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MADRID, SÁBADO lo DE AGOSTO DE 1907. N U M E R O EXTRA. ío C É N T I M O S HMM A i Sl 1 lillili lft i n- V w i M i i CRÓNICA U N I V E R í JL IL U S T R A D A AÑO N l í M 797. m tíi s 2 É P O C A 9 r r r H teMMM 8 j u ii ¡aaii mmoi lisseBS m LOS REYES EN SAN SEBASTIAN SS MM. AL SALIR DE LA VISITA AL CRUCERO JAPONÉS CHITÓSE AL CUAL PERTENECE EL BOTE EN QUE FUERON A BORDO, Y QUE SE YE EN LA FOTOGRAFÍA ARBOLANDO EN LA PROA EL ESTANDARTE DE CASTILLA Fot. Frederic, EN ñh P R E S E N T E RUM. EXTRAORDÍNARIO tncíiíimos el suplemenío ilustrado de dieciséis páginas exigir dúT. es. GENTE MENUDA, iodos nuestros suscripiores que deben y compra- PRECIO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA A B C EN SAN SEBASTIAN ¡Mirad por qué rara fortuna tiene San Sebastián el orgullo de hospedar á los marinos japoneses! En efecto, los japoneses han llegado, los finos, los sonrientes, los heroicos nipones, y ¡amas, en todo el transcurso del verano, habrá nota más saliente como la venida de esos hombres amarillos, casi legendarios á fuerza de ser sublimes. Hay á estas horas en la ciudad como una emoción colectiva, como una sorpresa; la gente no se cansa de mirar á estos extraños hombrecillos que nos traen- -á nosotros los vencidos... -una leyenda de triunfos, de glorias, de resurgimiento y de civilización. La gente les ve pasar por las calles y se para á mirarlos; los chicos les siguen, les tocan las ropas, les oyen hablar y se quedan alelados; y el muelle está Heno continuamente de una muchedumbre que aguai da el arribo de las lanchas de desembarco, como quien aguarda la llegada de hombres extraordinarios. Sin embargo, los japoneses no son ningunos hombres descomunales; lo descomunal en ellos es el exiío, y nada existe bajo del sol que tanto fascine á las multitudes como el éxito. No son descomunales, no s o n extraordinarios: son hombres de regular estatura, algunos pequeños algunos fornidos, pero en general de sencillo aspecto; siis cuerpos son nerviosos, sus músculos finos, sus miembros proporcionados; en sus semblantes opacos y rígidos apenas se distingue un matiz, un poco de color sonrosado, ni un gesto sobresaliente, parecen todos is uales, todos hermanos. I OS JAPONESES La gente esperaba acaso encontrarse con curso del gesto. Un marinero me ha contado á unos hombres de actitud arrogante, de muecas mí en el muelle, con este idioma del gesto, que feroces; pero los japoneses no son así: estos él estuvo en la guerra tiltima, que tiene dos amables nipones, como si su victoria y su he- medallas ganadas en el combate, que dispararoísmo fueran cosas insignificantes, no hacen ba ¡pum, pum... y que los rusos murieron á muecas feroces, no parecen héroes; parecen ni- centenarts, cayeron al mar, los destrozaron; ños sencillamente, y no tienen otro gesto que después de contarme esto, me ha enseñado todas las curiosidades que llevaba consigo: moel de su sonrisa, Los japoneses ríen, tienen siempre la risa neditas de plata, billetes de Banco japoneses, pronta; se ríen ingenua y francamente, hablan bolsitas de papel, una sortija muy linda; fumó con acento claro é infantil, aspirando mucho un pitillo que le di, me estrechó la mano sonlas vocales, como los semitas, y son tan ama- riendo y se marchó tan feliz. Pues así son en bles, tan corteses, que cuando alguien se les todos sus actos. acerca y quiere hablarles, en seguida abren Les he visto ejercitarse en el jiu- jichu, y me los labios y sonríen, á modo de saludo. ha maravillado su impasibilidad y estoico suAman singularmente las flores y los niños. frimiento. Sobre la cubierta del buque hay H e visto esta mañana á uno de ellos parado tendida una lona almohadillada; los luchadoante el macizo de un jardín, mirando las flo- res están sentados en cuclillas, vestidos nada res, queriendo cogerlas y olerías. Ante los chi- más que con un pantalón muy corto 5 una blucos se detienen con el mismo cariño que ante sa holgada; el cuerpo, casi desnudo, es más bien las flores; les acarician el rostro con un mimo, suave y fino, flexible, que no musculoso y her con una ternura singular, casi con venera- cúleo; no tiene ese cuerpo la insultante grosura ción, y no sienten rubor en acercarse á un niño de músculos, la hipertrofia áe bíceps y homoque esté en brazos de su madre, para acariciar- platos de nuestros atletas occidentales. lo y sonreirle. Los perrillos menudos y vivaSe levantan dos luchadores, y pelean. Primerachos les seducen también; se agachan, les ramente se han cogido con ambas manos de soban el hocico, les atusan el lomo, sonríen... los bordes de las blusas, y así cogidos comienNo parecen héroes, no, sino muchachos in- zan á moverse