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NUMERO 77. A B C. LUNES i5 DE JULIO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 5 ¡Qué impresión tan honda de dolor sufrimos! todos á socorrer á la infeliz mujer. PreguntaEi otro hecho nos sugirió profunda alegría. dos los viajeros y el público si ia conocían, DARÁ PASAR EL RATO. Sé trata de un joven, Fernando Mora y Rubia, nadie dio noticia de ella. POR MEL 1 TON GONZA D E L B I E N que pierde su padre á los doce años, y para Vestía chaqueta de franela encarnada, falda atender á la subsistencia de su madre y de de percal negro, botas de cartera del mismo LEZ A ntes de terminar la solemnidad académica, hermanitos, trabaja en el campo, se dedica color y delantal de dril; en las ropas no se en cuando el público se preparaba á felicitar dosvendedor ambulante, implora la caridad contró nada que pudiera servir para la identiá Acertijo efusivamente al nuevo académico y á su pa- cuando no logra obtener recursos con su la- ficación. drino por sus hermosos discursos, levantóse el bor, y por fin consigue, Heno de fe, sacar á flosecretario de la docta Corporación y leyó unas te á los suyos. breves páginas, suspendiendo la lectura de ¡Pobres almas candidas que vivís en la obsPOR CABLE rato en rato, para que subiesen al estrado unas NUEVA YORK, J 3 I 2 X cuantas gentes, modestas en su mayoría, mo- curidad y realizáis actos de abnegación y sadestamente vestidas, á las cuáles la concurren- crificio, bien merecéis que se os conozca, y se precauciones en Oiongapo. Telegrafían desde Manila: cia, al enterarse de lo que aquello significaba, os admire! Yo pido á los brillantes escritores y periodis La escuadra de contratorpederos del Pacísaludó con aplausos entusiastas. Se distribuían los premios del legado San tas que se dirigen al público á diario, que se fico tiene la orden de ir desde Manila á OlonGaspar, destinados á recompensar los actos he- conviertan, de vez en cuando, en Cronistas delgapo. bien, roicos y virtuosos. Las autoridades de Oiongapo, avisadas de No hay solamente crímenes y maldades Pocos día después, en sesión parecida á la relatar, también existen gentes de corazónque que han desaparecido recientemente los planos gecelebrada por la Real Academia Española, la neroso. A despecho de su modestia conviene del estanque seco de dicho puerto, adoptan precauciones extraordinarias. de la Historia otorgaba el premio fundado por que se las aplauda y se las quiera. Estas medidas no significan que la guerra D. Fermín Caballeta aun modesto obrero, natuPensemos, además, que hay desgraral de Rota, D. José Cordones Acosla, que sirvien- ciados seres que perecen en lamuchos sin que sea inminente; todo se reduce á precauciones, muy naturales en las actuales circunstancias. do como guardia civil salvó en distintas ocasio- uos apiademos de su suerte ni sombra procuremos renes á muchos semejantes, con riesgo de su vida, mediarla pudiendo hacerlo sin gran esfuerzo. en incendios, inundaciones y otros accidentes, habiendo merecido ser declarado benemérito de ¡Cuántos niños mueren que no debieron mola patria y condecorado por actos de servicio y rir! Yo conocí uno hermosísimo; circunstancias AEROSTACIÓN Definitivamente el próxidemostrando en toda ocasión abnegación y adversas de la vida obligaron á la madre á enmo día 24 se celebrará en tregarlo, lejos de su lado, á esas pobres muje- Valencia un Concurso nacional de globos lidesinterés. res que inconscientemente se dedican á enviar bres, patrocinado por el Real Aero Club de EsEn vano he revisado los periódicos ilustra- angelitos al