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NUMERO 75o A B C, LUNES 24 DE JUNIO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 ARA PASAR EL RATO. GQNZA LEZ CAMÉLANC 1 AS (fíla cari) zó el vera (carli ta) y, como ío (par) los años, la- gran playa de (TVc pague) se encuentra de (frasco) en (frasco) iguaUfrenle) está El Sar (guita) y San Juan de (Jlrco voltaico) Uva seca) ges, (Tres notas) (Co! ócate) vedra y Luanco y (Quita pelkfo) riz y los demás balnearios, (JLevaníejda, evantó) la, Parctcuelbs de Gi (ganso) Miga) tico a, (Abundan) La (Cochin) iza, Carbaiío, Cal (regalas) de Be (falda) Jtyshv mofa) Cierta) Grávalos, (74 árchcih) h, Onlcficial) (Premio gordo) y (Mrro ¡a) no, Hl (tiodriza) de Aragón, Lo (arrüfes) (7 Jga) iíny Mrro. Vi (mirarhos) entre juelgas todo el (vaca) to del año y vamos á buscar (clérigo) en esíde tu padre, hermano) J efrán. el hombre se apresuró a guardárselos y se marchó directamente á desempeñar un rejoj COK TELÉGRAFO O R C O AMERICANO o s madrileños tea- que tenía pignorado en una casa de présSAN PETERSB 1I RG 0, ft 3, U N v tamos. drán dentro de poAllí le dieron la desagradable noticia de que f uatro muertos y doscientos heridos, cos días un nuevo espectáculo donde distraer Un tren tranvía ha descarrilado cerca de las sofocantes noches del yeranp y por cierto los dos billetes eran fallos. Eran los mismos que no quiso aceptar el ta- la estación de Mezlobono. en sitio tradicional y de memorables recuerdos, Quedaron destrozados 15 vagones. precisamente en los solares de los Jardines del bernero, y que tiró Ortega al ver que iba á ser Dícese que han muerto cuatro viajeros, dos Buen Retiro, y en la parte de la calle de Alca- detenido. El pobre hombre se ha apresurado á entre- maquinistas y un- fogonero y que pasan de doslá, esquina á la de la Reina Mercedes, cientos los heridos. En este ángulo comenzarán mañana los tra- garlos al juez. Se ha enviado rápidamente un tren de sobajos de instalación de un amplio y elegante corro, Ignórase la causa de la catástrofe. Circ o Americano, capaz p ara 1.209 espectado- LOS OBREROS res, con pista y escenario pava los números de varíeles que. se propone cultivar, Y LA EMIGRACIÓN Este Circo Americano, es perfectamente desPOR TELÉGRAFO montable y se arma y se desarma con más BP ÍAH, J 3 5 T J ferced á las gestiones practicadas por- el prontitud que una cama de matrimonio. gobernador ha quedado solucionada- la F VAPOR OSCEOLA Ha podido yerse La empresa, conocida y seria por otros negocios teatrales, se propone inaugurar el circo huelga de la fábrica de Hijos de Gómez Ro 1. estos días atra 1 á primeros del próximo mes con una excelente dulfo y conjurado conflicto que se aveci- cado al muelle de Sevilla, nn magnífico vapor compañía, de la que forman parte el Trío Ara- naba. de 7.000 toneladas, Osceola, de la matrícnla de Ha regresado la comisión de obreros que Glasgow, que tomó allí carga directa para los mis, equilibristas gimnásticos en aparatos eléctricos, número de gran novedad; los popu- había ido al Paraguay. Vuelven desesperanza- Estados Unidos. Aunque la llegada del mencionado vapor ai lares elonws Tonino y Tonet, la bella Miss Kan dos por no poder llevar á efecto la emigración puerto sevillano parece un hecho de escaso innaís, las hermosas Marianas, número de gran que intentaban. Se- lamentan de la manera con que los han terés, tiene, sin embargo, verdadera importanefecto ea sus ejercicios aéreos en la escalera tourbilloti, los Hernández, artistas de inolvida- tratado en aquel país, y de esto y de los demás cia para la región andaluza y para España que ble recuerdo para el público, la familia Aragón pormenores piensan dar cuenta á los demás llegue á atracar á los muelles de Sevilla, uno de los puertos más interiores de Europa, á 113 y otras familias é individuos sueltos igualmen- emigrantes en una Asamblea que reunirán. kilómetros del Océano, tan hermoso buque, te apreciables y conocidos en el mundo de los Reina tranquilidad. que mide 108 metros de eslora y cala 23 pies títeres, ingleses (17,00 metros) Este hecho demuestra Lo inmejorable del sitio y la baratura de los el estado de progreso á que han llegado lasí precios harán del Circo Americano indiscutiobras que se ejecutan para mejorar la navega blemente el mejor espectáculo para los que ¡ayl POS PABLE ción del Guadalquivir, que muy frecueutemen- ¡i; o podemos gozar de las imperiosas vacaciones TÁTJGEK, í 3 I O N te se ve surcado por buques que transportatíj del estío y tenemos que quedarnos e Madrid, l i n a entrevista y un viaje. 