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NUMERO 763 A B C DOMINGO 7 DE JULIO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 UNA NOVELA DEAMOR y a m o s á dedicar algunas breves observaeio, nes completamente iliterarias, á la novela que. con el título de ¿a cueva délos buhos, acaba de publicar D. L, uis L, ópez- Ballesteros. Se trata de un libro que puede hacer reflexionar á un hombre de mundo y á un psicólogo. Yo voy á ser. sincero en lo que digade él. Estainpvela es una novela dé amor; el caso es el siguiente: Adriano Borja, el protagonista, encuentra un día en una playa elegante a u n a mujer; súbitamente, sin que él pueda explicárselo, siente una irresistible atracción hacia. esta desconocida. I, a atracción, la sugestión que siente Borjá no puede definirse; pero si repasamos en nuestra vida, si nos consideramos á nosotros mismos, encontraremos que acaso hemos sentido alguna vez esta atracción poderosa, esta simpatía inexplicable por una mujer á quien de; pronto vemos por yez primera. Ahora bien; ésta simpatía repentina, si logramos conocer á esta mujer que nos cautiva, si entramos en, su trato, suele convertirse en amor; la lógica, la realidad de las cosas piden que así suceda. No sucede así er el caso de Borja. Y aquí comienza lo inexplicable, el misterio extraño. de esteliTaro. En el fondo del sentimiento que Borja tiené; para esta dama es indudable que hay un matiz de amor; pero la nota que domina, que avasalla á Borja es el temor, el miedo, el espanto. ¿Miedo de qué? -preguntará el lector. Haorémos de añadir para completar los términos del problema que la mujer que sugestiona á Borja está unida definitivamente á otro hombre. Borja, en sus razonamientos interiores, lo que teme es perder á esta amada, es deair, que llegue el momento de que sus amores terminen. Aquí cabe hacer una reflexión: puede explicarse la sensación de inquietud, de misterio, de no sé qiié, que Borja experimenta al ver par vez primera á esta 1 mujer; pero una vez ya en relaciones cou ella ya seguro de su amor, ¿por qué este tormento, este suplicio que Adriano Borja se inflige de continuo? El punto es inextricable. Un hombre ama á una mujer que no puede ser suya; el deber le impondría el escrúpulo moral de no hacerlo así; pero si hay en nosotros pasiones que no pode mos dominar; si en ocasiones nos es imposible, resistir los impulsos de nuestro corazón, ¿por qué este hombre no se aviene á querer á la mujer amada sosegadamente, sin inquietudes tormentosas, sin forjarse á cada momento esta angustia íntima del miedo á perderla? Se puede perder, en efecto, á una mujer; ni las cosas, ni los sentimientos más puros son eternos; puede llegar lo fatal, lo inevitable; un hombre bueno y recto hará lo que esté en su mano por evitarlo; pero, si lo fatal viene á pesar nuestro, ¿por qué lanzarlos hacia la tragedia y la desesperanza dolorosa? Y sobre todo, ¿por qué imponernos, antes de que llegue el momento, este dolor? I,o que temía Adriano Borja se realiza. No quiero yo entrar á examinar ahora el carácter de esta mujer inteligente y apasionada que de pronto rompe con su amante; no se explica cómo un amor, un amor sincero, efusivo, pueda desaparecer de un corazón de esta manera repentina; puede darse este caso en la vida; en la vida todo se da; pero para que nuestra lógica no quedase malparada necesitaríamos suponer en el espíritu de esta mujer un elemento extraño, algo que no comprendemos, algo anormal. El caso es- que la amada de LOS SUCESOS DE MARRUECOS arriba- -que en esta mujer inceiígente y amorosa hay algo de anormal. Y sin embargo, ¿cómo resignarnos á creer en la ilógica y en lo absurdo de este acto? L. os amores de Fernanda y Borja son ilícitos, deben terminar; pero aparte de esto, ¿es que esta mujer incomparable no ha tenido para su determinación sus causas, sus razones? Un análisis minucioso, exacto, de los motivos que han determinado á Fernanda sería aquí; conveniente. Tal vez viéramos entonces que esta mujer procede con lógica, no puede menos de hacer- lo; que. hace. Y si Adriano se convencía de ello, si, sobreponiéndosek su dolor se persuadiera de qué lo irreparable es irreparable, entonces, después de un último y efusivo adiós á Fernanda, se presentaría á nuestros ojos con toda- la sugestión, con toda la grandeza, con t ó d a l a atracción irresistible de algo. que es tán fatal como la rotación de un astro, y que sigue una ruta que ni el amor de la misma. Fernanda ni todas las fuerzas juntas de la Nataraleza podrían evitar. AZOR 1 N AfiCEN BARCELONA PROPÓSITO DE CLAVÉ En el espacio de pocos meme ses se habrá celebrado el cincuentenario d uentnari de dos instituciones igualmente fecundas y- en cierto modo gemelas, dentro del resurgimiento catalán: ahora el de los coros dé Clavé; más adelante, en Mayo próximo, el de los Juegos Florales. Con su historia viene enlazada la historia de esa corriente, á trechos literaria y artística. á trechos social y económica, que ha aaabado por presentarse y afirmarse como problema nacional en la política de España. Ambas instituciones han tenido análoga influencia y un desarrolló casi paralelo. Se han extendido