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NUMERO 758 A B C MARTES 2 DE JULIO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 2 PAGINA 5 ea el mne, sesión el ij S 8 p. lfff J í p frates I bafeilit p ¿alia, qug llgfa m nombre. d tÍ 88- la i ú italgaisiimt ás m tef sia f o s e a s QS líÉe? MOS Segunda Lápezs f f re? ág? ajos gafeios, se presenta? 0 la AeadéSU ¿da POR CABLE! Pib áJ xygnta eje bi injusta preteriste i pgf ggal ati! 5i a pya. lg, Ciencias sin etra preseg. que) el distintivo acaágl fe ttrgimif ate naval á Bspafi í t -2 S peg Ll aí tt rira per obra, 119 e gvjfá é no. gptea la medida, el A iiipliando lo ya telegrafiado referente al démico. que. la estima en uiás que cuanSi i propósito de los listados Unidos de neu- Ciertamente como no s; empre expendía lus legítimos jp viernes serán despedidos 34 P obreros. tas coronas le dedicó el publico, enardecido r ue en alguna ocasión había pasado también Cartagena entera se interesa en la favorable tralizar las islas Eilipinas, ocúpase de nuevo el por su genio. Evening Standard en dicho asunto, exponiendo gato por liebre, era vigilado y espiado por dos esolu i n de este asunto. Cajalingresó ayer oficialmente en la Acadela situación creada á a gran confederación agentes de Policía. Í V W P J J, mia, á la cuál pertenecía hace íuuches años El vendedor, que ignoraba la vigilancia de norteamericana por el citado archipiélago. os obreros del arsenal de Cartagena, por derecho propio. Su discurso, qonjo obra lique era objeto, fue requerido un clía, el deju La. epniisií 5 n gestora de las Soeje jades obre- i Es innegable que dada la situación militar lio del año líltimo, precisamente por los dos ras ha visitado á los presidentes de Ja gomara y eí estado, de las fortificaciones en dichas is- teraria y científica, resulta una verdadera joya. sujetos referidos, 3 simulando que le compra- de CQjnercio y Sociedad Económica, y otras w -w v e n fa absolu- No se puede analizar ni extractar la obraque ban dos ó tres décimos, pudieron convencerse entidades importantes, para pedir que apoyen ta imposibilidad de defenderlas en caso de ha de leerse y estudiarse. Las piedras precior s sas no se pueden reproducir, es indispensable de que sus sospechas eran ciertas y fundadas, lp. s peticiones del apena guerra. 1 Actualmente las Filipinas son una causa per- verlas para admirarías. pues todos los billetes adquiridos tenían en Bi U el mismo sentido se ha telegrafiado á lps Contestó en nombre? de la Corporación el mendada la fecha. manente de disgustos y de déficits financieros Los compradores, para desempeñar su papel diputados residentes, en Madrid gres. García considerabies. I os cien millones de francos Dr. Olóriz. Su tarea era, en verdad, difícil. Los Aíix y general Azrjar. á la perfección y para poder detener al vendeque han costado á los Estados Unidos, no sólo trabajos experimentales no pueden comentarMañana, á del dor sin el riesgo de que se diese á la, fuga, hi. -los obreros por la tarde, unla salidaen elarsenal, no produgen jíada, sino que son fuente perma- se sin incurrir en petuíanciás. Amigo. entrañacelebrarán mitin Teatro ble, antropólogo sagaz y artista de corazón, vio ciáronle entrar en un estanco, prometiéndole nente de nuevps é infructuosos desenvolsos. amado compañero una propinilla, y cuando lo tuvieron dentro Circo. Varios políticos eminentes se h a n dado en la figura científica de smlo abordó con tal un tema interesantísimo, y del establecimiento, se la dieron, vaya, si ge la cuenta de Jas dificultades y de los peligros que tino y verdad, con delicadeza tanta, que nindieron. puede acarrear la situación, y. han propuesto guno de los futuros biógrafos de Cajáí podrá Preso y procesado, ayer compareció, en Ja el medio de la neutralizasión como modo el prescindir de este hermoso retrato definitivo, é Sección tercera ante el Jurado, y aunque U más seguro de enqo. ntrar una solución á tan inmortal, como íp es un