de un lado á otro, mirándose á genuos. los ojos y á los pies; mueven los pies como si No se parecen á nuestro tipo occidental del bailasen amigablemente. De pronto, antes que héroe, que siempre es un hombre grande y el espectador pueda darse cuenta, uno de los fornido, vibrante la mirada, aguzados los bi- combatientes ha caído al suelo con estrépito. gotes, iDronca y despectiva la voz; nuestros ¿Cómo ha sido? ¿Es que le ha trabado los pies, héroes no son como los japoneses. Los japone- es que ha hecho flexión con las muñecas, es ses no miran de una manera torva, no ponen que ha hecho palanca con los brazos tendien su voz ningún acento despectivo, no humi- dos... Nadie ha podido verlo. Pero el caído se llan á los demás mortales con su superioridad; levanta, sin el menor gesto de ira ni de dolor, son sencillos, ingenuos, amables, corteses y sin apresurarse y sin convulsiones ni espassaben, sin duda, como nadie, ocultar bajo una mos; se levanta impasible, se traba á su adveractitud natural un alma de valor y de sacri- sario, y apenas se han unido, cuando el mismo ficio. Si una nación occidental acabase de aco- que cayó antes, vuelve á caer nuevamente. meter un hecho sorprendente, como el del Ja- ¿Cómo ha sido... Tampoco ha podido verlo pón, sus marinos, cuando desembarcasen en nadie. Y otra vez se levanta el vencido, y otra una ciudad, no habría quien los pudiera sufrir; vez cae con estrépito, como un fardo que arroerguirían la cabeza, mirarían de soslayo, y la jan violentamente á tierra. Pero en cuanto se chusma se emborracharía, cantando y eruc- ha levantado, impasible como al principio, ha tando por las plazas... Pero ved, los japoneses cogido á su rival de la zamarra, lo ha levantano alborotan, ni se emborrachan, ni yerguen do en alto y lo ha derribado por sobre sus esla cabeza; sólo quieren reír, ver flores, acari- paldas al suelo, con la misma rapidez y faciliciar á los niños, jugar con los perros viva- dad que se voltea á un chiquillo... rachos. Y coratinúan así largo tiempo, y caen de mil La gente los rodea y quiere hablarles, y ellos extrañas maneras, sin gritos ni crujidos de son tan accesibles, que también quieren ha- dientes, sin jadear siquiera, bailando las pierblar, y á falta de un idioma universal hablan nas, ágiles, cautos, tenaces, dando golpes cerpor medio de gestos; pero su sagacidad y viva teros y definitivos. Y al terminar, se acurruimaginación suplen el lenguaje, y logran há; can con las manos en el suelo, saludándose cerse entender y comunicarse con el solo re mutuamente, agachando la cabeza, y se van á descansar. Sus rostros quedan impasibles, sus ojos pequeñitos no denuncian ninguna pasión, un odio, una pena... Sin embargo, esta misma serenidad los hace más siniestiros á nuestros ojos de europeos, á nosotros, raza de grandes gestos, de grandes palabras, de grandes exclamaciones; nosotros, raza de oíá z rj- J. M. a SALAVERRIA i III NOTAS MU NÍGl PALES 1 a sesión de ayer. Comenzó á las diez en punto, bajo la presidencia del alcalde. Aprobada el acta y dada cuenta de, los asuntos que figuraban al despacho de oficio, se en, tro en el orden del día y fueron aprobados mu chos dictámenes sin discusión. La separación del Cuerpo de tres revisores veterinarios, así como la privación de dos meses de haber al arquitecto director de Fontanería y alcantarillas, por el suministrante del arrastre; las cantidades percibidas en las listas de Enero último por servicios en domingo quedáronse sobre la mesa. Se discutió bastante el voto particular a dictamen citado en último lugar. También quedó sobre la mesa el dictamen referente á la substitución de los carros de la carne que ahora se usan por los coches automóviles, y la celebración del oportuno concurso para este servicio. Pasó á la comisión para que la estudie la proposición del Sr. Cortinas para la apertura de una calle de 20 metros, que parta de la plaza de San Marcial, y pasando por la calle de Asturias, paseo alto del Rey, cruce por la calle de Figueras y termine en el paseo del Rey, frente á la estación del Norte. Se acordó por unanimidad un voto de gra cías al ministro de Fomento por su proyecto de puente sobre el Manzanares por el paseo de la Florida, y otro voto de gracias al Ayuntamiento de Valencia por sus atenciones con l.i representación del Municipio de Madrid, que ha ido á las fiestas. El alcalde ofreció al Sr. Largo Caballero que se obligará á l o s dueños de fincas á que establezcan barandillas en los tejados de sus ca sas, según disponen las Ordenanzas municipa les, y prometió acceder á los deseos del seño Fischer respecto de la recepción por los concejales de los materiales para las obras del Mxi nicipio. La sesión se levantó á las once.