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MADRID, SÁBADO Í 5 DE JUNIO DE 1907. N Ú M E R O EXTRA. 10 C É N T l M O S i f íg) f if yi Br ti iimai fm i mBaiami f aamae mmxso immieme CRÓNICA U N I V E R K r L I L U S T R A D A AÑO 11! NUM. 741. m m m k 0 2. É P O C A f r i r f ¡ísir f LOS BOMBEROS EN EL TEIADO DEL EDIFíC O TFABAJANDO EN LA EXTINCIÓN DE es como e nuestra per? oaaudacI, en su paru más profunda, es independiente de ¡nosc tro- No sea usted así sea usted de otro m lo se oye decir á menudo. Nada más absurdo. Nn Incluimos el suptemenío ilustrado de dieciséis siendo como somos no seríamos nada. Ha -aní como un catiúno invisible páginas G E N T E M E N U D A que deben nosotros recorrer; es inútil el forcejar (aie traemos que para eviexigir iodos nuestros suscripiore i v compra- tarlo. Seamo COÍÍIO íomos; abandonemosi; s doréis. FUEGO QUE DESTRUYÓ UNA DE LAS SALAS DEL ÚLTIMO PISO Fot. A H C. EN EL P R E S E N T E NUM. EXTRAORDINARIO 1 coj r. cate de lás cosas; n o lancemos sobre na- die anatemas; hacer esto indica una meutalia a J muy pobre. Si tenemos espontaneidad; si IJCItemos un poco de sencillez, de naturalidad en nuestros actos, si nos mostramos con buena fe tal como somos, ésta será la mejor ofrenda que nodamos hacer á los une con nosotros conviven, y no será menester qiie forcemos núes- PRECJO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA ANALES DE UN DIPUTADO RECTIFICACIÓN PEDIDA Habiandouyer -tarde con el señor Hurtado, antiguo y querido amigo mío, me hizo saber que él no había pronunciado en su discurso lB. ixaiS yo tengo fe en mi 7 mMa. SX ci m e á r i i í que había oído esta, frase; ocupaciones perentorias me impidieron buscaría al otro ám ii Diario de las Sesiones; pero, puesto que el distinguido diputado catalán dice que no la pronunció, yo con gusto, con mucho gusto accedo a la rectificación. Mi amor propio no queda humilladó con ello; al contrario. Yo creo que este viejo refrán español que dice: A tuerto ó á derecho. 7i uestra casa hasta el techo, es una cosa a. bsurdá. Durante muchos años, muchos siglos, I ADRONES D E E F E C- Antonio Porras esta frase h a informado nuestra política; aún TOS F Ú N E B R E S Gómez, Julián y e s a x i o m a e n nuestra Prensa grande, el no recIU ruNCJdiKt: Bernardo Martificar ni á tres tirones; multitud de políticos y tíu y otros dos sujetos que se han acogido ai de parlamentarios, aún creen que el no reconoindulto y que por esto no comparecieron ayer cer el error, cimudo se ha cometido, es algo ante el Tribunal, comprendieron los riesgos y que pone á salvo nuestro honor y nos acrcdiia peligros que encierra el apoderarse de las cod e hombres enérgicos. Y contra esto es pi eciso sas que poseen los vivos, y decidieron robar reaccionar; no seamos modestos, humildes en con más seguridad y menos riesgos, apoderánun grado innecesario; no- nos abochornemos á dose de las lápidas, coronas, cruces, flores, cannosotros misraps sin causa. reconocida y cuandelabros y cuantos objetos coloca Ixi piedad do no es preciso; pero vivamos compenetrados humana en las tumbas de los muertos. con lareálídaxi, amemos la vida, que es muy Al efecto, entraron muchas veces, cuantas. se varia y m u y contradictoría, -y cuando no hayalo propusieron, en el cementerio de S a n Mariiios procjedi o cpmodebiéramss; haber