bus, tp de bronce cindefensor, Sr. Prieto Villalvi. le, hizo titEiniepf anormal estado de epsas. celado por un genial escritor, maestro en el eofnp. rzos por demostrar, si no su inope cí 1, arte de petrificar ías almas grandesporque esto resultaba imposible, la poca, iuiSí, el alma de Cajal e superior á todas sus pórtancia del hecho, pues si en vez de ser biobras pasadas, presentes y futuras. Se habla lletes se hubiera tratado de monedas, no se 0 1 MABEUP 4 e su constancia, de su paciencia, d e su volunhubiese procesado, toda vez que la cantidad I n t e r i o r a l ñe F e x PHOÓE POR CABLE +0,30 tad; pero ¿qué son todas estas cualidades sino en cuestión no llegaba á 25 pesetas, á pesar d TÁNGER, I T -P 30 en (üfe) j en e ssfies i d reflejo de la energía vibrante de un espíritu todo, repetimos, los jueces populares declara, fin g íüie. ntft id. ac Lean y 1! g. aisuli, fin p é s i m o sano y- potente que np se extingue jamás? ron culpable á Segundo López, y la Saía le iin Por noticias que ban circutado po, n visos e, po W 8 e? i e i 11 3: J S ¡pu. so tres años, seis mesesiy veintiún- Mas cíe Agemájanse los grandes genios al fuego deeji difgtentgs garigs, r P, 10 10 Ó, 8 p +0,20 de credulidad, se da por seguro que en breve vprador, altivo, que asombra y aterra á las presidio correccional, y 125 pesetas de multa, tendrán una entrevista el caid Mae Lean y el Esta última pena por uaa tentativa de coheJiaisuli en un lugar situado al Este de El- gentes cuanáp las rojas li nia. s fl ni an corochó, pues de la prueba se dedujo que, al er nadla de humo denso, amena aado destruirlo 1 Ks. i. detenido procesado, ofreció dos ciiíres á, uno 1 todo, Así son los hombres, cpmp Napoleón, de los guardias que lo conducían para que p egalps y palos. que matan y conquistan, son odiados y amados 45,1 dejaran escapar. ícese que al celebrarse esta conferencia, en vida, y después de muertos se les glorifica Mae Lean entregará al jefe de los rebeldes 10 sin tino nj rnes. ura. Q, 9 100 Por un delito idéntico, vióse ayer otra causa tiendas y cuatro caballos, de éstos uno magní Su labor destructora provoca una reacción Q, 5 Q en la Sección cuarta de la Audiencia; per- a, el 81,75- f- 0.75 fieamente enjaezad? como regalo que le en -germinativa fecunda en pueblos y conciencias. procesado, Fabriciano Redondo, detenido en 4- ft 5 vía el Sultán, En cambio, el fuego del genio en hombres 1 PA 15+ 0l ñ la calle de Lope de Vega al tratar de expen pbsequips, que. parecen signiliear un, eomp Cajal se parece al que ocultan los altos O. fpnpps der cinco billetes con las fechas enmendadas, i perdón, se compadecen mal con las hornos. Allí el calor es permanente, intensísi 0,19 fue castigado con catorce años de cadena tem. terminantes de reanudar las mo; leve llamarada corona la gígantesea mole poral. cipnes contra el Rajsuli y les suyosen cuyo interior se revuelve el ricp metal y el Bien es verdad que el Tribuna haciendo humilde carbón; de pronto ábrgse paso un uso de las facultades que le concede el párrafo Jnierjor, fln de. mes es iaxip S 3,60+ P, Q 3 chprrp de pro candente que deslumbra por su segundo de art- del Código penal, propone AMERICANOS viva é intensa claridad, serpea por los moldes, BpO en la se e cia la conmutado i de la peH. a, qu. e: despidiendo chispas luminosísimas, caldeando ífortes +0,50 es notoriamente rigurosa en este caso. AÍÍP 9 Bt CONTRA JAPONESES el ambiente, y se convierte en preciados lingoPOR CABLE +0,05 UN PASANTE tes de acero, mallos y brazos de la industria, SAM FRANCISCO DE alimento del progreso liumanp. Aquel sublime 0 1 PARÍ! n la isla de San Paulo ha capturado un bar- espectáculo no lo admira la masa popular; los po. de guerra norteamericano á 29 japone- mismos obreros no comprenden bien lo que +0,0? Interior. Jjsíeripj, POR TEÍE (3 RAFp Q, 18 ses que estaban allí pescando focas, sabiendo significa para gu porvenir la labor de los. ingeJ j í i fra mnt nieros que trazaron los hornos y estudiaron LUNES, 1, 7 T. -0,22. que aquel territorio, és zona prohibida. K nueyp las misteriosas mezclas para obtener el inqueI os obreros del arsenal. 