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DE MADRH) V 5 U PROVINCIA FRTNCTPALE 5 IN- TRABAJA l- fay que verlo para creerlo. Ky: l, a burda leyenda delparasitismo niadriieñb. se. h clio pedazos. Bastó un chispa- zo, una iniciativa feliz, el espíritu tenaz y generoso de Aguilera, el esfuerzo infatigable de unos cuantos liombi. c b de buena voluntad, la ayuda y aplauso de la Prensa desde el primer momento, para hacer á los reacios diligentes, á los indiferentes entusiastas de ese movimiento de vida y de t r a b aj o progresivo que ha dado por resultante el éxito de esta Exposición. Y la Exposición, que se creía irrealizable este año por falta de tiempo y de subsidios, está allí, en pie, gallarda y provo- cativa, metiéndosenos por los ojos, despertando un noble orgullo, á espaldas de la Academia española, ejiurihermoso, paraje del Parque, ahora remozado y frecuentado á todas, horas como bella ciudad improvisada entre los arbole que la dan sombra y relieve. Por los altos del Parterre y por la puerta de Murillo entran, ríos de gente que- sed esparraman por icspabellones. Algunos aún están por acabar. L OS que ya se. hallan terminados, alegran los ojos con su aspecto, y amartillan nuestra curiosidad. Xas manufacturasmás modestas, las industrias de menos sesgo artístico nos maravi- lian en la excresión que ponen ante nuestra vista. c No habéisvis itádo. Ía: É. x- poísición? ¿Conocéis á alguien quis la haya visto? Preguntadle y os. dirá. suas. Qrhbro. Id lúe go y participaréis; de, esta iaij resión, y, os encontraréis tan satisfechos de ia- yisita que no vacilaréis en repetirla. B ay ni uchos rri- adrileños net s que désíoiióceniásyerdad eras ¡oyáá dé arte qué íl adrid encierra, eii: edifí. cio s y Múreos; pero son muchos más los habitantes de la corona d villa paía quienes el acta al cértairíen del Retiro sería tina revelación agradabi- l í s i n i a VISTA GENERAL EXTERIOR DEL EDIFICIO PR 3 NCIPA 1 la fabricación ae alfileres, todas las industrias están representadas y todas buscan allí ser conocidas, ser estimadas, ser divulgadas, llegar á más en el terreno de la más noble y franca competencia Nos salen al paso las construcciones metálicas é hidráulicas, la cerámica del país, los adelantos de la platería y los carruajes, la ebanistería elegante. con- sus, exquisitos decorados, las telas bordadasypintadas, las filigranas de la espadería, los alardes de las artes. gráficas. ...Y. ásu ládo, lo macizo, lo práctico, lo de uso eo- niénte, lo que afecta á nuestravivienda, á 4 a aliráentación al vestir, á nuestras distracciones, á cuanto, rvarece memicon ventaja á los extintos jardines de la plaza de Castelar. La anuencia, con este motivo, au mentará y con ello saldrán ganaciosqs expositores y concurrentes. Ivas industriasmadrileñas y la iniciativa que las patrocina, tienen su mejor teatro y son dignas de que. esta Exposición, que la prisa llamó ensayo, y en que las fuerzas de la viilay corte se explayan, venga á ser la piedra fundamental del resurgimiento de esta tierra, hasta- ahora mal comprendida, en que todos- pongamos nuestras niánós: uiios para coronar el edificio; y otros para al eñtar álos luchadores. f A Ua á los más pequeños los hacen grandes; la Voluntad y la perseverancia. RODOLFO GIL Ea ta a; f irmación suqsiste aun exceptuando las instala- cioni es delpis ministerios de la Guei la y de Fomento, que son tan admirables que podrían coinj ietír, sin desventaja, con lo raojor que eh su género sc ha vi sto enlas grandes Exposicior. íes universales. lias instalad ones particulares también sorprenden por su riqueza y ti uen gusto. Id á. la Exposición. 61 consejo es i barato y 3 e los que se agradecen. i; Todo aquello es un. mundo nuevo que se nos descubre. ¡A cuántos madrileños sorprende este buen paño al salir del arca proverbial y lucir al sol! Al pasar, en la calle, tropezamos muchas veces -con piedras preciosas que acaso hirieron nuestra retina, y seguimos nuestro camino con aire de menosprecio, porque las juzgamos vidrios; las vemos luego engarzadas, montadas en lindos aretes, puestas de manifiesto en las vitrinas, y con nuestra sorpresa rendimos nuestra admiración. Tal acontece en esta, ocasión con las maustiias madrileñas. ¡Quién lo pensara! balbucean los labios: ¡Quién lo. dijera! se escapa de nuestra espontaneidad, aguijada por una realidad espléndida al recorrer los pabellones. Fue ceguera ó despreocupación indolente de la generalidad la fama que á Madrid se atribuía, no atraso ni incapacidad. de este pueblo, que en los días de corté fulgura con esplendores de realeza, tanto como se hace notar, en primera línea en los días del trabajo, por el empuje de sus. energías, por el ansia de sus adelantos, por una emulación nativa, poderosa y bien orientada. Ved la prueba. No puede ser. rnás concluyente; ninguna otra sería más honrosa. yisitad la Exposición. Mañana y tarde peregrina la gente de instalación en instalación. Aquello es un jubileo. Por el sitio escogido, por su hermosa plaza, por el