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N U M E R O 75o A B C L U N E S 24. D E J U N I O D E IQOJ. O C H O P A G I N A S ED 1 CIOJS PAGIN 6 r -i v i SEVILLA. LOS PROGRESOS DEL PUERTO EL VAPOR DE 7.000 TONELADAS OSGEOLA ATRACADO AL MUELLE PARA TOMAR GARGA DTRECTA PARA LOS ESTADOS UNIDOS años á Sevilla en uno de los mejores puertos europeos. Al Sr. Moliní y á cuantas distinguidas personalidades colaboran con él en tan importante obra, enviamos nuestro parabién más efusivo y nuestra más entusiástica felicitación. TRIBUNA LIBRE excitándolas pasiones de los más exaltados catalanistas sumaba grandes fuerzas revolucionarías, valiosos elementos á la causa de la República. ¡Lamentable error! Ya se ha dicho mil veces que el catalanismo no es monárquico, ni republicano: es una aspiración noble, viva y patriótica, salida de la entraña del pueblo que pide sus reivindicaciones históricas, sus libertades populares, el derecho foral y la más amplia autonomía administrativa, dentro de la unidad intangible de la Patria común. El catalanismo no es revolucionario en el; sentido salmeroniano, es revolucionario én el sentido de inocular por todos los, medios que estén á su alcance las ideas autonomistas, las. libertades públicas en la masa de los pueblos de toda la Península y librar al pueblo castellano sufrido del yugo caciquista del Poder Central. Y esto se ha visto claramente én el Parlamento, cuando todos creían que los catalanes vendrían maldiciendo de. España y de todas sus regiones; que los nuevos diputados. serían soberbios, destemplados. y yendrían á provocar las iras del Páflajiento, del; Ejercito- del Gobierno y de todos los amantes de la i n- tegridad de la Patria, se han encontrado con hombres verdaderamente ilustrados, prudentes, comedidos, patriotas y. oradores, sobrios, dominadores del pensamiento y elocuentísimos. No han molestado á nadie, no han inferido agravio k nadie; piden razonadamente, y es indudable que se impondrán hoy ó mañana en fuerza del derecho y de la justicia que les asiste. Los catalanistas y ios solidarios todos están profundamente agradecidos al Sr. Salmerón, que ha realizado en Cataluña una labor titánica en favor de la Solidaridad; pero se equivoca el Sr. Salmerón si cree con esto que sacará Tas castañas del horno con las manos de los catalanes. Ha visto de cerca y ha tocado con sus manos el movimiento colosal de un pueblo que no retrocederá un paso hasta que no llegue á conseguir el. ideal dé sus amores y de sus aspiraciones justas. La Solidaridad no la deshace ni deshará nadie, porque se basta y sobra el pueblo catalán para llevarla á capo en toda España con Salmerón y sin Salmerón, con la benevolencia ó con la persecución gubernamental. Cataluña triunfará en esa patriótica y. regeneradora labor de todo y de todos. Cataluña queda agradecida, pero no sometida á Salmerón. Es preciso ir al Principado, recorrer las ciudades y grandes poblaciones, penetrar en las aldeas, en las fábricas, en los Círculos, Ateneos, cafés y reuniones populares para comprender el estado psicológico y él concepto que se han formado, hasta las 1 mujeres y los niños- efe; lo qü e es 1 y promete ía Solidarwiadi; rT Este- és el punto de mayor trasderidenci- á iiácionaí que ha de estudiar en estos momentos el Grobierno del Sr Máura. La Solidaridad, ya lo dij. e en otra ocasiónanos lleva infaliblemente hacia una República federal ó hacía una Federación monárquica, según la sagacidad, tacto y prudencia que emplee el Gobierno para encauzar y dirigir ese movimiento envolvente y arrollador. Pronto se establecerá la Solidaridad valenciana, la gallega y acaso otras. Lo que no puede negarse es: que contando sólo con ValenFot. Barrera. PROTESTA CONTRA UN AGRAVIO Aunque gravemente