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NUMERO 788 A B C. JUEVES! DE AGOSTO DE 1907 PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 Tercera carrera. Militar. Pesetas 2.000. Disancia, 2.000 metros; matrícula, 100 pesetas. Cuarta carrera. Criterium. Pesetas 3.000 al rimero y 500 al segundo. Distancia, 2.000 meros; matrícula, 175 pesetas. Quinta carrera. Steeple chase. Pesetas 2.000. Distancia, 3.000 metros; matrícula, 100 peetas. Segundo día: Primera carrera. Velocidad. Un objeto de arte y 1.000 pesetas. Distancia, 1.000 metros; matríula, 50 pesetas, Segunda carrera. Handicap precoz. Pesetas 000 al primero y 500 al segundo. Distancia, 60 metros; matrícula, 125 pesetas. Tercera carrera. Guipúzcoa. Pesetas 3.000 a i rimero y 500 al segundo. Distancia. 2.600 me ros; matricula, 150 pesetas. Cuarta carrera. Militar desaltos. Pesetas 1.000 al primero y 250 al segundo. Distancia, 2.500 metros, matrícula, 50 pesetas. Quinta carrera. Steeple chase. Pesetas 2.500. Distancia, 2.500 metros; matrícula, 125 pesetas. Sexta carrera. Saltos. Pesetas 2.500 al p r i mero y 500 al segundo. Distancia, 3.000 metros; matrícula, 125 pesetas. Tercer día: Primera carrera. Saltos. Premio, 1.500 pesetas. Distancia, 2.500 meteos; matricula, 75 pesetas. Segunda carrera. Gentleníen riden. Premio del Club Cantábrico: u n objeto de arte. Distancia, 1.600 metros; matrícula, 100 pesetas. Tercera carréía. Gran handicap de steeple. Premio, 5.000 pesetas al primero y 500 al s e gundo. Distancia, 3.200 metros; matrícula, 250 esetas. Tercera parte. La ronet d Omphafa Saint Sáéns; preludio y muerte de Iseo, Wagíier; marLa marquesa de Scrailache vino ayer á Ma- cha de las bodas de Eísueño de una noche de verano, Mendelshon. drid, desde La Granja, en su automóvil. Y la presentación de la simpática é incompaRegresará mañana á aquel Real Sitio. rable artista Elvira Agustini, cuyo contrato En esta semana saldrán: para Cauterets, la termina el- domingo próximo, día que hará su condesa viuda dé Torrejón; para Biarritz y despedida del público. Dax, la condesa viuda de Xiqueua, y para San Sebastián, la marquesa de N ajera. En San Sebastián se encuentra gravemente enferma la respetable señora viuda de Bergia, madre política del senador vitalicio D. José de la Presilla. Ha subido al cielo el niño José María Azopardo y Ferreras, hijo del diputado á Cortes y juez municipal del distrito de Palacio del mismo apellido. Enviamos á su familia nuestro sentido pesame. Se anuncian en estos días varias expediciones en automóvilpara distintos puntos del Norte. Los condes de Jrieredia- Spínola saldrán para Bilbao, acompañados por el duque de TamaxheS y su hijo el marqués de Campollano. -El hijo del marqués de la Romana saldrá también en automóvil. Le acampanarán los hijos de los duques de Granada deEga, que se dirigen á Zarauz. donde se reunirán con sus padres. En su automóvil ha salido para Solares don Gustavo Morales. Hemos recibido la visita de D. Eusebio Calco, padre de la señorita á quien salvó de una DE SOCIEDAD NOTAS MU NI Cl PALES p l transporte de la carne. La comisión de Policía urbana se reunió ayer é hizo suya la moción del alcalde, encaminada á niunicipalizar el servicio de arrastre y reparto de la carne. En dicha moción se propone el cambio dé tracción animal por tracción mecánica. Se abrirá concurso por quince días, una vez aprobado el dictamen y obtenida de la superioridad la excepción de. subasta, con el fin de que el nuevo servicio comiénse muy pronto. El contrato será por diez años, y pasado este tiempo, todo el material pasará á ser propiedad del Ayuntamiento. El número de coches- automóviles será de 11: los cinco primeros deberán estar dispuestos los dos primeros meses después de firmado el contrato, otros