Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NUMERO 793 A B C MARTES 6 DE AGOSTO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 6 BARCELONA. LOS COROS CLAVÉ LLEGADA AL PUERTO DE LAS ASOCIACIONES EUTERPENSES DE CLAVE, DESPUÉS DE SU BRILLANTE EXCURSIÓN ARTÍSTICA POR VARIAS CIUDADES DEL MEDIODÍA Fot. Merletti. UN ARTICULO DE R. MAR N 1 A OPINIÓN- EN- Muestro querido amigo é ilustre colaboraANDALUC 1 A dor D. Francisco Ro 1 dríguez Marín está recibiendo muchas felicitaciones con motivo del artículo que publicó en A B C acerca del- bandolerismo andaluz. Entre otras, muy expresivas, hemos visto dos, una del- alcalde- y otra del secretario del Ayuntamiento de Estepa, que publicaríamos íntegras si la falta de espacio nonos lo impidiese. Entresacamos, no obstante, algunos párrafos de la de D. Juan Frutos, secretario del referido Ayuntamiento, porque los consideramos de interés, ya que Estepa es el pueblo donde Espa- ña entera tiene puesta su atención hace algún tiempo. Dice así: I,o s hijos honrados de este desgraciado pueblo venimos lamentando muy seriamente la injusticia con que se nos fustiga y el sambenito que se nos cuelga, por el completo desconocimiento de nuestras costumbres ó por miras interesadas en que se inspiran la mayor parte de esos trabajos, y al encontrarnos, por excepción, con uno tan completo como el publicado por A B C, no miento ni exagero un ápice al manifestarle que los vecinos de esta ciudad hemos sentido un. júbilo inmenso al ver pluma de tanta valía como la suya ocupada en la obra de caridad- de dar á cada uno lo suyo y encauzando una opinión tan extraviada como la de España entera cuando del bandolerismo se trata. Por ello, pues, ie debemos gratitud sin lí- labra el Sr. Vega, en nombre de los arquitecmites, y 5 ro me complazco muy cordialmente tos de Cataluña; Victoricypor Castilla; Mora, en significarle mi más entusiasta enhorabue- por Valencia, y Ansoleaga, por Navarra. na por ese trabajo meritísimo. Suspendida por pocos momentos. la sesión, procedióse en seguida á nombrar la Mesa del nitiva, designando para su presidencia á doti FTL CUARTO CONGRESO Alfredo Acebal, que es presidente de la Asocia NACIONAL DE ARQUI- ción de arquitectos de Vizcaya. Dióse lectura á las adhesiones recibidas, aprobóse por unanimidad el Reglamento del TECTOS TELEFONO POR Congreso, y á las once y media se levantóla BILBAO, 5, 12 Al. sesión. J- A las nueve de la mañana ha comenzado en Poco. después celebróse la inaugural. -la. Sociedad filarmónica la sesión preparatoria El salón, se halla muy animado, viéndose para el cuarto Congreso nacional de arqui j muchas señoras. Preside el gobernador y asisten también tectos. Nombróse presidente de la Mesa interina al otras autoridades. Después del concierto con que comenzó, el Sr. Landecho, representante de la Asociación Central, y acto continuo hicieron uso- de la pa- acto, hizo uso de la palabra el Sr. Acebal; quien BIBLIOTECA U A B C 326 LAS DOS BARONESAS 32? ir jff f Jet e lo rnru no 11 te 7i blar 2 e había reconoczdo elfi a co Mr Ferotmlat no insistió, y dijoc Todas las pociones administradas al barón de Tréves, procedían de la iainíacia de Godelot? -Xo, el Di d Harblay pieparó inucüas en su casa Tenéis algunas nociones de med cina, caballero? Ninguna... En lo que concierne ala ciencia médica, mi ignorancia es. abSülULct. -Está bien, caballero... CJna pregunta más, en otro género de ideas. ¿Suponéis que Mr. d Harblay pudiese estar enamorado de Mad. de Tréves? -No me atrevería á negarlo ni á afirmarlo. I a verdad es que se entendían á maravilla... Leonida estaba como mi pobre primo, ó quizá más aún, bajo la influencia del doctor. ¿Estabais presente cuando se habló delante de ella del accidente ocurrido á Mr. d Harblay en el bosque de Chantilly? -Allí estaba. ¿Dio señales de viva emoción Mad. de Tréves? -Se puso pálida como una muerta, y creí que se iba á desmayar. ¿No os sorprendió esto? -Un poco, pero creí que su turbación provenía del terror. -Tened la bondad de firmar vuestra declaración, después de la lectura, se entiende. Mr. de Nerville escuchó, firmó, salió del despacho é hicieron entrar á Pedro Lion. El ayuda de cámara no hizo sino repetir todo lo que había dicho Mr. de Nerville relativamente al frasquito. ¿Habéis asistido á alguna de las conversaciones de vuestro amo con el médico? -le pregunto él juez. -No, señor. En cuanto se concluía la cura, me retiraba. Habéis velado á Mr. de Tréves durante todo el curso de la enfermedad? -Sí, señor, excepto la noche de su muerte... El doctor me había dado orden de ir á dormir. ¿Erais vos quien presentaba al enfermo los medicamentos? -Sí, señor, casi siempre. ¿El doctor no se los administró nunca en persona? -Así sucedió más de una vez, señor. ¿Tenía el barón de Tréves muchas simpatías por Mr. d Harblay? -Mucha; tanta amistad le demostraba, que el doctor parecía á veces confuso. ¿Habéis advertido eso? -Sí, señor, sobre todo cuando mi pobre amo estrechaba la mano á nionsieur d Harblay. -Basta... No tengo nada más que preguntaros. A Pedro Lion siguió la doncella de I, eonida. Esta no sabía nada más que la joven baronesa lloraba con frecuencia y tenía á veces largas conversaciones con Mr. d Harblay. Este interrogatorio no duró diez minutos. -El juez mandó que hiciesen entrar á Santiago Habert y le dijo desde luego: ¿Sois mudo? Santiago hizo un signo afirmativo. Mr. de Ferouillat prosiguió: -Conozco, y mi escribano igualmente conoce, el lenguaje por señas que se usa en las escuelas de sordomudos... Voy, pues, á preguntaros; podéis responderme y os comprenderemos. -Preguntad, pues... -dijo Santiago empleando el lenguaje convenido.