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NUMERO 75 J la base política, p s a mi e uto- estratégico y las preocupaciones financieras de la reforma: nayal. Son las que expondré en este artículo y siguientes. i os convenios recien tes. de España con Inglaterra y Francia (sin- diida conocidos del ministro al redac taf los proyectos) son consecuencias discretas, perp inexcusables, de la situación internacional creada por la fainosa entente aíiglofrancesa, y con estos convenios y entente o mismo qtie; siii ellos, tíay dos postulados de i política: exterior- española, única base racional de nuestravpolíti ca ó estrategiamavál, ásaber: Á. España no puede tenex por sí sola conflictos navales; si en alguno se ve en- vuelta, será como aliada permanente ó circunstancial de. o t r a Potencia ó grupo de s Potencias. B. No puede haber guerra naval, sino entre Potencias ó grupo de Potencias, cuyo poder marítimo sea casi squiyalénte. Ci? rc zricr, estratégico. B JWAKJ üS 25 tiáés, -JUNIO D E 1007. -OCHO P A G I N A S EDICIÓN PAGINA 6 muy pronto gracias á la navegación submarina- -los mares, que necesariamente formarán las líneas de comunicación de las escuadras beligerantes con sus bases de operaciones, así como el. camino del tráfiiso marítimo necesario para la vida normal de los seudos países. luego es natural, estratégico y económico habilitar esos puertos para una acción ofén, siya sobre dichas comunicaciones; El rer sultado estratégico seráque el adversario, para sostener esas comunicaciones, de, que no p uede prescindir sin gravísimo riesgo para el éxito déla guerra, habrá de dedicar fuerzas navales mayores que las españolas que en los puertos vigilen los mares inmediatos, ya p a t a bloquear tales puertos, ya para dar convoy á las expediciones militares ó comerciales que pasen, como tienen que pasar, por el círculo de acción ofensiva. de dichos puertos, é mejor dicho, de las fuerzas navales ei ellos guarecidas. S i; España, por ejemplo, ¿fb BARCELONA. UN HOMENAJE A CLAVE d ¿ntrb Iém ipsibili- EL PRESIDENTE DEL ORFEÓN FERROLANO AIR 1 ÑOS D. A M 1 NHA TERRA dades financieras, de ...rf eficacia real para indi COLOCANDO. UNA CORONA EN EL MONUMENTO DEL INSIGNE MÚSICO CATALÁN nar la balanza en fa vor del beligerante á que ella se adhiera, y esto sin distraer la menor parte de SUs recursos con ODJ tivos de acción aislada defensiva ni ofensiva. Los postulados y el corolario son combs verdades matemáticas, -dígalas quien quiera; pero ganarían en autoridad, en garantía de perseverancia, proclamados urbi etorbi por un Consejo de la Defensa Nacional. JT e dos modos se püéde satisfacer el corola rio, fundar la; política naval: ó adoptando lo que llamare estrategia legístka. ó dando la preferencia á la estrategia táctica; notenemosrecursos para adoptar ambas sin perjuicio de la éficítciá, de la realidad de lá solución, y el ministro ha preferido la primera, que voy á exponer. L o misino se influye en un a campaña, marítima ¡ó terrestre bffi g clo áRa: dversárib, á eñipléariúerzas eñ el s s 1: énimieritb dfe- stiglíneas de comunicaciones, que enviando al frente de operaciones unidades tácticas. Si una nación, por su posición geográfico- estratégica, puede amenazar sobré seguro l a s comunicaciones del enemigo, hará mal en despreciar ese elemento de fuerza natural, y deberá adoptar la estrategia logística con preferencia á la táctica. Es así que en una guerra, íiaval entre Potencias