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NUMERO 773 A B C MIÉRCOLES 17 DE JULIO DE Í 907. OCHO PAGINAS. ¿OlClÓN i. a PAGINA 6 ¿o 5 Í 4 r. í. í lí MADRID. LA INAUGURACIÓN DE AYER EL NUEVO MERCADO DEL CARMEN, QUE AYER QUEDO ABIERTO AL SERVICIO PUBLICO, -DESPUÉS DE SU RECONSTRUCCIÓN Fot. ABC. cal D Albert lo quá. a, ios mahom. etanps, fléléé el remedio y que, puesto en práctica sepíieden L JUEGO DEL Es eí ultimo grito de la observantes del ICorán. evitar tantas enfermedades! No le faltaba raAmérica; D 1 ÁVOLO moda en no. se tratay sin A NT 1 PAT 1 AS INEX- Se cuenta de María I a presencia de un gato espantaba á Enri- zón para sus campañas de higiene y limpieza embargo, sino, de un antiguo juego chino, modernizado y p i i r í n i F S d e M é d i c í s lue D que. III de Francia; la de unaüebré, á Ticho- al Dr. Guglielmineti. Brahe y al duque de Epernon; á la vista de Con materias con alquitrán de huP L 1 C A B L E S podía v e r ni en berros temblaba Escaligero; á la de una lla, que tiene la resinosas, endurecer el piso á- puesto al gasto del día. este juego dos conos, los virtud de Forman el aparato de pintura, las rosas, amque disfrutaba con la mujer, el Zar Juan II. modo de asfaltado, el problema estaba resuel- unidos par el vértice y protegidos en sus excontemplación y Olor de las demás flores. to y purificado el ambiente. tremos por discos de caucho, que con su elasA Erasmo le entraba fiebre con sólo oler el Enlascarreteras, en ¿Que es. caro donde no hay fábricas de gas? ticidad hacen inofensivos los golpes al ser lau: POLVO DE LOS pescado. zados violentamente. los paseos, en los pa- Malhayan lps inconvenientes. Los eclipses de luna influían en la salud de CAMINOS raj, es arrecifados que Sólq en las costas pueden substituir ventajo- Cada jugadora. tiene un par de varitas, que N Sacón de manera extraña, y alarmante. El rey polaco Ladislao huía de las manzanas frecuentan los automóviles; ¿hay nada, más sámente al, alquitrán las sales marinas, que erí une entre sí un cordón largo, y con las cuales, los caminos llegan á: hacér costra, retardando levantadas sobre; la cabeza, se lanza él; díávolo como de la peste. la evaporación del aguádél subsuelo. En el suelo se trazan tres cuadros; los jugsCon la carne de cerdo acontecíale; al maris- E BlBüOTECA D E A B C 278 LAS DOS BARONESAS 279 acuerdo! ¡Se buflatóan deíní y reían a m i costa. ¡Paciencia! ¡Hasta el. fin. j nadie, es dichb soj Mr. de Neryüle llegó al hotel donde paraba, se hizo servir la comida y pre. c g ú n t ó y A N ¿A qué hora sale el vapor para Ginebra mañana porla mañana? -A las seis... ¿Habrá que despertar, al señor? -Sí; hacedaie: ése fáyoi 1. Jorge fue á echarse sobre su cama, pero, sus ideas de venganza no le deja ron un instante de reposo. Le fue imposible cerrarlosiqjbs. Alas seis delafmañanase metía en el vapor. Alas diez y cuarenta y cinco minutos tomaba en. (jinebra el trén. qu. e salía para París. A las diez de la mañana del. día siguiente llegaba al ckakíÁeíia. tnorlaye y hacía anunciar su vuelta 1 á la baronesa, qúevlo; recibía. instan- El semblante de la tía expresaba inquietud. ¡Tan pronto... -exclamó, y esta sola palabra, estaba llena de suposiciones. V -Sí, querida tía, t a n pronto; -respondió Jorge. ¿No has encontrado nada allá? -He encontrado, más de lo que buscaba. táneamente. Si 1; r i ü f c -L a certeza deque estamos burlados... ¿Burlados? -repitióla baronesa. Germana. -En grado superlativo, sí, querida tía... Debemos estar preparados á todo... 3 stad segura que antes dé poco tiempo la viuda de vuestro hijo; nos pondrá ¡indamente á la puerta del chalet. Labaronesase pusolívida. ¡Fonernos á la puerta; del cliaM! -dijo con. voz ahogada. v- P u e s ¿q u é p a s a? p ¡L e o n i d a t i e n e u n a m a n t e! s ¡Es imposible! -E s s i n e m b a r g o c i e r t o L e o n i d a e sl a q u e r i d a d e l D r L u c i a n o d H a r olay... -Perfectamente. í ¡Te repito que es imposible! ¡Me niego á creerlo! ¡Te han engañado! ¡He visto: J r r J UJIJbL J i A J ¡Esta vez, -riialditó doctor, riote escz ará l L i X Después, saliendo del parque como había entrado, escalando la muralla, tomó á paso largo el camino deVevey. Caminando consultaba sus recuerdos, y su memoria, interrogada, le recordaba, muchas cosas, á las cuales no había dado importancia, yqiie. á esta hora ormcipio ohsiem de; Nerville; réfirió suyiaje á Vevey. ¿Es- decir- -dijo labaroñesa Germana, después dé haber escuchado hasta el- fin- -qué apenas cerrada la tumbade Max, la miserable criatura que llevaba el nombre de mi hijo, se echa en brazos de ese hotíbre? ¡Eso es rc, pugnante! ¡A quién se lo decís, quericta tía -replicó Jorge.