cielo, con una alimentación defecpaña. dos que recogen los retratos de cuantos se dis- tuosa. Los premios son los siguientes: tinguen por actos inmorales y delictuosos ó En vano pedí á una persona allegada son supuestos criminales. A los hombres y mu- feliz criatura que no le abandonase yá la in- i. Cuatro mil pesetas y una medalla de le projeres de bien no. se les retrata; es más, ni si- porcionase buena leche. He sabido que murió oro, ofrecida por el Ateneo Mercantil de Vaquiera se citan esos hechos de probada virtud el pequeño y no hace muchos dias que vi pa- lencia. 2.0 Dos mil pesetas y medalla de plata, del y honradez. sar con lujosas galas á su insensible parienta. R. A. C E Kn la Real Academia Española vimos pasar Tentado estuve de acercarme á ella y deY 3.0 Mil pesetas y medalla de cobre, del ante nuestros ojos, que en más de una ocasión cirla: R. A. C. E. se llenaron de lágrimas, á Ricardo Oliva, que- -Con la mitad de lo que la costaron esas- -Señora ocho días he pasado sin tener El Concurso será con handicap por los resul arriesgó su vida heroicamente salvando á dos sedas y plumas se hubiese salvado aquel niño... el gusto de verla. tados. niños de corta edad que iban en el pescante de Pero Luego esa señora ¿qué viene á ser para es un coche de punto abandonado, tirado por un mino. preferí cerrar los ojos y seguir mi ca- Hasta la fecha van inscriptos los globos: Norte, por D. Esteban Salamanca, de 2.250 caballero? caballo desbocado, que logró detener, siendo Et DR. FAUSTO metros cúbicos. arrollado y herido gravemente Transcribo la Aífonso XIII, por D. Alfonso Herrera, 1.600. relación oficial. Nombre y apellido de un escritor. Alcotán, Sr. Magdalena, 950. Obtuvieron otros premios Victoria Enebro, y Cierzo, conde de Mendoza Cortina, 1.600. Andrés Díaz, que recogieron á una niña huérfaMaría Teresa, Sr. Kindelan. 600. na de niadre, abandonada por su padre, eduReina Victoria, Sr. Romero é I barreta, 450. cándola y criándola. Hay gran entusiasmo en Valencia por esta María Torlajada, que vendió sus ropas y tra- R n la estación del Norte, y á la salida del bajó para sostener á sus antiguos amos y á los tren núin. 5, rápido de Galicia y Asturias, fiesta, que, sin duda, resultará tan hermosa hijos de éstos. ocurrió ayer tarde un suceso que causó tristí- como todas las que de esta clase se celebran. Carmen Suírez de la Vega, que no abandonó á sima impresión en cuantos lo presenciaron. ÍUS amos, pobres y ciegos, gastando sus aho- Una mujer de nnos veinte ó veinticinco años cayó sobre los rieles, no se sabe si casual ó inrros en socorrerles hasta que murieron. Antonia Fernández, que se convierte en porte- tencionadamente, siendo arrollada por, dicho ra gratuita de la casa de vecindad donde vi- tren, que la arrastró un buen trecho, dejándola POR TELÉGRAFO gravísimamente herida. vía, socorriendo á los enfermos. GRENOBLE, 14, 7 M. Vietorina Joga Bolaños, soltera y sirviente que Prontamente acudieron algunos empleados I J n terrible accidente acaba de producirse en asiste y mantiene: con su trabajo á su madre y á socorrerla, y, acto continuo, Ja llevaron á la V los ventisqueros de la Meije, situados en tres sobrinos. eblación, siendo reconocida allí por los médi- la cordillera de Pelvoux. Emilia Cubas y Calahorra, que ocupó buenacos de guardia, q ue la apreciaron tremendas Tres italianos que habían pasado la noche posición social, queda huérfana y pobre, sus- lesiones en la cabeza, vientre y pecho. en el Promontorio, se dirigieron, por la mañatentando con su trabajo de costura á su ma- Avisado el Juzgado de guardia, se personó