95,40+ 17 ifip, ¡brantable acero; pero gracias al perpetuo her Se han reunido las Sociedades obrera: Argentino, 4 por 100. 5858. 1,05 i- 0,30 vor de los hogares y al trabajo obscuro, penopara tratar del próximo despido de obreros Brasil, i por 100,18 S 9. 274 Nortes so é incesante de centenares de hombres, la del arsenal. humanidad obtiene bienes sin cuento. Se ha acordado gestionar por todos los me- Andaluces, 1.14 SÍ dios posibles que se desista de tan dura medi- Crédito LipBés de Méjipp Compréndese fácilmente que hombres como 966 Banco líáoional da, para evitar que centenares de familias que- Metropolitano 625 a recepción del gran Cajal en la Real Acade- Cajal no son populares, en el. sentido, vulgar de +30 den en la calle 2.I JB mia de Mediema de Madrid ha sido una la frase. Pudó ser tribuno, eseritor, artista, haSfíÉÍ Tben Para ello se elevará una exposición a las líe J 3 e fiesta hermosísima que habrá producido en el lagando con sus obras las pasiones é instintos 600 Cortes, firmada por todas las entidades de Car Tharsis alma de nuestro ilustre compatriota una dulce de la plebe, que le hubiera vitoreado en el Par, tagena, ¿solicitando que, por lo menos, se apla GoldSelds 8 Í emoción. Todo hombre de ciencia contempla el lamento ó en el teatro; pero son más sinceras Band Mines. ce ahorael despido. sillón académico con el amoroso respeto- con y duraderas las aclamaciones que oye en la cáEn tanto, se recabará el. apoyo de todos. lo: que se examina la vieja poltrona donde descan- tedra y en las Academias. diputados. saba el abuelo. Por la vieja casa, siempre remo- Mas con ser Cajal lo que es, epn poseer ese ÜLTIMOS DATOS t Jjl alcalde, cumplimentando el acuerdo que el zada, han pasado los. inolvidables niaestros, y fuego intenso interior que revela un espíritu Ayuntamiento adoptó, y acompasado de nu JUt AP 3 SIP Hay PPrt Si Jntsrier gu papé no hay médico, por eseéptico y misántropo que grande y fecundo, acaso hubiera vacilado en r -y gana 30 eéntimps, si se tiene 6 p e t trida representación, en que figurabas todfts ese cupón. Mercado muy firme. Empieza 4 an, j (narsQn J- sea, quien. no agrade. ostentar sobre sil pecho sus hondas tribulaciones cuando le rodeaba las entidades obreras, ha visitado hoy al capi corro 4 a las Azueareras. la clásica medalla, más estimada y estimable una atmós féra piadosamente desdeñosa, una tan general del departamento, Sr. Auñón, y al rD A B Í 3 M alza es geoera inano? en Jas jniisaa da evo, que todas las bandas, y plaeas intentadas por frialdad oficial, algunas veces casi hostil, du tapre ipnactas EPí las njalas nptioias ijup se eí Estado para honrar el mérito ó excitar la va- rante su juventud, cuando ejercía el eargo cíe diputado Sr. Maestre. raeiben deí Tíansvaal acerca de la situación eeonómioa tnédicp militar v cuando consumía sus aljprros Han ofrecido ambos su apoyo. nidad. de las empresas mineros y d l hl BOLSAS DEL DÍA DE MARRUECOS DE CARTAGENA E LA MUSA DÉLA CIENCIA L SlBÜÓTECA DE A B C 236 LAS DOS BARONESAS 233 ¿Estás segura, madre? -preguntó. ¡Oh! completamente segura... Mira, aquí efítá en esta, mesita lo que contenían los bolsillos: tu pequeño estuche de campo, un bisturí 3 un lápi Yo te. aseguro qué no había otra cosa. ¡Qué rarp me parece! l- ¿Porqué? -Tengo la certeza de haber llevado mi agenda á Pointar- nié. ¿No puedes equivocarte? -No. después de la operación escribí algunas aptas dictadas por ni i colega de Senlis. -La agenda pudo desprenderse de tu bolsillo cuandp caíste sin conocimiento en la calzada de los estanques. -33 n efecto, es posible- -dijo Luciano jnuy preo. ciipa g, -La haré buscar. Hasta luego, madre, me voy. El joven besó á Mad. d Harblay y bajó á reunirse CQÜ Jorge que le esperaba tnpaciente. Subieron al carruaje y el coche corrió por el camino de LanjorJaye. 