tres al siguiente mes, y quince días antes de la matanza de ganado de cerda presentará el contratista los otros tres coches. Cada coche podrá transportar 36 vacas y. 80 reses. p O P L A S DEL JUEVES. v ¡DISGREGUÉMONOS! La gente es m u y tonta; no tiene tadero. Aquí hemos quedado los que no podemos, por esto ó por lo otro, por lo otro ó por esto, ir á tomar aires á montes ó puertos; y como caldean los rayos de Febo, hace algunos días vivimos friéndonos. l Pues bien, cuando llega la noche, y el suelo despide oleadas ardientes, de fuego, las gentes se agrupan en sitios estrechos, formando en las calléis montones d e cuerpos, Ó en filas compactas pasean, haciendo de muías de noria, Y despacio y en serio. en campos abieftQS, en grandes llanuras y én bosques espesos, rompiendo cotj suave rumor el silenció, la brisa se pierde soplando en. desierto. Ya es cosa sabida que el buen madrileño, que goza en su casa caricias de insectos y pasa en el horno dos meses y medio quejándose en vano, sudando y gimiendo, en cuanto le ofrecen un poco de fresco, se marcha á Rosales, se va á Recoletos, se mete en un cine, se sube á un cangrefo, se funde en la masa, y en poco terreno se aplasta, se estruja, defiende su puesto, que es una caldera de Pedro Botero. La gente es muy tonta, ¡qué diantre! Pudiendo correr en dos leguas sfyjjueve en dos metros; buscando aire puro que oree los cuerpos se aprieta y se ciñe mezclando el aliento, y allá en las afueras en campos abiertos, en amplias llanuras y en bosques espesos rompiendo con suave rumor el silencio la brisa se pierde soplando en desierto. SiNBíia DEUSAPC lanares. Los coches serán metálicos, no excederán de una longitud de seis metros, tendrán doble techumbre é irán perfectamente ventilé dos y en condiciones de que la carné esté aislada y en perfectas condiciones. Bajo el pescante del conductor irán guardadas las blusas de trabajo de los mozos descargadores. Dichas blusas serán de dril impermeabilizado; con capuchón y cinturóh de c u e r o muerte cierta en la playa de Deva el hijo de la condesa de Lersundi, D. Fernando del Valle, de cuyo heroico comportamiento hace dicho señor las mayores ponderaciones. En el salvamento el primero sacado del mar fue uno de los bañeros y después la señorita de Calvo, que estuvo á punto de ahogarse, no por imprudencia sino por impericia del bañero que la acompañaba. Y allá a las afueras, LOS DIRIGIBLES ALEMANES OR TELÉGRAFO ÓERI- ÍN; 3O, I O N las siete de la mañana se ha elevado el globo dirigible alemán, encaminándose. después de ejecutar varías maniobras, hacia la Koenigsplaz, donde se encuentra el Reichstag. Luego de dar la vuelta á la columna de la Victoria, estuvo el globo en la avenida de los Tilos y dio también la vuelta varias veces al castillo. Seguidamente dirigióse hacia la puerta de Brandeburgo, y, por último, regresó á la Jungfernheide. La maniobra duró más de una hora. Ocupaban la barquilla el capitán Sperling y el ingeniero Basenach. El dirigible ha vuelto á sanr por la tarde, ha hecho el mismo recorrido y se ha dirigido luego al ministerio de la Guerra, dando la vuelta al edificio. A Estos mozos y los conductores llevarán traje y gorra azul en invierno y d e dril en verano. El precio del transporte: será idéntico al que rige ahora. v. A l a moción- acompaña un modelo hecho por el Sr; Bellido. I a prestación personal. r B i i breve comenzará Ser aplicada la prestación personal en Madrid, á manera: á é ensayo. 