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NUMERO 74 5 A B C. MIÉRCOLES J 9 DE JUNIO DE 007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 CÁDIZ. LOS RESTOS DE RAFAEL CALVÓ LA EXHUMACIÓN DEL CADÁVER ANTE LOS COMISIONADOS DE MADRID URNA EN QUE HAN SIDO ENCERRADOS LOS RESTOS DEL ÍNSIUNU ACTOR Y LAS AUTORIDADES GADITANAS PARA SU TRASLADO A MADRID Fots. Reymundo y C DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Londres viene á ser lo mismo que meterse en Madrid en un cinematógrafo y contemplar durante, cinco minutos una película de la gran ciudad. Mis impresiones de Londres son, poeo más ó menos, las de la película. Sin embargo, el- Londres actual, el Londres de la season no es el que conocemos por lecturas y películas; es un Londres lleno de sol y dé alegría, sin nieblas ni. lluvias, atestado de visitantes y touristas: Lucen las mujeres los vestidos primaverales; anuncian las salas de conciertos los virtuosos de mayor renombre; eantan en la Opera los diez ó doce artistas que más caro cobran, y las avenidas de Hyde Pareé están á todas horas inundadas de carruajes, y los zfo vuelan vertiginosos sorteando toda clase de peligros. Wpromenoír A Empire es una Babel por las soches; allí se oye hablar todas las lenguas, allí se da cita todo el mundo. Si queréis encontrar á alguien qué en Londres esté, acudid al Fmpire. A B C EN LA HAYA D ELTAMES 1 SALAHAYA Pasar alguñas horas en Una hora, una sola hora de contemplación os produce tal cansancio, tan tremenda fatiga como si hubieseis realizado un trabajo penosísimo por: espacio de un día entero. Y; es que todo el mundo va de prisa, sin detenerse ua instante Ruedan rápidos los automóviles, los carros de transportes, los coches. A una altura de seis metros se cruzan sobre vuestras cabezas los trenes larguísimos, repletos de viajeros, que van y vienen sin cesar. Las puertas délas estaciones del tubo- el ferrocarril subterráneo- -arrojan cada veinticinco segundos centenares de hombres; y mujeres que corren constantemente á sus quehaceres; ellas afanosas, precipitadas; ellos decididos, enérgicos, verdaderos hombres de presa Es menester ponerse á tono con esta enorme actividad y correr, correr también á su mismo paso, pues si o, os empujan, os apartan, y a fuerza dé codazos y apretones quedáis como si os hubieran dado una paliza. ¡De prisa, siempre de prisa! Aquí no se conoce el desocupado, ni se sabe qué es eso de matar el. tiempo Estos hombres de la Gity desearían que el día tuviese más horas, -muchas más horas, para trabajar, trabajar siempre. En; medio de esta enorme actividad de WRegen Street ños hemos cruzado con un entierro; el coche fúnebre marcha- á galope, y á galope le; siguen los carruajes que forman el acompañamiento, ocupados por serios señores dé frac negro y blanca corbata. ¡Pero de prisa, de prisa! Aquí hasta para hacer el último viaje hay que andar ligeros. Y lo mismo que trabajan, sedivierten, pues en losteatros no hay descansos ni entreactos apenas. Ven la función y flirtean á un tiempo misino; escuchan música y beben- wisky, aplaután á una mujer. ¡No hay que perder, el tiempo! Y después, á la salida, pero á esc petambién, hay que dar el paseo por Piccadilly, que, más que paseo, parece una carrera en pelo. En Piccadilly está todo el mundo, y por las nueve arterias que en él desembocan ha de pasar todo Londres antes de retirarse á descansar. A Piccadilly acudió el cronista, y en Piccadilly vio asomar muchas fisonomías conocidas en Madrid: el duque de Andría, Villanueva, Rodríguez Guerra. En Piccadilly saludó á Santiago Alba ¿pero siempre empujados por las gentes, que no se detienen para nada y corren en pos del placer con la misma; actividad que horas antes corrían detrás del negocio. No, esto rio es Londres; es una película de Londres