enfermo y sin alientos íodavía para continuar- mis campañas ¡catalanistas, el amor de la. Patria española, herido en la fibra más íntima del corazón, me dan fuerzas para tomar la pluma y escribir unas pocas cuartillas para protestar del último discurso del Sr. Salmerón en el Parlamento. Xa inteligencia soberana del Sr. Salmerón se ha equivocado de una manera lamentable en el discurso esperado con verdadera ansia, no solo por Jos solidar ios, sino por todos los hombres que suspiran por la regeneración dé España... El Sr. Salmérón íiá; cbm tidx) él gravísimo error de querer halagaría los catalanes rebajando, oprimiendo y aun menospreciando a las regiones castellanas. En esto se ha equivocado lastimosamente, porque la fuerza del catalanismo, lo que le hace simpático, lo que ha de producir pronto la suspirada evolución y revolución en todos los órdenes del Estado, sin convulsiones ni derramamiento de sangre, es precisamente el querer y pedir para las regiones castellanas lo que Cataluña pide para sí. El Sr. Salmerón ha creído que halagando y cia, Cataluña, Navarra y Provincias Vascas en las primeras elecciones qué haya, vendrán al Parlamento más de cien diputados solidarios, y en otras una mayoría que ahogará al Gobierno, sea el que fuere, saltando por encima de todos los partidos políticos y aun por encima- de las Instituciones... ¿No es, pues, ei asunto digno de seria meditación... O no hay más elecciones, en cuyo caso viene en Hspaña una tremenda perturbación, ó si las hay la mayoría solidaria proclamará unas constituyentes que cambiarán radicalmente el modo de ser de esta desgraciada nación. Por esto yo creo que el Sr. Maura debe abordar de frente el problema catalanista, que es el que verdaderamente mantiene el fuegosacro que anima y alienta á la Solidaridad. Déjese el Gobierno dé flores y discursos y de esos brillantes torneos parlamentarios en los que no se hace más que perder el tiempo y retrasar la: verdadera regeneración de España. Los catalanes no cejarán en sus, propósitos y demandas, porque si alguno ño cumpliese. con su deber sus electores los arrojarían del seno de sus colegios electorales y señalaría su frente con un estiginá dé eterna reprobácíóií. El pueblo catalán sigue paso á paso todos los movimientos y pesa las palabras de sus representantes en las Cortes. Es un fenómeno digno de atención y estudio. En cambio, de los. diputados nuevos ningún elector se acuerda más que para pedirle alguna credencial, favor ó intriga. También este es fenómeno digno de ponderación. P F O N T AGUSTINO. (De España y América, J BIBLIOTECA DE A B C 210 LAS DOS BARONESAS 211 Jorge se inclinó. El doctor abrió el armario, tomó un frasco lleno de u n líquido incoloro, Sel cuál echó algunas gotas en la botella y agitó la mezcla. Después de- haber cerrado el armario, sacó) la llave, y. dijo á Mr. de- Nerville: ¿Queréisvenir, caballero. Voy delante para enseñaros el camino- Jorge se levantó. Los dos hombres se saludaron. -Sois vos, caballero- -preguntó el colega de Luciano, ¿sois vos el que quería ver á Mr. d Harblay de parte de Mr. de Tréves? -Sí, señor... He venido con ese objeto, pero ignoraba el terrible accidente de que ha sido víctima. -r- Siento haberos, hecho esperar... Permitidme que complete esta medicina- -añadió el médico señalando á la botella que tenía en la mano, -y os llevaré juntó al herido. X L V en. Luciano d Harbíáy estaba sentado, más bien que acostadorostrosu. cama, con la espalda sostenida por. u n a pila. de almohadas. Sil presentaba mortal palidez. Toda la parte superior de la cabeza estaba rodeada de compresas. Jorge. de Nerville; al encontrarse frgnte á s u víctima, sintió un momento de involuntaria turbación; pero estaba acostumbrado á