7 O La medida se dirige principalmente recoger toda esa gente maleante y mendicante que infesta como plaga la capital. Los mendigos de profesión, los vagos sempiternos y los quincenarios, serán los primero? que con s u esfuerzo personal ayudarán en ios tajos del extrarradio á poner aquellas calles en condiciones de ser transitadas. En los mismos tajos se instalarán tiendas de campaña para que los trabajadores forzosos pasen allí mismo la noche. Se les facilitará comida y el importe de ésta será pagado por los obreros de ocasión en trabajo en las obras munidipales. En los tajos habrá la suficiente vigilancia de Guardia civil para evitar posibles protestas contra el trabajo. DE INDUSTRIAS p l viernes próximo se verificará el acostum brado Concierto, dirigido por el eminente maestro D. Ricardo Villa, con el siguiente programa: Primera parte. Fantasía húngara, Burguidn; Polonesa de concierto (primera ez) J. M. Tora; Alkgreto de la 8. a sinfonía, Beethoven Segunda parte. Escenas defería (cuatro partes) Usenet Cuarta carrera. Gran premio de San Sebastián. ro. 000 pesetas al primero y 1.000 al segundo. Distancia, 2.500 metros; matricula, 500 pesetas. Quinta carrera. Gran handicap de potros. 5.000 pesetas. Distancia, 1,600 metros; matrícula, 250 pesetas. Y sexta y última carrera. Consolación, 1.506 pesetas al primero y 500 al segundo. Distancia, í. 600 metros; matrícula, 75 pesetas. A los citados premios hay que añadir u n a magnífica copa de plata regalada por el duque de Tovar, presidente del Comité. Constituyen éste, bajo su presidencia, los vicepresidentes marqués d Arcarques y conde de Santa Cruz de los Manueles; D. Celso Artüéntia, tesorero; D. Alfonso del Perojo, secretario; Mr. Pierre Lassale, conde G. de Mohtebeilo, conde J. de Madrón, D. Romualdo García, don Luis Barrios, D. J. Manrique de Lara, D. José Duarte, D. Joaquín Ninando, D. Carlos ftlhig 5 n, D. Alfonso Ruiz de Grijalba y D J u a n Jordán de ürriés y Patino. Por los datos publicados sobre los premios, por la valía de los distinguidos sportsmen que constituyen el Comité y por el numeró y calidad de las suscripciones anunciadas se puede asegurar que las carreras de la capital de Gui 1 AS CARRERAS D E El deporte hípico h púzcoa serán este año u n Tentadero aconteci -s- ndmiirido Sa: adquirido en S a n miento sportivo. SAN SEBASTIAN Sebastián carta de naturaleza y buena prueba de ello es que este afto antes del Concurso hípico se verificarán unas carreras de caballos organizadas por el San Sebastián Turf Club, á las cuales acudirán La más afortunada es lanúm. 42, Puerta del Sol, 13, muchos caballos de- las más afamadas cuadras los premios que del extranjero, del Mediodía de Francia, espe y lo justificasortoomuchos rendid el grandes 2.o y está dando. Kn el pasado premió tres cialmente. de 3.000 ptas. y en el de ayer ha vendido el 3.o, númeLas citadas carreras se verificaran los día ro 16.678, volnte billetes anteriores y posteriores al 14, 16 y 19 de. Agosto, con arreglo ü r- ñguient mismo, el posterior al premio grande núm. 28.411, y toda la docena hasta el 20, y varios de 1.600. 1 admiprograma: nistrador, E. Gareaga, remite billetes á provincias Primer día: extranjero. F imera carrera. Devenía for Qpg setas) Peseta- T. jqp. al primero, i.6o Ningún refresco produce tan bue metros; f aminorar las fuezasdigestivas como lar ¿todois los oegunua airera. Precoz. Pesetas 2.000. Dis c a r ó ó i i i c a- A r t i g u e s de uso genera UUD tanda, QOO metros; matrícula, 100 pesetas. países cálidos. NOTAS DE SPORT LOTERÍA BIBLIOTECA BE A B C 316 LAS DOS BARONESAS 313 ore honrado, incapaz de cometer una acción dudosa, cuanto más un acto Criminal! Ha asistido á mi marido con interés sin límites, con celo jamás desmentido. Mr. Ferouillat se mordió los labios, y su írente se -Tened la bondad de sentaros, señora- -dijo con tono seco. Leonida se dejó caer en la silla. Él juez prosiguió: -No os pido que defendáis aquí la causa del actísado; eso será obligación de Su abogado. Os pido que respondáis sencillamente á las preguntas