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NUMERO 770 TRIBUNA LIBRE á A D E S G R A V A Ít C 1O N D E LOS YJNOS Sr. Director del diario A B C Muy señor táío y de todo mi réspétb: Mientras en el Congreso sé trata de la desgráváción del impuesto sobre los Vinos y, dé los subsiguientes Agrava- menes para compensar lá bájk que producirá; en ekpresupues- to la opinión- pública permanece silenciosa, ahestesiada. iisro és extrañorágpbiada coiis- tanteraente con nuevos impuestos yr nuevos, arbitrios, desde las famosas autorizaciones- concedidas en 1866 al Gobierno de la Unión) liberal, solamente tiene: algún respiro el año en que no se discuten ni se aprueban los. presupuestos generales del Estado, rigiendo por autorización los del año anterior. Porque es sabido: ¡ti i nuevos presupuestos nuevos grávame- nes. -vw. A B C, DOMINGO 14 DE JULIO DE 1907. OCHÓ PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 Como no sea el arreglito en la Prosperidad de algüt. raniico que dé fácil -ceso ai hotelito dei pcisona e X, ó lá rebaja del repecho de tal ó cual calle, enlaque vi e algún opulento señor, paraques n cocheswba con facilidad la callé indicada. ¡Y luego los ricos pagarán la prestación en metálico, 7 ya tenemos el nuevo impuesto; y entendemos por rico todo vecino que pague ocho ó más duros mensuales de alquiler de la casa que habita; y en cuanto á los proletarios, los que pagan de 20 pesetas para abajo de dicho alquiler, la mayoría son artesanos, no acostumbrados al trabajo al aire libre, y se obligará al cajista de imprenta, al sastre, al relojero, á manejar el pico y el azadón, como en las barricadas del 54 y deL 56, ellos q u e solamente usan: el uno, su componedor; el otro, sus agujas, y el otro, las pinzas! Cierto que podrán eximirse de su prestación, abonando al Ayuntamiento dos pesetas diarias, durante seis, ocho ó diez días, de su modestó jornal de tres ó cuatro pesetas por término medio: Ahora está de. moca (a supresión, del irnpuesto. de Consumos, 3? se empieza por desgravar el que afecta á ios vinos én las capital es déjjroviriciá y. en las poblaciones de más de 30.000 habitantes; iQué cosas se ocuespecie de. a n z u e l o rren á nuestros goberpar a- ¡pagar mayoi es nantes! Bien pudieran recargos. por. otros condedicarse á estudiar ceptos, porque la teocómo se hace próspero ría siempre es Jüuy y fuerte un p u e b l a bonita, p. erola práctiabatido, leyendo 1 o; ca casi siempre desmuchos, folletos, y Meconsoladora. morias que desde 18 S 2 Y voy á probar está vienen á España proMADRD. INCENDIO EN LOS CUATRO CAMINOS aserción. Por lo que RUINAS DE LA CASA DESTRUÍDA POR EL FUEGO EN LA CALLE Í E LOS ARTISTAS, AYER DE MADRUGADA Fot. A BC. cedentes del Japón. respecta; á Madrid, impresos, n atur- ahnen puedo, asegurar con te, en lengua y car toda certidumbre que; publicada la ley de des- secheros, que no se hagan ilusiones: el aumen- I o más general suele ser qué por estar én ma- racteres japoneses, pero únicamente en las lp. gráyación; del impuesto sobre los ovinos. éstos to en la venta dé sus vinos será de un dos ó lísimo, estado el camino vecinal que conduce á páginas de la izquierda, estando su traducción un. tres por ioo ¿y creen que con esta desgra- la carretera ó estación férrea más próxima al en inglésenlas de la derecha. Por manera que expeíiméhtarán üna. baja, y rió m ás de una pe aéta: ep: an- oba. sqbre, el precio; actual, y éste vación vana volver tiempos parecidos á los pueblo, dejen de ir. á. cargai: frutos. los carreros los gobernantes que no conozcan éste idioma- y arriería, y par. á que no llegue este caso, fácil les. será hallar algún traductor que lo vier beneficio ío. obtendrán los que comprende una de las grandes exportaciones á Francia. Además: de estos recargos, nQs anuncia el al- acuerda el Ayuntamiento la prestación persp- taal castellano ó al catalán, que será la lengua arroba én a. dél ante, pueslps- que l o adquieran por cuartillas ó énmenor cantidad, ehbenéficio calde: de Madrid que va á poner en vigencia la oficial del porvenir en la Península ibérica, seprestación personal, Ja. cual es posible que en será de tres; ¡céntimos por botella. gún los superhombres del; Nordeste. esta villa estuviese en uso én los; tiempos de Sán irán trajinantes é. comprarles stis vinos, trigo, A cainbio de esta pequeña ventaja tendreP. aís como España, tan abrumado de- tribuIsidro; pero en estos modernos solamente he- aceite, etc; y en cuánto á los proletarios, apar- tos, en el que, como consecuencia; la vida es uios que