5.500 toneladas de carga y calan 31 pies ingleaguantando á píe firme todo el verano. El jefe del Estado Mayor Central, gene- ses (6,40 metros) ral Martitegui, ha celebrado una larga confeEl puerto que progresa Q E VIAJE Bl notable primer actor Pepe rencia- con el ministro. de Espafia, Sr. Llavería, temente, hade Sevilla, tener un tráfico constanllegado á durante Tallaví, contratado ventajosamente por una empresa de Auenos Bires, ha deEste saldrá mañana para Vichy, con objeto el año último, 1906, de 1,141.000 toneladas, mareponer su. salud, muy quebrantada. yor en 378.000 toneladas que hace cinco años. embarcado con dirección á dicha capital. en Estos progresos son debidos á la inteligente y Lisboa. tra el Raisuli. laboriosa Junta de obras del puerto, que dirige Tallaví va á dirigir una compañía dramátiEn breve se reanudarán las operaciones el- ilustre ingeniero D. Luis Moliní, y cuyos esca y lleva el siguiente repertorio: El adversario, contra el Raisuli. fuerzos, al quedar realizadas todas las mejoras Los buhos, El enemigo delptieblo, Magda, La camEl Guebbas pasará revista á ¿as tropas en pana sumergida, La intrusa; Los ciegos, Interior, las proximidades de Tunat y marchará segui- en proyecto, habrán transformado eix poco El místico. Las vírgenes locas, Los tejedores, La rá- damente á las montañas donde se refugia el kga, Amor de amar, Las flores, y otras. Raisuli, para recabar apoyo de las tropas o piata y piedras fina uen viaje y buena suerte, leales. v vm Cañetas, ti, NOTAS TEATRALES EL PUERTO DE SEVILLA DE MARRUECOS CQMPBQ AUTORIDADES EN LA CÁRCEL POR TELÉGRAFO ESTEPA, 1 0 M j jl an ingresado en la cárcel el alcalde y el juez municipal de Marianaleda, puebjo de este término. La opinión pública les acusa de encubridores en el bandolerismo de caballerías robadas. FALSIFICADORES DE BILLETES POR TELÉGRAFO 6 EVJU. A, í 3 8 N. J- AS SOLUCIONES EN EL NÚMERO DE MAÑANA SOLUCIONES CORRESPONDIENTES AL NUMERO DE AYER ¿Cómo era Picio? FEO EN JODA LA EXTENSIÓN DE IA LABRA. Formación militar: COLUMNA DE VIAJE. Nombre áz varón: ROSENDO. p l Juzgado que entiende en el asunto de la falsificación de billetes descubierta ayer ha tomado nueva declaracívu á los tres detenidos. El sombrerero Castillo manifestó que los billetes le fueron entregados por un litógrafo llamado Gchoa, que falleció hace pocos días. El Juzgado practicó un registro en la casa que vive la viuda, sin encontrar nada que justificase la denuncia. Un individuo se encontró anoche en la calie dos billetes. Con la alegría que es de presumir Hace blancos prodigiosos, tirando no tiene igual, sobro todo si en los blanco jSE COMPRENDE! anuncia el PETROUEO entonces, vamos, no falla, no reconoce rival. BIBLIOTECA DE A B C 212 LAS DOS BARONESAS 209 Leonida trabajaba en una labor de tapicería. De tiempo en tiempo, su mirada interrogaba la esfera del reloj; después las ventanas que daban al patio. Por los cristales se veía la verja, por delante de la cual debían venir Jorge de Nerville y Mr. d Harblay. Las inquietudes de Max sobre este último habían concluido üor contagiar á su mujer. No sabía ni qué pensar ni qué creer; la prolongada ausencia del doctor le parecía inexplicable, y á medida qae pasaban los minutos, el presentimiento de una desgracia se apoderaba de ella. En el momento en que el reloj señalaba las dos, el ruido de pisadas de caDallos resonó en el camino. -Un criado abrió la verja, y dos iinetes entraron en el patío. Leonida corrióla la ventana. ¿Qué hay? -preguntó Max despertando bruscamente. -Es Jorge- -respondió la joven palideciendo ligeramente- ¿Con el doctor? -No... en compañía de un desconocido. ¿Qué quiere decir eso? -No sé... pero ahora lo sabremos. La