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MADRID, SABAÜU 22 DE JUNIO D E 1907 CRÓNICA UNIVER 0 I, ILLIoJ RADA, N Ú M 748. MBBBÜKÍ MWBg 4 VlBt NÚMERO t A. 1 KA f 0 C E N T! M O S g íf AÑO! W ÍB ÍB 2. É P O C A LA HAYA. CONFERENCIA DE LA PAZ INSTANTÁNEA DE LA SESIÓN DE APERTURA, VERIFICADA EL DÍA i i DEL MES ACTUAL Fot. Phoso Xcu -íeliie EN EL PRESENTE NUM. EXTRAORDINARIO Incluimos el suplemento ilustrado de dieciséis páginas G E N T E M E N U D A que deben exigir iodos nuestros suscriptores y compradores. PRECIO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA MADRID AL DÍA I a tempestad de la madragada refrescó un poco, nada más que un poco, la caliginosa atmósfera q u e venimos disfrutando. Había también una razón para que el día fuese menos caluroso. H o y empieza oficialmente el verano, la estación del calor; pero como en España no se ni las leyes de la naturaleza, es lógico- -de la lógica que or aquí se usa- -que los rigores estivales se sientan en primavera. Tal vez en el verano que- hoy empieza sintamos las agridulces brisas de la primavera. Por lo demás, Madrid no necesita de los dictados del almanaque para proclamar el verano. I os bulevares están hechos por la noche un hervidero de gente burguesa que toma la fresca y la que no la toma así en las alturas de la villa dedica las horas nocturnas á pasear en automóvil de diez céntimos por otro nombre, tranvía. El Municipio dedicó dos horas á tratar del pleito Montero Ríos, el afortunado mortal que para meterse en todo hasta se mete con la Administración municipal. También los mmnícipes se ocuparon en asunto tan socorrido como oldepersonal, que es el que en aquella casa provoca tempestades en un baso de agua, y no de I ozoya... El crimen misterioso siguió tan misterioso ó m a s q u e nunca, para mayor gusto de gentes murmuradoras y aficionadas á quitar tiras de piel á la Poliéía. I a política, animada como en las jomadas precedentes. Otro gran discurso en el Congreso. Este del Sr. Maura, que también cantó á Castilla en términos elocuentes, que en oídos salmeronianos deben sonar ya á cantos funerarios. Entre los sucesos notables, un intento de suicidio, nota qu 3 ya no falta en la gacetilla diaria; tina lucüa femenina para declarar inextinguible la raza de las bravias; un atropello por an caballo desbocado que sembró el espanto en la calle del Arenal y en la Puerta del Sol. Y nada más, y no es mucho para la víspera a el ürimer día de calor oficial tarde el primero, en mi modesto entender, de nuestros oradores: D. Antonio Maura. El Sr. Maura es quien, en nuestra Cámara, posee una más varia, completa y armónica palabra. Había intensa expectación por oirle ayer. No se ha levantado, orador alguno, en ningún momento, en circunstancias más críticas, más solemnes. I a Cámara estaba totalmente repleta; habían acudido multitud de senadores; todos los diputados ministeriales se hallaban en sus escaños. I as tribunas aparecían colmadas. En la de la presidencia, se veían todos los bancos llenos de bellas espectadoras; muy pocas veces este concurso femenino ha sido tan copioso. E n el auditorio se notaba una profunda expectación. Era media tarde, después del discurso del Sr. Azcárate, cuando el Sr. Maura se puso en pie. El Sr. Maura es un orador á quien acompaña la figura; es varonil, fuerte, alto, recio. Mientras los rumores se iban apaciguando, el orador permanecía inmóvil, silencioso, relevaba el señor presidente del Consejo una negra y limpia levita; cubría su pecho un chaleco de una blancura nítida, en el que resaltaban unos botones negros, brillantes; eirá negra la corbata, y el cuello doblado, no muy alto, igualmente de una nitidez impecable. f, os rumores iban amortiguándose; el Sr. Maura esperaba con los extremos de las manos puestos sobre el pupitre. Todo el mundo se disponía á escuchar. El orador comenzó á hablar. Decía elSr. Maura que el silencio guardado hasta ahora por él le había sido penoso; un íntimo é imperativo deber le había obligado á callar hasta este momento y había callado. Su voz iba elevándose poco á poco; el orador se encaraba hacia los bancos en que estaban sentados los demócratas; les dirigía á estos diputados unos cargos; recogía unas palabras del Sr. Canalejas; luego, dejando de mirar hacia este sitio, se volvía un poco hacia el centro de la Cámara, con un movimiento suave, s e encogía ligeramente de hombros, suavizaba la voz, y lo que había comenzado siendo un apostrofe acababa siendo una ironía. ¡Yo no creo, Sr. Canalejas- -exclamaba- -que cuando el partido conservador llegó al Poder, se hubiera malogrado ningwna energía aprovechable del partido liberal! Y á seguida venía una pausa. Del estilo familiar, del tono íntimo, reposado, el Sr. Maura iba pasando gradualmente al ardoroso; otras veces- -eomo es habitual en el orador- -el ímpetu venía