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NUMERO 781. A B C. JUEVES 25: BE JULIO DE 1907. O HQ -EDICIÓN i PAGINA- VALENCIA. EL CERTAMEN MUS 1 CÁLEN LA PLAZA DE TOROS LA NOTABILÍSIMA BANDA DE LA GUARDIA REPUBLICANA DE PARÍS, QUE CON SU PRESENCIA HA DADO EXCEPCIONAL ÍNTERES AL CERTAMEN famación contra la casa altidida, propalando la falta de. peso en, el artículo y la escasa mo- ralidad, en sentir del periódico, de los indus; triales. Ni corto niperezoso, el fabricante en cuestión acudicia los tribunales, se celebró el juicio, y el ter. cero y último día de éste el encargado de representar al periódico sé mostró conforme con los hechos imputados, y tuvo que avenirse al pago de las costas. ¡Cualquiera emprende ahora campañitas sensacionales! Fot. Barbera LA TEMPERATURA zadó ¡al fin! de lo qué algunos periodistas imaginación excitable han calificado de ola de calor único signo por elqué en la realidad nos hemos podido enterar en Londres de que estábamos en verano. Con la única excepción de estos calores y á inesperados, hemos tenido una temperatura realmente invernal. Las regatas de Henly, verdadera fiesta nacional que todos los años se celebra en uno -Bufante la; pasada del os nías encantadores y deliciosos parajes consuelo sin duda de: l s 4o ndihenses, que nos semana hemos go- del Támesisr. h. an: estado. désiertas este. año á podemos cpng. r, atular d e tal fenómeno; púéS consecuencia del: Mo, sí, del frío y de la. humedad. Igual ha acontecido con todos los espectáculos que se celebran al aire libre, y los pocos espectadores que á ellos han asistido, han dado prueba de una heroicidad increíble. Se h a notado también este verano la ausen- ¡cia de las moscas, y un eminente higienista inglés, sir James Crichton r Browne, lo atribuye al excesivo frío, añadiendo á este juicio, para sin moscas- desaparecerán muchas enférmeda- des que se adquieren p o r el contagio dé los molestos insectos. Y es lo que decimos los habitantes de l a g r a n Metrópoli: ¡Venga el verano con los calores que por clasificación le corresponden, aunque vengan 1 también; acompañados d e infecciones y- de moscas! V W. A. c. BIBLIOTECA DE A B C 298 LAS DOS BARONESAS 299 -La época es bien rara para un viaje de placer. -No se trata de eso, caballero; mi hijo ha sido llamado por una eníerma. ¿Cómo se llama esa enferma? Esta pregunta desconcertó á Mad. d Harblay. Al responder la verdad, ¿no iba á comprometer á, la mujer que, Luciano amaba y á causar verdadero perjuicio á los intereses amorosos de éste? Tal vez. -Pero mentir á magistrados, á representantes de la ley, encargados de una misión que ignoraba, podría ser aún más peligroso. La turbación de la anciana señora no pasó inadvertida al procurador de xa República. -Os he preguntado el nombre de esa enterma- -prosiguió éste con tono severo. Después de una segunda vacilación, Mad. d Harblav respondió- -La baronesa de Tréves. Los magistrados cambiaron una mirada rápida- ¿Debe volver pronto vuestro señor hijo? -Lo ignoro. ¿No. os escribe? -Sí, señor, me escribe, pero en su última carta no me hablaba de su vuelta más ó menos próxima. ¿Cuándo ha marchado? -Pronto hará un mes. -Esto basta, señora... Esperaré la vuelta de Mr. d Harblay. ¿GÓn qué jmótivo- teníais necesidad de verlo, caballero? -se atrevió tímidamente á. preguntar la pobre- madre. -iTengo: -necesidad de sab er de una- manera precisa, si Mr. de TréveSj áquien- asistía, y que. había sido mordido por un perro rabioso en los. estanqu. es dé Cqmmelle, ha muerto de