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NUMERO 771 A B C. LUNES i5 DE JULIO DE 1907. OCHO PAGINAb. EDICIÓN i. PAGINA 3 EL RECORD PEKIN- PARIS EN AUTOMÓVIL mmmk EN LA PENDIENTE DE TGHA- TAO, AL TERMINAR LA TERCERA ETAPA (i JUNiO) AL FONDO, EN ULTIMO TERMINO, SE VE LA GRAN MURALLA DE CHINA CORONANDO LA LINEA DE MONTAÑAS DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Vt- t Ulttitra tion. Paseaba trdiiqttilamente un joven hoy de mañanapor la PlaceMaubert; cuando de improviso un individuo se arroja sobre él, lé arrácca el reloj y la cadena, ¡y rápidamente salta en el primer tranvía que pasaba en dirección a l a ON PERNALES I, as hazañas del PernaPlace del Chatelet. El robado, -una vez rériuesles ocupan desde hace to. del usto, echa á correr detrás del tranvía, le días buena parte de las columnas de la Prensa alcanza, sube en él, trinca al ladrón, por el pesextranjera, que las comenta de diversos mocuezo y sé lo entrega á lapriinerapareja de dos. Gomo sucede con todas las cosas que de guardias que encuentra. Y el ladrón y la víeti España salen, al pasar la frontera el nombre de ma fueron conducidos á la Comisaria Pernales se ha transformado en algo así coma el No negó; su: delito- el ratero y entregó? la alD. José de Carmen, y Don Pernales va á entrar haja robada, pj- océdiéndp después elcomisario en la posteridad, colocándose al lado dé Don á instruir las oportunas diligencias, y lina vez lÁlas Pastia, Don Carambolas, de la Puerta del Sol que élládróri terminó de deelarár el comisario y demás personajes españoles inventados Vor invitó al robado á decir su nombré y á reféní la fantasía de estos literatos y periodistas. ¡el hecho. Cada gacetillero parisino se ha creído en la Pero el robado entonces duda, vacila, uo obligación de hacer una columna dedicada al acierta á decir cómo se llama. Blcomisario cobandido andaluz, adornándole á su maííeray mienza á escamarse; le mira, llama á un agenconvirtiéndole en una especie de Fígaro juguete, consultan libros y documentos y descubren, tón y revoltoso. L OS biógrafos q ue le han salipor fin, en el robado á un afamadísimo ladrón do al Pernales son, en su mayor parte, devotos perseguido por la- Policía y que ha sufrido ya admiradores de las proezas del héroe y se en- la friolera de 15 condenas por robo, á pesar de tusiasman refiriendo al público sus hazañas. no contar más de veintidós años. Con este motivo recuerdan los nombres famoReconocido y registrado encontráronle en sos de los bandidps que en otros tiempos infes- i los bolsillos otros muchos relojes y otras mutaban la región andaluza, y dan á entender á chas cadenas, y confrontados los dos ladrones la gente que en España las cosas no han vaal decir sus nombres verdaderos, cayeron en la riado y que todavía son dueños, de los caminos cuenta de que una de las condenas la habían los José María, Diego Corrientes, Candelas y GRÁFICO DEL RECORD umplido juntos y que habían sido compañe demás distinguidos bandoleros que han merecido el alto honor de alcanzar triste y univer- EN LOS TRAZOS QUE UNEN PEKÍN CON PARÍS ESTA REPRESENTADO EN NEGRO EL ros de hospedaje en el abanico deFresnes. CAMINO RECORRIDO YA POR LOS AUDACES EXPEDICIONARIOS, Y EN BLANCO EL QUE sal celebridad. La escena que se desarrolló entonces no es LES FALTA RECORRER PARA TERMINAR EL VIAJE ara descripta. ¡Parece mentira! decía el ladrón Estos días hace el gasto Don Parnaks, y si la supuesta víctima. ¡Entre compañeifoslY pudiera verse á sí mismo retratado en la Prensa parisina, de seguró que no se reconocería. déla Puerta delSol Yesque existe una mala les, un diario de los sesudos diga hoy con avi- entregarme á la Policía. ¡Eso no s hace! En fin, tan avergonzado estaba el ladrón ro ¿Cómo se iba á reconocer el labriego andaluz fe manifiesta en la mayor parte de los- escrito- nagrado gesto que loque sucédecon el bandido en este Cherubm que entoúen los pueblos, con- res extranjeros que en ¡las cosas de España se andaluz retrata el estado de inseguridad en bado, por los reproches que su compañero le T voca alas mozas en la plaza, las hace oírlos ocupan. que se vive en España y afirme que los cami- dirigía, que se opuso enérgicamente á firmar tientos nuevos que él compone al son dé su jnan- El caso actual del pernales cuenta con la nos están en poder de los bandoleros y qué las la denuncia del robo. Y el comisario, en tanto, dolina y va luego por las noches á cantar en- agravante de haber sido tratado en las Cáma- autoridades son impotentes para ponerlos á se revolcaba en un mar de confusiones... ¿No les parece á ustedes que la escena tiene, dechas apasionadas al pié de la reja dpnde le ras españolas, dejando insinuar la sospecha de r a y a espera la elegida de su corazón? ¿Quién le con- que el bandido famoso pueda tener en la corte Y esto se dice ea París, donde los apaches son por lo menos, tanta gracia como las que le invencería á Don Pernales de que es; este mismo influencias que le protejan. Esto es