pagar todos los habitantes de Madrid, mos conocido én Madrid la prestación perso- te de; que esta clase dé trabajos se ordenan carísima y los sueldos ó jornales muy reduciasí los que beben vino como los que no lo be- beñios, que somos los más (por lo menos son los. nal, queya desapareció hará unos, cuarenta y cuando los del campo son innecesarios, como dos, no es de extrañar que no se le encuentre más Jos. que no ló beben diariamente) hábré- cinco años, por la que obligaban los alguaciles hombres avezados á trabajar al aire libre y pulso, porque está exangüe, y así, vio, con toda. oíos dé pagar, digo, recargo sobré cédulas per- álos adultos transeúntes á acarrear agua, for- acostumbrados al manejo del pico y del aza- resignación la pérdida de sus colonias, y con sonales; aumento en. él precio del azúcar y mando cordón desde alguna fuente inmediata dón, no trabajan á disgusto, porque, arreglado la misma: verá j a de su vergüenza y hasta la 1 en los géneros en que entra este dulce, como á- alguna casa incendiada, y. auna poner en el. camino, entrará. mucho dinero en el pueblo de su. honor, que fue lo único, según dijo un y parte se. invertirá en jornales. ios de confitería, repostería, chocolate, etc. -re- movimiento las bombas. Rey, que se salvó en Pavía. cargo en los billetes de ferrocarril y otros de La prestación pers lal en obras de utilidad ¡Pero en Madrid! ¿Qué obra de utilidad ver- -Dispense usted, Sr. Director, este desahogo que servirá como pretexto la: d, esgravación del pública, indispensables y urgentes, tiene su daderamente pública. pam iodos se, va á em- de un neutro, ya setentón, y que ve con dolor impuesto sobre los vinos. En cuanto á los co- debida aplicación en las poblaciones rurales. prender para obligar á la prestación personal? la decadencia de la desgraciada España. BIBLIOTECA D E ABC 266 LAS D O S BARONESAS 267 -Hubiera dado de buena- gana una parte de mi vida por aiárgar la suy ¡También yo, pardiez! -dijo Jorge con cinismo. -Pero, ¿á qué evocar recuerdos tristes? Habéis hecho vuestrodeber, nádielo duda, y mi tía no habla de vos sino con la más alta estijnación ¿Cómo se encuentra Mád. de Tréves? -se atrevió á decir tímidamente I Uciano. -Espérovque se encontrará bién pero lo ignoro. ¡I o ignoráis! -repitió láudano muy sororendido. Sí: ¿Y cómo es eso posible? -Mi prima nos h a dejado, á l o s quince días -poco más ó menos, de la muerte del pobre Max: ¿No. lo. sabíais? v- Luciano creyó debía responder que lo ignoraba. Jorge prosiguió: -Deseabaviajar. -v r ¿Sola? nterrumpió el médico. -Con el marido de. su nodriza, Santiago Habert... Y desde que se ha marchado no tenemos ninguna noticiasuyá. ¿Por ío menos sabéis dónde está? -No... N o l o sabemos, ni. yo ni nadie. ¿Esto os parece raro, querido doctor? -Un poco raro, én efecto- -respondió Luciano con aire distraído y añadió saludando: -Hasta la vista, Mr. de. Nerville. Después siguió su camino sin añadir palabra. Jorge le vio alejarse. He aquí un hombre devoraao por un ¡secreto pesar- -se dijo; -ó me engaño- mucho, ó poco tiempo le queda; de vida... Mad. d Harblay veíaá su hijo desmejorarse de día en día. Bien conocía la causa de la pena que le mataba; pero sabía muy bien que no había consuelo posible. La rjobre madre se callaba y enjugaba sus lágrimas. Pasó otromes sin que cambiase en nada la situación de nuestros perso najes. ¿Por qué 110 venis á vernos ¿il chalet -prosiguió Mr. de Nevvüle. -Nunea demasiado... Nunca bastante... El trabajo es la vida. ¿Por qué no venís á vernos al f- chaht -prosiguió Mr. de Nerville. IvUciano se estremeció. ¿Qué iría á hacer á u n a casa de donde había prometido alejar l a muerte? No he cumplido mi promesa... -murmuró con voz sombría, -No tenéis que haceros ningún reproche. Mi pobre primo estaba condenado Llegaba elífin del invierno. ijna- mañaria, Luciano d Harblay en su gabinete de trabajo, con los pies apoyados én los morillos. delaíchimenea, donde ardía un buen fuego, temblaba con los escalofríos de la fiebre. Á la puerta de la casa dieron un aldabonazo. El joven médico levantó la cabeza. r- -Es el cartero- -murmuró. -Hace cuatro meses que le espero todos los días con impaciencia, diciéridomé: Quizá mé traerá hoy una Carta de ella, y hace cuatro meses que laespero en vano. No me ama... No se acuerda siquiera de. ue existo. Oyóse en el pasillo ruido de pasos. Se abrió la puerta y apareció Mad. d Harblay con periódicos y cartas en la mano. -Tu correo, hijo mío- -dijo. -Gracias, madre mía... ¿Quieres poner eso en esta silla, á mi lado?