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NUMERO 778 A B C. LUNcS 22 DE JULIO 0 E 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 JEREZ DE LA FRONTERA. CATÁSTROFE EN UÑA FABRICA DE AGMARDIENTES RUINAS DEL EDIFICIO QUE OCUPABA LA FABRICA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, DESTRUIDA A CONSECUENCIADE t A EXPLÓSÍON- DE UNA CALDERA. K LUGAR QUE OCUPABA LA CALDERA. EN EL ÁNGULO SUPERIOR IZQUIERDO ÉL RETRATO DEL SOCIO INDUSTRIAL DE LA FABRICA, DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL D. ANTONIO ATANÉ. MUERTO E N EL SINIESTRO Fot. Jñonzílzx Lozano, MAT 1 CA ga de nuevo a l a Prensa á convertir las miradas hacia esa magna reunión de diplomáticos que sestean cómodamente en La Haya, comiéndose las dietas de sus respectivos Gobiernos. Y se irán ustedes convenciendo de que mis pobres profecías se cumplen una por una. También yo quiero darme tono de profeta. No harán nada práctico porque nada pueden flacer los señores diplomáticos reunidos en, La Haya, pero si, además, los hubieran ustedes visto como yo, dándose tonp é importancia y pasándose los días enteros sin. tropezar ni por casualidad con una idea, se convencerían ustedes deque es tiempo perdido el que se consagra á las deliberaciones de esta segunda Conferencia de la Paz. Ahora ha sido el delegado chino el que ha sometido á la Asamblea una cuestión verdaderamente original. Convenidos los términos en que han de hacerse las declaraciones dé guerra, antes de la ruptura de hostilidades, elministro chino se ha levantado y ha dicho: Bueno. Y si después de declarar la guerra una nación á otra, ésta se niega á guerrear, ¿qué pasa? 31 asunto es düícil, pues es el mismo caso del espadachín que desafiara á un- infeliz que no supiera esgrima y por lo tanto se, negara á acudir al terreno. Los libros, de Caballería lo descalificarían, naturalmente; pero nos hemos enterado ya de qué se puede vivir muy bien y continuar siendo personas decentes, después de haber merecido la descalificación de los Códigos de honor, y que en cambio muchos señores que le dan una estocada al pensamiento y son personas honorables, según esos Códigos, gozan de una reputación de sinvergüenzas, sólo á fuerza de méritos adquiridos La pregunta del. 1 ministro chino va á poner en un aprieto á los diplomáticos, porque éstos tendrán que decidir una de dos cosas: ó que basta que uno no quiera para que dos no riñan- -y no olviden ustedes que Gedeón debe estar en ¿a Haya- -ó quedebe imponerse la fuerza sobre el derecho. Y miren ustedes por dónde la Conferencia de la Paz puede venir á consagrar un principio bárbaro y afrentoso que ayergüence á las naciones todas del mundo civilizado. Pero no hay cuidado que los diplomáticos que en l a Haya veranean se atrevan ni siquiera á esto: son personas apacibles, tranquilas, que toman baños de mar en Scheveningen á costa de los Gobiernos tespestivos y que se han reunido en La Haya para no decir nada, para no convenir nada, para no hacer nada. Son como el obispo famoso al que sorprendió un motín de hambrientos en la calle y que al enterarse que los amotinados pedían la baja A B C EN PARÍS La falta de asuntos L A SIESTA DI PL O- periodísticos obli- del pan, exclamaba cruzando las manos sobre la redonda: panza: ¿Pero no estamos bien asi? Los diplomáticos de La Haya están bien así. Son señores maduros que han hecho su carrera obscuramente la mayor parte, que jamás se distinguieron en nada; correctos, muy correctos; políticos, muy políticos, pero que sólo desean estar tranquilos y les molesta mucho que la Prensa quiera meter las narices en sus deliberacionésj porque temen que los descubran el secreto de su ignorancia. La primera Conferencia déla Paz pudo sorprender al; mundo, que confiaba en que, al menos, las intenciones de las Potencias eran sinceras. Esta segunda Conferencia no nos engaña ya y va á terminar ea meollo délrnás espantoso de los ridículos. A la tercera, si hay algún Jefe de Estado que la. convoque, sólo asistirán la música y acá, como decía Lagartijo. -Lo único práctico de la actual reunión diplomática son los millones que se quedan en Holanda, enriqueciendo á hoteleros y comerciantes. Porque es Holanda, y sobre todo La Haya, el país más caro del