na hacia la gran Meije. dre y hermanos, y en la actualidad á su es- inmediatamente en dicho gabinete médico, no Uno de los excursionistas, llamado Rossini, pudiendo tomar declaración á la lesionada por regresó al punto de partida. Por la noche, no ooso, ciego y enfermo. Lutgarda Sánchez Calvo, viuda de un médico, hallarse en el período agónico. Momentos des- viéndolos llegar, fue en busca de sus compaque para mantener á una anciana tía, de ochen- pués dejó de existir. ñeros, sin lograr encontrarlos. En las ropas sólo se encontró un billete de ta y seis años, se dedica al servicio doméstico. Al día siguiente, por la mañana, acompañaLo mismo hacen María Sepúlveda, Amalia andén y 30 céntimos. do por numerosos guías, emprendió de nuevo LAS SOLUCIONES EN EU NÚMERO DE MAÑANA Martínez, Mercedes del Campo, Isabel Martín, Eli- El juez tomó declaración á algunos testigos la marcha y vio, en el ventisquero de los Etan? y Carmen Linares Ayala, con tal de no aban- presenciales del suceso, entre ellos un emplea- cons, los cadáveres de sus dos amigos, compledonar á parientes y allegados, consagrando la do de coches- camas, el cual creemos dijo que tamente mutilados. SOLUCIONES CORRESPONDIENTES vida entera al trabajo obscuro y dignificados momentos antes de arrancar el tren se fijó en Se habían despeñado sus desgraciados comAL NUMERO DÉ AVER Pero con ser hermosos estos rasgos, hubo una mujer que con insistencia se asomaba en- pañeros desde una altura de 400 metros. Uno Cíeroglífico: LA PARCA ÍISRA, dos casos que nos conmovieron hondamente a tre el segundo y tercer Vagón, como si quisie- de ellos, llamado Maraschini, tenía la cabeza iodos. Una mujer joven y agraciada, subió ra meterse entre ellos, y que al arrancar el separada del tronco. Al otro Jado del Estrecho: MARRUECOS. acompañada de otra a recibir un premio. Era convoy puso un pie en el estribo y fue arrasSerá preciso, para sacar los cadáveres del Leonor Montes Barbolla, que habiendo asistido átrada por éste. A los gritos de los viajeros, y sitio donde se encuentran, proceder con gran una niña pobre y enferma de difteria, se con- obedeciendo al misino tiempo los avisos de la prudencia, porque dicho sitio es muy peliestación, el tren paró, acudiendo eu seguida grosos tagió á su vez y quedó ciega. LOS CRONISTAS YANQUIS YJAPOÑJBS. ES NOTAS DE SPORT ¿ACCIDENTE 6 SUICIDIO? UNA TRAGEDIA EN LA NIEVE O O BIBLIOTECA DE A B C 272 LAS DOS BARONESAS 269 El desvanecimiento de Mad. de Tréves no era- peligroso, no podía ser de larga duración. Al cabo de un minuto ó dos, la joven abrió los ojos. Incorporóse de nuevo, sonriente, reanimada, transfigurada, y cogiendo las manos de Mr. d Iiarblay, las apretó febrilmente, respondiendo, sin saber, las palabras que no había oído. -Sí, viviré. Quiero vivir... porque os amo En el cluilet de Latnorlaye, Jorge de Nerville había pasado sucesivamente del temor vago á la inquietud, de la inquietud al miedo. Cinco meses sin noticias de la mujer cuya posesión codiciaba al iarual de la fortuna, era demasiado. Vanamente había multiplicado las investigaciones para llegar á descubrir la pista de su prima política. Todas las investigaciones habían sido infructuosas. -No tienes más partido que tomar que uno- -le dijo la baronesa. ¿Cuál, querida tía? -Volver á casa de Mr. de Anguy... -Le he preguntado ya; me ha dicho que nada sabít. -Es porque no lo has sabido hacer. Tengo la convicción absoluta que conoce el retiro de Leonida. Es cuestión de habilidad arrancarle el secreto. Ve, pues, vuelve á preguntarle. -Puede ser que teugais razón, tía... Iré... Y una mañana Mr. de