una; crisis de hidrofobia ó de otra enfermedad. de ó t r o í g é n e r o v fll salir del cementerio Mr. de Nerville, volvió directamente al? chalet de La- morlaye. La baronesa le esperaba con impaciencia en elsaloncito, dondeel ayt: da de cámara permanecía de pie délantede ella. Al: verle 7 entrar, exclamó: -Ven pronto... Te esperaba con ansió ¿Porqué, querida tía? -Para decirte lo que acaba de contarme Pedro Lion i- ¿Algo qae tiene relación con lo que nos ocupa? -Sí, y de la mayor importancia. ¿Y b i e n? ¡Y bien! al oír hablar de la posibilidad; de un. crimen cometido en la persona de Max, Pedro ha tratado de reunir, sus recuerdos, y acusa... -No, no, señora baronesa- -interrumpió el criado. -Yo no osaría acusar sin pruebas; pero lo que he 1 visto me carece- ahora extraño, y me hace suponer muchas cosas... í ¿Qué habéis visto, pues, mi buen Pedro? -preguntó Jorge, que creía adivinar aquello de que se trataba. -Horas antes- de la inüerte del señor barón, el Dr. Luciano d Harblay me envió á buscar mantas Guando entraba en el cuarto con cilas, vi al doctor qué mezclaba en érmedicaráento de mi pobre amo algunas gotas del contenido de un frásquito que; hizo desaparecer apresuradamente. 5 Jorge respondió con frialdad: Vgíl resultado- inmediato de esta respuesta- evasiva fue el disipar las vagas- inquietudes; de Mad. d Harblay. Sésihtió aliviada, y r. espirando njás; libremente, preguntó: ¿Será preciso que hable á mi hijo de vuestra visita en mi próxima carta? -N: 6: hay: inconveniente. -Yo entraba por otra puerta al mismo tiempo que vos, y el hecho que seña íáis me llamo la: atención, pero eso no prueba en manera alguna que el doctoi Luciano d Harblay haya envenenado á mi primo... Eso no prueba absolut. imente. nada... No se podría basar sobre semejante hecho una acusación seria... Es sospechoso; y nada más. ¿La información principal por la justicia va sin duda á continuar, señor? -Ciertamente va á continuar. -Si mellaman paradecláraf ¿qué es lo que debo decir? -La verdad entera, nada más que la verdad: El áymda de cámara se, inclinó y salió. -No te comprendo, querido Jorge- -dijo la baronesa cuando se encontró sola con su sobrino. -Tú eres el primero que has acusado al Dr. d Harblay y ahora pareces defenderle. -Es para hundirlo más cuando llegue la hora, pues su culpabilidad no es dudosa. Todo le designa como el enverienador; ylas pruebas no faltarán. í 7o t. éngái cuidado, tía. Todavía no hemos- ¿sUiSa -áA; chalet de Lamorlaye. Sín- embargó; la voluntad de Leonidá. -r- Sé acerca el momento- en qué Leonidano tendrá voluntad pregutó Pedro. ¿Debo. decirle. que: se presente á v o s e n c u a n t o llegue? -Seliará caballero. 1! -Es inútil; únicamente que se tome la molestia dé avisarme su llegada i; v. V El magistrado saludó á Mad. d- Harblay. y, volvieron, al carruaje. Yoiespefába- la orden; de poner los sellos en casa del doctor- -dijo el juez d f e p á z -Hubiese sido grave falta... Lá. -máSré se 16 escribiría, al hijo... Sí es culpable, tendríabuen cuidado. derioentrar- en Francia y. marcharse, á América... Ma d. d Hárbrajr seguramente. no ésjcómplice. y la. h. ede Qiieut ido. No. sospe- chaíudo- nada nos dejará enlibérJad: d, e: óÉrar. Jüücfmente tomareBios- precait- ciories... Desde mañana se instalarán en Coye dos agentes provistos de la orden deiprisión... En el momento en que llegue el doetor e- apoderarán de; su persona y lo llevárárial Xribunal sin dejarletiempopara que ponga los pies en su casa. En cuanto llegue á Beauvais daré las órdenes.