puerta del salón se abrió. Mr. de Nerville apareció en ei umbral con el medico de Chantilly. -Venís á darme una mala noticia, estoy seguro... -exclamó Max. -Alguna desgracia lia sucedido á Mr. d Harblay... No, señor barón... -respondió adelantándose el médico de Chantilly. -Tranquilizaos... no se trata de una desgracia, sino de un simple accidente. Leonida estaba en pie. Tuvo que apoyarse en el respaldo de un sillón para no Caer. ¡Un accidente! -repitieron á la vez el barón y su madre. -Sin la menor gravedad, os doy mi palabra de honor; pero que le obligará á no salir de su cuarto por algunos días... Soy el Dr. Marais, de Chantilly, y Mr. d Harblay me ha rogado que venga, durante su ausencia, ¿continuar los cuidados que tiene la dicha de prestaros. xvlax, después de haberse incorporado, volvió á caer en la butaca con la expresión del más profundo abatimiento. Leonida, pálida como una muerta, llevaba la mano al corazón y parecí? próxima á desvanecerse. -En fin, ¿de qué accidente ha sido víctima Mr. d Harblay? -pregunto la baronesa viuda, única que parecía haber conservado alguna serenidad. -Haced el favor de explicárnoslo, caballero. El médico de Chantilly, en vista del trastorno que había causado con la noticia que traía, creyó que no debía ocultar nada, pues de seguro le iban á asediar con preguntas, Era necesario atenuar, y nada más, Mi compañero- -dijo- -ha sido ligeramente herido, y he aquí cómo: Ayel noche, ó Rf, árfiiií n esta noche, volvía fle Peintarmé y se encontraba en la tercera cálzala 4 s estanques de C asmelL s, cuando sintió un violento choaue: urfe bala acai aba 3 e Aarle encima iÚ cráneo -Sí, sí; os io ruego. r- -Tal vez os haré esperar uii poco. -Esperaré todo lo que sea necesario, La joven salió. Jorge, solo, se dejó caer sobre una silla. ¡Qué mala suerte! -murmuró abatido. ¿He cometido neciamente tffl erijien inútil? ¿Me he expuesto á ir á presidio ó al patíbulo sin ningún provecho? ¿Veré todos los días á ese maldito doctor, vivo testimonio de mi torpeza? No, cien veces no... ¡No será así! Pasaron cinco minutos. Al cabo de este tiempo volvió á entrar la joven. ¿Y bien? -preguntó Mr. de Nerville vivamente, -Podréis ver al señor doctor. ¿En seguida? -En cuanto á eso, no. El médico os suplica que tengáis la bondad de esperar hasta qué haya hecho la cura... Por otra parte, no durará mucho. -No tengo prisa. Jorge volvió á quedarse solo y á continuar su monólogo. ¡El diablo protege á este hombre! -murmuró. ¿Cómo atraparlo ahora... Si se me escapa, peor para el otro... Quiero que Leonida sea libre á todo precio... El otro no se me escapará. El miserable, presa de febril agitación, se puso á pasear t) or el gabinete del doctor, como una fiera en su jaula. De pronto sé detuvo delante de un pequeño armario con cristales, cuyos estantes sostenían frascos y redomas de diferentes tamaños, con etiquetas. Los examinó, y de pronto se estremeció. Sobre un frasco de cristal con tapón esmerilado, acababa de leer esta patabra: Estricnina Horrible luz atravesó su espíritu. Dirigió rápida mirada á su alrededor. Todo en la casa estaba tranquilo y silencioso. Ningún ruido de pasos seña- 1 iaba la aproximación de un importuno. Jorge se aproximó vivamente á la mesa de despacho llena de papeles, de libros y folletos. Tomó media hoja dé papel, se acercó hacia el armario que encerraba laa drogas y las substancias venenosas de que se servía el doctor para componer los medicamentos, según las prescripciones del Codex. La llave estaba puesta. Abrió la puerta, alargó la mano hacia el frasco de la estricnina, lo tomó, lo destapó y vertió una parte de su contenido en la hoja de papel. Hecho esto, volvió á tapar el frasco, lo colocó en su sitio, cerró el armario, envolvió cuidadosamente el veneno y metió en un bolsillo de su cartera el minúsculo paquete. En este momento resonaba en la escalera ruido de pasos. ¡Era tiempo! -se dijo Mr. de Nerville, alejándose del armario y se sentó ai otro extremo del cuarto, al lado de una ventana que daba al jardín. Abrióse la puerta. El médico de Chantilly se presentó, teniendo en la mano una botella medio llena