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NUMERO 789 ABC. V I E R N E S 2 D E A G O S T O D E 1907. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N j PAGINA 3 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS 1 M US A V E R D E 1 absinthe. la musa ver de que Verlaine cantac. comienza á ser objeto de ui. a violenta catn 1 a exteruiinadora. ¿a fabricación y venta i mortal bebida han quedado terminanten, ite prohibidas en Bélgica, donde h a co 11. izado á regir hoy una severísima ley que castigará las infracciones con mano dura. También en París comienza á advertirse el propósito de emprender una cruzada contra el absinihe, y, por lo pronto, el Gobierno, aumentando considerablemente la contribución que grava los alcoholes, ha logrado que los fabricantes rebajaran 12 grados en los productos que elaboran. Algo es algo y no está mal para empezar, aunque más práctico resulta el pro ccdimiento radicalísimo empleado por los reaccionarios gobernantes belgas. Porque queriendo favorecer al consumidor francés, se le ha perjudicado notoriamente, ya que el que antes tomaba un absinthe, ahora, después de rebajado en fuerza el verde licor, necesita ingerir dos, de donde se deduce que los únicos beneficiados son los fabricantes y expendedores que venden el doble y realizan, por lo tanto, una mayor ganancia. Pero la medida adoptada en los Estados del rey Leopoldo debería ser imitada en estos dojninios de Clemenceau para atajar los graves daños que el abuso del alcohol produce. Son desoladoras las estadísticas recientemente publicadas, y justifican la alarma que han despertado en la opinión. Lacónicas y brutales las cifras, demuestran el creciente aumento de víctimas que hace el alcoholismo, y comprueban que el mayor consumo de alcohol proporciona niás numeroso contingente á los presidios, á los manicomios y á los hospitales. Las estadísticas hacen resaltar este detalle comparativo dolorosísimo: en 1865 consumiéronse en Francia 873.000 hectolitros de alcohol, y el número de atacados de enajenación mental por alcoholismo fué de 15.000; el 1902 el consumo de alcohol alcanzó la cifra de 1.735.000 hectolitros, y los casos de locura se elevaron á 58.800. No hablemos del tributo enorme que el alcohol paga al presidio, al hospital y á la clínica, pues en Francia, como en Alemania, la mayor parte de los encerrados en las cárceles son alcohólicos, y la casi totalidad de los enfermos que ingresan en los hospitales llevan padecimientos complicados siempre por los mortales efectos del alcohol. Pero si afortunadamente no todos los alcohólicos se convierten n criminales, en cambio el número de atacados de locura es abrumador, pudiendo observarse en los casos innumerables que á diario se registran todas las niuinces del pavoroso mal, desde el caso de locura furiosa á la simple manifestación monomaníaca. Aquí todos estamos locos! -dijo días pasados un magistrado, y hay que reconocer que tenía razón. Locos ó chiflados por culpa del alcohol, pues si bien es verdad que algunos no lo catan, resulta que y a sus señores padres bebieron por ellos y por sus hijos, legando á éstos los gérmenes del mal, del verdadero mal de este siglo del alcoholismo, plaga mil veces peor que la guerra y la peste. Lo cierto es que la alarma comienza á cundir y que para solicitar del Gobierno medidas radicales que combatan el peligro, formóse un comité que celebró u n mitin en el Trocadero hará próximamente un mes. Allí los oradores que en aquel acto tomaron parte señalaron el ejemplo (jue Bélgica acababa de dar y que Suiza s e dispone á seguir y acordaron iniciar una campaña de exterminio contra el alcohol. I, a noticia de la reunión soliviantó á los bebedores de absinihe que, temerosos de que les fuera prohibido s u p l a c e r favorito, acudieron en manifestación imponente á las puertas del Trocadero para protestar del acto que allí se estaba celebrando. ¿Creéis que aquellas masas de manifestantes jstaban en su sano juicio? ¿No es ésta ya una prueba evidente de vacilación, mental? Contemplando los pálidos rostros, las miradas errantes, los gestos y ademanes de aquellos hombres y de aquellas mujeres- -pues también cuenta con numerosas sacerdotisas el culto al verde licor, -observándolos atentamente, advertíase que ninguno estaba en la posesión de su juicio cabal, y luego, cuando á la terminación del mitin, se encontraron en la calle, frente á frente, enemigos y partidarios del alsohol, momentos hubo en que se creyó inminente una sangfrienta batalla. I locura de aquellos exaltados bebedores era cierta, indudable. Podrá ser pacífica en unos, llegará á ser furiosa en otros, se reflejará en las preocupaciones y manías de los más, pero no cabe duda que todas aquellas gentes debían estar repartidas en los maniaomios del Estado, porque mientras gocen d e libertad constituyen un serio peligro. Se comienza tomando u n día, como aperitivo un