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NUMERO 774 A B C JUEVES J 8 Dñ JULIO DE 1907. OCHO PAGINAS, EDICIÓN J PAGINA 3 ROMA. LAS REGATAS EN EL T 1 BER ASPECTO DEL RIÓ DURANTE LA CELEBRAC 1 QN DE LAS RESATAS A REMO- QUE ACABAN DE VERIFICARSE DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Fot. Trampus. Y yo le digo los cabailos- ccm las patas rígidas, clavadas en Y para conmemorarlo, se bebe, se ne y se No te tires, Reverte, la tierra, hundido violentanierite elhócicó con- baila desde por la noche hasta por la mañana, ¡ole! tra; el pecho, enhiestas, lasorejás jrrelinchando y se vuelve á comenzar de nuevo la diversión vente conmigo. de dolor al sentir la brida que tiránicamente desde por la mañana hasta por la noche, y así Pues vea vmd. ahora cuan gallardamente! j, durante tres, días... Es verdad... Tienen tazón vertieron al latín estas seguidillas ttffos- AnóN REVENANT Vuelvo de la revista. l o s d o m i n a los que han huido de París mientras duran las nimos colaboradores dé Sevilla efílrbmái e. Casi todos los españo ¡Vive l áréée! e el grito que llena los aires, DE LA RE UÉ les que han estado en y las damas agitan sus pañuelosj y los hom- fiestas... Esta es demasiada alegría para un Julio de 1893) dejando para el- propio Reverte París han presenciado la revista y la han refe- bres arrojan sus sombreros por él alto, mien- hombre solo que, como yo, tiene que resignar- el medir por pies yentrecogiendo uña interjecrido después á los que no la han visto. Y es á tras los garibaldinos lloran emocionados y la se á contemplar, aunque no quiera, la diver- ción latina, a fin de que no se escapara; sin traalguno de éstos, que sólo la conocen por refe- pobrecita reina Ranavalo! p a? e a su: mirada sión, pues Le PetitJournal- ¡Diosse lopague! -dücir eJ inciso: y archiandaluz oü ldéjas ¿orencias, al que me figuro oir decir: ¡Valiente aturdida por todas partes y llora interiormente se ha propuesto distraer á los vecinos todos de pja- i ...novedad nos va á contar éste! ¡Paciencia! Us- la pérdidapara siempre de su trono de Mada- mi barrio, que es el suyo, y hasta el; martes, S ¿onsá Reverteris l tedes conocían ya la revista... Yo, no. gascar. Cómo recuperarle sin tener apuestos próximo no nos consiente descansar. -1 lint ¡emn haíet um guatuar piccaioribus. El tiempo ha sido soportable, y en las tribu- coraceros, generales vistosos, caballos brillanResignémonos, y vosotros también si os pa- ¡ehéu! v nas, atestadas de gente, estábamos los gari- temente enjaezados y artillería poderosa... Y rece mal que haya venido á París á descubrir la taurumin medio... baldinos, la reina Ranávalo y un servidor de la reina llora, en tanto que sus. fieles subditos revista del 14 de Julio; Vosotros la habíais Placet mihi Reverte ustedes. Ño sé si entre los millares de perso- suspiran, sin duda por volver á ver un día á su visto, ¿verdad. Bueno. Pues yo no. quiaesttauromackub, nas que se, estrujaban para presenciar el es- reinecita de color de chocolate. t quia occidit tauros; JOSÉ JUAN CADENAS ¡eheut pectáculo habría otras personalidades imporJHa terminado la revista, pero los gritos, las j multo salino. Patís, Julio. tantes. aclamaciones, los ¡vivas! continúan sin descanj Elegoeidico: El golpe de vista era magnífico cuando llegó so, y no parece sino que esta multitud entui T Ve grojicias te, Reverte, 1 ¡eheul el Presidente al campo de Iyongchamps, acom- siasmada quiere dejar mal á Mr, Hervey á sus 1 sed veni mecum. pañado de Clemenceau. Y los regimientos co- partidarios los antimilitaristas, que ayer toda, ¡Por algo y para algo fue Sevilla, la tierra en menzaron á desfilar. vía sembraron de: proclamas París, invitando A D. Mariano de Cavia. que se fundó la memorable Escuela de TauroMarchan á la cabeza las Escuelas militares, y al