ocultar. sus. impresiones. S é adelantó hacia el herido, al cual tendió lá mano, Mr. d Harblay levantó la suya pesadamente y la, puso enJa 1 de, su asesino. -Este n o pastan éó. ¡Ahlqúerido doctor, ¡qué pena para mí y para todos los que os conocen y íós quiéren! r- dijo; cón, tono hipócrita; -Os han eontado... -balbució Luciano con voz apenas perceptible. -Sí. y a s é la alevosía; de qué habéis sido víctima. E l joven movió la; cabeza. v, r -Víctimade u n error- -replicó. -No- era. á mí á quien- esperaban. ¿Lo creéis? ¿Y CÓmO? El médico de Chantilly tomó la palabra. -Mr. d Harblay me ha puesto al corriente de la situación- -dijo. -Conozco el estado convaleciente de Mr. de Tréves. Sé que cualquiera emoción viva le sería perjudicial, funesta tal vez. Es menester decirle el terrible accidente de la pasada noche con precaución. Tendré el honor de acompañaros al chalet de Lamorlaye y reemplazaré á mi compañero en la asistencia de Mr. de Tréves, yxyo mismo explicaré lo que ha pasado, atenuando los hechos. -Os lo agradeceré en extremo. Pero no quiero que mi presencia os mo- Y leste... Voy á retirarme en seguida. El. médico. de Chantilly iba á responder. En este momento entró en el cuar: to Mad; d Harblay; Sus. párpados encendidos probaban que había. llorado mucho. Entre, ella y Mr: déNerville se canrfDió un saludo. -Querida señora- -le dijo el colega de Lucían o, -he aquí la llave del botiquín y he aquí la preparación médicinal; para vuestro hijo... Os encargo que le hagáis tomar una cucharada, de hora en hora. -Doctor, descansad en mí... ¿Volveréis por la tarde? ¿Para. qué? El estado. de mi gue rido compañero no ofrece gravedad; No me parece que debe temerse complicación alguna... Vendré mañana por la mañana á primera hora. Los dos hombres. se inclinaron delante de Mad. d Harblay, esfcfecharbn la mano- del herido y se retiraron. -He venido á caballo- -dijo á Jorge el médico de Chantilly. -Yó también. f- -Es cosa probada- -dijo el médico de Chantilly. -El guarda mayor acaba de salir de aquí. Esta mañana ha hecho con sus subordinados una investigación, y de ella resulta que Mr. d Harblay ha recibido el tiro de un cazador que creía disparar sobre un guarda. ¡No por eso el crimen es menos odioso 1. Supongo que Mr. d Harblay va a idar parte... Encontrarán al miserable y le impondrán el justo castigo de su tentativa- de asesinato. Luciano volvió á menear la cabeza y murmuró ¿Castigar? ¿Por qué? Vivo, y le perdono. ¿Qué va á decir mi primo Max, que se inquietaba; porque no llegabais, cuando sépala triste causade vuéstraausencia? T y Entonces, tened la bondad de acompañarme á la posáda- donde he deiado ii cabalgadura; en seguida nos iremos juntos. -Con mucho gusto, doctor. v -Ál ir á la posada, Jorge interrogóla su compañero: ¿Habéis dicho que no teníais ningún cuídado. para tranquilizar á imadame d Harblay- -le preguntó, -ó realmente lá herida de Luciano no es grave? -No es gráve, no, señor; nada hay más cierto. ¿Entonces podrá levantarse pronto? -Dentro de. ocho ó diez días á más tardar. ¿Y nó puede sobrevenir complicación ninguna? -No me atrevería á asegurarlo, pero no: lo creo... Si una complicación no es mposible, por l o menoses. improbable. La conversación terminó; en este punto 1 Pusiéronlas bridas al eaballo del médico de Chantillyy- ambos tomaron al eróte el camino de Lamorlaye: Después déla salida de Jorge de Nerville para Goye, Max, su madre y Leonida se habían ido al salón. grande, donde la baronesa viuda había hecho encender fuego, porque la tempestad de la noche anterior había enfriado la atmósfera sensiblemente. Apenas colocado delante del fuego, Max, muy fatigado, había apoyado lá cabeza én el respaldo de la butaca, quedándose adormecido La baronesa Germana leíalos periódicos