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NUMERO 796 A B C VIERNES 9 DE AGOSTu DE 5907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 ANGERS 1, A CATÁSTROFE BE PONT. S DE CÉ ESTADO EN QUE OUEDARON EL PUENTE SOBRE EL LOIRA. Y EL TREN QUÉ CAYÓ AL RIO JPOR HABERSE ROTO EL PISO DEL PUENTE DE NUEÜTRO ENVIADO ESPECIAL 1 Fot. Branger. A B C EN PARÍS OS OBREROS Yo también, como CrisCastro días pa ESPAÑOLES tóbal de el Heraldo, como sados en Lodos los que desean sinceramente que la industria espalóla mejore y progrese, aplaudí con toda mi. alma las primeras disposiciones oficiales para enviar obreros á perfeccionarse en el extranjero. Aquéllas disposiciones fueron excelentemente acogidas por la opinión, que las aplaudió unánime, y hoy, al ampliarlas Un ministro subvencionando nuevas expediciones obreras, observo que merecen los mismos aplausos é idénticas alabanzas. Sé perfectamente que cuanto se escribiera en contra de la determinación gubernamen- fí tal no sería simpático á nadie; estoy convencido de qu 2 esta modesta crónica será, por muchos censurada. Y, sin embargo, no resisto á la tentación de decir lo que he po- Í 1 M dido observar respecto á este asunto de las u i t expediciones obreras. Porque yo aplaudí estas expediciones desde Madrid; hoy, desde Pa is, no sólo no las aplaudo, sino que las creo, contraproducentes, pues no darán jamás los. frutos que el gobernante se propuso. ¿Sabéis lo que ocurrirá con esos nuevos LOS SUCESOS- PE MARRUECOS y grupos de obreros que España envía al extranjero? Pues que los obreros demérito es- TETUAN. EN LA TIENDA DEL GENERAL MARR 0, QUI B. USHTA BEL BAGDAD JEFE caso olvidarán aquí, en los talleres, el oficio DE LAS FUERZAS QUE Ó PERAN CONTRA L RA 1 SUL 1. DE IZQUIERDA A DERECHA, que aprendieron de una manera, para ejer- SENTADOS, ÉL A D M I N I S T R A D O R Í D E LA MEHALLA, EL GENERAL BAGDAD EL JALJFA DEL GUEBBAS, MINISTRO DE LA GUERRA, EL- LEBBADY, BAJA D. citarla de otra distinta, con la ayuda de má- GONZÁLEZ CARCELLER, INTERPRETE DEL CONSULADO ESPAÑOLDE TETUAN, DE JOSÉ DE TETUAN: PIE, quinas y elementos que en los talleres espa- EN SEÜUNDO TERMINO, LOS OFICIALES DEL REGIMIENTO- ESPAÑOL DEL SERRALLO ñoles son aún desconocidos. Estos obreros, SRES. BORB ON. MAS Y ADELANTADO Fot. López Perrer. il volver á España, se habrán acostumbrado á trabajar en condiciones tan contrarias, que no se resignarán á vivir sin la división del trabajo, sin disfrutar de la higiene- de estas fábricas, sin ninguna de las ventajas de que aquí goza el operario. Esto por lo que se refiere al obrero rutinario, excelente y traba- jador desde luego, pero sin iniciativas, m aspiraciones, ni deseos de perfección. Xtos obreros buenos, los verdaderamente maestros, los que llütnan la atención en el taller ilon. de se presentan- -que entre los éspañoies hay algunos, -de esos despídanse ustedes ya ahora, cuando de España salgan, porque... ¡esos aó volverán! Y no volvenín porque ganando aquí jornales de 15, 18 y 20 francos diarios, no se les puede exigir que vayan á España á ganar cíete pesetas, trabajando más, teniendo que hacer el trabajo mal- -cosa que al buen operario, al que tiene conciencia de su oficio, disgusta y avergüenza, -y, sobre todo, quedándose estacionados para siempre, pues si ANVERSO Y REVERSO en los talleres españoles no hay todavía los DE LA MEDALLA DE LA H 1 SPANJC SOCIETY OF AMERICA FUNDADA POR MR. HUNTIGTON Fot. A B C. elementos que ya existen ca los extranje- ros, las modificaciones y perleccionamientos que se inventan constantemente, ¿cuándo llegarán? Esto sin i hacer hincapié en la poderosa razón del jornal, que es la que, indudablemente, convence al más patriota. Se puede querer, adorar á la patria, y entre un jornal de cinco pesetas en España, donde la vida del obrero es cada vez más imposible, y otro de 20 francos en París, donde la vida del trabajador, además de confortable, es económica, sin género de duda se opta por los 20 francos. Es decir, que el gobernante, con buenüeseo y miras elevadas, envía obreros á extraños países para que se perfeccionen: en, los diferentes oficios y lleven después á España el resultado de sus perfeccionamientos; pero como los obreros que verdaderamente valen se quedan en el extranjero, la industria ¡española no llega jamás á experimentar elbeneficio de estos adelantos, y se priva, además, de los operarios mejores, que al salir de la Península y ver que, en efecto, en el mundo hay más ¡no vuelven á ella! Se dirá que está todo previsto, que una serie de disposiciones garantizan al Estado, que éste se incauta de los jornales para reintegrarlos en España al final de la. pensión... No hagan ustedes caso... Yo podría citar algún ejemplo, y eso que aún no me ha sido posible en el escaso tiempo de que he dispuesto reunir los antecedentes y datos que me son necesarios para tratar ampliamente de este asunto, que sé habrá de merecer la antipatía y lá censura de muchos. pero que vale la pena de ser estudiado. ¿Es el perfeccionamiento, es el progreso, rios de fábricas y talleres, los patronos rutir narios, los que deben venir á estudiar los adelantos introducidos en el extranjero en las respectivas industrias que explotan. Bs á éstos á quienes interesa adquirir las nuevas maquinarias, lps modernos elementos. Son ellos los que tienen que aprender mucho viendo estas instalaciones, observando la disposición del trabajo y su división, y copiando, en beneficio del operario, los sistemas de calefacción, de renovación de aires, de higiene y de limpieza. O no hay lógica en el mundo, ó debían ser, los patronos los subvencionados para llevar á cabo estos estudios y realizar todas estas mejoras en provecho de los obreros. Y cuando esos infectos cubiles, pomposamente llamados fábricas, fueran lo que deben ser, cuando los talleres encerraran en sus naves la maquinaria y elementos hoy en uso en el extranjero, entonces sería llegado el momento de estudiar un sistema práctico para enviar periódicamente grupos de obre-