mundo. Todo allí está organizado paira sacar el dinero del bolsillo al extranjero. Os diré un solo detalle: eü muchos restauránts veréis anunciado el precio del cuLA FERIA VALENCIANA bierto á dos florines, por ejemplo. Este es el precio corriente, y dos florines son 4,30 francos. Pues bien; si entráis y pedís el cubierto- Súbitos, alboreando apenas, sones de múá la carta no pueden comer: en Holanda más qué los multimillonarios- -os, exigen que be- sica, cantos morunos de dulzainas, han estallabáis, vino, y el vino escaro, y aparte. Sino be- do por las. calles; luego, en percusión crecienbéis, -porque no os gusta ó porque no queráis te, rematada por estampido formidable, ía. traca gastar dinero, entonces el dueño del restaurará ha detonado, bélica; y ya de día, saludando la os impone una multa de 0,50 céntimos o dé un claridafi primera, que tiñe el cielo de nácares rosados y alza los velos de la noche sobre la florín... ¡por no babér vino! v campanas del Micalet han Es decir, que el dueño del restaurant cuenta plata del mar, lashe aquí comenzada, bajo el ya con ganarse: aquélla cantidad én el vino, y volteado, raudas: sobre la esmeralda, dé su de para que no le estaféis en sus ilusiones, os ad- sol dorado par, Julio, famosa de Valencia. la feria vierte que, ¡aunque no bebáis, os locobrará. huerta sin De. tarde, los festejos públicos reclámala a jOh! Si, os digo que; estos paísespuros sencillos, de: costumbres patriarcales, son encanta- porfía nuestra presencia de curioso, como disdores. Pero, en fin, todavía no es tiempo- de putan los más. vivos matices de la paleta la sorhablar de esto; Los corresponsales extranjeros presa de vuestra retina: iréis, pues, á- íos toros, que hemos ido á La Haya nos juramentamos á las corridas clásicas, en las cuales los ojos de un di a y convinimos que al terminar la Confe- azabache, bajóla orla; del encaje albo, hablan rencia diríamos al mundo entero unas cuantas de noches de amor, de noches de serenatas y jazmines, y evocan una raza, ardiente y celosa, cosas interesantes de la vida en Holanda. que lloró su estrella sobre los cármenes de GraEsperemos todavía. nada; asistiréis, admirados, á los Concursos Josa JUAN CADENAS musicales- -la liza enconada á que acude, escoltado por los frenéticos partidarios de su París, Julio. banda. el tosco labriego que promiscuó doce meses el arte divino con las faenas ásperas de la tierra, -y aplaudiréis, sobre todos los esfuerzos, esa íntima, esa aguda intuición del pueblo más artista de España; seréis, por fin, combatientes exaltados en la poética Batalla de flores- -de la cual, como de un sentimiento exquisito, se ha tenido que decir inefable porque todo adjetivo palidece su realidad y su recuerdo, -y gustaréis la sublime morbosidad de f aer ebrios de luces, de aromas, de colorear. De noche, la Alameda, con sus pabellones fastuosos, con sus luminarias infinitas, os dará la sensación de un bello sueño de la adolescencia. Y cuando, al desembocar por uno de los puentes, os halléis Sumergidos en aquel oleaje de mujeres y de resplandores, sobre el clamoreo jubiloso, dominando el acorde de las bandas, y la típica copla de les albaes, y el estruendo de los fuegos de artificio, una voz argentina y Denetrante, con cadencias de tonada, os brindará el sorbo de agua que aplaque la calentura de vuestros labios sedientos: ¡Y (juí ¿AJGUA F. RESQUETA. J vol aigüafresqtietá... SAN SEBASTIAN. LLEGADA DE LA CORTE SS. MM. LAS REINAS DOÑA VICTORIA Y DOÑA MARJA CRISTINA AL SALIR DE LA ESTACIÓN Fot. Fredcric. La moza se entremete entre las filas del enjambre humano, y chorro cristalin de su cantarillo en el recio vaso de vidrio ó eti pintado jarrito de: Manises. Os trae el aj a fresca y pura: del pozo la izó ella misma, cuatro pasos de la feria, junto á i %o cm ica, ¿cuya puerta la campanilla del galán de noche suspira aroma voluptuoso. Es niña, es menuda, es morena y es linda. En el óvalo de su cara, las negras pupilas resplandecen como dos luceros misteriosos; su pie, desnudo, camina resuelto al rítmico contoncar de las caderas, y la mata de su pelo enmarañado pone en el rostro un gesto de arrogancia. No resbaléis á su oído una frase atrevida. Es esta aunjercita, en plena florescencia de la primera ju