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NUMERO 757 A B C LUNES i. DE JULIO DE Í 907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 M- i i SANTA CRUZ DE TENERIFE. EL ASILO VICTORIA COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA EN TERRENO CEDIDO POR EL AYUNTAMIENTO Fot. Romero. gión industrial, en el sentido excluyente que las. Los frutos de la tierra no son ahora como concentrar riqueza y trabajo sin subordinación se da á esta palabra, ó es preciso recordar que fueron en tiempos deDuhamel y de La Maison á límites ni superficies. Admite acumulaciones es tan industrial como agrícola. Así también rustique; la transformación que en ellos opera indefinidas y ofrecerá siempre á la agricultura debemos recordar que sólo pueden llamarse el trabajo deljtiombre, tiende á hacerlos cada su primero y más sólido mercado. Se ha pro- agrícolas otras comarcas, en el sentido de que día más industriales. Puede sostenerse que la bado hasta la saciedad que el sobreprecio que ONCEPTO DE LA En cada momento todavía no han creado su industria. nueva agricultura será imposible sin poseer en paga un obrero fabril, por su consumo de pan, Sólo en virtud de pueden adelante un verdadero espíritu industrial, por P R O D U C C I Ó N d e l a H i s t o r i a J h a 7 prosperar los funestos esta confusión nos con- que las primeras materias han perdido muchí- para proteger al agricultor, importa muchísi- axiomas que PKUUULLIUN u n p r i n c i p i o d o m i. ducen otra vez al doctrinarismo. Nuestra simo de su prístina estimación de dones del ino más de lo que paga el bracero de las comarcas rurales de sobreprecio en sus camisas ¿ante y común en la vida de las naciones; unas organización, nos dieen, debe inspirarse en la gratuitos. La al industrial. Es, veces es la extensión y la conquista, otras el fórmula predominante de la riqueza española. cielo, próvidos ymás importantemanipulación y chaquetas para proteger esa de profundizar es hoy que la calirobustecimiento del poder monárquico, otras España es un país esencialmente agrícola dad, yun factor puede ser desconocido en un por tanto, una obra torcida no el divorcio de la misma el espíritu religioso, otras la gloria militar. Si luego hacia la agricultura debe gravitar y caer, país queestopagado á 10 francos botella, des- producción. entre las dos ramas en lo firme y ha Creo que están más tratásemos de investigar y descubrir ahora ese sin desvíos ni vacilaciones, todo el peso del pués de aderezado y pulido, el mismo vino que demuestran mayor sentido económico esas poprincipio dominante, esa atmósfera común á Estado. Pero ¿qué es un país agrícola? Todos de aquí se extrajera á seis reales el cántaro. blaciones obreras- -consumidoras- -que no se todos los pueblos civilizados, veríamos, sin los países lo son; todos los pueblos rudimentaNo digamos, pues, que España les duda, que es el sentido económico. El problema rios no son más que agrícolas ó pastores. nación exclusivamente agrícola, debe ser una alarman gran cosa ante las pretensiones deinni incrustecastellanos, español, débese, en gran parte, á que el sentido Del hecho de predominar la agricultura en la mos este error en el cerebro de las nuevas ge- trigueroscomo que no aun considerándolasprosuelen beneficiar al económico no na penetrado por completo ¡en península, no tanto en virtud de su intrín- neraciones. Si ahora la llamamos agrícola es eficaces, nuestra sociedad. Y como es factor universal y seca importancia como por la general carencia únicamente por comparación y en forma ne- ductor, -propiamente dicho, ni al labriego. decisivo fuera de España, nos encontramos de industrialismo, n o puede deducirse el pos- gativa, porque la tierra existe siempre y la inMIGUEL S. OL 1 VER nosotros en discrepancias y á menudo en in- tulado de que España deba entregarse á un dustria es creación arbitraria de los hombres. ferioridad evidente respecto á los pueblos que porvenir exclusivamente agrario. En este sentido son agrícolas todos los pue nos rodean Se retour á la Gracias á todo ello, es posible que prosperen ierre. habla mucho en Francia del también, ese blos que todavía no han creado su industria. En Inglaterra ha repercutido Digamos, en cambio, que España debe orienciertos doetrinarisrnos y cierto concepto de la y reflujo periódico que oscila, producción que, además de ser ó completamen- flujo diversos ó modernizados, entrebajo nom- tarse por el camino de la producción integral mercantiuna manera y no te falsos ó sumamente parciales, ponen en pe- bres y fisiócratas. Pero estos son países que de encontrar en confluente de armónica. Yoque ninguno esos pueblos ligroso antagonismo á diversas regiones de Es- listas de vuelta países de plenitud, países sé solemos tomar por norma y punto de partida, paña. Ahora se saca partido político de la pre- están apopléticos, fáciles congestión momentá- ese agrario sunta oposición de intereses económicos entre nea de las ciudades á la la anemia consiguien- que carácter secamente, escuetamente los pueValencia y Cataluña. Hay en esto un