á casi toda la Península, -con mayor ó menor intensidad ó carácter periódico, no obstante el sentido local que conservan en Cataluña y de que nació en ella su fuerza y su arraigo. Esta misma historia se presta á insistir en una observación, no bastante desarrollada, de psicología de las multitudes. Refiérome al carácter predominantemente democrático de la cultura catalana. Por desconocimiento de esta nota principal se han originado no pocas confusiones y polémicas, y se han desarrollado comparaciones entre aquélla y la del restó de España, no siempre atinadas y justas. Sea porque nos encontremos en los comienzos de una restauración, emprendida después de dos siglos de esterilidad y silencio, -sea porque, Cataluña no ha sido nunca en la Historia país de hombres, necesarios ó providenciales i áís de ¿eminencias en el sentido de una gran superioridad sobre el nivel medio, no cabe duda, que no puede presentar en conjunto, ni aun con relación á su superficie y número de habitantes, aquel catálogo de nombres gloriosos y brillantes que forman, por ejemplo, la constelación del romanticismo en Castilla y Andalucía. En este aspecto, ninguna razón de patriotismo local puede justificar ponderaciones ó pretensiones exageradas. Al contrario, el despertamiento de Cataluña, se presenta como un hecho colectivo antes que como una aparición de selecciones y grandes individualidades. No hay tantos millonarios de la inteligencia como en otros lados; pero no hay mendigos. No exis- MAC- LEAN, INSTRUCTOR ü E LAS TROPAS EL RAISUL 1, REBELDE QUE ACABA DE SEIMPERIALES, SECUESTRADO POR EL BAN- CUESTRAR A MAC- LEAN, QUE LE OFRECÍA DIDO MARROQUÍ EL RAISUL 1 EL PERDÓN EN NOMBRE DEL SULTÁN (De Daily Mirrcr. Adriano rompe con él; ha llegado lo que él temía. ¿Qué hace él ahora? Adriano, como un héroe romántico, se entrega al desconsuelo, se aparta de la sociedad, ppdríamps decir que recurre á algún elemento medicinal- -la morfina- -para hacer e. trar en su cerebro el olvido, y én siu- ia, se desquiquia y amarga la. vida. Esta es la novela del Sr. I pez- Ballesteros. He dicho antes que ella podría hacer reflexionar á los hombres de mundo y álos; psicólogos. En efecto, ante este caso, ¿qué opinaría un Stendhal, el teorizante del amor, ó un don Juan, el que lo practica? Adriano Borja es un problema, ¿cómo lo resolveríamos cada uno de nosotros? I, a mujer amada no le quiere; su pasión sincerísima, honda, encuentra ante ella un muro de acero; él se desespera y sume en la tragedia. ¿Debe hacer esto Borja ó debe aceptar serenamente el destiño adverso? A estas preguntas contestará cada cual según su temperamento; unos dirán una cosa, otros dirán otra. El sabio no dirá nada; el sabio no aconsejará; él sabe que no se puede trazar un carril á un espíritu; que el querer ó el no querer no depende de nuestra voluntad. Y que tampoco depende de nosotros el sumirnos en el dolor y en la. angustiare! llorar y el amargar nuestra vida, si tenemos la fatalidad, la trágica fatalidad, de que la mujer á quien queremos no nos quiera. Dos palabras voy á decir, para terminar, sobre la técnica, sobre los procedimientos literarios del autor de este libro. El autor de este libro es un espíritu sintético, afirmativo; no hay en éste depresión para él; la humanidad debe tanto álos espíritus asociadores como á los disociadores. Lo que sucede es que cuando uno de los primeros escribe un libro, hace una novela, por ejemplo, en este libro procede por síntesis, es decir, nos da los resultados de su pensamiento, de su dialéctica, pero no nos hace ver el mecanismo por medió del cual ha llegado alas síntesis que nos ofrece. Generalmente, y ya se trate de espíritus sintéticos ó analíticos, cuando escribimos de algo que sentimos con fuerza, y aun cuando lo relatamos en una conversación particular, seguimos este procedimiento; la labor interna se ha hecho ya en nosotros; el largo proceso de tal ó tal sentimiento ha. ido elaborándose obscuramente poco, apoco, allá en la intimidad de nuestra conciencia, y al hablar ó escribir expresamos tan sólo la resultante. Suele suceder- -es regla infalible- -que á los que nos oyen ó nos leen, esta resultante expuesta escuetamente les parece absurda; la estupefacción ó por lo menos la extrañeza se apodera. de ellos; reputan por ilógico y por absurdo nuestro sentimiento, nuestro proceder. Y sin embargo, si ellos hubieran visto el proceso íntimo; si nosotros pusiéramos ante ellos todas las ruedecülas y engranajes de la máquina, es decir, la historia y el análisis del sentimiento, no habría, no podría haber lugar á la estupefacción á la extrañeza. En esta novela, por ejemplo, nos encontramos con la negativa inesperada dé la amante del protagonista á seguir en los amores con éste. I, a negativa es súbita, instantánea; el autor no nos explica la causa. Adriano Borja se desespera; el lector juzga- -como hemos dicho más W aíS. TES? 1 4 t Té MOTRIL. MANIFESTACIÓN CONTRA EL PROYECTO DE LEY DE AZÚCARES EL PASO DE LA MANIFESTACIÓN POR LA CALLE DE SÉ 1 JAS LOZANO Cabarrocas. ROMA. EL CENTENARIO DE GAR 1 BALDI EL MONUMENTO DEL INSIGNE PATRICIO. EL DÍA DE LA CONMEMORACIÓN Fot. Abetuagar.