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N U M E R O 794 A B C MIÉRCOLES 7 D E AGOSTO D E 1 07. O C H O P A G I N A S EDICIÓN i. PAGINA 3 ss. VITORIA, LA FUTURA CATEDRAL MM. LOS REYES D. ALFONSO. DOÑA VICTORIA EUCENIA Y DOÑA MARÍA CRISTINA. EN EL SOLEMNE ACTO DE COLOCAR LA PRIMERA PIEDRA DEL NUEVO TEMPLO Fot. Gonzalo. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS E s costiimbre m u y española c u l p a r de todo al Gobierno que nos rige, sea el que fuere I os franceses han adquirido también la costumbre de echar la culpa de todo lo malo que les ocurre á los alemanes. Sobre todo en las cuestiones de Marruecos, üo hay quien les quite de la cabeza que cuanto sucede desagradable para Francia obedece siempre á inspiraciones de Alemania. Esto ocurrió cuando asesinaron los moros al Dr. Mauchamp y esto acontece ahora con motivo de los crímenes cometidos por los marroquíes en Casablanca. Y sm embargo, jamás como en la ocasión actual la Prensa alemana estuvo tan unánime, no sólo a i condenar los sangrientos sucesos, sino en aprobar las medidas de rigor que las Potencias signatarias del Acta de Algeciras adopten para vengar á las víctimas y garantizar las vidas de los europeos residentes en Marruecos. A ETERNA DESCONFIANZA I, a oficiosa Gaceta de Colonia, la National ¡Zeitungy el cancilleresco Lokalanzeiger excitan al Gobierno francés para que, de acuerdo con España é Italia, castigue los desmanes de los marroquíes, y él acuecdo de ocupar Casablanca se considera en el presente momento mucho más justifioado que el paseo militar á Ouxda realizado en Mayo por las tropas francesas. Pues á pesar de todo esto, todavía existe aquí quien dice que las dificultades de todas clases que en Marruecos surgen á cada instante obedecen á manejos de Alemania, y no es de extrañar que así piiénsen cuando periódicos muy importantes de París se complacen en alimentar insidiosamente estas suposiciones. Por eso todos los c ue atentamente siguen la marcha de la política internacional, cada éz que se habla de aproximaciones, de acuerdos diplomáticos, de inteligencias próximas entre Alemania y Francia, dudan de que puedan realizarse. Porque en el francés es tan grande la repugnancia, la aversión hacia los prusianos, que quisiera ignorar ba. sta que existen: Después de la guerra, y para justificar la seis obras nada más. El resto de su labor licatástrofe, l o s franceses exclamaban con teraria permanece ignorado, y autores como amargura: í ¡Ah! Si nous avions su ¡Si hubié- Habbeu, como Vedeking, como Fulda, son ramos sabido! Si hubieran sabido que Ale- absolutamente desconocidos. mania los conocía por haberlos estudiado Todo lo alemán tropieza aquí con dificullarga, detenidamente. Que los prusianos no tades, con trabas, con cortapisas, por esta ignoraban un solo rincón del país francés, repugnancia instintiva que existe en el franque habían estudiado la lengua, observado cés hacia sus viejos enemigos y que le ciega las costumbres, investigado todas las orga- hasta el extremo de no querer concederlos nizaciones; en una palabra, que conocían beligerancia. Francia mejor que los franceses... ¡Ah! Si E n cambio, en Alemania aquel estudio hubieran sabidoque de Francia comenzó á hacer la genera Han pasado treinta y siete años y el es- d o n de Bismark alcanza hoy su mayor gracarmiento doloroso del desastre no ha mo- do de perfección. I OS alemanes parecen esdificado gran cosa el estado de ignorancia tar paseando siempre una lupa inmensa soen que viven respecto del país vecijio. I a bre Francia y la conocen tan bien como su literatura alemana es casi desconocida en propio país. I a literatura francesa es famiParís; las obras teatrales resístense los direc- liar á todos; los nombres de los, escritores tores á representarlas; cada vez que una que más celebridad gozan en Francia, llenan obra de arte alemana figura en una Exposi- los escaparates de las librerías berlinesas, y ción, hay verdaderas batallas para discutir- el teatro francés se representa en los teatros la. Sólo han llegado á merecer los honores del Imperio casi al mismo tiempo que en los de la traducción media docena de autores de la República, porque pasaron ya aquellos alemanes modernos, de fama universal, y tiempos en que Sardou, para dar la autoriesto muy reducidamente. Sudermann, Haup- zación que u n teatro aiánán le pedía, á fin mann son conocidos en París por cinco ó de traducir una de sus obras, contestaba; LAS VICTIMAS DEL AUTOMÓVIL MR. VILLEMIN MR. MARTIN LE- THIMONNIER MR. METAYER LOS TRES AUTOMOVILISTAS QUE PERECIERON EN EL CHOQUE DEL AUTOMÓVIL SULTANE CON OTRO OCUPADO POR MRS. ROULLIER. FAUVAN, V LOS PERIODISTAS DE BURDEOS MRS. GEORGES AMIGES Y RENE HERBET. QUE TAMBIÉN PERECÍ ¿RON EN LA CATÁSTROFE Fots. Branse.