pueblo á, silbar á los soldados. El fracaso del estalla el primer grito de la multitud: ¡Vive antiguo compañero de Mr. Jatirés, y hoy su JU i admirado colega y estimado amigo: Para maquia en las felices décadas de Fernando Vil, l armée! l os jóvenes escolares ágiles y, mar- enemigo cordial, no ha podido ser más com- Jyv obsequiar ávmd. á quien debo: muchas al par que se cerraban algunas universidades, ciales, pasan por delante de la tribuna presi- pleto. muestras de afecto, tráigple de Andalucía- -dé y por algo la gran lápida con insbripción, laüdencial sin descomponer las líneas. El efecto Xa muchedumbre se desparrama ahora en Serba, como suelen llamar a Sevilla los toreros na que memoraba aquella fundación gloriosa, es hermoso. Segundo grito entusiasta de la todas direcciones, y el viejo couplet, la célebre de allende- -un regalo de ningún pesoiy de nin- tuvo el raro privilegio de contener en una pamuchedumbre que aclama á los regimientos creación de Paulus, En revenan? de la: Revue, gún costo, pero que vmd. y su cantarada Soba- labra, en una sola de sus palabras, tres menciode Cazadores, y nuevo. Vive I arma! álos sua- aparece en todos los labios. Pero ya no vibra quillo, mirando á mi buena voluntad, tendrán, nes córneas: ...Ferdin an dóVII... pío fe! ici, RES: vos que desfilan. con el entusiasmo con que llenaba los ámbitos sin duda, por muy estimable agasajo; tráigole... TAVRA- TORI. J. Pero ya es más que justo tratar de los versos Durante breves momentos el campo está va- de París en los días en que la presencia del una curiosa noticia, por aquí de nadie cónocicío; luego avanzan las tres divisiones de In- general del eaballo blanco resucitaba en todos da hasta ahora: la de haberse compuesto, á cua- latinos de que traigo á vmd. fresca y vivita, fantería con las bandas de música reunidas. los pechos la idea mal dormida de la revancha. tro pasos de la Giralda, en primorosos exáme- la noticia que apenas comencé, á darle al coDespués, los cuatro regimientos de Artillería El: viejo couplet, que dejó de ser couplet para tros latinos. Mas no lo diga yo tan de golpe, y mienzo de esta carta. Sepa. vmd. que en dosque pasan al trote, brillando resplandecientes convertirse enhiníno, suena ahora sin vigor, dure un ratillo el saborear de este gusto, como cientos y tantos exámetros pulidos y sonoros Jas bruñidas piezas, qué arrastran piafando los sin fuerza, y la música, antes juguetona, tiene pieza de confitura barata en mano de mucha- que, por sU gentileza y sú vigor, y aun por: tal cual reminiscencia y. tal cual giro, hacen repotentes caballos normandos. ¡Vive l armée! actualmente un no sé qué lánguido y triste que cho goloso que sabe entretener su deseo. hermosos pasajes virgilianos, especial ¡Vivé l armée! clama de nuevo el público entu- llena el alma de melancolía... No acertaré á decir por qué; pero es la ver- cordar de la Eneida, el P. Jerónimo Gordoba, siasta, y el desfilé continúa con los escuadrones Escuchando la antigua canción hemos llega- dad que siempre me olieron á donaire y humor mente de Saint Cyr y de la Guardia, los dragones, los do á los bulevares, que ofrecen hoy un aspec- hispalense los casos en que algún bromista em- profesor escolapio del Colegio de Sevilla, ha coraceros y otra división de Artillería. to extraño. Músicos ambulantes, castores, titi- pleó el noble idioma latino en usos que no so- compuesto un lindísimo Carmen, intitulado CúrY ha llegado el momento solemne, el instan- riteros se han apoderado de las aceras y ¡reco- ñara el mismo diablo. Así, verbigracia, á cosa sustaurorum, en el cual no se sabe qué admirar te de la apoteosis: la gran carga final va á co- rren las terrazas de los cafés exhibiendo el de Sevilla me huele y me sabe, aunque la tro- más: si la rara soltura y singular maestría