ajenjo para abrir las ganas de comer, y se concluye, años después, como Maille: descerrajándole dos tiros al presidente de la República. Y es siempre la locura alcohólica la que impulsa á estos desgraciados enfermos; locura que se resuelve trágicamente, ó locura pacífica que suele á veces resultar cómica. Al lado de un loco romo Maille, que h a podido llenar de luto á Francia, surgen todos los días locos muy graciosos. Un loco divertidísimo, si no abusara del absintlie, es ese criado negro que acaba de anojarse á la calle por un balcón buscando la muerte, á fin de no escuchar más á su ama, una cantante famosa que, contratada para ir á Reyvonth esta temporada, se pasa los días ensayando las óperas del ciclo wagnériano. Y el pobre negro, cuando le recogieron en la acera, oliendo á alcohol, rota una costilla y hecho u n a lástima, exclamaba llorando: Ajna francesa gritar mucho... Yo no poder resistir... Quiero morir para no oir cantar... Y no menos divertido es este pobre señor, que, casado hace apenas seis meses, presenta hoy u n a demanda de divorcio contra su mujer porque la infeliz ha comenzado á engordar, y al hombre, por lo visto, no le gustan gordas. Sí urgen esas medidas radicales y enérgicas CON EL MINISTRO DE FOMENTO A 1 frente del ministerio de Fomento se halla una de las figuras más discretas, más cultas y más serias de la política española: el señor González Besada. Seriedad y discreción son las dos notas dominantes en su psicología. El cuadro en que se mueve esta figura se halla en perfecta armonía con ella. El ministerio de Fomento no es u n ministerio político; dependen y trabajan en él hombres técnicos, profesionales. En estos días de verano, los anchos pasillos y salones están desiertos; reina en ellos una grata penumbra; dos ó tres ujieres dormitan recostados en un diván; nuestros pa. sos resuenan sonoros sobre el piso enserado. Vamos á conversar un momento con el ministro. ¿El señor es diputado? -pregunta un ujier que se despierta con sobresalto. -Diputado- -contestamos ligeramente. El ujier coge una llavecita, se llega hasta una ancha puerta y la entreabre. Permanecemos un instante indecisos y luego entramos. Estamos en un vasto salón, silencioso, limpio; no hay en él visitantes ruidosos, charladores; nada turba el profundo reposo; allá lejos, hay una amplia mesa cargada de libros y papeles; una ventana que abre detrás arroja sobre ella una luz tenue, y un señor escribe inclinado sobre los libros y papeles. Es el ministro; el ruido de nuestros pasos le hace levantar la cabeza. Se yergue, sonríe, nos tiende la mano y nos indica un sillón colocado junto á la mesa. Y comenzamos una rápida charla. La política ha quedado estos días estivales en una calma profunda; no distrae el Parlamento la atención y las energías de los consejeros de la Corona; ahora es cuando un ministro como el de Fomento puede preparar reposadamente sus planes y sus estudios para un porvenir próximo. -Mi preocupación- -dice el Sr. González Besada- -son los caminos y el agua. No puede haber prosperidad en un país sin estos dos elementos primordiales, esencialísimos. En España esta obra de construcción nacional está por hacer. En cuanto á las comunicaciones, sería muy fácil demostrar que mientras hay unas pocas regiones privilegiadas, existen otras que carecen en absoluto de caminos. Multitud de pueblos tenemos á los que sólo se puede llegar por sendas de arrieros; en no pocos de ellos, el correo no se recibe sino dos ó tres veces á la semana. Y esto es absurdo é injusto; los que vivimos en las grandes ciudades no podemos tener idea de esta situación en que viven estos compatriotas nuestros. Es preciso- -y este es mi propósito- -construir una red extensa de caminos vecinales. El camino facilita la comunicación de pueblo á pueblo, de región á región; muchas diferencias, muchos antagonismos que existen, entre unos y otros moradores de las regiones, se borran, desaparecen; las gentes se conocen megor, aprenden á comprenderse y tolerarse; los frutos y productos de la tierra son porteados de una parte á otra fácilmente, y los intereses comerciales, recíprocos, mutuos, hacen nacer una más honda raigambre de aíecto y de estimación. No queramos que nuestra país permanezca en su estado actual de pobreza y de incultura, y si no lo queremos lo que ante todo, debemos procurar es este conocimiento mutuo, este cambio é intercambio entre los naturales de nuestra tierra, éste ir y venii fácil, cómodo y rápido, de pueblo á pueblo y de comarca á comarca. Hablaba el Sr. González Besada con la palabra fluida, limpia y sencilla en él característica; este ministro es uno de esos hombres recogidos en s í reflexivos, s i l e n c i o s o s que comienzan profiriendo algunas palabras de cortesía, de afabilidad, y que luego, poco á poco, ganada la conñanza, degan correr fluido su pensamiento como el agua de un hontanar. -El segundo de los