amplio paseo que tienen delante, por cuanto dentro está expuesto y llama la atención, el palacio central y los pabellones levantados por los ministerios de la Guerra y de Fomento, son. el mejor marco y joyel del trabajo, del ingenio v del gusto. En el pabellón central y en los particulares se han distribuido las instalaciones de forma que á cada paso salta una sorpresa, ninguna desagradable. Desde los famosos tapices hasta LO QUE FALTA Para seguir la moda muy madrileñamente de hablar de nuestras cosas en tono displicente, me fuíá la de Industrias, Exposición flamante, de super- genio y crítico moderno y ambulante; dispuesto, como todos mis dignos compatriotas, á dedicarla suaves y amenas chirigotas. ¡No me es posible, amigos! ¡Desisto de mi empeño! La Exposición aviva mi fe de madrileño, y siega en flor mis chistes y á mis censuras yenee, y en resumidas cuentas, me agrada y me- convence... ¡Si el padre de los dioses en lira convirtiera mi destemplada y pobre guitarra callejera park cantar las glorias del pueblo calumniado que el mal humorajeno soporta resignado... 1 ¡El pueblo noble y justo que tuvo la fortuna de contemplar mis hechos y de albergar mi cuna, y al. cual, galantemente, dedicaré mis restos, cuando los goces postumos nos tenga bien dispuestosel nuevo alcalde; el parco señor Sánchez de Toca, que un parqué da á la Parca, la alegra y la revoca... ¿No habrá por los Mádrilés un armonioso vate que en cánticos de júbilo su corazón desate para ensalzar los méritos de su Madrid querido, tan maltratado siempre, tan poco conocido... Aunque el Lozoya arrastre las aguas: de Castalia, tememos mucho al arte llamaclo Filocalia, y- el evitar sus reglas y su condena, impide lanzar elcanto noble, sincero, que sepide; porque resulta cursi- -que dijo, antiguamente, mi amigó y, conterráneo Jacinto Benavente. -Por eso yo declaro con timidez, que admiro la Exposición de Industrias que se alza en el Retiro. donde modestamente presentan mis paisanos las obras impecables salidas de sus manos... Confieso, sin embargo, que he echado allí de menos los útiles productos, fantásticos y amenos; las clásicas industrias que no por ser pequeñas dejan- -varias y alegres- -de ser muy madrileñas... Toribio el de la lengua; don Nicanor tocando; don Genaro, el que pasa su vida saludando; y el Ratón con el gato, que no se encontrarán, y el dulce Mata- suegras y el Tío del gabán... Y esas otras sencillas, ingenuas esculturas, -acasp un poco toscas, pero bellas figuras- -de aroma primitivo, de: dulcc gracia; llenas que encantan á l o s niños y animan las verbenas: la Virgen y su Esposo, los reyes, los pastores, j San Juan, la noble imagen de los Siete Dolores, San Antón y su cerdo, San Antonio bendito con su niño en los brazos, colorado y gorditd... Y esos otros productos con que su pan conquista más de un ingenio agudo, gracioso y arbitrista: lapiceros extraños, acertijos geniales, banderitas, molinos ligeros y simpáticos... cabezas de ministros y globos aerostáticos voladores, pelotas de goma artificiales. Y algunos alimentos del género ambulante: tortas, bollos y dulces de aspecto interesante; los suaves, substanciosos, simbólicos barquillos que gustan á los hombres aún más que á los chiquillos. Respeto la modestia, creyéndola excesiva que á estas graindes industrias no dio la alternativa, y de nuevo declaro con timidez, que admiro la Exposición Moderna que se alza en el Retiro, donde modestamente presentan mis paisanos las obras impecables salidas de sus manos. GIL PARRADO UNA INSTALACIÓN FANTÁSTICA O LOS GNOMOS EN LA EXPOSICIÓN do y estacionario y es necesario y perfeccionado. No se puede tener. idea de- la Exposición sin verla- no se la visita sin salir de ella satisfecho. Ya de pojr. sí. las, instalaciones, de. Eoraento. y Guerra merecen una visita especial y. detenida. No se sabe si son los ojos ó el, espíritu los que más; encantados quedan. Enve. rdad, es la justicia que se desborda de los labios y reconoce la excelencia de lo que se nos muestra. I as mañanas son alegres, las. tárdes plácidas, las noches serán deliciosas en aquel animado rincón del Retiro. Este puede ser el mejor respiradero de Madrid en verano, substituyendo LA INSTALACIÓN DE LA CALAHORRAS A. JMerecz elogios incondicionales ta instalación que eh el pabellón central de la Exposición ha hecho don Justo García, propietario de la acreditadísima fábrica, de conservas iZ. a Calahorranati. TSn su precioso mueble, dibujado por la Srta. Jllicia Gadiana, exhibe gran variedad de conservas vegetales, y ouede afirmarse que todas ellas, por su esmerada fabricación, merecen la fama de que goza. Los envases se fabrican también en l a Calahorrana y son perfectos. El propietario de la fábrica, Sr. García, es ai mismo tiempo cosechero de los frutos 4 cuj a, prepara ción en conserva se dedica tan inteligentemente. Fots. A B C LA ESPLÉNDIDA INSTALACIÓN DEL MUSEO DE ARTILLERÍA APARATO PARA MEDIR LA FUERZA, CON EXPOSICIÓN DE LOS VISITANTES Dibuio de Várela Y caricaturas de Xaudaró