europeas, la peBARCELONA. NAUFRAGIO EN EL PUERTO nínsula- ibérica, desde buenos puertos españoles, puede amenazar eficazmente- -hoy más que EL VAPOR CASTRO HUNDIDO DESPUÉS DEL CHOQUE QUE ORIGINO EL NAUFRAGIO nunca, merced á la telegrafía sin hilos, y quizá Fot. Moragsts. organil dispone- de acorazados, m cruceros, torpederos dé alta ijjar. obligará al adversario. á- destinar á servicios Fot. Moragas. logísticos n- v acorazados, m 4. J cruceros, p q torpederos, que tendrán de menos frente de sí en las batallas navales que han de resolver la guerra las escuadras de nuestros aliados. j p n el próximo artículo explicaré cuáles son los puntos elegidos en el proyecto ministerial, eómo han de. organizarse para la acció? t ofensiva logística y para la seegurídad táctica local Pero creo que con lo escrito basta para que los lectores de A B C se convenzan de que se trata de un proyecto que en los anales de nuestra literatura militar, sobré todo, oñcial, no tiene equivalente, si. -bien puede reconocérsele; como precedente alguno de los escritos y proyectos de Sánchez Toca relativos á nuestro Poder naval. JENARO ALAS LS O eE DE AUDIENCIA M e m o s recibido una copia de la razonada instancia que los oficiales primeros y se- -gundos de Audiencias. proyinciales elevan al ministro de Gracia y Justicia en solicitud de mejora de haberes. Es muy justa y digna de atendeirse estapre tensión de aquellos niodestosíuíicíbñarios, lo s cuales, por todo porvenir, y habiendo ingresado álos veinticinco años ya cumplidos, pueden sólo alcanzar el sueldo de a- ooopesetas, comp BIBLIOTECA DE A B C 214 -AS DOS BARONESAS 215 I, épnida, con- ia niirádá fija y los labios blancos, parecía literaiment. e una estatua. Su pensamiento (flotaba en eivácí ¿Creía ver, gíti. espantoso sueño, á kucianb, ens iigréntado, inanimado, tendido á. orillas del estanque de Gommelles. d a ¿ye l a d e m á n- -y í e l á s e s i n o e r e st ú! d. y; dttsltp. cé ¡Han querido asesinar á Mr. d Harblay- -dijo amenazándole con la mira I a baronesa viuda se acercó á s u nuera, cuya extraña actitudvlé llamaba la atención par; primera vez. j 1- -Ciertamente es bien desagradable- -lejdíjojj- tperb h a y q u e- conformarse con ú n accidente cuyas consecuencias htíb ie ran podido ser mucho m á s graves. r r t a ybzde Mad. Germana llamó á. I, eonida alJsentimiento de la realidad. Levantó la. cabeza. Sus grandes. ojos, rodeados de un círculo. obscuro, tenían un brillo, sin gular. -Tenéis razón, madre mía. -dijo con voz entrecottada. -Podía haber sido- herido de muerte... Podía caer para no. volyerse á levantar... ¡Esto es ho, rrible! f Lajoyen baronesa ocultó su rostro entre ias manos. -Felizmente- -prosiguió. Mad. Germana, el, médicolde, ChantiIly asegura que la herida es ligera, que la conválecénóia. durará póeo tiempo, yque nués T tro amigo elDr. d Harblay nos visitará, muy, pronto. Esta vez IVeoñida no respondió á su suegra. Sentía que iba á romper- á llorar, sin. qué leí fuese posíole contenerse, si; de- cía una sola palabra, y lanzándose á. la. puerta, salió deUsálóp subiójtápiSár ihente á su cuarto, ...dejaiido á a baronesa viu á aéstúpeiÉacta. r ¿Está loca? -se preguntó al; cabo de un. instante MacLi Germana. ¿A qué viene esta fuga? ¡Mi. pálÉíbrá de honbrV. me parece mas ajustada. cp n, el acci 7 dente- del doctor que lo estaba c 6 n, ei; de mi hijp, inil, veces, más peligrosp, sin embargo! ¡Mi querida nuera; está hoy riervipsar. Tiene