguno. De no poner algún remedio en plazo breve, va llegar un día en que las gentes saldrán ala calle, no como Hugues. le Roux, dispuestas á defenderse, sino decididas. á emprender la caza del chauffeur. JOSÉ JUAN CADENAS París, Agosto. ARGEL. EMBARQUE Í) E TROPAS FRANCESAS EN EL TRANSPORTE N 1 VE CON RUMBO A MARRUECOS Fot. Leroux. EL CRUCERO FRANCÉS rGALILEE QUE BOMBARDEO A CASABLANCA PARA CONTENER EL ATAQUE DE LA MORISMA Fot. Hutin.