que voy á dirigiros. -Estoy dispuesta. ¿A qué época se remonta la entrada del Dr. Luciano d Harblay en ei chatet de Lamorlaye como médico de Mr. de Tréves? -Al fin del pasado mes de Julio. El día que taismarido fue mordido portin perro rabioso en el castillo de la Reine- Blanche, el Dr. d Harblay se hallaba por casualidad en el lugar del accidente. Hizo la primera cura á Mr. de Tréves, después de haberme salvado la vida con peligro de la suya. ¿Si 1 juez de instrucción no se hubiese encontrado á la sombra, B. ubiéranse visto de repente brillar sus ojos entre los párpados medio cerrados- ¿Luciano d Harblay os ha salvado lá vida? -exclamó. -Sí, señor. ¡Esto es monstruoso! ¡Estoy loca... Acusarle yo! ¡Si yo que le amo le acuso, los demás le condenarán! Diez, veinte, cien veces seguidas repetía: ¡Es inocente... Lo sé, lo adivino, estoy segura de ello, nolo quiero dudar. Esto se decía Leonida, pero la duda volvía. Mad. d Harblay vivía con la esperanza. Había ido á Beauvais para ver á sú hijo, pero tropezaba con una consigna no menos inflexible que las puertas dé la prisión; Por oid n del juez de instrucción, nadie podía ver ai procesado. Con el corazón oprimido y los ojos llenos de lágrimas tomó otra vez la pobre madre el camino de su casa; pero no se dejaba abatir. ¡Estoy segura de su inocencia! -se decía. ¡Dios, que es la suprema justicia y la suórema bondad, no le dejará condenar por el crimen dé otro... LXV 1 O antiágo Habert, desde los últimos acontecimientos, no era ni su sombra. Tan vigoroso en apariencia hasta entonces, á pesar de sus cabellos blaa eos, parecía ahora un anciano encorvado por los años. Pasaba en los bosques las tres cuartas partes del tiempo; caminaba siempre Düscáhdo la solución de un enigma insoluble, perseguido por la idea fija de salvar al hombre que amaba á Leonida. El juez Mr. Ferouillat tenía motivos serios para llevar con lentitud el sumario. Quería seguir una línea de conducta que le había dado buenos resultados en muchas ocasiones, es decir, interrogar á todos los testigos antes de medirse cuerpo á cuerpo con el acusado, y tener en la mano de este modo armas terribles. Habiendo terminado el estudio de los papeles que contenía el acta dé los médicos y los informes de los agentes, ya nada le impedía obrar y mandó exhortos á los testigos. La lista de los que estaban designados como tales era larga. Comprendía á: Leonida de Tréves. La baronesa Germana dé Tréves. Jorge de Nerville. Santiago Habért. Pedro Lion, el ayuda de cámara de Max. Mad. d Harblay. El boticario Godelot El guarda Brigad. El notario Emilio Auguy. El Dr. Piedagniel. El Dr. Marais. El médico de Senlis. ¿De q u é manera? -Arrojándose entre el perro rabioso y m i persona y matando i al animal con el estoque de su bastón. i l i; i, -Teniendo Mr. d Harblay un arma en la mano, pudo haber salvado á vuestro marido como os salvó á vos. -No podía- Antes que le fuera posible socorrernos, él barón de Tré- Ws jrar había sido mordido. ¿Conocíais á Mr. Luciano d Harblay antes de ésta catástrófei -No. N o le habíais visto nunca? -Nunca. ¿No le hsibíais encontrado siquiera en las cercanías de Lamorlayeí- -Tal vez le habría encontrado sin fijarme en él. ¿Cauterizó la herida del barón inmediatamente? -Si, señor. ¿Aquella tarde misma se presentó en el ehalet, y después volvió siempre? -Asi es... Mi marido tenía plena confianza en él. ¿No tenía la familia de Tréves s u médico particular desdé veinte o veinticinco años antes? -Sí, señor; el Dr. Piedagniel. ¿Mo íué llamado? Sí, señor; mi suegra le mandó buscar á la mañana siguiente. ¿Entonces se convino con Mr. Luciano d Harblay, respecto al trataíBien- to que había de seguirse con el herido? -No, señor. -Porque no pudieron ponerse de acuerdo. ¿Por qué?