Nerville se fue á París. A las diez llegaba á la calle de las Pirámides. Era el día señalado para cobrar el semestre de la renta vitalicia, cedida á él y á la baronesa Germana por Leonida en las circunstancias cine los lectores no han olvidado. El primer pasante le recibió sonriendo, y le dijo: ¿Deseáis ver al principal, caballero? Para eso precisamente estoy aquí. -Entonces tened la bondad de esperar un instante. Mr. Auguy no ha venido todavía á su despacho... En cuanto esté visible, lo cual no tardará en suceder, iré á advertirle que estáis aqui y al mismo tiempo le llevaré su correspondencia. Al decir lo que precede, el pasante designaba con la mano una pórciónde cartas de los correos de la mañana, que estaban amontonadas en una esquina del escritorio, Jorge siguió con la vista la mano que señalaba, y apenas pudo contener un estremecimiento. La carta colocada encima de todas lasdemás tenía los sellos de Suiza, y le pareció reconocerla letra de Mad. de Tréves. -Tomad asiento, Mr. de Nerville- -prosiguió el pasante, que clasificaba asuntos corrientes en pliegos de papel gris. -Tomad asiento, que ya no tardará. -Tengo todo el tiempo por mío- -dijo el joven. -Perdonadme si os dejo un instante solo. Falta un documento ea este legajo, y voy á buscarlo. Instalóse en unas habitaciones cuyas ventanas dominaban el lago. Durante un mes estuvo muy tranquila, aunque un poco triste. Todos los días daba largos paseos, acompañada de su guardia de corbs Santiago Habert, y á pesar de su tristeza, no se aburría. Pero cuando llegó el invierno, tan riguroso en Suiza, cuando empezó ácaer la nieve haciendo imposible las excursiones. Mad. de Tréves cambiB completamente. La vida sedentaria la devolvió sus recuerdos y se los hizo más insoporcables. El amor que aueria aleiar de su memoria por el momento, se imponía á ella sin cesar. Lejos de Luciano, se sentía languidecer como una flor que se marchita por taita de aire y de sol. Veinte veces, sintiendo sus fuerzas agotadas, cogió una pluma para escri tarle; veinte veces arrojó la pluma y rasgó la comenzada carta. El respeto de sí misma, llevado tal vez á la exageración, la detenía. -No- -se decía. -Es demasiado pronto... Todavía no tengo el derecho de amar ni de oir palabras de amor. Esta lucha contra la pasión la aniquilaba. Sus mejillas se hundían y un circulo obscuro rodeaba sus ojos. Perdió el sueño y el apetito. Pasó largas horas é interminables días con los ojos fijos en las ventanas cerradas, de donde sólo se veía el cielo triste, las montañas blancas y el lago embravecido. Muchas veces Santiago Habert la encontraba con las mejillas bañadas de lágrimas. Llegó un momento en que Mad. de Tréves no pudo ya tomar alimento, T sólo con bebidas sé sostenía Pasó otra semana. Al fin de esta semana Leonida quiso una mañana vestirse como de costum bre, pero la debilidad no se lo permitió y tuvo que guardar cama. -Va á morir- -se dijo el mudo desesperado- -y yo no quiero que muera... Entonces no dudó, y escribió á Luciano d Harblay la carta que conocemos LY 1I T espués de haber ido á Chantilly á visitar á su compañero, el Ur. iVLarais para rogarle que se encargase de sus enfermos durante su ausencia, Luciano consultó una Guía de caminos de. hierro. El tren expreso que debía conducirle á Ginebra salía de. París á las ocho de la noche y llegaba á Suiza á las diez de la mañana. Mr. d Harblay podía estar en Vevey á las cinco de la tarde. Al día siguiente, á las cuatro, llegaba, con efecto, á Vevey. ¿Tenemos necesidad de decir que el viaje le había parecido horr; DieuH vitf largo? ¿Llegaría á tiempo