súbito, violentamente, y entonces la Cámara presenciaba uno de estos arranques, ANALES DE UN DIPUTADO L SR. P R E S I D E N T E H a h a b l a d o ayer E En honor de la duquesa de Piuoh ermoso y de la encantadora señorita de Torre- Miízquiz, dio una comida días pasados la condtísa viuda de Pardo Bazán, sentando á su mesa á s u hija, la ilustre doña Emilia Pardo Bazán, y sus nietos D. Jaime, d o ñ a B l a n c a y doña Carmen Quiroga, el duque y la duquesa de Valencia, la señora de Bermúdez de Castro, el maxqués de Esta variedad, esta multiplicidad, esta com- Figueroa y el de Cénete, D. José P. Seoanc, plejidad es lo que constituye el encanto, la D. Alejandro Fidal y D. Ricardo Bermúdez de atracción poderosa de la elocuencia del señor Castro. presidente del Consejo. Yo no puedo dar cuenta de todo el discurso que el orador pronunció sa Pasarán una temporada en Royart La dtii uede Pinohermoso y su hijo D, Jo, sé Pérez ayer ante la Cámara. Fué muy extenso; duró Seoane. desde las cinco hasta las siete; la heterogenidad de cuestiones que el orador había de tralyos señores de Bermúdez de Castro ircraneatar le obligaban á ello. El Sr. Maura no tuvo rán en Galieia. ni ura momento de decadencia, de desmayo. H a salido para Asturias la marqtaesa de Ha sudo éste uno de los más bellos discursos pronunciados en nuestra Cámara. Y se demos- Campo- Sagrado. tró, bien claramente una cosa: que el señor I, a bella señorita doña María Joseísi Sama, Maura ha llegado á ser uno de los hombres lüia de los marqueses de Marianao, recibe mu- una de estas acometidas abrumadoras que constituyen la fuerza temible, irresistible, del señor Maura. No se oía nada en el salón. En la presidencia, detrás de la mesa, había un compacto grupo de espectadores; bajo, al pie de la escalerilla, se veía una muralla de diputados y ex diputados. I a voz del orador iba creciendo en intensidad. Hablaba ahora de la Solidaridad catalana; éste era el punto más interesante de su discurso. I a emoción dominaba al señor Maura. Yo voy á hablaros- decía dirigiéndose á los solidarios- -como hermano; con una severidad que no llega á la aspereza y con un afecto que no toca en la lisonja. ¡Bien, bien! se oye decir en todos los lados de la Cámara. I a ansiedad redobla. El Sr. Maura va examinando el significado del movimiento catalanista; lo hace en tono sencillo. I a materia va trayendo al espíritu del orador y por natural asociación de ideas la idea de patria. Ya el Sr. Maura por una de esas bellas gradaciones, ondulaciones de su oratoria, ha pasado de lo sencillo á lo enérgico. jYo- -exclama- -cuando cruzo los llanos castellanos; yo que aprendí en el regazo de mi madre u n a lengua que no es la castellana... Al llegar aquí, se oye susurrar en el salón: ¡Callar! ¡Callar! Es que la ansiedad es tan grande, es que es tanta la emoción y la curiosidad por recoger hasta las menores palabras del orador, que el más leve ruido parece intolerable. Y ya ha salido de labios del orador, en la más pura y limpia lengua, un hermoso, inspirado párrafo sobre la Patria. Todos respiramos; aquellos hornbres de los llanos y de las estepas construyeron la Patria, hicieron la reconquista, fundaron el solar de la nacionalidad. El Sr. Maura calla y tiene una leve sonrisa; después, en tono insinuante, irónico, añade: Y creo que esta obra de reconstrucción nacional no la realizamos poruña intriga de este régimen del que se abomina. En diez minutos el orador ha realizado una gradación de tonalidades y de inflexiones admirable: ha tenido en su palabra y en su ademán la sencillez, la intimidad, el humorismo y la poesía. qne más imperio hayan ejercido en una Asainblea. Ayer no se oyó ni el más ligero murmu lio cuando, dirigiéndose á los solidarios que se han apartado de la dinastía, recordó, con frase incisiva, la república del 73. No hubo tampoco ni rumores ni protestas al hacer constar, con palabras hermosas, la fe y el sentimiento monárquicos del pueblo español. AZORiN -MÜMPWI- -lili i NOTAS MUNICIPALES I a sesión de ayer. Comenzó á las. diez- y diez minutos, 3 ajo la presidencia del alcalde. Se aprobó el acta, quedó enterado el Ayuntamiento de los asuntos al despacho de oficio, entre los cuales figuraba la moción de la; Alcaldía referente al solar propiedad del señor Montero Ríos en la calle de Espaltef. Después de alguna discusión, se acordó que el asunto pase a examen de lo procuradores síndicos. Se entró en el orden del día y se iñvirtieroi dos horas hasta consumir las reglamentarias, en discutir el dictamen de personal del Ensanche, proponiendo varios ascensos y la provisión de las vacantes. Por 26 votos contra cuatro fué desechada una enmienda d e l S r Fischer, y p o r los: mismos votos fué aprobado el dictamen. Después quedaron aprobados otros varios asuntos que no tenían discusión, y s e levantó la sesión á la una y media. DE SOCIEDAD