que he tenido ante mis ojos por espacio. de algunas horas, fie- visto veinte, cosas distintas, he hecho diez visitas, he viaj ado en cab, éñ ómnibus yen él z y: he recorrido tres teatros en una sola noche. ¡Cosa curiosa! En los tres predominaba la andante españolería sólo que cambiados los papeles, pues en el Hipódromo, una australiana, domadora de elefantes, baila tangos y soleares, y en la Alhambra, ana española, María: Vinent, cánta romanzas en. francés. Os: acordáis, dé. María Ymént? Creíamos que iba á ser ministra... y se ha contentado con- ser romanciera. Las doce de la noche... El movimiento sufre unos instantes de congestión en Piccadilly y comienza á languidecer. Las gentes se alejan... Pasan los últimos coches... En un tren soberbio cruza rápida una mujer elegantísima, llena dé joyas y de encajes. ¿Quién es? pregunto. Y me contestan: ¡La arzobispal ¡Ea! Se acabó la animación, terminó la vida. A las doce y media todo está cerrado y las gentes se recogen... Pero de prisa... ¡Muy de prisa! T lanas y hundidas hemos visto hoy surgir de los mares, muy de mañana, estas misteriosas costas de los países del Norte, tan apacibles, tan tranquilas, tan quietas. Y la misma quietud, la misma placidez se ha apoderado de nosotros al entrar en La Haya, la coqueta capital aristocrática de la reina Guillermina. Cuando estas líneas se publiquen estará inaugurándose la Conferencia de la Paz, en medio del mayor silencio, de la más absoluta indiferencia. Por las calles no, se advierte la menor animación; ni- siquiera se ve á los conferenciantes como, que se ocultarán temerosos de que las gentes les digan al ¡pasar. que no. creen en la sinceridad de. sus discursos, ni e n lautili 1 dad. de sus debates, ni en la virtualidad de sus acuerdos. No se. oye un, ruido, ni. el más pequeño rumor, pues, parece que; los transeúntes caminan de puntillas, cuidadosamente y despacio, muy despacio. Casi todos, hombres y mujeres, tienen bicicletas- -yo no he visto, áudad donde haya más. bicicletas que aquí- -y se da, el easo curioso de que la mayor parte: vayan á pie por las calles, andando perezosamente y, llevando la bicicleta del guíai Dícese que esta ciudad de La Hayaes la residencia de los rentistas, de los adinerados, de los grandes prestamistas, y al ver la quietud en que estas buenas gentes viven, lo creo. Muy ricos deben de ser cuando tan beatíficamente disfrutan dé la alegría de vivir, del buen trato y de gozar las venturas que el buen Dios les concede. Y si penetráis en un despacho, en una oficina, diríase al ver las caras resignadas de los dependientes, que esto de la Conferencia no sólo no les alegra, sino que los aturde, porque temen ver interrumpida su existencia de dulce y dichosa monotonía. Al caer la tarde, la ciudad brilla, reflejando suavemente los rayos del sol poniente; abren sus puertas los colegios y los escritorios, y se llenan las calles de gentes que caminan satisfechas, contentísimas, pero sin hacer ruido, andando despacito... muy despacito... JOSÉ JUAN CADENAS La Haya, i 3 Jimia. EL SALÓN DE LOS HUMOR STAS 1 a idea de reunir én una Exposición comple ta á los maestros de la caricatura ha tenido una. réalizacióhfeliz, y el éxito ha coronado éste acontecimiento verdaderamente parisién. En el Palais de Glace la legión de los ironistas del láoiz han reunido sus mordaces croquis, como en una satírica revista de la vida contemporánea, en la que los artistas humoristas siempre encuentran abundante materia de 1 ejercer su ingenio. Después de todo, estos fantasistas son verdaderamente los que mejor nos muestran. la filosofía de tantos acontecimientos, cuya vanidad se encarga el tiempo de. recordarnos más tarde. A decir verdad, los humoristas son unos terribles justicieros; disponen del arma infalible del ridículo y