sofisma te en los campos. Y y á reacciones, en sentido blos se nos quiere imponer. Vemos que agrícosu interesante extraordinaque demasiado viejo para q u e obtenga todavía agrícola, no son másesas movimientos en bus- la son, alsobresalen por su producción que mismo aceptación. Los pueblos modernos no se clasi- ca del equilibrio y la compensación; todo lo con manufacturastiempo, pueblos industriales, rio de modas LA MUJ ER perfeccionadas. La soberafican ya en agrícolas é industriales. Todo tien- contrario de lo que sucede en España. nía económica de las naciones se funda en basY LA CASA, dedicado á de á la integración y la compensación. El nomAplicar aquí estas novedades por simple pru- tarse á sí mismas en todos los órdenes de la bre que mejor les cuadra es el de pueblos prolas señoras. ductores. Si los españoles conociésemos mejor rito de imitación, es importar un doctrinaris- producción y en corregir las desigualdades de la las cosas de España, no habría necesidad de mo más. Aquí la tierra y la industria están losfertilidad con la paciencia y el ingenio de hombres. restablecer tantas nociones de heaho, comple- igualmente paralíticas. Ambas á dos necesitan DIEZ CÉNTIMOS La tierra es un fondo permanente, que no tamente falseadas y desfiguradas, como sirven de la misma excitación. Si quitáramos el arancel defensivo de las manufacturas, siempre de- falta nunca. Es cierto. Pero tiene un límite, un de asiento á la opinión pública para sus juiEN TODA ESPAÑA cios. Así, ahora, es indispensable repetir cada biera quedar el arancel defensivo, y no por coeficiente de perfeeción que nunca será posidía la especie de que Cataluña no es una re- cierto menos elevado, de los productos agríco- ble traspasar. En cambio, la industria permite SEGOVIA. REVISTA DE INSPECCIÓN EL GENERAL AZNAR REVISTANDO EL REGIMIENTO DE ARTILLERÍA DE SITIO Fot. Duque. A B CE N BARCELONA ABC Publicará mañana álBLlOTECA DE A B C 230 LAS DOS BARONESAS 231 -Dad la orden de que enganchen la victoria. El criado salió. En este momento, el semblante de Max era alarmante. Contraídas las facciones, colgante el labio inferior, y la profunda arruga que surcaba el entrecejo, daban al joven la apariencia de un viejo. Vinieron á anunciar que estaba el carruaje. Mr. de Tréves subió á él con su primo y dijo al cochero: -A Coye, á casa del Dr. d Harblay. Los caballos partieron rápidamente. A mediaa que se acercaban al término de la carrera, Max sentía que la opresión se disipaba y se ponía alegre. La victoria se detuvo en la puerta de la casa que conocemos. Max se apeó con presteza y puso en movimiento el llamador. Magdalena abrió. Conocía de vista al barón, é hizo un gesto de sorpresa. -Señor doctor- gritó en seguida. -Señor doctor, es el señor barón de Tréves... ...La tormenta uede estallar de un. -momento oir -Te acompañaré si quieres- -dijo Jorge de Nerville. -Sí, iremos juntos. Leonida se atrevió á hacer una ooservación. Está el cielo muy cargado- -murmuró tímidamente. -La tormenta puede estallar de un momento á otro. -Bueno- -respondió secamente el barón. ¿Y qué nos importa eso? ¿Desde cuándo mi primo y yo tenemos miedo á la lluvia? Después, dirigiéndose al criado que servía ala mesa, añaaio- No mentían al asegurar que la convalecencia de Luciano estaba muy ade- lantada. Todavía no salía; pero ya admitía consultas en su casa. En este momento se encontraba solo en su gabinete. Oyó la voz de Magdalena y se apresuró á salir al encuentro de Max. -Bien venido seáis, señor barón- -dijo mirándole con atención. -Mucho me alegro de veros; pero acabáis de estar malo. ¿No será una imprudencia la que habéis cometido con vuestra visita? Mr. de Tréves respondió apretándole las manos. -Si es una imprudencia, tanto peor. ¿No veníais á mí? He venido á vos. Luciano introdujo á los dos jóvenes en su gabinete y los hizo sentar. jorge no perdía de vista al doctor. Mr. d Harblay continuaba su examen. La alteración de las facciones lesorprendía. -Habéis sufrido... -dijo- -y padecéis todavía... -Es cierto- -dijo Mr. de Tréves; -pero no vayáis á engañaros, querido doctor, sobre la causa de mi sufrimiento... Desde que estáis ausente del chalet, no vivo... Me parece que se ha hecho alrededor de mí un inmenso vacío, y que todb me falta... Vuestro abandono sería mi muerte. Max hablaba con fiebre. ¡Por Dios, calmaos! -dijo Luciano, cogiéndole las manos á su vez. -Agradezco profundamente la simpatía, la estimación que me demostráis, y que estoy orgulloso de haberos inpirado; pero ¿por qué preocuparos por mi ausencia involuntaria hasta el punto de poneros enfermo... Víctima de un accidente que aquí me sujetaba, pensaba en vos, y tenía noticias vuestras por el Dr. Marais. -No niego el mérito de vuestro colega- -interrumpió Mr. de Tréves; -pero me inspira poca confianza. -Felizmente, desde mañana tendréis mi visita. -Hacedlo, querido doctor, y me curaré con vuestra sola presencia. Cuando no estáis á mi lado, tengo miedo. -El miedo de que me habláis no tiene razón ae ser. -Es posible, pero vanamente lucho contra él. No puedo desecharlo.