proéetín, y aprovechando el abandono en que se endido; cuando de nuestros labios haya brotado cuentra desde que fué cerrado, fuerosi apodealguna frase injusta, reconozcamos noblemenrándose, lenta pero continuamente, de cuanto. te nuestra inconveniencia, y no creamos que objetos encontraron á mane y aun de aquellos manteniéndola, agravándola, vamos á suscitar cuyo apoderamiento no era tan sencillo pues la admiración de nuestros deudos, nuestros según se dijo á raíz del descubrimiento del heamigos y nuestros contemporáneos. cho, los audaces rateros Heir u- on á violar alguTodo esto en cuanto á la frase del Sr Hurnas sepulturas. tado; en lo que respecta á su oratoria yo he Estos hurtos cometíanse, como decimos, po de afirmarme en mi juicio; pero he de aclra- arque en el cementerio no había conserje ni io. I a oratoria del Gr. Hmí. do es ardorosa: guarda, ni quien cuidase de la conservación tribuniGia; hay otra oral H a 1 acida, ondulande los recuerdos dedicados a los difuntos por te. Y existen espíritus -ve prefieren ésta y deudos y parientes, y aun llegóse á des ¡cubrir otros que gustan más du cíquélla, 1 as dos pueque si alguien d e b í a ejercer vigilancia en den ser profundamente rirUEtJ ib. Por ser nosaquel sagrado lugar, no ya no la ejerciii, sino otros clásicos no vamos á cond lar ci arle roque hasta participaba del material substraído mántico, ni por ser romániicoj piocederemos MADRID. EXPOSiClON DE INDUSTRIAS EN EL RE ÍIRÜ por los rateros. Los sujetos á quienes aludicontra lo clásico. Y si ahora s. u v preguntara si un orador que tiene tal oratoria debe aban- NOTABLE INSTALACIÓN DE BOVEDILLAS PORTÁTILES DE LOS SRES O. OSE PADRO mos fueron también procesados, y ayer li. ubieV- H 1 0. R E P R B S E N T 4 N T E EN E S T A C O R T E D JOSÉ M. a. DE GIBERT ran comparecido ante el Tribunal si ellos, quedonarla para adoptar tal otra, yo contestaría riéndose uizá evitar este bochorno, uo s h n LMIRANTE, 2 TRIPLÍCADO. 2.0 IZQUIERDA Fot B C rottmdamentc que de ningún modo. Cada cual tra personalidad para ser torpes y desmaña damente otra cosa. Y ahora dos palabrfsfí obre la sesión- de ayer. Habló en ella el Sr. Ventosa; el día anterior había hablado el Sr. Puig y Cadíifalcli. liste último diputado es uno de los más preciaros artistas con que cuenta Kspaña. Son una maravilla los palacios y viviendas que él ha cons truído en Barcelona. El arte, de la arquitectura le debe una fase nueva, singularísima, de. un ei; car, to 5- de una elegancia extraordinarios. Oyéndole en la Chámara recordaba yo muchas de estas construcciones á que el mismo, orador me había acompañado á visitar. La palab a del Sr. Puig y Cadafalch Q. nerviosa, viva, pintoresca; es algo espontáneo, fuerte, y por eso se escucha con gusio. Bl Sr. Ventosa hÍ 7o aj er un bciln discurs- No se exaltó; 110 tuvo gritos ni gestos violentos. Estuvo correcto, afírmente: el auditorio le siguió paso á píiso en silencio. Y si el Sr. Ventosa deslizó á lo largo de su oración una frase que, sonó á advertimiento duro, imperativo, lo hizo, no de tin salto, bruscamente, sino poi u n a gradación estudiada; y ni aun aute. eíitas palabras, la mayoría salió de su comedimiento, sino que fué- -como debía er- -el- señor presidente; del Consejo nuien ataió con rsxx? frase tales apreciaciones. AZOR 1 N TRIBUNALES