sensiblerías ritny particulares. i Después, la bárohesasviufafnb pudiendo adivinarlo que pasaba en. el cerebro y en el corazón dé; I; ébnida, dejó. de. pensar en, ello. bien- pronto; p eíb; habíale chocado mucho lb; Qc; ümdo, yla: impresióri; prbdü. cidá. no bpaíá borrarse tíeltbdb. k r Una exclamación, ronca de sorpresa y terror a la vez salió de la garganta del mudo, que retrocedió, palideciendo ante la acusación que de improvise caía sobre él. La joven, acordándose, de la frase escrita en la pizarra del mudo: Matar ¿al Br. Luciano d Harblay! no había dudado en creerle culpable. De pie, los ojos cMsp, éantes, en. elmarmóreo. r. ostro, extendido elbrazocomo para castigar, la respiración anhelante, dilatada la srarecanta por la indignación, parecíala estatua de la venganza. La actitud despavorida del, mudo le- pareció una confesión. -r Así me has desobedecido; -prosiguió cbn voz sorda. -Yo te había dicho que Mr. d Harblay debía. ser sagrado para ti... Te había, dejado comprender que herirlo á él era herirme á. mí, ¡Te había mandado qué lo quisieses! ¡Y tu odio bestial ha sido más fuerte que tpdp. ¡No has tenido compasión de m. í... ¡Has- querido matarle! -Todo el cuerpo del mudo temblaba. Susi manos, movidas por sacudimientos, nerviosos, trataban de significar la negativa... r ¡Has querido matarle! -repitió Leonida. -iHabías escrito que le mata r rías; ¡Hubiera debido, desconfiar de ti; ¡Hubiera debido conservar, en. mis alanos aquella pizarra, donde se mostraba cíhicamerité la idea del crimen! ¡Hoy mé serviría de eila para entregarte, álos jueces; Las palabras de Lepnida caían sobre el anciano como otros tantos golpes- de maza. Trataba: de responder, haciendo uso del vocabulario de los sordo- muaos. Mad. dé Trévés, arrastrada por él furor y la indignación, no comprendía su pantomima. ariti gase ariti gaseahQgaba. Jir ÍJe pronto rompió én y cayó de rodillas. Gruesas lágrimas inunda- ban, su: rostro, ientras. que. tendía a l a joven sus- brazos suplicantes. ¡Vete! ¡Veté! íMe horrorizas, me espantas! -prosiguió la baronesa. ¡No, te. acerques. áiíttí... normeitoques... ¡Tus manos están rojas de sangre! ¡Asesi: ud; U: i éte! ¡yete! T: Santiago Hábert se levantó transfigurado. El rbstroiencendido, los. ojosllenos. de relámpagos, no expresaban ya el dolor, sino Ia, r. ebelión, y su ademán imperioso ordenaba á Mad. de Tréves el silencio. l subirá su cuarto I eQuida estaba agitada, febril. -Su rosteo lívido expresaba igualmente la cólera y el- dolor. Ivlamó á la campanilla; yiolentámente y, ordenó eñ: tono seco á su doncelfa que fuese á buscará Santiago Hábert; después sé dejó cáér. ensu: sillón, en r tregada por completo; al pensamiento; que ppníaen; ebullitíón su cerebro. Pasaron diez niinutos sin que la joven baronesa; pareciese tener conciencia del curso del tiempo. Alcabp de estos diez- minutos, aonóse la pnérta; aei cuarto y apareció San- A tiagb Habert. Miróle é ta, sorprendida del cambio que acababa de operarse en él. -rr Te, atreverías á spstenerque no has cometido este crimen? -balbució. -Sí- -respondieron los ojos del mudo. 1- ¡CWéntirá! -replicó Leonida, poseída de incredulidad. Las venas de. la frente del mudo. se hincharon como si fueran áromperse, y sé inyectaron en sangre sus ojos. Colgado en. la, pared del cuarto de Leonida, en un marco de madera tallada á mano, délítiémpó del Renacimiento, se veía un Cristo dé marfil sobre fondo de terciopelo encarnado.