elementos de p r o g r e s o decía el Sr. González Besada- -es el agua; consecuencia correlativa, ineludible, del agua, es el árbol. ¿Para qué ocultarlo? Todos sabemos el desvío, por no decir odio, que en España se tiene al árbol. E s y a una cosa histórica, tradicional; á últimos del siglo xviii, un ministro español, pero de nacionalidad irlandesa, don Guillermo Bowles, hablaba de ello en su Introducción á la geografía física de España; D. Fermín Cabellero se lamenta del mismo achaque en su Población rara los viajeros ingleses que han viajado por nuestro país, notan la misma particularidad y llegan á decir como Ricardo Ford en su Manual para viajeros en España que no poseemos la percepción del paisaje y ue estamos animados de u n a singular antipatía á los árboles Podía haber exageración en algunas de estas afirmaciones, pero en el fondo de ellas existe u n matiz de verdad. Y lo lamentable no es que aquí h a y a este desvío hacia el árbol, sino que, lo que es peor ó por lo menos tan malo, lo que es u n desdichado complemento de este desvío: existe también en algunos parajes la creencia de que el agua no es buena para la tierras, las pequdica. Jovellanos, en su Informe sobre la ley agraria, habla de esto, y en trabajos más recientes, en algunas publicaciones hechas por los encargados de confeccionar el mapa geológico de España, se puede ver cómo muchas antiguas obras de irrigación han sido abandonadas y cómo otras nuevas, han iracasado, á pesar de su evidente utilidad. Ante este doble y f esto prejuicio, ¿qué es lo que hemos de h oer? Poner todas nuestras energías en vencerlo. El agua es necesaria para la tierra; la intensidad y el perfeecionaoniento de ciertos cultivos lo requiere. Pero no tendremos humedad en la tierra, no lograremos represar y desparramar el agua que caiga, no conseguiremos que nuestros ríos marchen lentos en sus orígenes, si no tenemos árboles, si n o cubrimos de extensas manchas forestales montes y llanuras. Esta es una obra de educación nacional; al lado nuestro, en Francia, comienza á adquirir un gran desarrollo lo que allí se llama el ahorro forestal, es decir, la plantación de árboles que un niño hace con sus ahorros y que al cabo de los años, cuando este niño es hombre, y el árbol es grande, le produce más de lo que empleado en cualquier otra cosa le hubiera producido el d i ñero invertido. Esto en cuanto á la repoblación forestal; respecto al cambio de los Siltivos, á KINDELAN EN VALENCIA MANIFESTACIÓN ENTUSIÁSTICA TRIBUTADA AL FAMOSO AERONAUTA (x) CUANDO SALÍA DE LA ESTACIÓN EN EL CARRUAJE DEL GOBERNADOR CIVIL Fot. Pastor. contra el verde licor, y conviene divulgar el ejemplo que dan hoy los belgas desterrando de su reino la musa que Verlaine cantara... Urgen esas medidas contra el alcohol... Las demandan el hospital, el presidio, el manicomio y esas infelices mujeres, mártires del hogar obrero, bárbaramente inmoladas todos los sái hados en los altares tabernarioá... JOSÉ JUAN CADENAS París, Julio. LOS UNIFORMES MILITARES Y ha publicado el Diario Oficial de Guerra la anunciada Real orden dirigida al capitán general y relativa á los uniformes militares. Dispónese que se remitan á Capitanía tres modelos de gorra para uso de la tropa en paseos, marchas, maniobras y operaciones de campaña, presentados por el coronel de Infantería D. Joaquín Linares, á fin de que se construya el número suficiente para que sean ensayadas por una compañía del batallón Cazadores de Figueras, uü escuadrón del regimiento de María Cristina, y una batería del 4.0 ligero de campaña, en cuyos modelos deberán hacerse las modificaciones propuestas en el acta que se remitió al mir- sterio con fecha de 18 de Marzo último. Están muy adelantados los trabajos prelimi- nares para llevar á cabo los ensayos de u n nuevo vestuario y nuevo equipo del arma de Caballería. El uniforme será de color gris verdoso, sencillo y cómodo. El cubrecabezas n casco ligero, que llevará en su parte superior como remate un león. En cuanto á la montura, entre los modelos examinados, el que parece que ha agradado más es el sistema GuiUaume. Pronto se uniformará y equipará una sección de uno de los regimientos de la división de Caballería, que por carretera, haciendo prácticas propias de su arma, marchará á i S a n Sebastián. QUINCE SOLDADOS FUSILADOS POR CABLE NUEVA YORK, 3 l II N. TTelegramas de Guayaquil anuncian que los 15 soldados condenados á muerte por la conjuración fraguada contra el presidente Alfaro, hau sido fusilados el día 29, ocho por la mañana y los siete restantes por la tarde. Nueve soldados han sido condenados á trabajos forzados. E 1 Gobierno ha descubierto una nueva conspiración en Quito. Los jefes del movimiento han huido de la capital y se han refugiado en Guayaquil. EL EXCMO. SR. D. ERNESTO HINTZE RIBEIRO EX PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS DE PORTUGAL FALLECIDO AYER REPENTINAMENTE