con menzar. os escuadrones han ido á colocarse cortejo de sus miserias. Es que hoy, fiesta de pecé en manuscrito madrileño, aquella seguidi- que maneja, como idioma suyo habitual, el de lejos, en el fdndo, y el inmenso campo queda la República, todo es en París alegría y júbilo, lla latina, obra dé algún estudian ton erótico de los clásicos de la antigua Roma, ó la viveza y admirable colorido de las descripciones, ó la despejado y limpio. I, a multitud no respira; se y por eso se consiente á los pobres, á los men- fines del siglo xvi: fina sal irónica, netamente andaluza, con que ha hecho un silencio imponente. El general digos, á los desheredados que imploren- la. ca Vita vitce. mece, está sazonado, desde el primero al último de- cor Glterius, Gilleain da la señal, y la horda desenfrenada, ridad. Hoy la mendicidad no es perseguida, y -memento- osculórziTK sus versos, todo el deleitable poemita. frenética, arranca furiosamente, precipitándo- París exhibe, mezclados con músicas, bande- noctis illius. Es claro, dilectísimo Cavia, que yo, quier se endirección á las tribunas. ras y luminarias, los harapos repugnantes de Y esto, sin contar con las muestras probada- salga, quier no salga á luz, de molde, la obra, Animan los caballeros con sus gritos á los una legión entera de miserables. J mente sevillanas que conozco, éntrelas cuales he de recabar para vmd. una copia, ó perderé caballos, que al sentir suelta la brida alargan Ahora comprendo por qué medio París ha señalada mención una versión los cuellos venteando el aire con la nariz dila- huido al campo á pasar estos días lejos de la merece famosas seguidillas de Reverte, en latina el seudónimo que tengo y andaré desbachillede las tada y la boca espumeante; un rumor sordo gran ciudad. Es, en efecto, casi una verdadera años atrás. Vmd. recordará ¿cómo no? la boga rado por el mundo; pero entretanto, ¿cómo re como de tempesrad que avanza vertiginosa, borrachera de alegría ruidosa con lo que el de aquellas coplas que dieron la vueltaletra nuncio á transcribir, por vía de anticipo, algullega hasta las tribunas, donde el público ha pueblo de París festeja la destrucción de la toda España, encareciendo el arrojo del por na docenilla de versos? Pase, con tal que no ido poniéndose eñ pie poco á poco, automáti- Bastilla. Y notad: que la Bastilla sólo sirvió nombrado diestro. Eran éstas, entre otras re- excedan mucho de la docena, Pues el griego y latín no los entiende camente, igual que si un resorte le moviera. para encerrar en ella á los nobles, á los aristót a novia de Reverte ningún mortal en esta edad mezquina Todos contemplamos anhelantes el avance for- cratas; que serían éstos los que debieran contiene un pañuelo con cuatro picadores midable de los escuadrones en su loca carrera, memorar la destrucción del célebre encierro; como decía cierto poemilia ad usüm studiosce jujolél ventuhs, de cuyo título no quiero acordarme. y un tremendo ensordecedor grito de entusias- pero al verlos alejarse de París, cualquiera Y un toro en medio, Describe el P. Córdoba el animado aspecto mo comienza á germinar en el fondo de todos pensará que les disgusta haberse quedado sin los pechos y estalla, por fin, grandioso, atrona- Bastilla, y que es, en cambio, el pueblo el que Me gusta á nii Reverte i de la plaza momentos antes de empezar la eorritlc. por lo torero; dor en el instante en qué la carga se detiene se alegra de que haya desaparecido la fortaleporque tiene matando Hitejmienes, Uluc, senes, hüaresgtie fucila en firme al escuchar la voz de mando, y al ver za donde eran encerrados sus dueños, y se ¡ole! Saudentesanimisftindimtéguttiirecantus, que quedan á cincuenta metros de las tribunas ño- res. mucho salero. ¡milita lo... magiiávoce... trimnílie. caiientum. A B EN E DE RE TAURINA