representan al mismo tiempo la majestad de la opinión en su forma más. expresiva. Philippon, enun dibujo, resumió hace tiempo todo el inmenso poder dé la sátira: A las puertas del Paraíso, San Pedro preguntaba, á los que pretendían entrar, la profesión qué ejercían, y ya había negado esa gracia á un abogado, á un médico y á un comerciante, cuando se presentó un caricaturista: -Y vos- -preguntó al recién llegado, qué os dedicáis? Yo soy caricaturista- -respondió el inter- -pelado. ¡Ave María Purísima! -exclamó San Pedro. -Entrad, entrad pronto, no se os ocurra ridiculizarme, porque entonces mis arcángeles dejarían de obedecerme. También Bertall, con más profundidad ha dicho: ¡Y pensar que para desesperar á un hombre basta con obligarle á que se vea tal y como es... Por eso el triunfo del Salón de los humoristas es franco y merecido. Lo primero que se presenta ante nosotros, al penetrar en el Palais de Glace, es un. busto de Brasseur, por Capiéílq. a mirada maliciosa y la sonrisa sarcástica del actor parecen como una invitación á continuar la visita de esta sala. Hay que convenir también, n que Cappiello es el triunfador de sta Exposición. Una treintena de carteles colocados sobre los muros de la rotonda del primer piso constituyen una especie de apoteosis de su arte personal y xvn ico. Otra división le está reservada á ese maestro de la caricatura, en la que se encuentran los originales de tantos actores, que al día siguiente de vina primera tradujeron mejor que ninguna crítica el espíritu de un drama ó una comedia. El teatro ofrece buena cosecha de tipos á los caricaturistas. Así vemos á la mayoría de los áctbres de la Comedia Francesa, por Rouveyre ó por Losques; á las estrellas del bulevar, por Lourdey, cuyos personajes políticos se encuentran también en un Sitio preferente del buen humor. ¿Y qué decir de los cabotins de Sem? Pero de S. em encontramos también el Tout París, el París de las carreras, el de losyíws o clock, el de los escenarios y del Bois. ¡Qué fuente de inspiraciones para los caricaturistas ése Tout París! He aquí á, los magistrados, jueces y abogados, de Forain; la Escuela de Medicina, de de Albert Guillaume, y las calles Montmartre, de Willette... La más licenciosa de las fantasías. í Caran d Ache y Leandre tienen una escogida representación en éste; Salón. Gerbault íyBac, Metivét y Rovida, Raviér y Welly y tantos otros se encuentran reunidos en el Palais de Glace para. encanto- y regocijo del; público escogido que lo invade diariamente Pero los humoristas franceses no han querido sin duda monopolizar la risa por la caricatura; así vemos á los ingleses representados ¡por. Cécil Aldin, Walter Crame, Olga Murgan, etcétera. Los alemanes, para defender: su buen humor, tienen aquí á Bruno- Paul, Heine, Aberlander y otros. Le Life, de Nueva York; Simplicimus y el JFugend, A Munich, han hecho numerosos envíos. Y reunir así en: una obra común, de alegría espíritus tan diferentes es otro de los méritos de esta Exposición qtie, según, dicen, no- será la última. Abel Faivre; los boudoirs y la chambre á coucher, L i t 1 1 i i -X t, ib i 11 1 te üm Élm M i üm 1 w im ü i r -F. MORA mi Ww í 11 Pul Si mí tF t f: h 1 NUESTROS GRABADOS J os restos de Rafael Calvo. Por los telegramas de nuestro corresponsal en Cádiz conocen nuestros lectores- en detalle la. noticia de la exhumación de los restos del insigne actor Rafael Calvo, que hoy llegarán á Madrid en el tren correo; al mismo- tieinpo que los de su compañero y amigo el eminente Antonio Vico. En los, dos grababos que aparecen en prime, lugar en, nuestra información, gráfica se ve el momento de bajar del nicho el féretro, y la- urna en que las cenizas de Rafael Calvo fueron colocadas. L t 5 í í tn ir EL EXCMO. SR. D. 10 SE MURO. FALLECIDO AYER EN MADP 1 D