sencilla- totalmente dueños deilos bulevares exteriores; ventan k- Don Pernales? Pero es que la figura de Fígaro que, al decir de un escritor parisiense, mente absurdo, pero ¡vengan ustedes á atajar en París, donde es precisó salir de noche con Don Pernales llama aquí más la atención porgusta- la suprema voluptuosidad de afeitar á la fantasía de nuestros vecinos! A estas horas revólver, porque á lo mejor se ve el transeúnte que suponen al célebre bandido Vestido con tos hombres todos de un pueblo para propor- media Francia cree que Don Pernales tiene lo- sorprendido en medio de la calle por una riña chaquetilla de alamares, ajustado calzón 1 y cionarse el placer de verlos temblar mientras cas á dos docenas de duquesas, que serían ca- á tiro limpio entre apaches y policías; en París, sombrero de catite. Y se le representan adeél esgrime hábilmente la navaja barbera? ¡La paces de hacerla revolución antes que consen- donde ya corren los ladrones por los tejados más, llevando en el arzón el trabuco y arransuprema voluptuosidad! Todo el brillante ar- tir que el caballeresco bandido sufriera el me- de las casas con la misma agilidad que por los cando melodías sentimentales a l a mandolina. tículo consagrado á Don Pernales está escrito nor daño. paseos; en París, en fin, donde hace pocos días, G estrigolo, ¿verdad? Yo os aseguro que si Don para hacer esta frase de la suprema voluptuoTodas estas cosas son, sin embargo, muy di- para transportar unvagón que Contenía 14 mi- Pernales quisiera: atravesar lá frontera y darse sidad y hombres y mujeres divulgan ya las vertidas, porque demuestran la ligereza de llones en metálico desde el Quai a Orsay, fue una vuelteeita por los bulevares, había hecho fechorías, los robos, los secuestros, los críme- juicio del pueblo francés, y su desconocimiento preciso movilizar casi un Cuerpo de Ejército... su suerte, porque se le rifaban. ¡Español y bannes todos que haya podido cometer el bandido absoluto de todo lo que no está comprendido No son los parisienses los que pueden hablar dido! ¡El sueño dorado de las parisienses en las- voluptuoso entre los bulevares y el río I,o s franceses, de la inseguridad qué en España reina, pues noches de verano... y de invierno! Asombra, y al mismo tiempo indigna, ver la decía Gcethe, sou tinos señores que usan bigo- vidas y haciendas están ahí bastante mejor JOSÉ JUAN C A D E N A S terquedad con que estos apreciables vecinos te y no saben Geografía Desde qué Goethe garantidas. El vagón de los 14 millones 1 París, Julio. nuestros se empeñan en cerrar los ojos para no: escribió esto, se han sucedido diversas modas, hubie ran custodiado en Madrid dos parejas de mirar á España nunca. España tiene que ser y en la actualidad son muchos lo. s franceses la Guardia civil, sin tener que lamentar el me: Carmen, no comprenden que pueda existir otra, que podrían desmentir la primera parte de nor contratiempo. Las hazañas del Pernales podrán dar asunto y se da el caso de que franceses que han vivi- aquella afirmación en lo que al bigote se refiedo largos años en la Península, que dominan re. l, a segunda parte, la relativa al descono- para que estos literatos, admiradores del banel castellano y conocen á la perfección núes- cimiento de la Geografía, continúa siendo dido, inventen novelas y relatos sensacionales l recor ¿Pekín- París. achacándole las proezas que en otros tiempos tras costumbres, vuelven á Francia y no hacen exactísima. El importante diario, parisiense Le Matiu Sí; resulta divertido, en efecto, ver cómo se realizó el bandolerismo addaluz. el menor esfuerzo por sacar á sus compatriotas ha organizado un record automovilista de 1; El Pernales será, si se quiere, un émulo de los más arriesgado y dificultoso que podía imagidel error en que se hallan. Basté recordar- ala fantasea aquí cuando de asuntos de SDspaña se princesa Rattazzi, que habiendo vivido eil Ma- trata. Los escritores y periodistas franceses, bandidos de otros; días, que evoca el recuerdo narse: el record Pekín- París. Para intentarlo se drid mucho tiempo, relacionada con la aristo- como todos, son muy dueños de hablar de todo del antiguo bandidaje. Pero como reverso de inscribieron cinco carruajes, cuyos conductocracia madrileña y bombeada como literata por cuanto quieran, aun V. lo que no conocen, esta medalla, voy á relataros una escena- -la res son: el príncipe S. Borghésé, Mr. Cormier. la crítica de los salones, escribiendo en una re- puesto que al fin y al ellos son los que se última, ha ocurrido esta manan a- -en que han Mr. Collignon, Mr. Pons y Mr. Godard. Todos vista. le su propiedad, decía: Que los gallegos ponen en ridículo. I D que no pued tolerarse tomado parte dos Pernales parisinos, es decir, ellos salieron del cuartel Voyron, de Pekín, el 10 de Junio. 1 á las ochó y media ue. la mañana arrojaban sus boinas á las r. aias en las aceras es que, 4: oraentandoAlas hazañas de Don Perna- civilizad. QS A. B C D EN PARÍS t NUESTROS GRABADOS