331 huracán había sido tan corto conio violento, 331 cielo estaba azul ¿el sol doraba las cimas de los bosques, y en el horizonte un gran arco iris ostentaba los colares del prjgnia. Llegaron. Luciano, con la cabeza llena de vendajes, se apeó y con paso rápido se dirigió al cuarto de Max, Leonida, sentada al lado de la cama, se puso encendida al verle entrar Sin embargo, no vaciló en alargarle la mano, ¡Nos persigue la fatalidad, doctor! -dijo designando á Mí- de Tréves. Luciano no respondió. Estaba ya entregado por completo al examen de su enfermo. Este examen duró algunos minutos. Un silencio de muerte reinaba en el ouartp. Al fin Mr. d Harblay levantó la, cabeza. ¿Y bien? -preguntó Leonida. -Tengo que luchar contra una enfermedad gravé, señora- -respondió. Luciano. ¿Cual? -Una fiebre cerebral. ¡Una fiebre cerebral! -repitió la viuda. ¡Gran Dios! rfísto es njuy peligroso! -Muy peligroso, sí, señora baronesa; pero, sin embargo, no hay que desesperar... Combatiré el mal con todas mis fuerzas y espero vencerjp, Luciano se sentó en el escritorio de Max y escribió una receta, -Haced preparar todo esto inmediatamente en la farmacia de CbantiUy- dijo en seguida. -Que este medicamento sea puntualmente administrado ai enfermo. ¿Qué otra cosa mandáis? -prosiguió la baronesa viuda. -Muy poca cosa. Es menester velar muy de cerca á Mr. de Tréves pap- evi tar á su alrededor- ruido y. movimiento. Deseo que, aparte de Ja persona etícar gada del cuidado de que os hablo, nadie absolutamente entre en este cuarto. El cochero obedeció. El trote de los caballos se aceleró. ¡Esto es! exclanió Max. -Así se vá un poco mejor... Pasad por el bosque... Me siento bien, completamente bien. Y con las manos crispadas sobre los cojinetes, la cabeza descubierta, inclinada hacia adelante, presentaba su ardorosa frente al aire, refrescada parla rapidez de los caballos, y reía con risa nerviosa. Mi palabra de honor se decía. Jorge: -este barón querido tiene el aspecto de un loco. Max prosiguió: -r- eguid á la- granja de Conimelle, y ¡vivo! ¡sobre todo, vivo! La sorpresa de Mr. de Nerville se cambiaba en inquietud; su primo casi le daba miedo. -Acuérdate de la recomendación del doctor, querido- -dijo; -el cielo se pone negro como la tinta, y aumenta el calor. Vaníos á tener tormenta. ¡Y bien, tanto mejor! Venga la tormenta. ¡Quisiera oir relumbrar el trueno y el rayo... Sería hermoso. jVamos, Ricardo... ¡Vivo! ¡Vivo! El cochero, volviéndose á medias en el pescante, miró á su amo de una manera singular. También él se preguntaba: ¿Se vuelve loco el señor barón? De repente, una ráfaga pasando por las copas de los- árboles, hizo e treme cer y gemir las hojas. Al mismo tiempo, crepuscular obscuridad reemplazando á la luz del día, envolvió el bosque. Llegaban por una aneha calle de árboles á los estanques dé Conimeiles. cetca de la granja. -Toma ei camino de los estanques- -ordenó Max. El cochero hizo á su tiro describir una curva maestra y tomó el camino indicado. Las ráfagas se sucedían. Sordos ruidos llegaban al horizonte. Un inmenso relámpago, el primero, desgarró las nubes amontonadas Max batió palmas, y su risa nerviosa redobló en intensidad. ¡Positivamente está loco! -pensaba Jorge. Los caballos, espantados, se encabritaban. Un trueno resonó estridente, metálico, ensordecedor. El tiro partió á escape, sin que fuese posible al cochero contenerlo. ¡Trueno del diablo! -dijo en voz alta Mr. de NervUle. ¡Vamos desbocados! debía concluir así- -dj filosóficamente e cochero. dijo ó a m e t e el! hillb M B! Vi V- ¡Bravo! chillaba Max, ¡Bravo! ¡Vivo! ¡Vivo! Llegaban á la altura de la tercera calzada de los estanques. El ligero carruaje, corriendo con una celeridad de diez leguas por. hora, bo taba y crujía. Max se puso en pie. -La tercera calzada... -dijo con angustia. -Estamos precisamente en el sitio en que han querido asesinar á mi amigo Luciano... Ah... ah... ah... i Y dp traevó se echó á reir